Pase involuntario {Privado Kaori}

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Pase involuntario {Privado Kaori}

Mensaje por Totoro Watanabe el Lun Abr 17, 2017 10:29 pm

¿Qué la había arrastrado hasta allí? Mirando en retrospectiva no encontraba una respuesta coherente o que la convenciera con totalidad. “Porque tenía tiempo libre”, no, decir eso sería una completa mentira, y es que aun cuando se encontraba en el bus a medio camino de la playa, Totoro no quitaba su mirada del cuadernillo de ciencias naturales que tenía entre las manos, memorizando los nombres científicos de ciertas plantas y las cualidades de sus componentes químicos, realmente se tomaba el estudio muy en serio. La vida de una estudiante que estaba por graduarse no era para nada sencilla, aprobar todas las materias del último año y al mismo tiempo contemplar las diversas opciones para poder ingresar a la universidad, eran tareas que agotaban a cualquiera, mucho más si es que existía una vida social de por medio. ¿No habría sido mejor ir de visita a la casa de alguno de sus amigos o inclusive a los miembros del equipo que tanto amaba? Un momento, ¿se refería al equipo femenino o al masculino? Pensándolo bien, no había una respuesta correcta para ello, adoraba a todos los miembros por igual, pues es como si le preguntases a una madre por su hijo favorito, era imposible decidir. Bien, ahora sí, lejos de centrarse en sus estudios, su mente se había trasladado a sus relaciones interpersonales en un viaje del cual no sabría cuando regresar, necesitaba un descanso.

Un delicado suspiro salió desde sus labios, rendida a sus propias reflexiones. Guardando su texto en el bolso que llevaba consigo se puso de pie una vez que el vehículo detuvo su movimiento.
-- Gracias, nos vemos. -- Porque la cortesía no era algo que le pudieran quitar, se despidió del chofer con su típica sonrisa en los labios. Tomando el bolso con sus pertenencias se bajó por fin para adentrarse en el lugar. La playa limpia y sin demasiada concurrencia, podía decir que en efecto era un día espectacular para tomarse unas horas de relajo, ya volvería al estrés de su rutina diaria, por ahora procuraría divertirse. ¡Por supuesto!

Quitándose las zapatillas, hundió sus pies en la cálida arena en búsqueda de un buen sitio para dejar sus cosas. Cerca de unas rocas no muy lejos de la orilla, en un rincón que nadie había visto dejó que su bolso, calzado y delgada chaqueta reposaran para que sólo se quedase en unos delicados shorts grises y una camiseta de manga corta blanca. ¡Todo listo! Inhalando con profundidad pudo sentir como sus pulmones se llenaban de aire marino antes de que comenzase a moverse en búsqueda de una tienda, pero no una tienda cualquiera, no, una donde pudiese encontrar un artículo en específico; un balón de voleibol.

No tardó más de quince minutos y ya tenía aquella blanquecina pelota entre sus manos, una mueca de satisfacción se denotó en su rostro para que volviese hacia el sitio donde había dejado sus cosas. Retirando una liga desde su bolso, tomó su cabello en una coleta alta para que no le obstaculizara la vista ni fuese realmente molesto, ya no había nada que interfiriese.

Uno tras otro, fue levantando el balón y haciendo que chocase contra una gran roca, le hacía falta un compañero, pero ya qué. Pase de dedos perfecto y posteriormente una recepción de antebrazos no tan perfecta. Oops, el balón desviaba su rumbo hacia el lado opuesto, dirigiéndose a toda velocidad hacia alguien que curiosamente estaba por ahí.
-- ¡Cuidado! -- Sus brazos se extendieron tratando inútilmente de tomar el objeto circular, el golpe era inminente, solo esperaba que no fuese nada grave.


