Dos cucharadas de libertad [Priv. Shiori]

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Dos cucharadas de libertad [Priv. Shiori]

Mensaje por Ruki Otoya el Sáb Dic 17, 2016 1:53 am

Si bien, Ruki se consideraba a sí mismo ateo (además de que su condición como ente de raza infernal le impedía relacionarse con Dios cercanamente), estaba convencido de que acababa de vivir un verdadero milagro; una deidad, quizás las "vibras" o el karma, el universo mismo.... no lo sabía pero algo le había ayudado a la hora de llamar al jefe de los Mukami con una solicitud que hasta entonces había dudado pudiera concedersele. Hacía algunos días, el morocho se había dedicado a planear lo pertinente para hablar con el padre de su rubia estudiante, pues lo siguiente que correspondía a sus clases era la selección de ingredientes y los mejores lugares para comprarlos. En contra tenía varios aspectos: el primero era que Shiori no tenia necesidad de hacer sus propias compras y, en segunda, la chica permanecía aún bajo el arresto domiciliario que le había sido impuesto desde hacía tanto. Aún con aquellos puntos negativos, el de ojos azules no dudó más de lo necesario cuando, aquella noche, finalmente hizo la llamada con el hombre que decidiría si se animaba a dar un siguiente paso con la blonda o no.


¿Para que negarlo? el muchacho había comenzado a desarrollar afectividad por la escritora con quien compartía largas y amenas pláticas cada tarde mientras trascurrían sus lecciones. Quizás no fuera enamoramiento (era demasiado pronto para hablar de amor y el no tenía tiempo para tales sentimientos) pero si era preso de una especie de atracción y admiración. Le resultaba increíble que la Mukami pudiera sumergirse de manera tan profunda en muchos ámbitos de la vida y le resultaba todavía más maravillosa la elocuencia con la que hablaba de sus libros y pasiones. Por ese motivo había decidido tentar a la suerte con la "salida de campo", pues además de las compras planeaba invitar quizá un café o algunos dulces a su estudiante. "Sólo como cortesía" del que él mismo intentaba convencerse. La linea en el teléfono comenzó a sonar indicando que la llamada estaba siendo procesada y en pocos segundos se escuchó la ronca voz del señor Mukami atendiendo al otro lado -Buenas noches señor, habla Ruki Otoya- recibió la respuesta a su saludo en conjunto con la pregunta de qué podía hacer por él -Verá, hay algo que necesito pedirle....-. No es necesario decir que hubo debate por parte del mayor cuando el más joven propuso la loca idea de sacar a la chica de la mansión, pero luego de una largo rato de negociaciones (donde Ruki termino accediendo a servir de chef en dos banquetes de manera gratuita) finalmente el permiso se concedió. Shiori podría abandonar la residencia por tres horas para acompañarle a hacer las compras de lo que sería su siguiente platillo, uno más complicado dado que el nivel de las clases aumentaba de a poco y la blonda adquiría cada vez más experiencia en la cocina.



Ruki avisó a su estudiante con tres días de anticipación, satisfecho consigo mismo por haber obtenido tal "honor", no cualquiera lograba que dejaran salir de compras a una joven que tenía su linda jaula de oro. El punto es, la noche esperada se llegó con prontitud y el Otoya se presentó con su usual puntualidad a la residencia Mukami, tocando el timbre sólo una vez y sonriendo al ama de llaves cuando ésta le dejo pasar al recibidor mientras la señorita terminaba de alistarse -No demorará mucho en bajar, lo aseguro- había dicho la buena mujer mientras se retiraba de vuelta a sus quehaceres. El pelinegro afirmó con la cabeza y sacó un libro pequeño de uno de sus bolsillos, era pequeño y contenía acertijos, pensaba entretenerse con el mientras la fémina llegaba.

