Memory Bridge ~Priv Akechi

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Memory Bridge ~Priv Akechi

Mensaje por Akabane Ichi el Lun Feb 01, 2016 11:20 pm







Memory Bridge


Aquel puente… estaba segura que lo había visto en alguna otra parte, pero… ¿Dónde?
Intente que a mi mente acudieran los recuerdos, sin embargo parecían estar bloqueados completamente, y aun así no me marchaba, quería quedarme quieta en aquel lugar durante un poco más de tiempo, absorbiendo tiempos que habían pasado como los ecos de un roca sobre el agua… algo efímero y que realmente no tenía mucho sentido.

- Estoy… comportándome como una completa idiota –y era así, ¿Qué demonios tenia aquel día? Se suponía que finalmente me otorgaron un tan ansiado “día libre”, lo ideal para despejarme de todo, aquel momento donde podía, finalmente, no preocuparme de nadie más que no fuera mi  propia persona, y sin embargo en vez de pasear por cualquiera sitio concurrido, divertirme donde la gente de mi edad –o supuesta edad – disfrutaba aquellos días, había optado por un lugar más alejado de la ciudad, donde casi nadie transitaba, y todo por una extraña corazonada, un sentimiento que me gritaba a todo pulmón que debía estar allí, en ese mismísimo instante. El porqué de aquello no lo sabía y dudaba comprenderlo, pero mi cuerpo, mi mente y aquella cosa tan muerta que podría llamar corazón, gritaban a todo pulmón “Solo un poco más…”. Lastimosamente no tenía mejores planes, o me hubiera largado hacía mucho tiempo. Cansada de pelear conmigo misma, aguarde unos instantes más, cerrados los ojos para dejar de ver mi reflejo preocupado en el agua - ¿Quién será el idiota que piensa que un vampiro no se refleja? –chasquee la lengua por enésima vez ¿Qué demonios me pasaba ahora? Me sentía tan patética y extraña ¿Seria que el perro de Anmael me había pegado su idiotez? Lo dudaba… pero entonces… mientras más lo pensaba, más me daba cuenta de que solo por un tema en específico mi cabeza se salía de la realidad, solo por una persona no era yo misma, y era la misma persona a quien había abandonado tantas veces atrás – Akechi…. –su nombre era como la mejor droga y el peor veneno, todo en uno y ni siquiera lo tenía cerca para degustarlo, pero… yo lo había decidido así, cada que la felicidad nos sonreía a ambos desaparecía de su vida, todo con tal de evitar que sufriera, a pesar de causarle yo misma aquel pesar, después de todo no me sentía apta para mentirle y no era tan fuerte para simplemente decirle que no estaba seguro a mi lado, siendo ese el motivo de no poder seguir amándolo – Patético… - y lo era, toda nuestra historia parecía una novela romántica escrita por una virgen de 50 años, alguien que no sabía realmente lo que significaba anhelar a alguien, desearlo con todo el alma y corazón para luego perderlo por el mismo motivo. Je… un vampiro sádico como lo era yo, pensando en amor, en serio… aquello no podía ser real, pero lo era, amaba a ese detective, aunque lo negara una y mil veces, a pesar de endurecer mi corazón… a pesar de todo, cada que nuestras miradas se encontraban nuevamente, sin importar los años o la distancia transcurrida, volvía a caer en sus garras, el juego nuevamente daba inicio y siempre terminaba del mismo modo, conmigo escapando de una partida que ya tenía el vencedor designado antes de siquiera empezar.

Pero lo sabía, yo no podía estar con él, de ningún modo, en ninguna realidad aquello podría cumplirse, y no porque no lo deseara, solo que… mi camino ya estaba tan truncado, tan jodido desde antes de conocerle que no podía volver atrás, no tenía manera de mantenerlo seguro a pesar de dejar toda la vida que un día forme, pero eso, el tonto de Akechi jamás lo comprendió, para él la vida era tan fácil, solo debía tomar lo que quería y jamás soltarlo pero ¿Por qué? ¿Por qué justamente yo lo deseaba a él, y él a mí? Todo hubiera sido mucho más sencillo si mi admiración por Anmael se hubiera vuelto amor, o al menos una obsesión mal sana que me obligara a verlo a él y solamente a él, convirtiendo a mi sensei en todo mi mundo, pero no… la vida jamás es tan sencilla, nunca se vuelve un algo provechoso para alguien, especialmente para mí.
Akechi era como la luna, brillando de manera opaca en un cielo contaminado, una idea romántica ¿Verdad? Pero, para mí, era de ese modo, entonces… si él era la luna, a mí me quedaba ser una estrella, quizás ni eso, tal vez una mariposa con alas rotas deseando tocar aquel astro, pero a sabiendas que jamás sucedería, que no era algo digno de mí y tras perderlo solo me quedaría sumirme más y más en la oscuridad, pero… mi luna era egoísta, siempre conseguía alcanzarme con sus opacos rayos, buscando alumbrar mi camino, ignorando lo rota y cansada que estaba, pronta a la mismísima muerte… Akechi debería comprenderlo y quizás ahora lo había logrado por fin, después de todo habían pasado años desde la última vez que nuestros caminos se cruzaron y nuestros labios se tocaron nuevamente.