Última edición por Totoro Watanabe el Mar Abr 18, 2017 12:23 pm, editado 1 vez

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Re: Pase involuntario {Privado Kaori}

Mensaje por Kaori el Miér Abr 19, 2017 3:17 am

Trabajar arduamente siempre tenía consecuencias positivas, eso es lo que la zorrita había aprendido a lo largo de su vida y continuaba intentando implementarlo por su cuenta todo el tiempo. Aquel día un repentino mareo la había hecho casi resbalar en su horario laboral en la cafetería, todo por la noche anterior haberse quedado hasta tarde ayudando a limpiar todo; su jefe le había permitido marcharse antes y le había aconsejado ir a relajarse un rato ¿Que mejor sitio para tumbarse a no hacer nada que la playa? La albina tomó un tren a media tarde y en algo de tiempo se estuvo bajando de él en la estación más cercana a la costa. El día era agradable, demasiado en realidad, la playa estaba tranquila y no había muchas personas al rededor que pudieran impedir algo de descanso. La chica se aproximó por la verdea hasta que sus pies estaban sobre la arena. Se sacó los zapatos y camino descalza hasta estar a unos 7 metros del agua; busco en su mochila una toalla mas o menos larga y la extendió sobre la arena, acomodando después una sombrilla cerca y recostándose ahí. No llevaba ni 5 minutos en aquello cuando algo de arena le saltó al rostro, haciéndola observar en todas direcciones -Lo sentimos, señorita...- un par de niños pequeños jugaban con baldes y palas cerca de ella -Ohh, descuiden, me movere para que puedan jugar mejor- suspiró resignada levantándose.

Era increible que la playa fuera extensa, casi no hubiera personas y los niños se fueran a acomodar en la zona en que ella reposaba. Vaya que tenía mala suerte, luego de varios intentos más de ubicación (frustrados por un par de chicas ruidosas, un anciano gruñón, un capullo ligón y unos cangrejos enojados) Kaori apenas podía pensar positivamente sobre permanecer ahí o marcharse de una vez. Después de caminar un tramo más o menos largo, finalmente encontró la paz que tanto buscaba: estaba cerca de unas rocas y no alcanzaba a ver mas que a otra chica, que parecía ocupado en lo suyo. La albina volvió a acomodar su toalla y la sombrilla, aunque cuando observaba el resultado de la construcción de su lecho temporal, algo fue a dar a su cabeza con fuerza. Mareada cayó de bruces sobre la arena y miró el causante de su ligera sacudida inesperada: un balón de voleibol. Se irguió, quedando arrodillada en la arena y tomó la pelota entre sus manos, mirándola con las orejas gachas -¿Eh?- algo desorientada, observó a la joven de antes, notando la expresión que llevaba en el rostro -¿Esto es tuyo? Lo siento- se levantó presurosa, sacudiendo la cola a sus espaldas mientras entregaba el objeto a su dueña respectiva -Creo que no escuché tu advertencia y fui demasiado lenta para apartarme - le sonrió a la chica, observándola fijamente. Le parecía conocida.

Intentando dar normalidad al asunto, la de ojos ámbares observó el mar un segundo, aunque más que estar admirando el paisaje intentaba buscar en sus recuerdos el rostro de la chica que estaba frente a ella. En determinado momento encontró una similitud -Ehh... disculpa... perdona si me equivoco pero creo recordar que ya te había visto antes- se volvió a ella tranquila, pero a la vez curiosa -Dime, ¿En que escuela estás?-

Atuendo

Off rol:
Perdona si queda algo corto, pero no quisiera avanzar demasiado para no manipular a tu pj u v u verás como pronto me pongo un poco más amplia y descriptiva

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Re: Pase involuntario {Privado Kaori}

Mensaje por Totoro Watanabe el Jue Abr 20, 2017 4:52 am

Practicar nunca estaba de más, y aquella situación lo aseveraba. El más mínimo cambio en la posición de los antebrazos podía lanzar la pelota bastante lejos del objetivo que se pudiese tener, y eso en un partido era algo intolerable, bien, era una excelente armadora empero todavía le quedaba por aprender. El brazo de Totoro no alcanzaría el balón, lo sabía, por ello terminó por encogerse de hombros para que sus largas y grisáceas orejas quedaran a la luz. Auch, de seguro eso le dolió. -- ¡Perdona! -- Se apresuró a quedar junto a la muchacha que recibió de mala manera su pase. -- ¡En verdad lo siento! – Su rostro evidenciaba la culpa, y sus conejiles orejas no tardaron en elevarse antes de que negase con suavidad. ¿Por qué ella se disculpaba si era su culpa? -- No, no te preocupes. -- Dijo tomando con delicadeza su pelota. -- Fue mi culpa por no haber ejecutado bien el pase. -- Cielo, que vergüenza, una chica que llevaba tiempo en aquel deporte todavía cometía ese tipo de infantiles errores. Sus mejillas se tiñeron de un tenue carmesí para que una sonrisa de apeno decorara su rostro.

