Después de la tormenta viene la calma - Priv. [Flashback]

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Después de la tormenta viene la calma - Priv. [Flashback]

Mensaje por Luciel Choi el Mar Abr 04, 2017 10:55 pm

Tema anterior: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo.

Ahora mismo se encontraba en la sala de recuperación, no había podido irse por dos razones... Bueno, tres: La primera era que sus heridas seguían abiertas y tenía que quedarse para observación hasta que la mayoría sanara... Tenía que hacerse pruebas de sangre ya que corría el riesgo que por lo que le habían obligado a hacer terminara con alguna enfermedad transmitida por vía sanguínea -él había estado en contacto con la sangre desde las patas hasta el hocico y por ende, había tragado mucha de ésta inconcientemente-; la seguna razón era (y quizás la que más detestara en ése momento) que era una mascota a fín de cuentas y tenía un amo... Que resultaba ser su hermano, doble problema ahora ¿Cómo verle a la cara cuando habían pasado por tanto?... El sólo imaginar la escena le provocaba un malestar en el estomago..y Y su tercer razón estaba a la vuelta de un cuarto de cristal esterilizado donde se encontraba la humana Yona.

La luz de "emergencia, médicos trabajando" continuaba encendida desde hacía ya casi tres horas y Luciel no había podido moverse de su sitio ni un momento, aún cuando las enfermeras le ofrecieron tomar asiento éste hacía oídos sordos y seguía en la misma posición... Sólo hasta que vio salir a uno de los doctores salir y retirarse el cubrebocas y acercarse a él pudo relajarse y dejar de parecer una estatua. - Tranquilo... ¿Luciel, cierto? la humana está estable ahora pero necesita reposo y tú también... Deberías regresar a tu habitación.
No dijo palabra alguna pero acató la orden con la cabeza gacha, y guiado por una enfermera fue llevado a una habitación diferente. -¿Porqué no voy de vuelta a mi habitación? Remarcó la propiedad con un poco de miedo, estaba demasiado sensible ahora. -Lo siento, es la nueva habitación que me asignaron... Fue lo único que pudo sacarle a la mujer que con timidez se adelantaba a abrir la puerta y permitir que el zorro ingresara.

Oh no, lo que más temía: Una habitación compartida... No era tan malo salvo por la razón de que en la otra camilla se encontraba Saeran, tenía la mitad del rostro vendado... Bueno, al menos no estaba TAN herido a comparación de Luciel que llevaba una férula en el brazo izquierdo, vendajes en la espalda, cuello y cabeza. Para ser sinceros, Luciel parecía más un cuadro pintado por Picasso.
La situación era incómoda, si de por sí siendo adoptado por él había sido una cosa extraña, saber que era su hermano y los eventos acontecidos lo hacían sentir aún más incómodo más éso no lo derrumbó e intentó acercarse a la camilla de... su hermano.

Jaló aire, no estaba para bromas, no podría hacerlo. -H,hey... Prontamente se sentó a la orilla de su camilla. -... Las palabras le pesaban y ardían como lava derritiéndose en su garganta. -¿Es...tás bien? Qué pregunta tan idiota. -¿Cómo está tu ojo?

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Re: Después de la tormenta viene la calma - Priv. [Flashback]

Mensaje por Yona el Jue Abr 06, 2017 3:42 am

¿Qué habría ocurrido después de que sus ojos se cerraran? La humana había perdido completamente la consciencia y lo único que podía recordar era una voz a lo lejos pronunciando su nombre. “¿Por qué? ¿Por qué no pude ayudar?” Su mente se repetiría eso sin importar lo que ocurriera, la culpa de su inutilidad le pesaría por el resto de sus días, sólo esperaba que nada peor hubiese pasado.

Tres largas y exhaustivas horas en el pabellón de emergencias, la salud de una humana era algo complicado, su cuerpo no poseía tanta resistencia como la de otros seres, era incapaz de regenerar sus heridas o siquiera en pensar en detener el sangrado. Un par de costillas rotas, moratones, cortes y sobre todo una enorme cantidad de sangre perdida. La rescataron a tiempo, quizás demasiado, pues minutos más y con seguridad desfallecería, suerte quizás.

Silencio. Aroma a desinfectante. ¿Qué era eso? Yona comenzó a abrir sus ojos con lentitud, el color blanco hizo presencia paulatinamente hasta que por fin cayó en cuenta, estaba hospitalizada, estaba viva. -- Lu…ciel…-- Un susurro inconsciente. Un momento, ¿¡dónde estaba el zorro!? Sus violáceos ojos quedaron de par en par para que se sentara de golpe en la camilla. -- A-Ah… -- No se iba a quejar, ya lo había decidido, aun cuando su cuerpo le doliese por completo y los vendajes la cubriesen casi sin excepción ella no se chistaría. Se encogió un poco para inhalar con profundidad, cerró sus ojos y trató mentalizarse positivamente, ¡no se podía echar a morir cuando tenía una oportunidad como esa! Asintiendo una vez, pintó una sonrisa en su pálido rostro, removiéndose con lentitud, tenía conectada una aguja con mariposa a su brazo zurdo, no era suero lo que ingresaba a su torrente sino más bien una bolsa con sangre, requería recuperar cada gota con la mayor prontitud posible.

Su propio estado le dio un impulso a salir de allí, y no porque fuese una rebelde, claro que no, simplemente porque debía cerciorarse de que no era la única salva, ¿qué había pasado con los demás? ¿Qué había pasado con el pelirrojo? Necesitaba respuestas, necesitaba moverse. Mordiendo su labio inferior, retiró las sabanas que cubrían su cuerpo para así acomodarse en la orilla de la cama, se sentía tan temblorosa como una gelatina, pero no había tiempo que perder. Sus piernas tenían varios vendajes hechos de gasa y cinta adhesiva para cubrir las heridas más graves mientras algunos raspones estaban a simple vista, la camisola del hospital realmente no dejaba ver más allá, sus muslos recubiertos con vendas gruesas al igual que su abdomen y pecho procuraban que los puntos no se abrieran, pues sí, el cuchillo que en algún momento tuvo contacto con su piel había cortado mucho más profundo de lo que parecía. -- Bien…-- Dándose fuerzas, llevó sus piernas al suelo para que sus manos se fijaran en el porta suero de acero inoxidable. Sus brazos eran sin dudas lo mejor de su cuerpo, con un par de rasguños y varias curitas, estaban casi ilesos y conservando más fuerza de lo que se esperaría.