- Solo son ensoñaciones idiotas… -mire por segunda vez mi reflejo en la helada agua, y por primera vez en la vida aquella que estaba allí no parecía ser yo, sus ojos apagados, aquella tez mortuoria, y una mueca que ni siquiera era de enfado, sino de enorme desolación… ¿Seria que siempre me veía de ese modo cuando pensaba en Kogoro? Por dios… si Anmael-sensei me viera así lo decepcionaría, porque jamás, nadie, consiguió ponerme en aquel estado, nunca había tenido a alguien realmente importante en mi vida, pero él… -Olvídalo de una vez Akabane… -me recrimine en un sutil susurro, solo cerraría los ojos una vez más, y al abrirlos, sería la misma persona de siempre, incluso mi reflejo me ayudaría a disfrazar la mayor mentira de todas, una en la cual finalmente lo había superado y mi vida seguía siendo tan simple como en antaño, porque… quizás podía vivir sin Akechi, ya que lo hacía, sin embargo no deseaba aquello –Como sea… me largo –fruncí el ceño separándome del barandal del puente, donde había estado posada hasta hacia unos momentos, pero, mi mente jugaba conmigo nuevamente puesto que en el agua no solo estaba mi reflejo… sino que también esta él… la más asfixiante ilusión.

El encuentro entre la luna y una mariposa de alas rotas…
¿Podría existir algo más poético que eso?


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Re: Memory Bridge ~Priv Akechi

Mensaje por W. Akechi Kogoro el Lun Mar 07, 2016 1:34 am








La isla d Myr. Alemania. El lugar donde todo dio comienzo. Donde la había conocido. El porque de mi ser, de mi existencia, de seguir con vida, de seguir adelante sin ver el fin. Y aun así ella siempre acababa huyendo de mi, era ridículo seguir intentándolo no? Eso es lo que muchos dirían, pero lo que otros dijeran poco me importaba. Estaba solo en aquel mundo e Ichi aunque no estuviera conmigo era la única luz que me guiaba.

Realmente en aquella tarde me sentía nostálgico. Debería ir a visitar el puente donde nos habíamos conocido? Tenía el presentimiento de que hoy, como aquella tarde que ahora se veía tan lejana, estaría allí, esperándome después de tanto tiempo huyendo. Estaba casi seguro de que hoy era el día en que volvería a encontrarla en Myr, en aquella isla donde seguro los sueños se cumplían al igual que las esperanzas de las personas que no veían toda la oscuridad que allí se guardaban. Y por eso yo estaba allí, para esperarla a ella y limpiar toda esa negrura que desconocían los pintorescos inocentes de aquel lugar.

Recogí las cosas de mi escritorio y me levanté dirigiéndome hacia la puerta calzandome antes de salir a la calle aspirando los rayos del sol del nuevo día.
Caminé sin mucha prisa por las calles de la ciudad mientras fumaba distraídamente con las manos en mis bolsillos decidido a alcanzar mi destino, el puente de la isla. No es que fuese famoso o algo asi, simplemente me gustaba aquella estructura, solo porque era importante para mi y toda mi hisotria con aquella persona que lo reducía todo a ella. Solo ella.
Ni si quiera hacia falta preguntas cuando ella se había vuelto tan importante para mi, pues desde el principio lo había sido.

De golpe un olor me sobrevino, una presencia que reconocía perfectamente a kilómetros de distancia. Tenía que ser ella. Mis pies que caminaban de manera firme y pausada comenzaron a acelerar su paso acabando por echar a correr en busca de aquella figura femenina a la cual idolatraba con devoción.
Al final mis pies lograron alcanzar el puente. Sonreí de manera triste con mi mirada clavada en el suelo. No quería verla. Aun no. Espera. Un poco más. Sería real todo aquello? En verdad tal y como  podía sentir la tenía delante mía? Lo estaba o solo era una ilusión de mis sentidos? No me atrevía a levantar la cabeza y llevarme una decepción como muchas otras veces. Pero aun así debía hacerlo.
Poco a poco, junto a mis ojos, fui desganado mi mirar del suelo pudiendo empezar a ver unos pies acompañados de unos calcetines altos, después una falda, una camisa junto su chaqueta por donde caían unos cuantos pelos de color azul oscuro.
Mi corazón latía con fuerza impaciente de más.
Y de golpe, mis ojos se posaron sobre los suyos. Dos faros donde el verde y el amarillo se mezclaban sin poder distinguir donde empezaba uno y acababa el otro.

