¡Luces! ¡Cámara! ¡Ac... ¿Que hace aqui esa niña? -Priv. Dae- [+18]

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¡Luces! ¡Cámara! ¡Ac... ¿Que hace aqui esa niña? -Priv. Dae- [+18]

Mensaje por Makoto Otori el Jue Dic 15, 2016 5:01 am

Para cualquier persona hubiera resultado un verdadero placer asistir al auditorio central de la ciudad de Berlin aquella noche. El clima parecía ser el ideal pues, aún cuando la luna y las estrellas se ocultaran tras densos nubarrones, no parecía haber señales de que fuera a llover y la temperatura del entorno, si bien no era cálida, tampoco era helada. A las puertas del enorme edificio se estacionaba una hilera de vehículos lujosos, cada uno digno de la personalidad que se trasportaba en él; esa noche se desarrollaba un evento al que únicamente había sido invitada la élite de la sociedad myrense: cantantes, modelos, músicos, artistas, políticos, empresarios... todos ellos. ¿La causa? una colecta de caridad organizada por el gobierno para el beneficio de la isla y sus habitantes.


Entre toda aquella gala, el castaño de ojos violetas se paseaba por la parte posterior del escenario en el gran salón donde se llevaría a cabo su concierto en cuestión de minutos; mientras otra banda tocaba, él se codeaba con algunos otros idols, músicos y técnicos de efectos especiales -Vaya que está siendo una velada fenomenal- acabó riendo en voz alta mientras se acomodaba las gafas con una mano y con la otra acariciaba con levedad la superficie de su guitarra eléctrica. Uno de los otros cantantes rió un poco -Venga, cuidas esa guitarra como si fuera tu novia; deberías conseguirte una pronto Otori-san- el rubio le sonrió divertido por su propia broma -Bueno, me voy yendo que pronto será mi turno de presentarme ¡Deseenme suerte!- se levantó de su asiento y caminó al escenario -Jajaja que divertido ¡Suerte amigo! ¡Rompete una pierna!- Makoto aún "Reía" de la broma realizada por el muchacho cuando su risa dio paso a algunos susurros que fueron dirigidos principalmente al joven que acababa de marcharse, provocando que segundos después éste pisara una tabla en mal estado y acabara en el suelo quejándose adolorido -Oye, no tenías que tomártelo literal- rió entre dientes, era obvio que alguien tan orgulloso como él no permitiría que cualquiera se burlara de su persona -Un poco de diversión es lo que necesitaba esta fiesta- afirmó aquello levantándose cuando varios técnicos llegaron a socorrer al herido. De entre todos ellos, el organizador se acercó a él -Otori-sama, es su turno en el escenario- habló rápido poco antes de apartarse para ayudar a sus compañeros con el lesionado, pidiendo por radio una bolsa de hielo y llevando al muchacho a su propio camerino. -Pfff... que delicado... no importa, es mi hora- dicho eso, se puso en marcha al escenario y apenas estuvo frente al público saludó con una mano a todos.

-¡Buenas noches, Myr! es un honor tener a tan maravillosas personas como mi público ¡Gracias por su presencia!- inclinó la cabeza con levedad y la irguió al momento en que la música comenzó a sonar en los altavoces del lugar.

Soundtrack
Don't let me down, just make me love, baby never let me down
could you turn that frown, this is not enough, won't cha rip my messy gown

Su canto inició de inmediato y al momento se escucharon palmas por todo el auditorio; las personas parecían estar disfrutando del espectáculo y eso no hacía mas que animar al demonio a continuar ante todo. Su voz tomó potencia, sentimiento y a la vez un timbre de satisfacción absoluta que se reflejó en los aplausos que inundaron el lugar conforme la canción llegaba a su fin -¡No desesperen por mi! esta sólo fue mi primer aparición esta noche ¡Disfruten del evento, volveré en un rato- con esas palabras, el castaño abandonó el escenario por la parte de atrás cediendo su lugar al siguiente en la lista, pues con tal de que el evento se extendiera lo más posible los cantantes que se presentarían se turnarían entre canción y canción. Por ese motivo, el Otori tenía al menos una hora y media libre para descansar en su camerino antes de que le tocara participar de nuevo. Entró a la habitación de espacio regular, que dentro tenía un juego de sofás, una televisión, baño, tocador y un refrigerador pequeño para lo que pudiera ofrecersele -Nada mal- murmuró aun cuando no era la primera vez que entraba, después de todo, había estado ahí al llegar por la tarde.