Inhaló con profundidad una vez más, ¡comenzaba la búsqueda!

Con cuidado para no ser descubierta, se escabulló entre los pasillos, leyendo los nombres de los letreros en las habitaciones. No había ninguna pista. Sus piernas comenzaban a cansarse aun cuando se afirmase en las paredes, el mareo aparecía repentinamente, tal vez debía descansar. ¡No, por supuesto que no! Negando con suavidad, volvió a ponerse en marcha. -- Sí, ese muchacho… Luciel, sí, Luciel, da muchísimo miedo. -- El comentario en otro pasillo provenía de una enfermera y obtuvo toda la atención de la pelirroja. ¿Dónde estaba Seven? -- Te creo, te creo. De hecho, el otro chico de la 304 también da miedo, ¿no crees? -- ¿De quién se trataría? No importaba, la humana ya tenía la respuesta, ¡en marcha se había dicho!

Tres cero ocho, tres cero seis, ¡tres cero cuatro! ¡La había encontrado! Su corazón se aceleró y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. Oh, no. El murmullo de las enfermeras acercándose era peligroso, abriendo la puerta con torpeza, y arrastrando el porta suero, ingresó a la habitación prácticamente cayendo de rodillas en ella, para que la puerta se cerrara tras de sí. -- A-Ah… -- No sabía muy bien que decir, el ambiente no se denotaba muy dulce, es más, la tensión de seguro acabaría por asfixiar a alguien. Sus manos tomaron el fierro una vez más para que se ponga de pie con cuidado, tambaleante quedó parada mirando al zorro y al lobo, sus ojos se humedecieron y por fin pudo sonreír de verdad. -- Están bien… me alegro tanto. --

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Re: Después de la tormenta viene la calma - Priv. [Flashback]

Mensaje por Saeran el Mar Abr 18, 2017 4:46 pm

 -Demasiadas cosas habían sucedido en tan sólo un día, un día el cual no podía encontrar una palabra para lograr describirlo; realmente nisiquiera quería intentarlo ya. No lo había visto venir, realmente no; a pesar de que me parecía muy probable enfrentarme un día a aquel demonio, jamás había imaginado que uniría fuerzas con él. Aquella persona con quien me había criado, la única figura paterna que tuve en toda mi vida y me mantuve al lado suyo hasta que su alma había dejado este mundo. Ese suceso había pasado hace varias horas atrás, un suceso el cual pasó tan fugazmente ante mis ojos y aún asi ahora me parecía un recuerdo realmente lejano.-

- Recuerdos. Esas cosas habían empezado a invadir mi mente cuando aún me encontraba en aquel edificio a su lado; su partida había permitido que mi mentalidad se liberase y expandiese trayendo consigo todas esas visiones. Todo lo que pude ver en esos momentos y aún puedo hacerlo, son imágenes de sucesos; en su mayoría míos. Así es, a pesar de que todas las cosas que pude ahora ver y hasta sentir como si estuviese pasando frente a mi tenían que ver conmigo, no eran recuerdos solamente míos. No, al irse Snev, todos sus recuerdos con respecto a mi habían sido transferidos y absorbidos por mi cabeza sin que pudiese pensar siquiera en detener tal accionar. No podía creer en todas esas cosas, no, no podía ser que haya sido creado para algo tan cruel y despreciable. Para mi, mi vida siempre había girado en torno a él, en ser su protector, una mascota... Quizá un compañero o incluso un hijo. Pero no, mi origen no había sido forjado con buenas intenciones, sino todo lo contrario. Ira, desprecio, venganza. Esas eran algunas de las razones por las cuales alguien como yo había sido creado; una especie de experimento, quizá. Lo que finalmente sabía, es que mi persona se trataba nada más y nada menos que de un asesino. Todo aún me daba vueltas, había tantas sensaciones a la vez en mi pecho que no estaba seguro ya en como debía de sentirme ¿deber? ¿realmente podía elegir en como sentirme? Lo dudaba, por más que pensase en como me sentía, cuanto intentase en mostrarme indiferente ante todo lo sucedido; los sentimientos simplemente terminan brotando del cuerpo de uno sin más, no hay algún momento el cual te  permita darte cuenta lo suficientemente rápido para poder llegar a evitarlos... No lo había, ahora empezaba a comprenderlo-

-Snev había desfallecido en aquel lugar, no me permitió hacer algo al respecto; sólo pude estar allí a su lado. Mis manos se encontraban tomadas entre si mientras me situaba en una camilla del hospital, habían pasado unos veinte minutos desde que había despertado. Me encontraba fuera de mi cuando había llegado y simplemente me había dejado llevar por los médicos de aquí para allá, no tenía intenciones de detenerlos; dejaría que hiciesen lo que quisieran. Había cambiado de muda de ropa por una camisola de hospital y llevado a cirujias, por lo cual me encontraba con la mitad del rostro vendado. Al despertar una enfermera me informó de mi situación mientras me daba unos medicamentos para las lesiones en mis costillas, estas no estuvieron tan graves como podían haberse encontrado; el haber estado en mi forma animal cuando fui lanzado hacia aquellas columnas tuvo sus beneficios. El agua sabia demasiado bien, no me habia dado cuenta de lo sediento que estaba. Mi ojo derecho, por su parte, no había corrido con la misma suerte. Su estado era demasiado malo, no habían podido salvarlo. Como había sido notificado, debajo de los bendajes se encontraba un ojo de vidrio el cual estaba adaptandose poco a poco; faltarían unas horas para que pudiesen retirarme los bendajes y pudiera verme.-