-Ichi…-mis labios consiguieron despegarse y mi mano surco el espacio vacío que nos separaba para tomarla de el brazo reteniendola a mi lado aunque solo fuese por unos segundos más-estas...aquí…-era difícil de creer después de tanto tiempo, pero la estaba palpando, la estaba sintiendo, no había más duda de ello. No podía haberla. A no ser que mis delirios hubiesen traspasado las leyes de la física.

Sin poder evitarlo tiré de ella hacia a mi y la abracé con fuerza, tanta que, tal vez de no haber sido hubiera acabado aplastada-Ichi…-volví a repetir su nombre notando como todo mi ser aletargado comenzaba a despertar del sueño en el que había estado sumido sin ella-te encontré…-susurré por lo bajo sin dejar ir aspirando su aroma bajando ligeramente mi cabeza hacia su cabello aspirando su olor sin poder contenerme a la vez que mis manos acariciaban su cabello palpando su figura en busca de alguna imperfección o detalle que me dijera que no era ella de verdad, que era una ilusión.
Pero nada lo hizo. Y casi podía sentir como miles de lagrimas se iban a desbordar por mis ojos de la felicidad que en aquellos momentos estaba experimentando-eres real verdad?-aun así quería comprobarlo, quería escucharlo de sus labios. No podía creerlo aun, era tan real y a la vez irreal. Real por poder tocarla, sentirla, olerla, Irreal por ser ella, como se podía explicar que algo tan perfecto hubiese tomado forma en primera instancia? Era difícil de creer.

Como un cuerpo vacío ahora me sentía completo,
pues había encontrado mi alma.

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Re: Memory Bridge ~Priv Akechi

Mensaje por Akabane Ichi el Dom Mar 13, 2016 6:37 am







Memory Bridge


No podía… simplemente no podía creer lo que el agua reflejaba a mis espaldas. Aquella visión no era otra sino Akechi, estaba más que segura de aquello, no había forma de que yo me equivocara cuando se trataba del detective, pero, aun sabiéndolo, no tenía el valor para asumirlo, aquello no tenía el menor de los sentidos ¿Qué podía estar haciendo en ese lugar? Mirándome justamente a mí, la persona que por tanto tiempo le había abandonado… No tenía lógica, debería odiarme y no buscarme, debía quedarse a miles de kilómetros alejado de mí y no tan cerca que lograba sentir su calidez.