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Re: Dos cucharadas de libertad [Priv. Shiori]

Mensaje por Mukami Shiori el Dom Ene 15, 2017 4:32 am

Era increíble como tanta expectativa, deseo e ilusiones podían caber en un cuerpo tan pequeño y delicado como el que Shiori poseía, al grado de que todo iba a desbordar si no podía contenerse a sí misma. El porqué de semejantes emociones en su ser era tan sencillo de entender como si de respirar se tratase, porque, hacia tan solo tres días Shiori recibió una de las más grandes noticias que nunca antes pensó oiría.

Ruki, su profesor de cocina, admirador de su literatura, y amigo, según la manera en que la vampira le consideraba, había llamado para informarle que tendrían una "Salida de campo". Puede que aquello fuera teóricamente normal, es decir, cuando uno está estudiando es bueno llevar la teoría a la práctica, y en la cocina, el saber que ingredientes son los adecuados, o como identificarlos además de compararles desde la fuente misma, se supone que era típico, pero, para la condición de pajarillo enjaulado que la blonda tenia, eso era solo un sueño, uno tan lejano que tras oír las palabras que el pelinegro expresaba, su humor tenía una cierta mezcla de ilusión con tristeza, estaba más que segura que su padre se negaría, porque Ruki no había sido el primero que deseaba sacarla fuera de la seguridad de aquella mansión, pero todas las veces les fue completamente negadas, aunque, poco antes de que la fémina estuviera por agradecérselo, expresando que su padre no lo permitirá, el Otoya dijo las más dulces palabras del mundo "Ya tengo el permiso de tu padre". Instantáneamente el corazón de la joven dio un vuelco y el teléfono cayó sobre la acolchonada alfombra, todo gracias al asombro de la joven dama, quien no tardo en tomar nuevamente el aparato, arrodillando en la alfombra mientras intentaba recuperarse de aquel impacto, agradeciéndole al chico, poco antes de que la llamada se terminara y ella, iniciara el periodo más dulce de su joven vida, la bella espera antes del día de la salida.

Durante los días que separaban la salida, la chica se veía completamente feliz, tarareando en cada lugar, buscando nuevos conjuntos con los cuales vestirse, estando completamente en las nubes hasta en la ducha, todo porque se quedaba dentro de la tina hasta que el agua estaba tan fría como el hielo y las burbujas se esfumaban, perdiéndose en las ensoñaciones e ilusiones que su mente tenia. Y finalmente el día, o mejor dicho noche, había llegado, según su calendario aquella noche saldría de excursión con Ruki, seguramente le estarían vigilando a la distancia como siempre, pero estaría más libre que en otras ocasiones.

Shiori se había estado arreglando desde el instante en que despertó, pensando que sería bueno llevar en el pequeño bolso que cargaría aquella noche, obviamente necesitaba su libreta y aquel lápiz con el cual siempre tomaba nota, pero no tenía idea de que otras cosas debería de tener. Era curioso mirarla, cualquiera que no supiera la relación que llevaba con el Otoya, pensarían que estaba alistándose para una cita, debido a la gran emoción femenina, inclusive sus mejillas cobraron un notorio rojo y sus pulsaciones fueron frenéticas en cuanto le anunciaron que Ruki había llegado a buscarle, empezando a acomoda nuevamente sus cabellos frente al gran espejo que poseía en su estancia y tomando todo lo necesario para marcharse con él chico. Por una vez en su vida, el bajar las escaleras se le había hecho eterno, no estaba segura de como un camino que le tomo transitar no más de cinco minutos, parecían ser al menos cinco horas.