- Así pues, en cuanto la enfermera se retiró, me posicione de una manera más cómoda en la camilla, recostandome en el pequeño respaldo que esta me otorgaba. Observaba mis manos, aún podía sentir el frío en una de ellas a pesar de que las tuviera entrelazadas entre si. Curioso, hace menos de veinticuatro horas atrás, el frío era lo ultimo que asociaria con mi ya difunto amo. Fue entonces cuando la puerta de la habitación fue abierta y dio paso a alguien que ciertamente no esperaba en esos momentos, la persona quien había sido dejada por una enfermera había avanzado hacia mi después de unos segundos. Su voz llegó a mis oídos, más no reaccioné  ante ello ¿Como hacerlo después de todo lo acontecido hace tan sólo horas atrás? Aún así mantuve mi mirada dirigida a él, si las palabras no salían de mis labios al menos debia ser capaz de hacer eso. Maldita sea, Luciel ¿te has visto ya? Al verte no puedo creer que te haya expuesto a tal cosa, más tenerte allí tan cerca era como una bofetada que me daba la realidad. Todo había sido real, absolutamente todo. Volviste a hablar, se nota tu nerviosismo; yo también lo estoy.-

- No pude mantener la mirada por más tiempo, no lo soporté. Aquellas palabras de Snev habían empezado a repetirse en mi cabeza "Ustedes son hermanos" Hermanos... ¿realmente lo éramos? Esto era malo, tener algún tipo de relación conmigo no podía traer algo bueno ¿cómo lo sé? Ese día no había descubierto sólo para que había sido creado en un futuro, sino también todo lo que conllevaba mi nacimiento. Mi progenitora no sólo me había dado luz a mi ese día, había tenido hermanos y hermanas; un par nacieron conmigo, otros ya eran mayores y otros fueron concebidos después. Pocos años después todo había comenzado, los había asesinado, a cada unx de mis hermanxs. Luciel ¿cómo te sentirias si lo supieras? - Tendré uno nuevo en unas horas...- Alcancé a decir después de echar un pequeño suspiro- ¿Tu te sientes bien? - Volví a dirigirle la mirada, supe que era una situación lamentable, tanto que hasta parecía ridícula. Pero aún así, la verdad es que aquella persona me importaba, me interesaba saber como se sentía; aún más después de todo lo que le había hecho pasar- Deberias de recostarte y descansar un poco - Al terminar de pronunciar esas palabras la puerta había vuelto a abrirse, de ella ingresó una joven de una manera lo bastante brusca como para que tropezase. Al observarla mejor pude distinguirla... Era aquella humana. Mis ojos se abrieron sorprendidos mientras mis cejas se elevaban ante la situación ¿Que hacía ella aquí? ¿Porque... Porque estaba llorando?--

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Re: Después de la tormenta viene la calma - Priv. [Flashback]

Mensaje por Luciel Choi el Sáb Abr 22, 2017 1:26 am

Con el temor embriagando sus sentidos no podía hacer más que sonreír patéticamente hacia su... hermano. Dios, ¿cuándo lograría acostumbrarse? Claro, no había pasado ni veinticuatro horas de aquel siniestro y se había enterado de muchas cosas, pero aún así saber que tenía un hermano... sangre de su sangre y, que de alguna manera no se encontraba sólo le hacía estremecerse hasta el tuétano y del mismo modo sentir escalofríos que le atemorizaban hasta el más ínfimo pelo de la cabeza. -Ya... No quería profundizar en las heridas, no ahora. Al igual que Saeran no pudo mantener la vista firme en el rostro del albino y en cambio comenzó a contar los cuadros de azulejos en el piso como una forma de tranquilizar esos nervios.

¿Cómo reaccionar? apenas unos días antes, semanas tal vez había estado fingiendo total calma cuando había sido adquirido. Y si aún recordaba a la perfección ambos habían mantenido ésa fachada de amo-mascota al pie de la letra. Luciel no se acercaba demasiado a él para evitar encariñarse y Saeran no sabía de qué manera tratar con el zorro. Había veces en que el pelirrojo pasaba las noches en vela mirando hacia a la puerta preguntándose en delirios paranóicos si Saeran entraría a su habitación y ultrajarlo de algún modo. ¿Qué podía decir? Estaba acostumbrado a ésa vida; y sabía que del mismo modo en que amos pasados le golpearon, violaron y sobajaron cabía la posibilidad de que éste nuevo le hiciése algo así.

Flashback.

-¿Qué se trae éste sujeto? Apenas me adquirió no ha dicho ni pío en toco el camino... Ugh, veamos... Será mejor desde ahora irme acostumbrando a qué clase de "nueva vida llevaré". Conforme pasen los días lo examinaré mejor; quizá pueda descubrir cómo va a tratarme y a qué debo estar preparado a reaccionar.-

-No me sorprende que quiera aparentar buenos tratos conmigo, ¿una habitación para mí? Sí claro, en cuanto me dé la vuelta seguro se lanzará sobre mí para atacarme de alguna manera... qué diablos, démonos prisa y muéstrame tu verdadera cara, Saeran. En cuanto me lance sobre la cama y finja estar de lo más contento por sentir la calidez de ésta, estoy seguro que sacarás tus más asquerosas y perversas tentaciones.-

-No sé que se trae, no sé y me inquieta más de lo que puedo pensar. Vamos, estoy acostumbrado a las golpizas, a las violaciones más crueles y al sadismo, ¿pero ésto? ¿Porqué se la pasa ausente en su habitación?-

-Han pasado dos semanas y no me ha hecho nada, estoy asustado pero no quiero demostrar mi debilidad; lo mejor será continuar con la farsa y hacerme el tonto como siempre... Quiero creer por primera vez en mi vida que no moriré ahogado en mi propia sangre para mañana.-

-Creo... Creo que he juzgado mal a Saeran, es un buen tipo... debería tratar de acercarme más a él.-

Fin Flashback
Las palabras de Saeran le trajeron de su limbo mental, parpadeó un par de veces tratando de recordar lo que había dicho y sin poder hacer otra cosa más que sonreír con pesadez. -Estoy bien, estoy bien. Debía tener el ánimo elevado, debía... -Parece grave, pero soy como de goma. En menos de lo que canta un gallo estaré dando tumbos por todos lados. Sí, hacerse el bobo, era lo que sabía hacer mejor. -... Sintió el pecho oprimirse, tenía tantas cosas que preguntar, tantas cosas que aclarar y que quería resolver en ése momento más las palabras se atiborraban en su garganta formándole un nudo pesado. -S,saeran... ¿En verdad tu y yo——? Y las palabras huyeron cuando la puerta se abrió de golpe; Luciel se encontraba demasiado alterado y con resquicios de paranoia por el estrés que había sufrido que poco le faltó para tirarse del otro lado de la cama empero en cuanto vio a Yona caer de rodillas se abalanzó sobre ella para auxiliarle. -¡Yona!