- Ake… –murmure sin siquiera verme capaz de completar su nombre, mucho menos cuando tomo mi brazo impidiéndome escapar… Kogoro me comprendía tan bien, con solo verme unos segundos noto mis intenciones de correr lejos nuevamente, no por el hecho de odiarle, sino porque estando más tiempo a su lado volvería a caer en sus brazos, rogarle que no me dejara ir y amarlo como siempre deseaba. Una idiota con un sueño idílico, en eso me reducía Akechi con su mera presencia, musitando mi nombre de manera tan queda, jalándome con fuerza para estrecharme entre sus brazos conforme me quedaba estática, casi temblando mientras percibía su fragancia a la perfección, ese aroma natural de su piel, mesclado con el café y el tabaco, tan masculino, tan solitario, tan… tan él - A… Akechi… yo… –susurre tan suave como el último suspiro de una mariposa, quería que me escuchara y al mismo tiempo no. Deseaba largarme pero también quedarme para siempre así, entre sus brazos… con él todo era diferente, mi mundo se alteraba tanto que no comprendía nada, quería ser una niña, solo para tomar su mano permitiéndole guiarme hacia el camino que considerara más óptimo para mí, uno en donde siempre estuviera a mi lado, porque lo que él jamás supo descifrar era la magnitud de mi amor por él, y lo que estaba dispuesta a hacer tan solo para que viviera de la mejor manera posible, incluso el conseguir que me odiara, si con ello, su vida era plena. Pero como siempre, Akechi rompía todos mis esquemas, llegaba de la nada misma pidiéndome estar a su lado de manera muda, tan solo con aquel fuerte abrazo donde me retenía, la forma en que aspirada mi cabello y sus suaves caricias que seguramente eran una forma de asegurarse que era yo la mujer que estaba entre sus manos, puesto que antes me había confesado el hecho de soler ilusionarse con chicas que al final de cuentas no resultaban ser yo, pero el húmedo frio sobre mi cabeza, en conjunto con la pregunta de si la realidad había sido buena con él, devolviéndome a su lado empezaban a lastimarme, lo sabía, las gotas sobre mi cabello eran sus lágrimas, nuevamente… por no sé qué vez en nuestra larga vida había conseguido hacerle llorar - Yo… yo… –si fuese otra persona, si tan solo no se tratara de Kogoro podría mentirle fácilmente, diciéndole la peor y menos creíble falacia del mundo, haciéndola sonar como la verdad absoluta, pero no era capaz, él era el único ser sobre la tierra a quien no podía mentirle, el único a quien realmente jamás querría herir, a pesar de estarlo haciendo ahora mismo. Con algo de fuerza me separe, elevando la diestra para abofetearle y maldecirlo, sino podía mentirle lo lastimaría, y aun cuando mi mano subió rápidamente, jamás descendió, seguía allí, temblando como el resto de mi cuerpo, conforme sentía mis ojos arder y consecuentemente las lágrimas trazar pequeños caminos que se perdían en el suelo de ese puente… no podía… era incapaz de hacerle daño, al menos no de manera consiente, yo lo sabía y aun así seguía intentando demostrarme a mí misma algo que nunca se cumpliría. Acabe por bajar la mano que había deseado pudiera abofetearlo, llevándola hasta el pecho contrario, tomando su camisa mientras formaba un puño debido a la presión ejercida sobre esta, lo odiaba tanto… odiaba como lograba cambiarme, la forma en que cedía con tan solo escucharle pronunciar mi nombre, e incluso la manera en que mi corazón latía desbocadamente a pesar de suponerse estar muerto al ser una vampira, pero no existía ninguna lógica a su lado, nada podía ser 100% lógica, porque lo amaba, con la misma locura de antaño y a pesar del tiempo separados - Claro que soy yo… idiota –recrimine el que lo dudara, pegando mi frente a su pecho, empapando su camisa con las diversas lagrimas que aun desbordaba, era una idiota, él también lo era, pero a ninguno nos importaba comportarnos de ese modo porque, simplemente, el estúpido amor podía más - ¿Por qué… porque tu…? –mi garganta ardía pero no por sed, sino por aquellos sollozos que deseaban escapárseme, y aun así lo enfrentaba, buscaba su mirada vino con aquellos acuosos ojos verdes que yo poseía, tornando el paisaje en un borroso cuadro del mejor artista - ¡¿Por qué tenías que encontrarme de nuevo?! -brame con fuerza, escuchando a la perfección el sonido del aleteo de diversas aves, espantadas por tamaño grito - No comprendo… Akechi… ¿Cómo es que… como logras siempre encontrarme? No es… no es justo… –me comportaba como una niña pequeña, con el peor berrinche nunca antes visto, abrazándolo con fuerza para no dejarle ir, a pesar de que fuera él quien siempre se quedaba a mi lado - Idiota… tonto… baka –complete al final, con el japonés que ambos tan bien conocíamos, suspirando con fuerza cuando finalmente me calme, sin molestarme en limpiar aquellas lágrimas, porque a su lado, no me importaba parecer débil, no necesitaba demostrar nada con él - Deberías odiarme justo ahora… pero lo escucho latir tan fuerte –suspire con mi oído contra su corazón, sintiendo como me envolvía con aquella dulce calidez, la misma que por tantos años extrañe con demencia - Es extraño… pasaron tantos años, pero siento como si tan solo ayer hubiera estado en tu oficina, hurgando tus expedientes solo para molestarte… pero al final, solo acababas besándome y dejándome hacer lo que quisiera –suspire con fuerza, aquellas memorias tan oxidadas, dejadas en el pasado donde deberían ser sepultadas latían con fuerza, todo lo que era aquel hombre lo tenía tan fresco en mi mente y alma, que dudaba hubieran pasado tantos años en donde nos hubiéramos dejado de ver, tanto tiempo desde la última vez que había probado aquellos labios que me llamaban con fuerza, los mismos que ahora deseaba y no dude en capturar mientras sostenía sus mejillas con fuerza, creyéndome ama y señora de su mente, alma y corazón, algo que no era cierto, porque con el pasar del tiempo nunca se sabe lo que ocurre, pero caía, con él siempre caía en sus garras, devorando sus labios con tanta necesidad que mi espalda ahora chocaba la baranda del puente, aquella que impedía terminaras en una zambullida bastante profunda - A… kechi… –suspire en medio del beso, sintiendo nuevamente gotas frías sobre mi cuerpo, pero esta vez no eran las lágrimas contrarias, sino, tal cual lo había pronosticado la lluvia hizo acto de aparición, dejando la perfecta vista de personas escapando a un sitio donde refugiarse de la tormenta, pero nosotros aun continuábamos allí, en medio de la lluvia, fundidos en aquel demandante beso, el mismo que yo inicie y corte de golpe, respirando agitada sin poder confrontar su cálida mirada, porque me había comportado como toda una caprichosa, haciendo cosas que no debí ni tampoco tenía permiso de hacer, dejándome guiar por los instintos que más de una vez me habían fallado, y ahora no estaba segura de que poder o no hacer, solo deseaba que él se fuera de mi lado, que esta vez mi corazón fuera destrozado ya que no era tan fuerte como el de mi tan apreciado detective, con tal solo orle decir “aléjate de mi vida”, yo lo cumpliría a rajatabla - No… debí hacer eso… anda, dímelo… di cuanto me odias, porque volví a irme, te deje nuevamente solo Kogoro… debes despreciarme, vamos… solo maldíceme, dime que me odias y que deseas que jamás hubiera aparecido en tu vida… solo dímelo, y juro nunca más volver a aparecer en tu radar