Makoto abrió la pequeña nevera y extrajo de ella una lata de soda, que abrió sin prisas para comenzar a beberla mientras se sentaba en el sofá y encendía el televisor. Estaba completamente calmado hasta que un ruido sordo llegó a sus oidos. No es que algo hubiera caido en el pasillo exterior, tampoco se había cerrado ninguna puerta de golpe. Algo había caido en el baño y ahora creía escuchar movimientos dentro del cubículo -Tenemos un espia..- susurró para si mismo poniéndose de pie para encaminarse al sanitario, preparado para lanzar una maldición de ser necesario; con cuidado abrió la puerta y detuvo cualquier movimiento amenazante al notar que lo caido no era más que una botella de acondicionador y la causante de aquello una chica joven. Como buen embustero que era, el demonio no demoró ni un segundo en sonreír a la menor, realizando una pequeña reverencia -Buenas noches señorita... disculpe mi reacción pero no esperaba encontrarme una belleza como tu en mi baño, ¿no te habrás confundido de habitación? Este es mi camerino y no esperaba visitas... aunque tu presencia no me resulta ninguna molestia ¿Cómo te llamas?-


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Re: ¡Luces! ¡Cámara! ¡Ac... ¿Que hace aqui esa niña? -Priv. Dae- [+18]

Mensaje por Kang Dae el Dom Dic 18, 2016 8:28 am

La música, el ambiente, las personas, las fiestas en sí mismas, eran todas iguales, sin importar el tiempo que transcurriera o a cuantas asistiera, porque, si bien Dae, poco antes de empezar a vivir con su padre, aquel zorro de dorados cabellos y actitud bastante cautivadora, había está trabajando como "acompañante", era por este mismo trabajo que más de una vez pudo visitar locaciones como aquella, degustando de un sin fin de bebidas a las que si bien no era inmune, estaba más que segura de soportarlas mejor que otra fémina de su edad, pero no solo esto, sino que la etiqueta, los modales, la forma de seguir una conversación sin parecer una tonta que solo tenía buena figura era algo que sabía manejar a la perfección, no por nada en su tiempo, cobrara tarifas tan elevadas.

Pero, lo que si había cambiado, era la manera en que la demás le miraban, porque ahora no era solo La chica que acompañada a..., sino, la hija de Dae-Hyun, el modelo y ocasionalmente actor, algo que parecía elevar de sobremanera su estatus, logrando que más de uno demostrara lo que tantas veces en el pasado pudo ver dirigido hacia los hombres que pagaban por su compañía, total y completa lambisconería. No es que la zorrita estuviera disconforme con aquello, tampoco que realmente despreciara ser tratada como algo más que un juguete para pasar el rato y presumir a los demás, es solo que, ese tipo atenciones no eran para ella, Dae no soportaba el hecho de ser alagada por cosas de las cuales los demás desconocían, o meramente por portar el apellido que ahora llevaba.

Cansada de todo aquello, había optado por decirle a su padre que recorrería el lugar pidiéndole que se quedara él ahí a disfrutar del resto de los halagos, que pronto volvería, además ¿Que peligro podría correr en un lugar como aquel, donde se suponía que la seguridad era grande? Según ella, ninguno. Tras recibir el visto bueno, empezó a deambular por la zona, buscando con que entretenerse sin tener nada en particular para ver, hasta que, una puerta que dictaba Solo personal autorizado, despertó sus sentidos y curiosidad, metiéndose cuando nadie le veía, empezando a caminar sin aminorar el paso, pero, nuevamente, suspirando disconforme en cuanto cayo en cuenta de que ese sitio, no era otro sino la zona de camerinos, preparada para irse, se dio media vuelta, encaminándose a la salida, teniendo que detener toda acción al escuchar pasos acercarse.