Oh no, en ése momento todo se jodió, verla a ella con las vendas y a su hermano con heridas fue un shock tremendo. Poco a poco se hizo un ovillo en el suelo y las lágrimas en sus ojos comenzaron a resbalar cual niño encaprichado. ¿Porqué, porqué se sentía de ésa manera? ¿porqué? -No saben... Lo feliz que me siento... Porque todos estamos vivos... Y tras decir ésas palabras de alivio se soltó a llorar con amargura.

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Re: Después de la tormenta viene la calma - Priv. [Flashback]

Mensaje por Yona el Mar Abr 25, 2017 5:24 am

El cuerpo de un humano es tan frágil como cualquier rosa en medio del invierno, Yona, era el claro ejemplo de aquello, su delgada figura temblaba con ingravidez tratando de mantenerse en pie con esa enorme cantidad de vendajes alrededor de sí. Sus violáceos orbes se humedecían para que las tibias lágrimas resbalaran por sus mejillas, tal y como si el rocío bañara los pétalos de un cerezo, la felicidad era casi palpable. Todos estaban bien, Luciel se encontraba bien, era casi como si todo el peso de sus hombros se esfumara por arte de magia.

Las comisuras de la pelirroja se alzaban con sutileza evidenciando la carga de emociones que la embriagaba, respiraba con alivio aunque el ambiente no haya sido el más dulce que hubiese presenciado. Oh, no. Una imagen que terminó por quebrar su corazón, el zorro herido y llorando no era precisamente algo que sea de su agradado. -- Luciel…-- Susurró en un hilo de voz para acercarse al vulpino, tomándose del porta suero y cuidando de que la mariposa no se fuese a salir de su torrente -ya que todavía quedaba algo de sangre en la bolsa-, se agachó hasta arrodillarse en el suelo. -- A mí también me alegra mucho. -- Dijo con suavidad para rodear con ambos brazos al muchacho en un acto repleto de cariño, estaba poniendo todos sus sentimientos en ello.

Tan pronto como la calidez ajena se mezcló con la suya, eliminó toda duda y molestia albergada en la chica, sus ojos dejaron de lagrimear para que tan sólo se dibujase una brillante sonrisa en su rostro. -- Ahm…-- No estaban solos, lo sabía. Sus luceros viajaron al albino para examinarlo con detención al momento en que su zurda se ubicaba en la rojiza cabellera del chico entre sus brazos. -- ¿Estás bien… Saeran? -- Su voz era dubitativa denotándolo en aquella expresión en su rostro, su cabeza se ladeó hacia la derecha sólo para corroborar la positiva ajena.

Sus falanges blanquecinas acariciaban a Seven buscando confortarlo y alivianar la tensión del lugar en un iluso intento. El corazón de la humana latía desbocado, resonando contra la figura masculina que insistía en no soltar, necesitaba confirmar que eso no era un sueño, era real, estaban todos vivos. Una inhalación profunda y disimulada, la pet juntaba valor para afrontar lo que vendría, nunca había sido una cobarde por lo que no comenzaría en ese instante, siempre era mejor dar inicio y término a los conflictos y situaciones complejas, la vida no era perfecta; lo sabía. -- Yo…-- No tenía la más mínima idea de cómo comenzar. -- Gracias. -- Pronunció por fin entregándoles a ambos una enorme sonrisa que reflejaba por completo el significado de esas siete letras. -- Les agradezco a ambos por rescatarme, de verdad… --  Yona solía ser muy buena con las palabras empero por alguna extraña razón en esa oportunidad se veía a sí misma un poco atascada con ellas.

De a poco fue soltando al pelirrojo, sin embargo, sin reales intenciones de alejarse de él. Estaba aterrada, lo último que quería sería volver a perder a su superhéroe, tenía miedo de que su reunión solo fuese algo efímero, no, ella no quería eso, no planeaba abandonar a su adorado Luciel, a su amado Luciel. ¿Amado? Su corazón dio un vuelco y sus extremidades ya estaban pidiendo retornar el contacto, tenía que controlarse. -- Y… lamento mucho, mucho, sólo haber sido una carga para ustedes. -- Su mirada se fijó en los pulcros azulejos del suelo, incapaz de afrontar los orbes ajenos, sumida en la vergüenza de su inutilidad, tenía que trabajar, tal vez demasiado para poder igualarse a ellos.

No quería volver a sentirse de esa forma.


Emociones entrelazadas entre tres,
conscientes e inconscientes,
eran preciosas y dolorosas, justo como un rosal.

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Re: Después de la tormenta viene la calma - Priv. [Flashback]