No podía mirarlo, prefería apreciar nuestros pies separándonos por escasos centímetros, estando segura de que era lo mejor, aquello siempre fue la más lógica reacción, ninguno de los dos estaba destinado a permanecer al lado del otro, puesto que eso era solo un sueño de un cuento irreal, una fábula de príncipes y princesas, un guion para la mejor y más trágica novela de amor, una en la cual ninguno de los dos podríamos ser protagonistas, a menos que deseáramos terminar como Romeo y Julieta, siendo la pareja de la historia más bella jamás contada pero al mismo tiempo con un final plagado de muertes, unidos luego de la vida misma…
Jamás negaría cuanto lo amaba, nunca podría traicionarme a mí misma ni tampoco a él diciendo una falacia como aquella, pero, también sabía que nuestros destinos se unieron quizás por el más grande capricho de algún dios, el mismo que ahora a sabiendas del enorme error que cometió deseaba enmendar las cosas separándonos, pero nuevamente entristecido por la tragedia que nos hacía padecer quería reunirnos una y otra vez hasta el final de la vida misma, formando el más grande círculos vicioso… aquel que jamás acabaría, hasta que uno de los dos tomara la más grande decisión de su vida, fuera yo quedándome con él a pesar del peligro, o con Akechi cansado de mí, separándome de su lado por toda la eternidad…


Éramos dos almas plagadas de pecados… pero con un mismo lazo…
El hilo rojo del amor y destino siempre se encontraba conectándonos, incapaz de romperse a pesar de la distancia, guiándonos hacia el contrario sin siquiera darnos cuenta.
Pero… si alguno conseguía unas tijeras tan fuertes para romper aquel lazo…
¿Sería capaz de cortarlo finalmente?


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Re: Memory Bridge ~Priv Akechi

Mensaje por W. Akechi Kogoro el Mar Abr 05, 2016 12:18 am








No quería dejar de abrazarla, tenía miedo que si lo hacia podría perderla de nuevo y no estaba dispuesto a eso, otra vez no. Pero cuantas veces había dicho eso? Cuantas veces había hecho o dicho lo mismo y al final siempre se escapaba de mi lado? Esta vez no, esta vez no, volvía a repetir en mi mente una y otra vez, pero al final siempre se escapaba y todo se reducía a la nada misma. Aunque si lo pensaba yo había sido el primero en dejarla no?
Sonreí de manera amarga al recordar aquello pero sin querer soltarla. Tal vez tenía yo toda la culpa de que ella me abandonara? Yo había iniciado aquella cadena de trágicos sucesos sin darme cuenta, la principal diferencia era que yo había muerto aquel día y no había podido decirle nada.
A pesar de todo, no le echaba en cara nada, es más estaba feliz por reencontrarla, por estar con aquella, por poder tocarla, aspirar su aroma, verla, sentirla en todas las formas posibles. Solo con estar así por toda la eternidad me conformaba.

Suspiré con fuerza al poder volver a escuchar su voz sin dejar de sonreír ahora sintiéndome completo a su lado-Ichi…-volví a suspirar su nombre sin soltarla de entre mis brazos abrazándola con más fuerza aun si era posible. No buscaba romperla, solo quería fundirme con ella, ser uno al fin y olvidarnos de todo lo demás.
A pesar de verla llorar y escuchar su inmenso grito no me inmuté y la sonrisa permaneció en mi rostro a la vez que acariciaba su cabello con cuidado-porque estamos unidos, ya te dije que nadie puede separarme de ti…-dije por lo bajo sin dejar de abrazarla con fuerza-incluso tu…-hice una pequeña pausa-no puedes-sentencié depositando un cálido beso en su frente mientras no dejaba de insultarme si dejar de llorar, de verdad que se veía adorable de aquella manera-sabes que no puedo odiarte-completaba sus frases nada mas ella las decía sin querer perder detalle alguno de su todo-no puedo odiarte Ichi, ya lo sabes, no puedo por mucho que lo intentes...-bromeé sin dejar de sonreír-sabes que siempre estaré a tu lado pase lo que pase no? Incluso aunque me mataras no me separarías de tu lado-sonreí levemente sin dejar de acariciar su cabello.