Como alma llevada por el diablo, busco esconderse tras la primera puerta que encontró, pero su suerte solo fue peor cuando los pasos se dirigieron a donde ella estaba, acabando de esa manera por meterse a la única puerta del lugar, misma que termino siendo la del baño. Un largo suspiro salió de sus labios, estaba segura de que sería descubierta y ahora que lo pensaba con más calma, quizás hubiera sido mejor que le atraparan en el pasillo donde fácilmente alegaría que se había perdido, y no dentro del camerino, donde quizás y le hacían pasar por una fanática loca. El tic-tac del reloj en su mente empezaba a desesperarle, pero no por ello salió, simplemente busco un lugar más cómodo donde reposar, sin darse cuenta de que al hacerlo termino por tirar una botella de lo que parecía ser shampoo o acondicionador, pero eso no fue lo peor, sino el sonido de pasos acercándose y luego la perilla siendo girada para posteriormente abrir la puerta.


-Hola... -su saludo fue un poco corto, no porque no quisiera hablarle, mucho menos por estar avergonzada, meramente estaba analizado a quien tenía al frente. No negaría que el joven de castaños cabellos se veía bastante bien a su parecer, estaba en un peso ideal y su forma física no era la de un flacucho ni mucho menos la de un hombre que pareciera una masa de músculos -Soy Dae y tu... ¿Quién se supone que eres? -sin una pisca de temor, mucho menos pena, la joven se acercó al varón lo más que pudo, pegando sus narices al encontrarse el chico realizado una pequeña reverencia, cosa que la menor no desaprovecho, llegando a frotar ambas y luego olisquear el cuello masculino -Hueles bien... demasiado diría yo, tanto que dan ganas de comerte -una traviesa risa se escapó de entre sus labios, mismos que buscaron rozar el lóbulo masculino conforme se separaba de él para enredarse y salir del cuarto del baño hacia el principal, después de todo, ya le había visto y no tenía caso seguir escondida. A paso firme, Dae busco sentarse en uno de los sofás, cruzando la pierna derecha sobre la izquierda, dejando ver un poco de piel que el vestido y las largas calcetas blancas habían estado ocultando -Con respecto a tu pregunta anterior, no, no estoy perdida, solo que la fiesta me aburría un poco y buscaba algo con que entretenerme, aunque nunca pensé acabar en la sección de camerinos pero -sus ojos regresaron al cuerpo masculino, estaba más que segura de que si se encontrara en su forma hibrida hubiera estado meneando la cola con interés, pero, debido a lo congestionada de la fiesta había optado por verse como una humana al 100%, para que así nadie se atreviera a tocar sus orejas y/o cola -Admito que eres una pequeña sorpresa inesperada... ¿Te molesta si me quedo contigo? -estaba más que segura que, entre estar con él o seguir en aquella fiesta, prefería lo primero -Prometo comportarme y ser buena niña... además -sus ojos se entrecerraron, su codo se cómodo en el apoyabrazos de sofá, formando así una L con su brazo, solo para acomodar su cabeza en la palma de su mano -No es como si fuera a quejarme de algo, solo por ser menor de edad -había dejado todas las cartas sobre la mesa, jugando con el chico desde comienzo a final. Puede que no le conociera y en verdad no le molestaba intimar con un desconocido, eso era mil veces más divertido que seguir en tan aburrida fiesta, bien decian que las oportunidades habían que aprovecharlas, y dudaba que jugaran naipes estando ambos en un cuarto completamente vacío -Puede considerarse como retribución del karma por hacer obras de caridad ¿No? -acomodándose en la posición inicial, es decir, sentada en el sofá con sus manos sobre el regazo, nuevamente dejo escapar su risa, siendo acompañada por el sonido de los cascabeles que portaba en uno de sus mechones, pero no por ello dejo de mirar al castaño, intentando descifrar cada pequeño pensamiento que surcaba su cabeza.