Mensaje por Saeran el Dom Abr 30, 2017 11:54 pm

- A pesar de que había logrado que algunas palabras saliesen de mis labios la tensión continuaba allí, estaba empezando a dudar que se iría ¿Cuánto tiempo más estaríamos en esta situación tan lamentable? El saber de la imposibilidad que se me había presentado en tan sólo un día de poder borrar el pasado, la de evitar que todas aquellas personas sufrieran o incluso murieran por mi causa, esa nueva incapacidad estaba carcomiendome la cabeza por la culpa; odiaba el sentirme incapaz de algo. Realmente no quería que todo aquello sucediese, pero ¿Cómo decirlo? ¿Cómo explicarlo? Además ¿de que valían ahora todas esas aclaraciones? El que lograse relatar todo no devolvería la vida a todas aquellas criaturas, ni mejorarían el futuro para las restantes que por simplemente suerte se encontraban aún en este mundo. Así que... ¿Para que hablar? No mejoraría en nada la situación, incluso podría llegar a empeorarla; ya sea o no paranoico esa clase de pensamiento, la verdad era que ansiaba poder dejar todo aquello atrás, pero ¿Podría hacerlo? Me parecía bastante claro que faltaría aún un largo tiempo para conseguir hacer tal cosa. El ser portador de tanta información de repente no era tan bueno como uno se lo esperaría, y es que eso cambiaba por completo todos tus esquemas mentales. Había descubierto una parte de mi a la cual realmente temía, una parte la cual anteriormente no pude controlar por más que sospechaba que algo andaba mal conmigo ¿Esa parte volvería alguna vez? ¿Qué pasaría cuando eso sucediese? ¿Que pasaría con Luciel? ¿Y la humana? No podría soportar el volver a lastimarlos, por primera vez en mucho tiempo... Me encontraba asustado. Así es, tenía miedo de sólo pensar en que podría llegar a hacer si volvía a transformarme; mi lado animal siempre me había incomodado y ahora sólo pensaba en que no volvería a aquella forma en un largo tiempo. Era cierto que eso lo había intentado en un tiempo atrás,huía sin piedad de mi naturaleza; pero las ideas al respecto se me agotaban y era lo único que se me venía a la cabeza que pudiese intentar llevar a cabo.-

- Observaba a Luciel, era lo único que pude hacer hasta que este volvió a hablar. La sonrisa con que lo hacía se notaba pesada y forzada, era la misma sonrisa con la que lo había visto la primera vez que fui a su encuentro. No estaba seguro de como me sentía al descubrir aquello, podía sentir lo ansioso e incómodo que se encontraba debajo de toda aquella mascara que él parecía insistir en mantener. Aquellas palabras eran su lema y realmente lo creía ¿Cómo alguien podía sufrir tanto maltrato físico como psicológico y continuar de pie? Era algo difícil de creer y aún así allí se encontraba él frente a mi, tan familiar como desconocido a la vez. No dije nada cuando su sonrisa desapareció de repente, tan sólo pude verlo directamente a los ojos; aquellos ojos se me hacían tan familiares, el tan solo verlos hacía que me invadiesen unos deseos inexplicables de llorar; más no lo haría, no frente a él. Entonces su boca volvió a moverse para articular unas palabras, una frase que no pudo terminar de producir ¿Qué era lo que iba a preguntar? ¿Qué dudas eran las que se encontraban en su cabeza? No pude saberlo, la puerta había sido abierta y la figura que se había tambaleado hasta dentro de la habitación había captado la atención de ambos. La humana se había atrevido a arriesgarse a venir hasta aquí ¿Cómo nos había encontrado? Luciel sin pensarlo dos veces había ido en su ayuda ¿En qué estaban pensando estos dos? ¿Cómo podían arriesgarse tanto? Sobre todo la humana; esta tenía cortes por la mayor parte de su cuerpo, aún en las partes cubiertas por la bata del hospital sabía perfectamente la posición y profundidad de estas; yo se las había hecho después de todo. Fue entonces cuando Luciel se había hecho un ovillo en el suelo y empezado a llorar, instintivamente me levanté de la camilla y fui hacia allí, más me detuve al ver a la humana rodearlo con sus brazos; fue entonces cuando me di cuenta de lo que había estado a punto de hacer. Contemplaba la escena como algo ajeno de ese tiempo, ajeno a mi; un abrazo, no recordaba la última vez que había visto uno o siquiera haberlo dado. No pude pensar mucho en ello cuando noté que la humana había dirigido unas palabras hacia mi, de inmediato a ello un leve rubor empezó a invadir mis mejillas ¿En que estaba pensando? Dirigí la mirada hacia un costado evitando el contacto visual- Si... - Solo lo dije, me encontraba molesto ¿Cómo podía preguntar tal cosa? Prácticamente parecía una burla en mis oídos ¿Si me encontraba bien? ¿Realmente le interesaba? ¿Acaso importaba?
Hubo un silencio cuando finalmente dijo algo más ''Gracias'' Le volví la mirada, estaba sonriendo ¿Tan fácil le resultaba sonreír? ¿Porqué? ¿Porqué lo hacía? Escuché sus agradecimientos y sus disculpas, no entendía porque debía de escuchar todo aquello; ninguna de esas palabras eran realmente para mi. No pude soportarlo más, debía decir algo- No haz sido una carga, sólo una víctima, no tiene sentido que te disculpes por algo así- ¿Qué debía hacer? La puerta estaba tan cerca, tan solo unos pasos y podría abrirla ¿Pero donde ir así? Los médicos me detendrían de inmediato; me resigné y continué allí observando a la pareja, nunca antes me había sentido tan fuera de lugar.-

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Re: Después de la tormenta viene la calma - Priv. [Flashback]

Mensaje por Luciel Choi el Sáb Jun 03, 2017 1:04 am

Luciel parecía no poder caber en sí mismo y rodearse con sus propios brazos no lograba apaciguar el dolor que sentía en su corazón... Hasta que aquellos dulces y cálidos brazos le rodearon, lo arruyaron y le acariciaron con tanta paz que, por un momento, un ignífugo momento sintió que por fín podría morir en paz si era en brazos de ella. Por fin se daba cuenta, la forma en que se habían conocido no había sido una simple casualidad, por fín comenzaba a creer en el destino y en cómo ésa maldita mueve los hilos para que cada pieza embone con lo que a cada quien les depara en su camino: El amor de Yona, el afecto por un amo como Saera, descubrir parte de su vida y, saber que no se encontraba sólo, que por fín tenía una familia, eran más de lo que siempre soñó.

Como un inocente, se apegó al cuerpo de la humana, esperando no ser separado jamás por ése amor, por querer corresponderle en todo y ser su sirviente fiel. Curioso, jamás se había sentido de ésa manera.
Luciel no podía hablar, tenía un enorme nudo en la garganta oprimiéndole, pero no hacía falta decir nada; todo con las acciones, con las pocas palabras de Yona y por la calma que se inundaba en la habitación por el trío eran más que suficientes.

Los segundos pasaron, y así como todo se vacía, Luciel vació sus lpagrimas en el pecho ajeno hasta quedarse seco, hasta sentir que el aire volvía a introducirse en sus pulmones y dejaba de contraerse por el dolor. alzó la vista con ésos ojos enrojecidos por el llanto; aún dolía pero ya no iba a llorar más, poco a poco se puso de pie, flaqueando un poco cuando el dolor le llegó al costillar, empero logró acomodarse y extenderle la mano a Yona, sin soltarla se acercó un poco a la camilla de su hermano.