Apoyé mi cabeza sobre su cabello y cerré los ojos disfrutando de aquel momento tan intimo a pesar de estar a la vista de todos los que pasaran por allí-no puedo odiarte Ichi, no se cuantas veces tengo que decírtelo…-susurré por lo bajo tomando una de sus manos sujetándola con fuerza haciéndola reposar sobre mi pecho igual que su rostro-es normal no?-susurré refiriéndome a los latidos de mi corazón-como crees que está si después de tanto tiempo logro encontrar de nuevo a esa persona que es tan especial para mi?-sonreí de nuevo sin poder evitarlo dejándola hacer lo que quisiera como si se tratara de consentir a una niña pequeña.
Sentí sus mejillas sobre mi rostro y luego mis ojos vieron como se aproximaba a mi hasta que nuestros labios se encontraron fundiéndose en un profundo beso. Puse una de mis manos sobre las suyas mientras que con la otra aun sobre su cintura solo la pegaba mas a mi sin importar que estuviese comenzando a llover.

No entendí porque decía cosas tan crueles? Porque quería escucharme decir aquellas palabras que para mi carecían de sentido. Porque debería decir aquello? Yo jamás pronunciaría esas crueles palabras hacia ella, jamás, ya se lo había dcho cientos de veces, incluso ahora! Había confesado que por mucho daño que me hiciera, incluso si me arrebatara la vida jamás podría odiarla.
Acaricié su cabeza como si fuera una niña pequeña-vamos Ichi...ya esta, ya esta…-susurré con cuidado pegándola completamente a mi ocultando su cabeza en mi pecho-todo esta bien-hablé con voz tranquila sin dejar de mimar su cabello y su espalda-todo esta bien-volví a repetir intentando calmarla de ese modo-nunca te voy a abandonar por mucho que hagas, ya te lo dije antes, si quisieras matarme, incluso así, estaría bien con eso-susurré-lo juro-reiteré-hagas lo que hagas siempre vas a tenerme a tu lado, nadie nos puede separar, ni si quiera tu-sonreí con gracia-estas tan decida siempre a escapar y aun así, siempre logro encontrar-dejé escapar una pequeña risa con algo de amargura-acaso tanto te desagrada que te encuentre? Preferirías que te odiara? No volver a verme? Que te dejara completamente sola?-susurré sobre su oído aquella última pregunta afianzando con mas fuerza mis brazos a su alrededor-eso es realmente lo que quieres?-volví a preguntar pues en aquel punto sentía que cada vez que la encontraba le hacía más daño que otra cosa.

Yo la amaba. La amaba incluso más allá de la muerte, de todo lo que había en aquel basto mundo, incluso el universo se quedaba pequeño en cuanto a lo que is sentimientos se referían. Solo quería que Ichi fuera feliz, que me importaba mi felicidad si ella no lo era? Mi felicidad no valía nada, ya había perdido demasiado por eso solo deseaba la suya y si ella no era feliz conmigo simplemente me iría de su vida. Por ello necesitaba que me lo dijera, que lo dijera de corazón. No me conformaría con un triste vete o una nueva huida por su parte. No. Tenía que mirarme a los ojos y decirlo claramente. Que no me amaba, que me odiaba, que me detestaba. Todas las cosas que se le ocurrieran para hacerme daño y aun así si la descubría mintiendo, me quedaría a su lado por toda la eternidad.

-Vamos, dime Ichi-volví a decir bastante serio sin dejar de soltarla de entre mis brazos-quieres eso?-me mantuve completamente firme a pesar de que casi pudiera oír como algo se derrumbaba en mi interior. Claro que tenía miedo, como no tenerlo? Podía perder todo solo por un puñado de palabras, pero aun así deseaba escucharlas, pues de otro modo no creería nada de todo aquello-solo…-me adelanté a decir-al menos-mi cabeza no pensaba con coherencia-déjame besar tus labios una vez más-sentencié uniendo nuestros labios besándola de manera lenta y pasional tomando aquello como si tuviera todo la calma del mundo.

Aquella sensación era indescriptible.
El tiempo se había parado.