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*Atuendo y peinado

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Re: ¡Luces! ¡Cámara! ¡Ac... ¿Que hace aqui esa niña? -Priv. Dae- [+18]

Mensaje por Makoto Otori el Mar Ene 31, 2017 11:40 pm

No negaría que su sorpresa fue grande por la pregunta de la chica ¿de verdad no le conocía? bien, podía molestarse por ello como usualmente hacía o fingir que no le daba importancia y continuar como si nada para sacar el máximo provecho de la presencia contraria -Un gusto, Dae. Mi nombre es Makoto- se ahorró decir su apellido ya que ella no había mencionado el suyo. El castaño no despegaba su mirada de la joven que, sin la menor vergüenza, redujo la distancia entre ambos al grado de hacerla nula, rozando su nariz contra la propia  y olfateándole el cuello mientras alegaba tenía un buen aroma. La sonrisa se ensanchó en los labios del cantante -En serio, eres la persona más divertida con la que me he cruzado esta noche- comentó mirándola de pies a cabeza sin disimulo -Y también la más guapa, debo admitir- Se hizo a un lado con tal de que pudiera volver a la pieza principal del camerino y la observó sentarse en uno de los sofás de manera reveladora tomando en cuenta el vestido corto que llevaba. Escuchó la explicación de la menor con respecto a su presencia en esa parte específica del edificio ¿Le importaba? no, en lo absoluto. Lo único que le interesaba era que aquella belleza de cabellos negros le miraba al parecer con los mismos ojos que el tenía puestos sobre ella -Comprendo, mira que fuiste afortunada de que entre el montón de camerinos disponibles te metieras al mio. Me encanta la compañía- sonrió al decir aquello, no perdiéndose detalle de las curvas femeninas que se vieron más o menos expuestas por la postura inclinada de Dae -No me molesta que te quedes conmigo, al contrario... creo que podríamos pasar un excelente rato los dos juntos, luces y hablas como alguien interesante. No voy a negar que tienes toda mi atención en este momento.- había hablado dejando entrever sus intenciones.


El Otori esperaba una respuesta y su vista seguía recorriendo y haciendo episodios mentales de lo que podía y no hacer con la damita que le acompañaba. Las palabras que ella pronunció a continuación le sorprendieron, al grado en que una de sus cejas sobresalió del marco negro de sus gafas -Interesante, aunque... debo admitir que no pareces en lo absoluto una niña- sonrió de lado y suspiró apenas unos instantes después -Dime, Dae... ¿de verdad crees que todos los que estamos aquí lo hacemos por caridad?- se sentó a su lado y no se inmutó a la hora de recorrer con la punta de los dedos una de las piernas de la chica -Las personas de acá vienen por contratos, para dar falsas apariencias o bien para ganar publicidad y más fama de manera "gratuita"... es todo un hermoso complot en lo que nos beneficiamos mutuamente. Los que acudimos nos llevamos algo positivo a cambio y los que dan el evento fácilmente se quedan con la mitad de lo recaudado, donando solo el 50%...- mientras hablaba su mano seguía el pequeño juego, hasta que en determinado momento se detuvo y entrelazó los dedos con los de su otra mano par hacer una almohada provisional y recostar su cabeza en el respaldo del sofá. Entonces se volvió a ella -la caridad es agotadora.... y admito que no hay manera en que yo pueda rechazar pasar un rato en compañía divertida que seguir aburriéndome entre turno y turno- sonrió una vez más tan pronto hubo dicho aquello, levantándose casi al instante y caminando a la pequeña nevera para sacar una segunda lata de soda y un pequeño recipiente con frutas cubiertas de chocolate -Toma las que quieras con confianza- dijo al tiempo que lo colocaba todo en la pequeña mesita de centro  y le observaba con los ojos entrecerrados, en una mirada pícara y afilada al mismo tiempo -Dae ¿Te gustan los juegos?- inquirió y sin dar tiempo a la respuesta por parte de la fémina siguió hablando al poco -te propongo uno para pasar el rato. Juguemos una partida de ajedrez, cada que uno pierda un pieza a manos del otro, tendrá que sacarse una prenda, cualquiera que lleve encima... Gana quien termine el juego y tenga más ropa puesta- Ella había incitado que ese tipo de cosas no le molestaban, que la diversión podía ser en cualquier sentido (incluso el sexual) y que lo que pasara ahí dentro no saldría al exterior.. o al menos eso entendió el -Si te apetece, podemos ir agregando premios y castigos a elección personal a cada jugada.... ¿Que te parece? ¿Aceptas?- al pronunciar esas últimas dos preguntas, su torso se había inclinado hasta el femenino, rozando los labios contrarios con lo suyos a cada palabra y finalizando con un corto beso que acabó al apartarse el demonio, relamiéndose con una ligera mueca de satisfacción.


