Solo me quiero ir a casa...

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Solo me quiero ir a casa...

Mensaje por Daniel el Jue Dic 15, 2016 8:52 am

Daniel contaba discretamente los minutos que faltaban para salir de clases. En su mente la materia del último periodo no tenía cabida, el maestro que hablaba con voz fuerte y rápida no le interesaba, el bullicio de sus compañeros le era indiferente. Daniel solo tenía una cosa en mente, lo único importante y eso era volver lo antes posible a casa o de lo contrario se arrepentiría. El joven híbrido sabía que esa tarde llovería y que el pronóstico indicaba tormenta, una fuerte, por lo que su prioridad era irse rápido para esconderse en su cama, envuelto en frazadas, oculto de todo sonido y peligro. Lo necesitaba, por eso es que su distracción le impidió notar como el maestro le preguntaba sobre un ejercicio, lo cual acabó con Daniel siendo regañado y castigado. Aquello solo le sumió más en la pequeña depresión a la que él mismo se sometió desde el inicio del invierno.

Le tocó quedarse un poco más de lo normal, algo mínimo, pero lo suficiente como para que Daniel se sintiera mucho más ansioso que antes. Tras disculparse con el docente y alistar sus pertenencias, se retiró del aula rápidamente, cuidando el no tropezar o chocar con alguien producto de la prisa, la cual le dejó con un aspecto poco prolijo al compararse con su usual ver. Su bolso iba en la mano del chico, su chaqueta en la mano contraria y su camisa se veía desordenada al momento en que pisó el campus y se dispuso a correr. Ni siquiera quiso mirar el cielo, el cual estaba completamente nublado y un tanto oscuro, no mucho, solo lo necesario para inquietar al híbrido. Sin percances llegó a la entrada, donde varios más salían tranquilos hacia sus casas o a la zona central, lo normal, pero el chico se detuvo para descansar un poco y ordenar sus ropas. Craso error. Al momento en que decide guardar la chaqueta en su bolso, lo que consiguió a medias, ve como en una esquina uno de sus compañeros con quien solía regresar a casa se iba. Daniel le siguió con la esperanza de poder irse con él en el bus, pero el chico cambió drásticamente de dirección y Daniel por mera curiosidad le siguió un poco, viendo como aquel era interceptado por un hombre alto de cabellera oscura.

Daniel ni siquiera lo dudó y corrió hacia aquella pareja, le parecía extraño que un sujeto vestido como ese moreno fuese a buscar a Max, su compañero, quien siempre llegaba y se iba solo. Al llegar a donde les vio juntos, se encontró con una escena curiosa, una que le dejó tremendamente incómodo al creer que había malentendido las cosas. No creyó que su compañero fuese homosexual y se viese con alguien tan mayor, menos con alguien de ese aspecto, así que cerró su mirada para no seguir viendo a la 'acaramelada' pareja. Se avergonzó y volteó rápido para así poder salir de allí, creyendo que no sería notado, pero al voltear se cayó del bolsillo de su chaqueta una pequeña bolsa de género blanco, la cual contenía el fragmento de su propia gema. Normalmente llevaba eso en un sitio seguro, pero como no había guardado bien su chaqueta en el bolso, dejó sin querer el bolsillo en una peligrosa posición, acabando con un Daniel silencioso queriendo irse y su preciado tesoro en el suelo.


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Re: Solo me quiero ir a casa...

Mensaje por Jamal el Miér Dic 21, 2016 6:59 am

. Jamal llevaba algunos días rondando aquella zona en particular ya que solían pasar criaturas inocentes (decía él) había elegido uno en particular, con quien se había topado un par de días atrás en uno de los clubs nocturnos que solía visitar, noto que aquella noche que era su primera vez en un sitio igual, algo que divirtió demasiado al demonio quien de inmediato lo abordo.  Le gustaba poder pervertirlos y jugar con ellos lo más posible pues al ir ensuciando sus almas solían tener un sabor más exquisito a su paladar.

Rio ante los  intentos del chico por  resistirse pero al tocarlo no pudo tener defensa alguna a su habilidad demoníaca, lo instigo a pervertirse sin control, un par de noches locas habían sido suficientes como para ganarse su `amistad´ era realmente divertido el tomar aquello con tal calma y ser testigo de su `despertar ‘por decirlo de alguna forma, generalmente hubiera devorado su alma esa misma noche, pero le gusto ver cómo podía reflejarse en su mirada, aquella forma en que le hablaba e incluso lo gracioso que se veía al tratar de verse más ¿maduro ? por ello fue a recogerlo aquel día,  a unas calles del colegio donde seguramente el chico estudiaba, tenía pensado bañarlo con más pecados, pero su hambre pudo más.