-Nadie ha sido una carga... Las cosas sólo pasaron y no pudimos evitarlo. Es todo.

No quería prfundizar más, la herida estaba aún muy fresca como para que los tres se pusieran en plan detectives para averiguar porqué Snev y Krov habían actuado de ésa manera. Tampoco quería lastimar más a Saeran, quien claramente estaba conmosionado por la pérdida de su amo, aquel mago al que Luciel había atacado y, por desgracia había contribuído con su muerte. Pensarlo le hizo regresar a ése vívido momento y saborear en sus labios la sangre del hombre.
Las náuseas se apoderaron de Luciel, quien tuvo que arquearse un poco y cubrirse la boca con su diestra para no vomitar.

Tuvo que alejarse e ingresar al baño que estaba dentro de la habitación, no quería que lo vieran así.
Cerró el pestillo y abrió el grifo dejando correr el agua y prontamente se mojó el rostro y enjuagó la boca esperando a que el amargo sabor desapareciera... Por un momento, se sintió sucio, se sintió como si fuése un asesino. Tuvo una alucinación donde se veía reflejado a sí mismo con el rostro ensangrentado pero sólo basto con agitar su cabeza y la realidad se esclarecía frente a él. Si tenía a Yona y a Saeran estaría bien.

Salió de la habitación con el rostro compuesto y sentándose nuevamente en la camilla de Saeran justo a la altura de sus pies. Le dedicó una cálida mirada a ambos, y por fín, después de todo lo que había estado guardando habló. -Mientras los tenga a ustedes, sé que estaré bien... Y me gustaría pensar que yo para ustedes soy igual... En verdad... No importa lo que hayamos pasado, ustedes son mi familia.

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Re: Después de la tormenta viene la calma - Priv. [Flashback]

Mensaje por Yona el Miér Jun 14, 2017 6:07 am

El dolor físico nunca podría compararse a las heridas del corazón, esas cicatrices que no quedaban en la piel, pero que, eran transparentadas en la mirada de quien las sufría, la pelirroja temía por que los orbes de los muchachos junto a ella terminasen por apagarse, no podría soportarlo, definitivamente no se lo permitiría. Compartir su calor con el zorro y poder sonreírle al albino, pequeños gestos con los que esperaba su amor se mimetizasen con el ambiente, los sentimientos la invadían y no sólo se trataba de gratitud.

Con cuidado tomó la mano que le fue tendida, curvando sus labios en una dulce sonrisa sacando fuerzas desde lo más profundo de sí para ponerse de pie sin soltar el porta suero con su otra mano. -- Mh…-- Desde sus labios solo se coló un delicado suspiro, no podía aseverar nada, la culpa yacía en su mente y no podría borrarla tan rápidamente, es decir, las horas no eliminarían su inutilidad, no obstante, lo mejor sería olvidar ese hecho por unos momentos. -- Supongo que si fuimos un poco desafortunados. -- No se dejaría consumir por la negatividad, no cuando los varones se esforzaban por no hacerlo. Una ingrávida sonrisa se dibujó en su rostro sintiendo como sus tobillos tiritaban por el sobre esfuerzo, su raza le gritaba que tenía que descansar, es por ello que se acercó hasta la cama que suponía era del vulpino para tomar asiento en la orilla, cerca de los pies.

-- ¿Luciel? -- Lo vio dirigirse hacia el baño y una horrible puntada atravesó su pecho, no le había pasado nada malo, ¿verdad? Sus violáceos orbes se humedecieron por unos instantes para que negase un par de veces con la cabeza, ¡tenía que demostrar su fortaleza! Exhaló con profundidad y disimulo para volver a sonreírle al lobo, volviendo en sí. -- Me alegra que estés a salvo, Saeran. -- Eso era obvio, pues a pesar de todo, cuando el pelirrojo le había contado de su amo se denotaba que lo apreciaba, no había razones para tener malos sentimientos ni pensamientos para con él. No había razones para sentirse molesta con nadie. -- Tu ojo… -- No había caído en cuenta de los vendajes hasta ese instante, un amargo sabor se situó en su boca y sus manos se situaron sobre sus muslos para arrugar su camisola. -- Ahm… ¿tu vista…? -- No fue capaz de completar la pregunta ni de sostener la mirada, a pesar de que claramente se entendía su cuestionamiento, ¿estaba bien? No era más que algo temporal, como lo de su pecho, ¿verdad?

La humana llenó sus pulmones de aire, y sobre todo de valor para elevar su mirada y encontrarse con la del que seguía recostado. Sus labios se separaron, dispuesta a proporcionarle palabras de aliento, mas el superhéroe había hecho su aparición otra vez, haciendo que su mente quedara en blanco, por suerte no le había pasado nada. Alivio total. -- Luciel…-- Las palabras contrarias bastaron para que las lágrimas resbalaran por sus ahora rosáceas mejillas, su pulso se aceleraba y una cariñosa sonrisa se dibujó en su rostro. -- Por supuesto. -- No debía hacer lo siguiente, pero no necesitaba. Con cuidado, giró la mariposa para detener el flujo de sangre de la bolsa hacia su torrente sanguíneo antes de quitarse la aguja para poder tener completa movilidad. -- Luciel… Saeran… -- Antes de que pudiesen hacer o decir cualquier cosa, Yona se puso de pie, dirigiéndose hacia ambos para terminar de rodillas en la orilla de la cama contraria, prácticamente entre ambos muchachos. -- … -- Las palabras volvían a desaparecer de su mente, incapaz de pronunciar cualquier sílaba, tan sólo extendió sus manos hacia las contrarias para tomarlas con suavidad, acariciándole el dorso, mezclando sus temperaturas.

-- La próxima vez, salgamos a divertirnos los tres… ¿de acuerdo? -- Su llanto de felicidad fue interrumpido por una ligera risilla resonando en la habitación para que con ternura tirase de los brazos ajenos acercándolos a ella. Todos podrían verse el rostro, podrían escuchar las respiraciones contrarias, podían ser honestos.