Makoto no era ningún niño y tampoco alguien que jugara limpio; si se veía con posibilidades de ganar algo bueno lucharía por tenerlo -También tu hueles y sabes bien, Dae- afirmó riendo entre dientes y sentándose de nuevo junto a ella.

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Re: ¡Luces! ¡Cámara! ¡Ac... ¿Que hace aqui esa niña? -Priv. Dae- [+18]

Mensaje por Kang Dae el Sáb Feb 04, 2017 2:14 am

Las ideas de Dae respecto a la diversión que podría tener con aquel hombre eran variadas, demasiado divertidas según su parecer, pero, no espero que aquel quien le había acariciado con suavidad, e inclusive le había dado un rápido beso, optara por tener una partida de strip-ajedrez, en lugar del clásico póker. Puede que muchos la tomaran como alguien que no comprendiera ese tipo de juegos, cuando la realidad era diferente, todo porque, en su época como mujer de la "vida", había tenido un cliente muy particular quien le proponía una partida de ajedrez para duplicarle repitiendo o no el acto sexual, terminando Dae por aprender, meramente para frustrar al sujeto quien se creía un completo genio en el ámbito, siendo derrotado por una menor a quien solo consideraban buena para el sexo y nada más, pero ahora, justamente en ese instante con Makoto, no quería que él perdiera, quería que ganara para ver que le haría una vez le tuviera sin ropa, pero eso demoraría tiempo y ella lo deseaba ahora mismo.


-Mako-chan -susurro el nombre masculino, tomándose el atrevimiento de apodarle con el "chan", rozando el oído del chico conforme hablaba, empezando a descender por su cuello, deleitándose con el aroma y textura que tenía -No me molestaría jugar un poco... pero Mako-chan... ¿Qué tal si jugamos al ajedrez de otro modo? Porque ahora, quiero practicar juegos de adulto contigo -su postura cambio, quedando de a cuatro conforme recostaba al chico en el sofá, tomándose el atrevimiento de quitarle los lentes, posándolos en una mesita cercana, todo con tal de que aquello no les llegara a interrumpir más tarde -No digo que no me guste la idea de desvestirnos con ese juego, pero, quisiera conocerle de mejor manera y creo que no existe una mejor que esta... -sus delgados dedos empezaron a rozarse por el estómago ajeno, metiéndose dentro de sus prendas, teniendo siempre el cuidado de no incomodarle, todo para que no se echara para atrás en aquel intento de seducción, que más bien era una oferta sumamente abierta sobre entregarse el uno al otro, durante unos cuantos minutos de puro placer -Aunque Mako-chan puede negarse sin ningún problema... pero si no, seré extremadamente buena contigo -nuevamente sus labios deseaban probar los contrarios, iniciando ella el cálido beso, tocando suavemente la boca del chico, moviéndose con lentitud, rozando la punta de su lengua en el labio inferior del chico, delineándoles, humedeciéndoles, poco antes de forzar la entrada a la cavidad, enredando su lengua con la ajena, deleitándose con el sabor que este tenía. Le sabia curioso, era una mezcla de masculinidad con dulzura, cosa que le había dado una idea, por ello, separándose de Makoto, extendió la zurda hacia las fresas, tomando una conforme se relamía el sabor que aun seguía en ella luego del beso, interponiendo la fruta entre ambos, completamente divertida con la situación -Entonces Makoto-chan ¿Me dejaras jugar a mi manera, y luego a la tuya? -espero que el chico mordiera la fresa de un extremo, para ella misma hacerlo del contrario, chocando sus labios al llegar al centro de esta, cambiando sus esencias con el sabor ácidamente dulce de las fresas con chocolate -Entonces... ¿Qué opina del cambio de juego a uno más directo? Prometo que luego podemos volver al ajedrez del modo que más quieras Mako-chan