La Watanabe se dio cuenta entonces que sus rasgos animales estaban a la vista por lo que los hizo desaparecer, viéndose como una simple humana de nuevo, podía ser descuidada, que desastre. Un suspiro delicado se coló por sus labios, contemplando a la fémina frente a sí, parecía no haberse dañado, eso la dejaba tranquila, dibujándole una agradable sonrisa.

Disponía a retornar y dejar de molestar a la chica para detenerse al escucharla una vez más.
-- ¿Eh? ¿De verdad? -- Sus castaños orbes dieron un par de parpadeos, examinando a la albina unos segundos, no quería ser grosera, pero si ella decía haberla visto quizás ella también podría recordarla. -- Pues estoy en el instituto en el centro de Myr. -- Sus comisuras se elevaron en una amistosa sonrisa. -- Ya estoy en último año de preparatoria. -- Pronunció lanzando el balón hacia arriba sólo unos centímetros, de forma repetida, para no quedarse quieta. -- Tal vez… ¿fuimos compañeras? -- Ladeando su cabeza un poco trató de buscar una explicación. -- También estoy en el club de volleyball, quizás es por eso. -- Dijo al aire antes de percatarse del error de su presentación. -- Ay, perdón. -- Una risilla suave resonó en el lugar para que abrazara el objeto circular con su diestra mientras llevaba su otra mano hacia su nuca, rascándola con disimulo. -- Mi nombre es Watanabe Totoro creo que debí partir por ahí. -- Reconoció sin quitarle la mirada a la chica. -- Y qué hay de ti… ¿senpai? -- No podía aseverarlo, pero suponía que era mayor que ella. Bien, tal vez estaba juzgando demasiado, pues, aunque no quisiera admitirlo, muchas de sus adoradas kohais se veían más maduras o desarrolladas que ella, inclusive varias eran más altas que la coneja. Ah, ya crecería, no se iba a deprimir ni rendir por eso, ¿verdad?

El nombre ajeno era perfecto para quien lo llevaba, pues la peligris era honesta, la chica zorro era en efecto muy linda y su nombre iba a juego con su físico. ¿Envidia? ¡Claro que no! Ella era feliz tal y como era, está bien, aceptaba que le gustaría sumar unos centímetros a su estatura pero nada más. La brisa marina removía con delicadeza sus cabellos, trayendo consigo nuevas emociones, nuevas amistades, ¿verdad?



___________________________________

Spoiler:
Off: Perdón si me quedó cortito pero quería dejarte a ti la opción de que escogieras si es que ya se habían visto por ahí o no.~ Ah! Y también te dejo la Ropa que usa Totoro <3

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Re: Pase involuntario {Privado Kaori}

Mensaje por Kaori el Dom Abr 30, 2017 7:35 am

La de ojos dorados permanecía con toda su atención centrada en la chica, principalmente por las largas orejas de conejo la contraria mostró en determinado momento, revelando de ese modo su raza. Para sorpresa de Kaori, solo se vio en posibilidad de observar aquellos rasgos por un par de segundos antes de que la de cabellos grises ocultara de nuevo todo en una apariencia por completo antropomorfa ¿Le daría vergüenza a caso mostrar eso en público? No pudo evitar que sus ojos buscaran con discreción su propia cola, que se sacudía suavemente a sus espaldas... ¿Debería mostrarse como humana también para no incomodarla? No pensó demasiado en ello, pues sus anteriores cuestiones fueron respondidas por la fémina -¿El instituto central?- sonrió ante aquello, permitiendo que ella continuara hablando mientras sus propias orejas permanecían altivas y su cola se sacudía ligeramente por la emoción -¡Ya veo! Bueno- no pudo evitar reír un poco por la extensa presentación que finalizó con el nombre de la coneja -Es un placer conocerte, Totoro-san- si bien, quizás ella era un poco mayor a la chica, iban en el mismo grado de instituto y debía tratarla como igual; usar el "chan" sería inapropiado en ese momento -¿Sabes? Yo también estoy en el ultimo año de instituto en la misma escuela ¿Ahora estoy segura de que te había visto! Creo que alguna vez en un festival deportivo te observé competir en el equipo de volleyball- afirmó aquello mirándola con amabilidad y haciendo una leve reverencia de cabeza conforme se presentaba ella -Mi nombre es Kaori Asahina~ y no es necesario el "sempai"- le sonrió -Si bien, creo ser algo mayor que tu... perdí algunos años de estudio por problemas familiares, asi que estoy en el mismo grado que tu; ara.... en serio me sorprende no haberte reconocido o hablado antes-