Al verlo pasar en uno de los callejones donde lo esperaría, lo tomo por la muñeca y lo arrojo contra la pared, acorralando al crio, se relamió los labios antes de abrir la boca para probar su delicioso bocado, al hacerlo su diestra lo tomo por debajo de la mandíbula para que levantara la boca y lo instigo a abrir sus labios, mientras él, acercaba los suyos, bebió parte de su alma en un abrazo que bien se pudo confundir por uno de amantes.

Sus sentidos le advirtieron de un curioso, un pequeño morboso, pudo verlo directamente por encima del cuerpo de su adorable bocado, al soltarlo este estaba inconsciente, se irguió dejando caer el cuerpo del chico que momentos antes había abrazado con tal ternura, lo pudo oler en el aíre, la pureza de su alma, olía realmente delicioso.

Camino un par de pasos los suficientes como para alejarse del chico inconsciente y otros tantos para acercarse a ver a donde se dirigía tan apetitoso ser, fue cuando en un cielo casi por completo en un negro pétreo se ilumino por algo que comúnmente llamamos relámpago, Jamal se quedó quieto observando nada más, debía encontrarlo antes de que perdiera aquel jugoso bocadillo pues al llover perdería su rastro y sería inevitable, dio un par de pasos más y piso algo descuidadamente, al fijarse noto la pequeña bolsita blanca la cual estaba ya manchada con la pisada del mayor, quien descuidadamente la había tomado y violado el interior.

Una enorme sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro. Aquello que encontró era sin duda de un valor incalculable, al menos para el pastelito que se había marchado, levanto la vista para verlo se ¿daría cuenta de su perdida? Aunque lo mejor para él era llevárselo ¿no? ( si, llevémoslo )



Atuendo~

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Re: Solo me quiero ir a casa...

Mensaje por Daniel el Jue Jul 27, 2017 10:35 am

Estaba realmente avergonzado por apreciar algo que decía inapropiado para el horario y la zona, mas Daniel no criticaría a Max por atreverse a hacer tales cosas en un sitio público. Daniel fingiría no haberlo visto y si el tema salía algún dia, puede que Daniel lo abordase con cuidado, antes de eso no. Lamentablemente para él, su huida se vio interrumpida por un relámpago y con ello un gran trueno. Daniel quedó quieto en su posición de escape, costó pero se atrevió a alzar la mirada notando como el ambiente pasaba de augurar lluvia a formarse como una tormenta eléctrica. Tembló al pensar en ello, detestaba las tormentas, los sonidos fuertes, le asustaba demasiado como para poder permanecer allí más tiempo. Tenía miedo y pese a que intentó avanzar no lo consiguió, miró sus pies y trató de moverlos, mas no consiguió nada decente. Sin saber que hacer decide buscar su teléfono, uno bastante barato y de segunda mano, para poder contactar con alguien de la tienda. Deseaba que su amiga Sakura le ayudara, estaría bien y se disculparía por molestarla. Buscó con afán su teléfono, lo tenía en el bolsillo de la chaqueta que había guardado en el bolso, pero al toparse con el aparato cae en cuenta de que su preciada bolsita blanca ya no estaba allí.  

— ¿Dónde... — Daniel se agachó sin llegar a tocar el suelo, no quería ensuciar su uniforme y en esa postura se dispuso a buscar con cuidado la gema en la chaqueta y en el bolso mismo. Allí estuvo al menos diez minutos buscando, pero entre más buscaba y repetía sitios o bolsillos, más triste se iba colocando. Su pequeña piedra, aquella que formaba parte de su cuerpo mismo al ser la gema que todo myrense poseía, se había perdido por su descuido. Daniel no sabía si se extravió estando él en el instituto o si habría sido tras salir, ya no podía volver a la escuela, no le dejarían entrar a buscar el objeto. Le restaba esperar y preguntar al día siguiente, esas gemas no eran cualquier cosa, aunque un mísero fragmento no significaba mucho estando roto.  Tuvo ganas de llorar en ese momento, así de valiosa era su piedra, pero contuvo las ganas de romperse en lágrimas debido a que no estaba en el mejor sitio y aún debía regresar a su sitio en el mercado. Desistió en llamar a Sakura como un castigo auto impuesto al perder su piedrita.