Estaba siendo en exceso directa, pero así era ella, simplemente no podía irse por las ramas, pero como siempre necesitaba el visto bueno del contrario, porque si no, el juego no podría dar inicio, y ella quería iniciar lo más rápido que pudiera.

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Re: ¡Luces! ¡Cámara! ¡Ac... ¿Que hace aqui esa niña? -Priv. Dae- [+18]

Mensaje por Makoto Otori el Dom Abr 16, 2017 7:06 am

Sus ojos permanecieron en todo momento sobre los ajenos... la chica tenia una mirada atrayente y un aura completa que le incitaba a permanecer cerca de ella lo más posible. Le sonrió divertido, aún aguardando la respuesta por parte de ella mientras una de sus manos jugaba con un mechón del cabello ajeno con coquetería -Vaya que eres interesante, Dae... no todas las personas rechazan una partida de ajedrez con esos argumentos- negó con la cabeza divertido, dejándose hacer por la menor, correspondiendo con ahínco cada uno de sus besos, degustándola con la misma pasión con la que ella parecía probarlo a él. ¿Era tan fácil convencer al demonio de hacer una travesura de aquel tipo? En realidad, la respuesta era afirmativa -Uhmm... Creo que aceptaré tu juego antes que el mio- sonrió, rodeando con sus manos la cintura femenina mientras mordía la fresa que separaba sus labios de los  contrarios, llegando incluso a robarla jalando de la misma en lugar de cortar con los dientes, riendo divertido y acariciando con los pulgares los costados de la pelinegra.


¿Juegos de adultos? Eran divertidos... bastante en realidad -Dae, ¿sabes una cosa?- mientras hablaba, lentamente había enderezado el tronco de su cuerpo, y luego había invertido las posiciones, aprisionando a la menor bajo su propio peso y acariciando uno de sus brazos con suavidad -Cuando dos niños se encuentran en un parque, ellos no se concentran en conocerse o agradarse, solo preguntan ¿Jugamos? y ya, eso hacen...- se inclinó a repartir algunos besos en el cuello femenino, sin aguantarse el deseo de morder la blanquecina piel de la chica, entretenido -Lo curioso del asunto es que aún cuando deciden jugar juntos... ellos no intentan acaparar al otro por completo- mientras hablaba, su zurda bajó a la rodilla derecha de la chica, acariciándola desde la parte posterior y subiendo de poco en poco por el muslo ajeno hasta que su mano finalmente estuvo debajo del vestido, acariciando  la zona lateral a la cadera de la pelinegra -¿Te parece si jugamos a nuestros juegos de adultos a la manera infantil? Yo no buscare ser todo para ti... y tu no buscaras ser todo para mi- sus labios aprisionaron los contrarios de nuevo mientras sus manos seguían inquietas, jugando a descubrir centímetro a centímetro el cuerpo que en ese momento tenía a su disposición -Divirtámonos ahora y olvidemoslo hasta que nos volvamos a encontrar...- le sonrió con travesura, mostrando los colmillos al hacerlo, repartiendo besos en las clavículas de la joven mientras abandonaba la exploración bajo la falda del vestido para ocupar sus manos en algo más interesante ¿Cuánto demoraría en observar ese bello atuendo separado del cuerpo de la menor? Volvió a besarla, inmiscuyendo su lengua en la cavidad bucal ajena, observándola con lujuria mientras sus pestañas permanecían a escasos milímetros de cerrarse. Se apartó entonces, relamiéndose con una sonrisa ladeada -Dae... Recuérdame hacer caridad más seguido... y yo te recordaré a ti hacer caridad tambien- una de sus manos entre sutil y provocativa, recorrió, con un movimiento similar al de las arañas al caminar, el vientre  de la chica, llegando hasta los senos de ella y apenas rozado los dedos sobre la tela, con suavidad. La miró fijamente a los ojos mientras el contacto pasaba se ser superficial a un poco más profundo y firme, subiendo del pecho al cuello ajeno, pasando hasta la mejilla y luego la nuca de la chica -En serio... espero que no se te olvide que prometiste no denunciarme- bromeó entretenido, lanzado una pequeña maldición que atracó la puerta con pestillo -Mejor me aseguro de que no nos interrumpan- dicho eso volvió a la tarea a la que había decidido dedicarse en el momento: Besarla; besarla como si aquella realidad fuera la única existente. Esa noche podría ser única.