Kaori se revolvió el cabello de la nuca un poco, manteniendo la sonrisa hacia la contraria mientras sus ojos vagaban entre la fémina y el océano que intentaba llamar la atención con el suave sonido de sus oleajes y el canto de algunas gaviotas -Es un lindo día, ¿no te lo parece?- quiso darse un golpe en la cabeza en ese momento, acababa de conocer a una posible nueva amiga y  estaba hablando del clima ¿Que clase de tonto cliché era aquel? Suspiró y negó con la cabeza, intentando restarle importancia mientras una nueva idea se formaba en su mente -¿Te parece si permanecemos juntas mientras estamos aquí? Quizá podamos divertirnos un poco más que si nos quedamos solas- conforme hablaba, un sonido peculiar y ajeno al que sonaba a sus espaldas en el mar se hizo presente. Era la canción que cualquier persona reconocería y se alegraría de seguir -¿Escuchas? ¡Helado!- observó en dirección a las tiendas que estaban cerca de la playa, un poco mas allá del pabellón de paseo; había una heladería -No hay nada mejor que un postre frío para acompañar un día de playa ¿Te gustaría ir?- la invitó mirándola amigable mientras su afelpada cola blanca se sacudía denotando la emoción que sentía en ese momento. No solía ser fácil para ella hacer amigos y por ello intentaba aprovechar todas las oportunidades que se le presentaban para conocer a personas nuevas.


Off-rol:
Espero no te incomode que no sea extremadamente largo u v u no me gusta controlar a los personajes con los que roleo asi que es más facil avanzar de a poco. Espero te guste, dime si gustas de cualquier cambio

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Re: Pase involuntario {Privado Kaori}

Mensaje por Totoro Watanabe el Jue Mayo 04, 2017 4:45 pm

El sol resplandecía en lo alto del firmamento, bañando con sus rayos a todos quienes habían optado por visitar la playa, era en efecto un día espectacular para encontrarse en aquel lugar. La brisa marina continuaba acariciando sus mejillas y la coneja sólo parecía deslumbrarse cada segundo más por la belleza que emanaba la chica frente a sí. -- Oh. -- Se escapó de sus labios antes de que emitiera una suave risilla, las casualidades de la vida a veces eran situaciones de no creer, y es que aun cuando el instituto fuese bastante grande; nunca supuso encontrarse con una compañera de éste por un pelotazo en la cabeza. -- Pues eso tendría mucho sentido. -- Después de todo su amor por aquel deporte se había intensificado al ingresar al instituto y en cuanto pudo vivir sola, dedicarse por completo al voleibol no fue para nada difícil, siendo partícipe en cuanta actividad se le ofreciera. -- También es un gusto, Kaori-san. -- Dijo por fin con su típica y amigable sonrisa. -- Haa… bueno, el instituto es algo grande, supongo que, aunque queramos es medio complicado ser amiga de todos. -- Una carcajada corta resonó para que se encogiese de hombros, sabía que, a pesar de todo, sus palabras eran certeras, por mucho que deseara conocer a todos los alumnos era una tarea titánica, considerando que tampoco les quedaba demasiado al estar en el último curso.

Las manos de la muchacha se movían algo inquietas, volviendo a lanzar el balón unos míseros centímetros hacia arriba de forma reiterada, la verdad es que aquel encuentro había surgido de manera tan inesperada que no estaba segura de cómo llevarlo. La muchacha era sumamente agradable, no quería arruinar una posible hermosa amistad.
-- ¿Eh? -- Aquel sutil comentario sí que era extraño y no pudo evitar sacarle una nueva risa a la de grisáceos cabellos. -- Claro, por mí no hay problema. -- Un poco de compañía nunca hacía mal a nadie, ya hasta se sentía emocionada.