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Re: Memory Bridge ~Priv Akechi

Mensaje por Akabane Ichi el Dom Abr 10, 2016 9:00 pm







Memory Bridge



Éramos un caso perdido, ambos lo sabíamos y aun así continuábamos buscándonos el uno al otro, siguiendo dando vueltas en aquel carrusel llamado vida, solo que en vez de apreciar los diversos animales donde frecuentemente podías sentarte, lo único que tan bello juego tenia era la separación nacida debido a todo el tiempo perdido cada que huía de sus brazos, simplemente buscando darle una felicidad que él decía no poder obtener sino estaba a mi lado, pero… ¿Entonces porque dudaba tanto? ¿Qué era lo que gritaba en mi pecho que escapara para que él viviera? ¡No tenía sentido alguno! Nada de nuestra relación lo tenía, pero aun así, me aferraba a él como la niña que no era, sumiéndome en sus dulces caricias, escuchando palabras reconfortantes acompañadas de la calidez y calma que Akechi siempre me daba.

Tal como ahora, me encontraba tan rota antes de estar nuevamente entre sus brazos, resquebrajada en cientos de partes haciéndome creer a mí misma que era un ser completo, una muñeca sin siquiera una resquebradura, pero no era así, jamás fui la perfección que muchos creían ver en mí, eso era una máscara, una mentira para no demostrar ante el mundo la falacia en que me convertí, escondiendo el ser que yo era, la verdad sobre mi descubierta luego de reflejarme en los ojos color vino del hombre que amaba, aferrándome con fuerza a la oscuridad que Anmael me brindaba, alejándome de la luz que era Akechi… estando siempre en la fina línea gris del bien y el mal, la felicidad y desdicha, sabiendo el camino correcto para mí, comprendiendo cual ruta debía tomar, pero siempre alejándome de la verdad, por temor a convertirme en un algo de lo cual Akechi podría decepcionarse, porque solamente había nacido para matar, siempre me habían hecho saber aquello, desde el instante en que el padre de mi sensei me acogió bajo su brazo, desde ese momento, mi vida no era mía, era de alguien más o eso pensé, hasta que Kogoro se atravesó en mi camino, solo entonces supe que estaba en lo cierto, mi vida y destino no eran míos, pero tampoco eran de Anmael o su padre, todo mi ser, le pertenecía a Akechi.

Lo peor de todo, no era saber que mi vida completa había sido dada al detective, lo que realmente me dolía era negármelo, buscando una salida de toda la realidad que una y otra vez venía a golpearme con fuerza, intentando que comprendiera, que fuese honesta conmigo misma, que dejara de rogar que él me apartara cuando sabia, estando más que segura que tarde o temprano volvería corriendo donde él, porque solo a su lado podía llorar, reír, gritar, hacer tantas cosas en tan poco tiempo y de manera tan real que mis típicas actuaciones quedaban hechas añicos, porque él rompía mis esquemas de un modo tan único, tan simple y normal que era patético caer en sus garras, pero… ¿Qué más daba? ¿Realmente tenía sentido buscarle una salida al laberinto que ambos unidos conformábamos? Sencillamente, debía ser honesta no solo con él, sino conmigo misma y dejarme hundir en el océano que conformaban aquellos cálidos sentimientos, tocando fondo para ahogarme en su amor y promesas que sabía, Akechi siempre cumplía.