Deseaba abrazarlos,
deseaba decirles que todo estaría bien,
sus destinos estaban enredados con un fino hilo incapaz de romper
.

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Re: Después de la tormenta viene la calma - Priv. [Flashback]

Mensaje por Saeran el Dom Jun 18, 2017 12:35 am

- Mis ojos habían viajado varias veces desde la humana y Luciel hasta la puerta de la habitación, mi única salida de esa incomoda situación. Pero aun así allí me mantuve de pie detrás de ellos, observando como la humana cubría al pelirrojo con sus brazos mientras este descargaba toda la tristeza y frustración que tenia dentro. Me resultaba realmente curioso que aquellas extremidades, a pesar de todas las heridas que exponía, se dedicasen tan gustosamente a tal accionar. Siendo testigo de ello, por alguna razón, hizo que no viese como algo insignificantes a aquellos brazos; todo lo contrario, parecían tener incluso alguna clase de poder cuando te envolvían de aquella forma. Mis ojos continuaban en Luciel cuando este decidió levantarse, escuché sus palabras y entonces mi visión fue dirigida al piso. Evitar, evitar, evitar. Es lo que había hecho los últimos años, intentar evitar. Claro que nunca lo había logrado al final, pero aun así allí me encontraba, preguntándome nuevamente como poder evitar algo. Todo mi cuerpo estaba listo para salir corriendo de allí, no tenia grandes heridas en él así que no tendría ningún problema; pero aun así allí estaba por alguna razón, completamente tieso mientras observaba como el vulpino se dirigía desde mi camilla hasta el baño. Hice una mueca con mis labios ante ello ¿Qué le sucedía? ¿Se encontraba bien? Sentí una extraña opresión en el pecho al ver esa escena, suspirando me dirigí nuevamente hacia mi camilla; sólo esperaba que el día acabase pronto, más la luz en la habitación, proveniente de una modesta ventana del lugar, era aun abundante.-

- Fue entonces cuando mi nombre sonó desde aquella fina y delicada voz, una sonrisa se posaba en su semblante mientras decía aquellas palabras nuevamente, palabras que persistían e insistían en querer salir de su boca tratando de ser lo mas honesta posible ¿Cómo reaccionar ante ello? Esta vez simplemente no pude contestar ante semejantes palabras. La humana parecía perceberadamente desear mantener esa imagen, en que todo se encontraba bien a pesar de lo ocurrido, lo mismo parecía querer hacer Luciel ¿Qué debía de hacer con personas así? ¿seguirles el juego? ¿No seria demasiado arriesgado? Quería tener una relación honesta con ellos, si en verdad alguna relación era siquiera posible. No quería presentar ningún problema para ellos, era obvio que ambos se necesitaban; Luciel necesitaba en su vida a aquella humana y ella parecía realmente apreciarlo ¿Cómo iba a ser tan egoísta y llegarme a interponer en algún momento? Si debía ser honesto, no me sentía ciertamente preparado para convivir de esta manera junto a ellos. La humana se mostraba nerviosa, posiblemente incomoda mientras intentaba articular una pregunta. Llevé una mano hacia mi nuca y la posicioné allí por un momento, sentí entonces mi gema correspondiente a la isla en la que todos estábamos confinados. Finalmente elevé las comisuras de mis labios formando una austera sonrisa por unos instantes mientras la observaba; no estaba seguro de que hacer para que se sintiese mejor, así que simplemente empece a expresarme lo mejor que podía- Estoy bien -Dije mientras volvía a entrelazar los dedos de mis manos- Deberías pensar más en ti, estoy seguro que Luciel apreciaría mucho que lo hicieses ¿sabes?

- El pelirrojo salió del baño terminada esas palabras y se posicionó a los pies de la camilla en la que me encontraba, un nudo se posiciono nuevamente en mi estomago y pecho ante las palabras que había dicho. Familia ¿realmente él nos consideraba una? No Luciel, estas confundido, solo porque Snev nos dijo que compartíamos sangre significa que es verdad ¿Cómo estar seguros de que estaba diciendo la verdad? Y aunque lo hubiese hecho, no es nada bueno para ti que estés familiarizado conmigo, ya deberías de saberlo y entenderlo ¿Porqué jugar con la suerte? Fue entonces que observe a la humana ¿Qué estaba haciendo? ¿Estaba loca? ¡Se había sacado lo que le estaba proporcionando la sangre que su cuerpo tanto necesitaba! Lo mas rápido que pudo había acudido hacia nosotros, mis ojos se encontraban abiertos ante la sorpresa posteriormente de haber fruncido el ceño por un momento; ciertamente estaba preocupado por la mentalidad de estos sujetos, sin duda querían tentar la suerte de su vida. Mis cejas seguían elevadas por la sorpresa mientras sentía la mano contraria sujetando débilmente la mía, nuevamente estaba sujetando otra mano cálida y débil. Lagrimas salían de sus ojos y la conmoción que me transmitió ese simple acto hizo que mis mejillas ardieran, fui entonces acercado al rostro de ambos de un simple y débil tirón. ¿Qué era esto? El estar tan cerca de ambos me hacía sentir sumamente extraño, mi pecho estaba siendo oprimido aún más y el nudo en mi estomago había ascendido hasta mi garganta. Observé a Luciel a los ojos, al hacerlo, el mío se había cristalizado de repente. Me mordí los labios, me encontraba nervioso y sumamente avergonzado; entonces decidí apretar ambos párpados fuertemente. Fue entonces cuando la puerta de la habitación de abrió nuevamente, ante esto volví a separarlos, al pestañear podía sentir lo húmeda de mis pestañas, había dejado escapar un par de lágrimas de mi ojo sano.- Aquí se encuentran- señaló una mujer de traje, posiblemente una de las jefas del edificio- ¡Señorita! ¿se encuentra bien?- Dijo otra quien era una enfermera la cual se había dirigido a ayudar a la humana. Seguidamente en el lugar entró un hombre trajeado,llevaba una placa, se trataba de un oficial. Iba a hablar pero detrás de él seguido por otras enfermeras ingresó un muchacho albino- ¡Yona!- Un escalofrío recorrió mi espalda al escuchar esa voz, era el mismo muchacho quien había llamado a Yona cuando me encontraba realizandole cortes, incluso le había hablado. Este fue directamente hacia la pelirroja, la expresión en su rostro era desuma preocupación- ¿Te encuentras bien?- Debía de guardar silencio, debía hacerlo.-