A pesar de que sus conejiles orejas se encontraban ocultas, bien podía distinguir aquel fino sonido que alegraba a cuanto niño lo escuchase, trayendo a su memoria infantiles recuerdos que ahora le sacaban una avergonzada sonrisa, no es como si ella hubiese sido de esos pequeños que se tiraban al suelo si no conseguían lo que querían, pero de todas maneras recordaba la frustración cuando no había de su sabor favorito.
-- ¿Mh? -- Sus ojos ámbar se habían perdido en la lejanía de la tienda para que parpadease un par de veces y retornara a la fémina que la acompañaba. -- Seguro, no conozco a nadie a quien no le guste el helado. -- Y es que en verdad no recordaba a nadie que le hubiese rechazado una invitación a por un postre frío. -- Ah, pero… -- Sus orbes se desviaron hacia sus cosas que continuaban reposando en la arena junto a aquella roca. -- No le pasará nada a nuestras cosas, ¿verdad? -- Sonrió con apeno, abrazando la pelota con su diestra mientras llevaba su mano contraria hacia su nuca para rascarla. -- No me gustaría que algo se me perdiera. -- A nadie, suponía. No es como si sus objetos tuviesen un enorme valor comercial, no obstante, si quería demostrarle a sus padres lo responsable que era entonces no podía caer en algo tan simple como el extravío de su billetera, por ejemplo.

Sus pies se movían con disimulo, enterrando sus dedos en la arena para que inhalase con profundidad.
-- Mh. -- Se escuchó desde sus labios algo pensativa, no podía dejar pasar una oportunidad así, hacer amigos era algo genial, ¡debía dejar de pensarlo! -- Vamos Kaori-san. -- Pronunció por fin para con cuidado lanzar la pelota sobre la toalla que en un principio la chica estaba colocando en el suelo. -- Podemos ir rápido por el helado y lo después regresamos a tomarlo aquí, mirando el océano, ¿qué te parece? -- Una sonrisa cálida se dibujó en sus labios, no creía haber dicho ningún disparate. --¡Oh, cierto! -- Dando zancadas largas, se dirigió hacia sus pertenencias para retirar su billetera y llevarla en la mano, devolviéndose hacia la de felpuda cola. -- No podemos ir sin dinero, ¿verdad? -- Una carcajada más, reprimiéndola un poco al momento en que cerraba sus ojos, se sentía sumamente dichosa. --Ahora sí podemos irnos. --

Totoro se ubicó a la diestra de la vulpina para comenzar a caminar tranquilamente en dirección a la heladería; sin prisa, sus comisuras se elevaban con ingravidez para que la contemplara de reojo. -- Y Kaori-san…-- Comenzó buscando algo de conversación. -- ¿Estás en algún club? La verdad no recuerdo haberte visto en ninguno, al menos no deportivo. --



Spoiler:
OFF: No te preocupes, si quieres que avancemos con post más cortos, ¡está bien por mí! Yo no me hago problemas, aunque si en algún momento quieres controlar un poco la situación o a Totoro, si no es nada muy notorio, ¡puedes hacerlo con confianza!

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Re: Pase involuntario {Privado Kaori}

Mensaje por Kaori el Vie Jul 21, 2017 8:17 am

No podía decir que no le agradara haberse encontrado con una compañera colegial en aquel día de descanso. La compañía para un buen rato siempre era bienvenida en opinión de Kaori y por ello le parecía más que una idea perfecta el que ambas pudieran divertirse juntas gracias a la empatía que, de momento, parecían tener. Su idea de ir por helado fue aceptada por la deportista casi de inmediato y en menos de un minuto y medio ya estaban caminando hacia el establecimiento -No creo que le pase nada a nuestras cosas. No hay muchas personas en la playa y nosotras estamos relativamente cerca y supervisándolas... y con respecto a lo que me has preguntado, sip. Estoy en el taller de economía domestica (cocina) no se me dan muy bien las cosas atléticas- ya estaba al exterior de la puerta del establecimiento y aún así tenía una excelente perspectiva de sus pertenencias -Si vemos que alguien se acerca mucho a ellas solo nos acercamos corriendo y ya- se encogió de hombros; si bien, no solía ser muy confianzuda, en ese momento dudaba que alguien  se interesara en hurtar las bolsas que ambas habían dejado reposar en la arena.