- Ruki... -lo llamo en voz baja, dubitativa, sin estar del todo segura sobre si sus acciones estaban bien o mal, si la ropa era la adecuada, ni siquiera creía que estaba tratándole con la correcta cortesía, pero la vez anterior él le había pedido que no utilizara los formalismo para con él, y ella, deseaba acatar aquel pedido tan ínfimo que le hizo. Sus prendas eran cómodas, un tanto escuetas para lo que normalmente portaba en público, pero creía que era mejor primar la comodidad para una salida como aquella, además el clima había mejorado considerablemente, acercándose a una especie de otoño, por ello, mostrar algo de piel no molestaría - Lamento la demora, pero ya podemos irnos -espero que el chico se levantara y ambos empezaran a andar, siendo en relativa calma de la mansión, algo que hacía mucho tiempo Shiori no había conseguido, llegando a sonreír sin poder quitar tan feliz expresión - ¿Caminaremos hasta el centro de la ciudad Ruki? -pregunto curiosa, llegando a tomar entre sus delicadas manos el brazo del muchacho, siendo una costumbre para ella el hacer eso, cada que iba acompañada de un "caballero", como solían serlo su padre y hermano, pero en este caso el papel era desempeñado por el chef quien al parecer le estaba guiando a un auto estacionado un tanto lejos de la entrada de la mansión - Ruki... ¿De verdad... esto está pasando? -sus manos se ajustaron con algo más de fuerza al brazo del varón, apegándolo a su pecho sin darse cuenta de aquello, estaba emocionada, demasiado a decir verdad - ¿De verdad... iremos a la ciudad? -su emoción crecía a cada segundo, sus ojos rosáceos miraban con emoción al varón, era como si aquel hombre estuviera por mostrarle un mundo completamente nuevo - De verdad... te lo agrazo Ruki, hacía mucho que deseaba poder salir con un amigo, aun cuando sean compras para la clase -su pequeña risa de felicidad no se hizo de esperar, pero ahora solo quedaba subir al vehículo y marchar al lugar donde harían las tan añoradas compras.

_____________________________
*Atuendo

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Re: Dos cucharadas de libertad [Priv. Shiori]

Mensaje por Ruki Otoya el Jue Abr 13, 2017 5:29 am

Sus ojos alternaban entre las páginas del pequeño libro de bolsillo y las escaleras, que quedaban al costado izquierdo de su cuerpo, donde el pelinegro esperaba pronto ver bajar a su estudiante. Siguió leyendo sólo por minutos más aunque su cerebro estaba en una linea diferente a la del texto que tenía frente a sí; sus pensamientos vagaban entre las cosas que podría hacer con la Mukami una vez salieran de aquella prisión de oro y que el juego de la casa de muñecas concluyera. Quizá aquel viaje de práctica le sirviera para entablar una relación más amistosa (antes que de maestro-pupilo) con la chica. Suspiró, acariciando los costados de su frente con los dedos pulgar e índice, cerrando los ojos por apenas unos segundos antes de que a sus oídos llegara la dulce y suave voz femenina -Eva...- la nombró por el seudónimo que la menor tenía como autora, observándola detenidamente -Me da gusto que estés tan entusiasmada, se nota en tu semblante que esta idea es de tu agrado totalmente- afirmó aquello mientras se ponía de pie y se dirigía a la puerta para abrirla a la blonda, ofreciéndole que saliera primero. Se despidió con un gesto de cabeza de la mujer que lo había recibido al llegar y a partir de ese momento toda su atención se centró en su estudiante.


No se molestó ante el hecho de que ella le sujetara del brazo, de hecho, había planeado tenderlo desde un principio, pues aun cuando su profesión lo catalogara como chef, su familia era adinerada y desde que tenía memoria lo habían criado como a un caballero... caballero... caballerosidad ¿Qué podría hacer para mostrar cortesía a su joven acompañante? -Shiori...- sonrió levemente ante la pregunta de ella -Vaya, me salvas del terrible momento de iniciar una conversación haciéndolo tú- bromeó, caminando tranquilo hasta atravesar el portón que delimitaba el territorio de la mansión Mukami. Ahora estaban oficialmente fuera. -Tengo un coche y la verdad en un primer momento pensé en transportarnos en él... pero creí que sería más placentero para ti disfrutar de una caminata; de esta manera alargaremos el trayecto y podremos conversar por más tiempo. Es oportuno, ¿No lo crees? Por ello lo he dejado estacionado dentro de tu residencia- la miró por unos segundos, no hacía falta responder a las demás preguntas, pues el las interpretaba como retóricas. Sonrió un poco -Me alegra que disfrutes de nuestra pequeña salida y por lo mismo te rogaré la tomes como una salida de amigos y te olvides del asunto referente a los alimentos... no quiero decir que no vayamos a estudiar ese tema. Me refiero, en realidad, a que eso será nuestro foco de atención por un momento, todo el tiempo restante es libre para lo que tu desees tratar.... aunque, recuerda que probablemente no nos dejen completamente solos. Sé cuidadosa en expresiones y comportamientos- suspiró todo aquello, tranquilo aunque con aquel peculiar tono de voz serio que le era característico, tal como si diera una clase pero una relajada, de esas clases donde el profesor permite a los alumnos expresarse y él mismo, a su vez, se muestra abierto a las opiniones de la clase.