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Re: Después de la tormenta viene la calma - Priv. [Flashback]

Mensaje por Luciel Choi el Miér Ago 02, 2017 7:02 pm

Luciel se encontraba un poco más recobrado tras todo aquel llanto, ahora que reposaba en la cama de Saeran y comportarse caprichosamente invasivo para con el espacio del albino, sentía una liberación en el pecho. Sí, lo había dicho hace unos momentos y es que en verdad esperaba que los tres estuvieran bien a partir de ahora en adelante; quería una familia, ahora sí ansiaba tener una, deseaba no regresar a su oscuro pasado y se iba a asegurar sabiéndose de que su amo, la persona que lo acababa de liberar era su propio hermano. ¿No era éso como un cuento de hadas? Sólo faltaba que la historia termináse con un "Y vivieron felices para siempre", claro que aquello le causó gracia pero sólo por imaginar, habría sido algo lindo al final de sus días.

Luciel puso mala cara cuando Yona se retiró la aguja, éso no estaba para nada bien más no pudo decir nada puesto que la humana los jaló a ambos contra sí para formar un lindo abrazo grupal. Luciel por su parte soltó una risotada olvidando los pesares y acongojamientos del momento, estaba disfrutando -muy a pesar de dolerle las costillas flotantes- y reía animadamente cual niño en navidad.

Esperaba que ése momento nunca acabara.

Sin embargo; el sonido de la puerta lo distrajo, Luciel se separó en automático como un acto reflejo y miró a la mujer trajeada entrar con unos papeles en mano, después el diminuto cuarto, aquel espacio que se había vuelto un santuario para ellos tres estaba repleto de personas. Un oficial de policia, tres enfermeras y un chico albino que conocía a Yona habían irrumpido. Luciel se sintió estremecer en automático; de hecho, se hizo a un lado cuando el hombre se acercaba hasta la chica y le abrazaba con fuerza la interrogaba, ¿Sería su hermano? Bueno, nunca había podido hablar con Yona sobre temas familiares, de hecho ambos habían optado por rehuir a ésos temas, lo que sí sabía era que ella tenía amo, ¿Sería él a caso?

- Disculpen, soy el oficial Sungbae. Quisiera hacerles algunas preguntas... ¿Quién es Luciel Choi? Acompáñeme un momento, por favor. -

El zorro se sintió estremeecer, le dedicó una mirada a los dos chicos y sin decir palabra alguna se retiró junto con el oficial Sungbae mientras dejaba en la habitación a la doctora y enfermeras atender a los chicos.

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Re: Después de la tormenta viene la calma - Priv. [Flashback]

Mensaje por Yona el Vie Ago 04, 2017 4:18 am

Quizás había sido una ilusión producto del mareo de la pelirroja, empero ella juraba que por un momento los tres corazones habían latido en sincronía, ¿no estaría siendo muy infantil? Quizás, el deseo egoísta de querer que aquel instante no se acabase nunca lo denotaba. Su fisonomía se quejaba con sus temerarios actos, inclusive podía sentir como los vendajes se humedecían producto de la sangre que emanaba de las heridas que se le habían abierto con tanto movimiento, sí, porque su delicadeza era notoria, los humanos no eran resistentes en lo absoluto, pero eso no significaba que se rindieran, que no pudiesen priorizar sus emociones, ¿verdad?

Las comisuras de Yona se mantuvieron alzadas, combinando con las melodiosas carcajadas de Luciel y con el sincero rostro de Saeran, casi como un cuadro sacado de una galería, la muchacha tenía en claro que esa pareja la acompañaría en su futuro, aun cuando no tuviese la más mínima idea del cómo.

La paz no era duradera, ella no sabía, y es que de pronto la puerta se abrió, haciendo sobresaltar a la fémina para que voltease hacia los intrusos, bastantes por lo demás. -- Oh… -- Se le escapó en un hilo de voz, por supuesto, ella se había escapado de su habitación para ir en búsqueda de sus compañeros, era obvio que la llevarían hacia donde correspondía. -- Y-Yo estoy bien… -- Aunque a las enfermeras aquello no les pareció muy convincente, ayudándola a sentarse en la cama para volver a incrustarle la aguja y que su torrente sanguíneo siguiese nutriéndose. -- ¿Hyun? -- Los brazos protectores del albino no hicieron más que emocionarla, sonriendo al instante en que sus gemas se humedecían. -- H-Hai… estoy bien. -- Le dijo con tranquilidad para mover su cabeza y proporcionarle una caricia. -- Te preocupas demasiado. -- Una risilla forzada salió de sus labios para que viese a Seven marcharse. -- Luciel…--

Auch. El pecho de la fémina se comprimió, lo último que quería era que el pelirrojo sufriese más, ¿estaría bien? ¿El agente lo trataría bien? Las incógnitas recorrían su cabeza para que el modelo se apartase por fin, cargándola cual princesa. -- ¿Eh? -- No lo entendía. -- Señorita, la llevaremos donde corresponde. -- Una de las enfermeras tomó el porta suero para que el de cabellos blanquecinos no tuviese problemas con el transporte de éste. -- Pero... ¿Saeran? -- El rostro de la humana dejaba en evidencia su desesperación. -- Saeran, volveremos a vernos, sólo espérame. -- Sus palabras se perdían en el bullicio del pasillo mientras era devuelta hacia su cuarto.

Necesitaba nuevas curaciones y reposo total si quería volver a ser la misma chica de horas atrás. Un amargo sabor dejó atrás la dulzura de su reencuentro. Sus manos aun ardían, aquel tacto con los caninos, algo que Yona esperaba no desapareciera, por ahora sólo le quedaba esperar.

Vendas manchadas de sangre,
tres corazones palpitantes.
Verde, ámbar y púrpura,
el camino de su vida se había pintado de esos colores.


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