Entró al local, fresco por el aire acondicionado y casi de inmediato seleccionó un cono de helado sabor vainilla, que degustó con gusto en cuanto lo pusieron en sus manos. Pagó lo correspondiente y aguardó a que su compañera hiciera su propio pedido, mientras tanto, observaba desde la entrada del local sus bolsos, como en promesa hacia la otra chica de que vigilaría. Sin embargo no fue así, algo más intrigante llamó su atención en cosa de dos segundos. Una másica llamativa llegaba desde más allá de la playa, tal vez a unos 400 metros de distancia o menos, no lo sabía pero lo escuchaba. Vio que unas chicas pasaban frente a ellas  con unos panfletos mientra suna decía -¡Ah! Ya han puesto la música, significa que no demorarán en comenzar ¡Démonos prisa!- antes de que echaran a correr Kaori se interpuso en su camino, sonrojándose cuando ambas la miraron con extrañeza, preguntándose el por qué de aquello -Ehhh... l-lo siento... es que..- desvió la mirada pero luego volvió a animarse a hablar -¿saben a qué se debe la música de por allá? parece que iban en esa dirección y creía que tal vez podrían indicarme si...- no había terminado de hablar cuando ambas jóvenes le sonreían amables, ahora que tenían un motivo con el cual justificar que las detuviera así antes -¡No te preocupes, aunque me sorprende que no lo sepas!- dijo una de ellas, al parecer la más habladora, una chica de cabello púrpura y largo -Dentro de más o menos media hora comenzará en la playa un festival ¡Será fantástico! Todo mundo dice que habrá competencias, premios y más tarde cuando el sol se ponga un concierto. Suena guay ¿No?- la miró emocionada, como esperando una respuesta extra a la leve sonrisa que mostraba la albina. Kaori parpadeó un poco dándose cuenta de su repentino silencio y devolviendo la sonrisa, ya más animada y con menos vergüenza -¡Oh, si!- se volvió a sus espaldas para ver si Totoro estaba escuchando aquello o tendría que trasmitírselo y luego miró de nuevo a la chica de antes -¿De casualidad tienes una idea de qué eventos habrá?- esta vez fue turno de la otra chica, una pelinegra de baja estatura, para responder -¡Una gran variedad! Si no me equivoco, empezaran con guerra de globos de agua, también un concurso de castillos de arena, otro de cocina tipo barbacoa y un concurso de volleyball de playa- ante las últimas dos cosas de la lista oral, a la zorrita se le iluminaron los ojos, haciéndose su sonrisa más amplia para las chicas y resistiendo las ganas de abrazarlas -¡Gracias por contarme todo! Supongo que podríamos vernos en  un rato más por aquel lado ¡Hasta luego!- se despidió con la mano conforme ellas se alejaban trotando hacia el festival.


Kaori se volvió a la joven de cabellos grises -¿Has escuchado? ¡Es un festival!- de la emoción casi se olvidaba de comer su helado que amenazaba con comenzar a derretirse -¡Después de relajarnos podríamos ir y participar en un par de eventos ¿no?! Tu sabes jugar volleyball y yo amo la barbacoa asi que podríamos ayudarnos mutuamente en nuestros equipos ¿Que opinas?- daba pequeños saltos de emoción. Así era ella, un segundo podía actuar como toda una mujer madura, seria y en cierto punto tímida y al siguiente emocionarse cual niña pequeña al recibir un juguete nuevo -Dijeron que empieza en media hora y lo primero sera lo de los globos asi que eso nos deja tiempo para... ¡Hey!- su mirada había vuelto a caer sobre las pertenencias de ambas, justo a tiempo para observar como un trio de gaviotas tomaban los cordones de las mochilas y las sacudían en la arena, levantándolas incluso algunos centímetros del suelo en ocasiones. Corrió hacia las cosas agitando los brazos y en el proceso perdiendo la mitad de su helado, que cayó a la arena quedando inservible. ¡Lo positivo es que las aves se habían ido volando sin robar nada! -¿Quien lo diría?- miró a Totoro con una ligera sonrisa -Al parecer de quienes teníamos que cuidarnos era de los bandidos aéreos- bromeó mientras daba un lametón a lo que le quedaba de helado, alegre aún con todo. Estaba resultando un buen día y lo mejor era tomarse las cosas con gracia.