El sol se distinguía sobre la linea del horizonte, aún lejano de encontrarse con ella pero no del todo apartado de la misma; disponían de un par de horas para realizar las compras (la práctica de sus clases de cocina) y quizás de un rato más donde podrían "descansar" un poco -Shiori- la llamó buscándole la mirada, como era su costumbre -Me gustaría llevarte a un supermercado, para que comparemos un poco la diferencia entre los productos que ofrecen ahí y los que conseguirías en una tienda de comestibles común o un mercado... en la avenida lateral de la zona comercial podemos visitar los dos establecimientos, aunque para llegar al mercado tendríamos que tomar un autobús...- se percató de que estaba comenzando a divagar y volvió al tema -Si nos concentramos en la práctica y no demoramos mucho en ella, podría sobrarnos algo de tiempo para dedicar a lo que prefieras entonces.... em..- inexplicablemente, y es que el pelinegro estaba acostumbrado a la seriedad, la pulcritud y la claridad ante todo, el rostro del mayor se tornó ligeramente rosa. Aquello estaba fuera de su comprendimiento ¿Se ponía nervioso solo por pronunciar lo siguiente que no era lo más novedoso del mundo? meneó la cabeza con discreción, en negativa a su propia pregunta, aquella que no debía ser tomada con tanto "escándalo" -ejhem... ¿me acompañarías a una cafetería? Quizá una taza de té o café nos venga bien para dar un pequeño repaso teórico  a lo que observemos hoy....- hizo su petición sutilmente, argumentándola luego y esperando sereno una respuesta de la menor. Quizá la misma fuera obvia dadas las circunstancias, pero para el vampiro las palabras de ella tendrían un especial significado de resultar afirmativas.... aquellas palabras podrían resultar como factor clave de si, en un futuro, se atrevería a abrir en su mente la idea que su subconsciente luchaba por mantener encerrada: buscar algo mas que la amistad con la rubia escritora.

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Re: Dos cucharadas de libertad [Priv. Shiori]

Mensaje por Mukami Shiori el Sáb Abr 29, 2017 7:34 am

Shiori estaba feliz, mucho más que eso a decir verdad, y todo era gracias a su profesor de cocina, aquel vampiro de oscuros cabellos y actitud tan agradable, sencillamente, a su lado, la joven heredera de los Mukami se sentía segura, pudiendo confiarle mucho más de lo que nunca antes hecho con alguna otra persona, o quizás, eso se debería a que era el único en su cerrado círculo social quien realmente podría manifestarle algo más allá que el típico trato para con quien decidiera el futuro de tu empleo, a pesar de no ser tu jefe directo.

Ruki tenía un algo especial para ella, como si una chispa se encendiera en el pecho de la menor, pero aún era muy pronto para ponerle un nombre a ese sentimiento que nacía, demasiado prematuro para aceptar la realidad de su sentir, disfrazándolo todo tras una máscara de cariño similar a la que tenía por su hermano mayor. Sin embargo, todo pensamiento asociado a aquello, por ese día, intentarían quedarse resguardados en una caja cerrada muy adentro de su ser, para que así, su primera salida en años no se viera entorpecida por nada ni nadie.