Se enderezó poco a poco, mantuvo la mirada baja unos momentos y guardó el teléfono junto a la chaqueta dentro de su bolso. Procuró que el bolso quedase bien cerrado y lo sujetó bien con las manos, dejando este al frente. Volteó buscando en el suelo cualquier cosa que se pareciera a su bolsa o a la gema misma, esta era de un celeste semejante al de su cabello, por lo que en el suelo grisáceo se notaría debido al contraste. En ese momento había olvidado su miedo, todo por la tristez y desesperación producida ante su pérdida, pero un nuevo trueno hizo que sus miedos regresaran, frenando cualquier intento por moverse. Volvió a temblar y sujetó con fuerza su bolso. Necesitaba salir de allí lo antes posible, no quería seguir escuchando los truenos, pero no podía simplemente huir de ese sitio y menos sin buscar un poco en los alrededores el pequeño paquete.

Daniel se mostró incómodo, dubitativo y temeroso, pero aún así poco a poco fue avanzando. Cada paso significaba demora y distancia que aumentaba con respecto a la parada del autobús. Pensó que si miraba el suelo y comprobaba que allí no estaba su pequeña piedra, podría decir al menos 'lo intenté' y 'le busqué', irse sin hacerlo sería denigrante, sería erróneo. Luchó internamente con cada paso, puesto que sus piernas flaquearon y por poco acabó agachándose. Daniel ignoraba que a ese punto la piedra y la bolsita ya no estaban en el suelo y que, probablemente, no podría volver a ver la piedra jamás. Como su mirada estuvo en todo momento apuntando al suelo no fue capaz de percibir a la distancia la figura del hombre que vio antes con Max y sus sentidos no eran lo suficientemente desarrollados como para advertir una presencia o un aroma. Avanzó con dificultad, paso a paso, sin tener a la vista nada que le alentara.

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Re: Solo me quiero ir a casa...

Mensaje por Jamal el Sáb Sep 23, 2017 4:55 am

Había seguido al pequeño jovencito no lo suficientemente cerca como para que este lo notara pero tampoco lo había dejado tan lejos como para perderlo de vista, además de que su andar se veía interrumpido cada que el chico se detenía y observo divertido como se inclinaba y parecía buscar algo, apretó la pequeña bolsita que había depositado previamente en el bolsillo de su pantalón así que se acercó mientras el otro estaba aún contrariado y con aquella voz ligeramente alegre y seductora le saludo.

-Hola ~

Ese saludo fue suficiente como para que lograra ver al otro a los ojos, sin duda en ese momento quedo prendado de esa pequeña delicia, un chico con esa intensidad en sus ojos era sumamente adorable y su alma más valiosa que ninguna otra. Su expresión se amoldaba con facilidad a las reacciones del otro así que no fue de extrañar que nada más verlo contrariado Jamal mostrara una expresión igual, reflejo de lo que miraba, fingiendo claro la misma preocupación que el chiquillo.

- ¿Estas bien? ¿Qué ocurre? ¿puedo ayudarte? - Se inclinó un poco al acercarse más, lo suficiente como para romper aquella pared que separa a un extraño de un conocido, había roto con simples preguntas el espacio personal del joven, logrando pasar una de sus manos por su espalda como si tratara de sostenerlo en caso de que desmayara, y eso era, porque el chico pareció estar a punto de hacerlo, eso causo tal curiosidad en el demonio que tuvo que aguantar sus deseos de sonreír. Justo cuando la segunda mano del demonio se colocó sobre el pecho ajeno un nuevo trueno hizo su aparición y dejo caer junto con él una capa de lluvia espesa y deliciosamente fría, las gotas eran delgadas y golpeaban con fuerza la piel de ambos pellizcando donde caían mientras el moreno se acercaba más para ver mejor a ese jovencito sonrió, de manera amable para infundirle confianza mientras le sujetaba con firmeza por la cintura y lo ayudaba dirigiendo al chico a un lugar donde se resguardarse de la lluvia, por la manera en que caía, apenas si era audible algo más que las gotas caer.

El moreno lo llevo a una de esas paradas que estaban cerca de ahí, el lugar estaba pobremente techado, pero por lo menos era suficiente espacio para ambos, y había una pequeña banca donde sentó al chiquillo -...- había preguntado si estaba bien pero su voz palideció ante la fuerza de la lluvia quien no dejaba de caer y nuble toda visión de la calle principal, así como cada tanto iluminaba el cielo con su presencia.

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Re: Solo me quiero ir a casa...

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