- Yo no… –voz nasal, ojos verdes con fondo rojo… era patética en ese instante, pero Kogoro no le daba importancia, seguía preguntándome si realmente deseaba que se alejara de mi lado, si con ello sería feliz, y meramente me pedía un último beso… sin embargo me desesperaba, no… no quería aquello, él lo sabía, pero aun así necesitaba que se lo confirmara, sin embargo ¿Cómo hacerlo cuando sus cálidos labios apresaban los míos, fundiéndonos en aquella dulce ternura tan impropia de ambos? No podía hacerlo, no quería hablar, solo me centraba en corresponderle, deslizando ágilmente mi boca en la contraria, rozando y probando, sin siquiera hacerle caso a las gotas de lluvia que adornaban la imagen, tiñendo el cielo de gris, quizás por el pecado que ambos conformábamos juntos. Sin embargo debía hablar, era mi deber para no volver a perderlo… lo necesitaba tanto, y él decía también necesitarme a mí, solo con ello, las ruedas del presente y futuro volvían a girar, ajustando el hilo del destino con más fuerza, buscando atarnos mutuamente para jamás volver a separarnos - No… no lo quiero… Akechi –negué una y otra vez, notando como las lágrimas dejaban de fluir, estaba segura, ya nada más importaba, solo él y yo, porque aunque el mundo se viniera abajo, a pesar de que el infierno viniera por mí, lo afrontaría todo, tan solo por un día más a su lado, porque yo… - Te amo demasiado para perderte nuevamente… –aquella declaración era patética, siempre fui yo quien huía de él, y ahora decía que no toleraba perderlo ¿Acaso tenía algo de sentido? Quizás en un mundo ajeno al nuestro, aquellas palabras tendrían lógica, pero no aquí, no en este momento y sin embargo, parecían ser las correctas para expresar mi sentir - Realmente… no quiero que me odies, tampoco que me pidas alejarme de ti, Akechi, lo que yo más deseo es quedarme a tu lado, pase lo que pase… aunque tú me odies, a pesar de que pueda terminar más rota de lo que ya estoy, aun cuando todo esté en nuestra contra, e incluso a pesar de que intentó escapar de la felicidad que siempre me das para preservar la tuya… lo único que realmente deseo es quedarme entre tus brazos para nunca más alejarme, por eso… Akechi –era una mujer adulta, actuando como una niña enamorada, aquella con su primera ilusión, su más grande capricho, y su único e idílico amor, cosa que era justamente así, Kogoro siempre había sido el primero en mi vida, en tantos sentidos que sería imposible siquiera pensar en otro hombre antes que él… mi primer beso real, mi primera ilusión, el primero que consiguió hacer latir con fuerza mi corazón, el único a quien le expresé mi amor eterno tal como la convaleciente Julieta al fuerte Romeo, incluso el primer hombre a quien me había entregado en alma y corazón. Quien me conociera no me creería, incluso a mí misma se me hacía tan patético aquello, pero debía admitir que las épocas más felices de mi vida no fueron asesinando, tampoco cuando Anmael algaba mis proezas, si debía definir el más precioso recuerdo que conservaba, no sería mi primer beso con Akechi, tampoco nuestra primera vez, sino aquel instante, cuando bañados por la luz de la mañana, y fundidos en el calor de nuestros cuerpos unidos, despertaba para contemplar su rostro de absoluta paz conforme dormía en calma, acomodando sus siempre rebeldes cabellos, siendo descubierta rápidamente en cuanto despertaba preguntándome que tanto hacia y si llevaba mucho tiempo despierta, antes de tomar mis labios en el primer beso del día… esos momentos, tan comunes, tan reiterados y adornados por la música que siempre resonaba en su hogar, eran mis más atesorados recuerdos, y no solo porque me encontraba entre sus brazos, sino también porque cada que me veía a su lado en las mañanas, sabiendo que no desaparecía en la quietud de la noche, aquel hermoso brillo tan necesitado de mí, profesando que aún me amaba con la misma intensidad del día anterior o incluso más, era lo que jamás deseaba perder de él y lo único que conseguía hacerme ser verdaderamente feliz en aquel mundo tan podrido donde vivíamos - No me dejes ir de nuevo… aun cuando lo intente, a pesar de que diga que es por tu felicidad no me lo permitas nuevamente, déjame volver a despertar sobre ti, en aquel viejo sofá que seguramente aun tienes –no pude evitar reír con aquella idea, ese hombre era de los pocos que preferían siempre tener sus viejos muebles plagados de recuerdos antes de conseguir uno de mejor calidad - Con el aroma a café y la música de fondo… tal como antes, y a pesar de que nunca podrá volver a ser igual, al menos… una vez más, mientras tu aún me mires del mismo modo, quiero y deseo… que me ames tanto como yo te amo a ti –me estaba condenando, yo sola me había puesto la soga al cuello, pero no importaba, si Akechi era mi verdugo felizmente asumiría mi muerte, siempre y cuando el accionara las palancas que me traerían la muerte - No necesito nada más… que no seas tú Kogoro… –suspire con suavidad, volviendo a tomar sus labios con calma, necesidad y aquel amor que sentía por el detective, viéndome cortada por el sonido de un potente relámpago en la lejanía, mismo que adorno el grisáceo cielo, indicando que era momento de marcharnos de una vez a menos que buscáramos una verdadera muerte en aquel preciado puente del ayer y hoy - Vámonos… por esta vez, solo sígueme a mi Akechi –suavemente tome su mano entre la mía, entrelazando mis dedos con los ajenos, mi departamento no estaba lejos y aunque desconocía donde él residía actualmente, quería por una vez, compartirle un poco más de mi mundo, como una promesa de que no volvería a escaparme de todo aquello que me ofrecía, un mudo contrato inquebrantable - Mi departamento no está muy lejos de aquí…


Quería iniciar de nuevo, pero sabía que aquello no tendría sentido, buscaba amarlo como antes, pero jamás había dejado de amarlo con igual intensidad. Las cosas querían cambiar, pero nunca habían sido más perfectas y todo se debía a que lo amaba como nunca podría amar a alguien más… porque él era mi todo…



Akechi siempre seria
El único para mí.


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Re: Memory Bridge ~Priv Akechi

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