- No debes agradecerme nada Ruki –negó suavemente, apretando un poco más el agarre que mantenía sobre el brazo masculino, suspirando con suavidad, inhalando el dulce aroma del aire fresco, que curiosamente se sentía más agradable lejos de su morada - Te agradezco a ti, por darme la oportunidad de salir –su sonrisa era radiante, casi parecía la de un ser celestial aun cuando la chica era en verdad una infernal, pero aquello se borró, siendo suplido por un notable sonrojo ante las palabras del chico respecto a un café. Shiori no negaría que esa petición era bastante sensata, es decir, no demorarían mucho en las compras, sin embargo… no podía quitarse de la cabeza que su petición sonaba a una cita, como aquellas de las cuales había hablado en uno que otro libro, de esas escenas románticas que imagino y deseo le pasaran, pero jamás creyó que verdaderamente ocurriría - Me… encantaría una taza de café… contigo –intento hacer gala de sus buenos modales, agachando su cabeza y apartando su pecho del brazo ajeno, con el único propósito de que el rojo de sus mejillas se ocultara, mientras que el fuerte palpitar de su corazón no fuera oído mientras se apaciguaba.


Lo siguiente que paso era fácil de adivinar, en especial si se conocía el temperamento de la vampira de dorados cabellos. Su salida de clases fue, en lo que respecta, lo más normal posible, eso sí se omitía a una Shiori más tímida de lo normal, que tartamudeaba cada rato, y a la cual, su libreta se le había caído de tres a cinco veces en lo que iba de la tarde/noche, todo por los molestos nervios que le jugaban en contra, sumados a lo que su prodigiosa imaginación empezaba a plasmar seria su encuentro en aquel café.


Calma… calma… calma… debes calmarte de una vez

Aquella frase no había dejado de resonar en su mente ni un solo segundo, secundada por el doki-doki-doki, de su acelerado palpitar. Ella tenía miedo, pero estaba entusiasmada, aumentando aquel sentir cuando finalmente estuvieron frente al café que el chico antes había mencionado, ingresando con calma, mientras buscaban una mesa lo suficientemente cómoda para ambos, siendo la elegida aquella pequeña y apartada, cercana a uno de los rincones del café, donde el aroma de los granos recién triturados parecía ser más notable, y las voces de los otros clientes se volvían lejanas.


- Ruki… lamento mi comportamiento de hoy… es solo que… –su labio inferior fue mordido, no sabía cómo admitir la realidad de su nerviosismo - Es que yo… no lo tomes a mal pero… veras… –el rojo inundo sus mejillas, intensificándose en cuanto la voz de la mesera hizo acto de presencia, preguntando qué es lo que ordenarían, cortando el ambiente en un dos por tres, percatándose ella misma del error que cometió al meterse justamente en aquellos instantes, optando por tomar de manera presurosa la orden de ambos que consistía, en una porción de pastel de avellanas junto a un café cortado para Shiori, perdiéndose nuevamente entre las demás mesas del lugar - Aam… lo que quería decir es que… bueno, el motivo de haberme puesto nerviosa es que, todo sonaba a como si fuera una cita –nuevamente el carmín fue el color que más resaltaba en la joven, quien rápidamente se explicó con mas precisión - Sé que no es así… de…de verdad lo se… pero… creo que el que nunca tuviera una, o me invitaran a una, jugo en mi contra y me deje llevar por la pena –su melodiosa risa corto aquel tenso momento, para que al poco la mesera regresara con sus órdenes, marchándose tan pronto como llego, solo para dejar de estropear el ambiente - Ruki… tu… bueno… ya que estamos aquí creo que podríamos hablar de cosas más normales –sus manos llevaron la tibia taza de café hasta sus labios, sorbiendo aquel cálido brebaje, exhalando un ligero sonido de gusto al poco tiempo - Dime… ¿A ti, te gusta alguien? –no supo exactamente porque saco aquel tema, quizás por su idílica idea de un romance del cual no era participe, pero aun así, deseaba más de lo que ella crecía, el poder conocer aquella respuesta.

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