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Re: Pase involuntario {Privado Kaori}

Mensaje por Totoro Watanabe el Miér Ago 09, 2017 8:50 pm

No es que su mente le hubiese jugado una mala pasada, pues de hecho se encontraba en lo correcto, sabía que su memoria no era tan mala como para omitir a alguna persona en los clubes deportivos, vamos, que tampoco es que los conociese a todos empero al menos debió haberla visto. ¡Ahí estaba! La conejo parpadeó un par de veces para sonreírle con ingravidez a su acompañante. -- Ya veo, era por eso. -- Ella no estaba muy al tanto de los demás talleres extraescolares, lo suyo era el deporte, por lo que pasar por alto a los demás alumnos de otras clases por algo como eso tampoco era muy descabellado, y es que, nuevamente, era imposible conocer a absolutamente todos los alumnos del instituto.

Sus delgadas piernas siguieron a un paso tranquilo permaneciendo al lado de la chica, hasta verse a sí misma frente al ventanal en que se exponían los sabores disponibles, esperando a que la otra hiciera su pedido decidió mentalmente.
-- Oh, sí. -- Dijo en cuanto ya era su turno. -- Uno doble de vainilla y fresa. -- Sabores bastante convencionales por lo demás, sin embargo, a su gusto en aquella combinación yacía la magia de la sencillez. -- Gracias. -- Procurando tomar su cono y posteriormente pagar por él, se acercó a una mesa libre de la cual retiró varias servilletas por si las necesitaban después, que sería muy probable.

Si bien Totoro no era una chica que tuviese problemas de inclusión o de sociabilidad, al ver a la vulpina junto a un par de jóvenes prefirió no entrometerse, nunca se sabía de qué podían estar hablando y el ser cotilla tan sólo aplicaba a las bromas con aquellos con quienes poseía plena confianza.
-- ¿Mh? -- Dando una probada a su bocadillo entonces se acercó a la albina con tranquilidad, contemplando de reojo a la pareja que se retiraba con alegría. -- ¿Un festival? -- Reiteró algo incrédula, pues casi no podía creer la increíble coincidencia con que todo estaba ocurriendo, no era una broma, ¿verdad?

La desconfianza no era algo que soliese acompañar a la peligris, por lo que no se discutió aquello, de hecho, el escuchar a lo lejos la animosa música era suficiente para comprender que no había mentiras en ello.
-- Podríamos ir a ver. Siempre que quieras, claro. -- Porque no iba a obligarla a hacer algo que ella no quisiera, es decir, se acababan de conocer, no era nadie como para imponer reglas ni nada similar. -- ¡Por mí, encantada entonces! -- Estaba decidido. Cerrando sus ojos, la lagomorfo sonrió con amplitud mostrando su blanquecina dentadura antes de relajar su expresión al denotar la situación.

Trotando con rapidez, pero cuidado para que su postre diese contra la arena, ayudó moviendo su zurda en el aire para espantar a las gaviotas y que éstas optaran por volar no muy lejos.
-- Vaya… -- Comentó en un suspiro para después reír con suavidad, volviendo a su acompañante. -- No esperaba un intento de robo de este estilo. -- Emitiendo una nueva y delicada carcajada, se acercó a la can para ladear un poco su helado sobre el cono ajeno, dándole parte de su helado de fresas, quedando exactamente con la misma porción. -- Ahora sí. -- Su esencia era algo maternal por lo que para ella no se trató de nada muy complejo, sino todo lo contrario. -- Creo que será mejor tomar nuestras cosas e ir hacia allá, ¿no crees? -- Era una mera sugerencia, pero a sus ojos se veía como la solución más viable luego de ese extraño ataque.

Dando un par de lamidas a su helado, se acercó a sus pertenencias para juntarlas y guardar lo máximo posible al interior de su bolso antes de pasarlo sobre su hombro zurdo, sin soltar su dulce, probando éste en cuanto veía que se derretía peligrosamente.
-- Podríamos caminar por la orilla, ¿qué dices? -- Agachándose una vez más, tomó ahora su balón para llevarlo en su mano libre y evitar olvidar cualquier cosa sobre la arena. -- Después de todo, no hay prisa, aún tenemos tiempo. -- Manteniendo una sonrisa cálida en los labios, fue retrocediendo sin quitar la mirada de la joven, hasta que sus pies tocaron la arena húmeda y posteriormente se encontraron con el movimiento de las olas, provocándole un escalofrío que la obligó a sacar sus orejas conejiles una vez más. Sus pies se hundieron con disimulo y la alegría la cubrió como si fuese una niña, una risilla corta fue reprimida al momento en que continuó comiendo de la bola que le quedaba.

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