Última edición por Makoto Otori el Jue Abr 20, 2017 12:14 am, editado 1 vez

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Re: ¡Luces! ¡Cámara! ¡Ac... ¿Que hace aqui esa niña? -Priv. Dae- [+18]

Mensaje por Kang Dae el Miér Abr 19, 2017 8:19 pm

Su aroma, sus labios, sus dedos rozando cada centímetro de su piel en conjunto con el cálido aliento del chico chocando contra su piel, erizándola, haciéndola desear más y más de él, pero con los segundos pasando y su cuerpo empezando a subir de temperatura el deseo se hacía más intenso y la verdad era que Dae, necesitaba quemarse junto a aquel hombre o no podía tener paz en lo que faltaba de la noche.

-Makoto… –jadeo su nombre, relamiendo los labios del varón, luego de haber tomado su faz, acercándolo más a ella, enredando sus piernas en la cadera masculina, como si una especie de serpiente enroscándose en su presa se tratare -No te preocupes, no necesitas aclararme la cosas… solo quiero jugar contigo –sus narices se frotaron, sus alientos estaban chocando y mezclándose, todo conforme los lentes del varón eran dejados en una mesita cercana, cortesía de la fémina -No debes temer porque intente hacerte mi novio, no deseo eso… solo quiero disfrutar tu cuerpo, mientras tú lo haces con el mío –sus labios fueron al cuello del chico, besando, mordiendo, lamiendo y succionando, todo con tal de dejar una marca en aquel territorio desconocido, porque si bien ninguno seria del otro por el resto de sus vidas, si lo iban a ser por aquellos minutos que estuvieran dentro del cuarto, pensando en el deseo palpitante de sus mentes y cuerpos -¿Es un trato justo verdad? –rio suavemente, separándose con cautela del cuerpo masculino, una vez él anuncio que nadie les interrumpiría, quedando de pie al lado del sofá donde había estado retozando segundos atrás, dejando caer las tiras de su vestido, cosa que logro que este descendiera, acariciando su cálida piel, hasta finalmente perderse en la alfombra del camerino, dando un pequeño paso para salir al completo de esa prenda, dejando que sus tacones resonaran con suavidad, cortando el silencio de la habitación-No me gustaría que el vestido se ensuciara… además es agradable que tus ojos se centren en mí, Mako-chan –su cabello aun sujeto se meneaba con cada movimiento que efectuaba, sus pechos adornados con aquellos botones rosados ahora vivaces debido a la sensación que le producía el que la estuviera viendo, eran uno de sus mayores atractivos, sin embargo, no se quedó quieta, sencillamente no podía hacerlo, por eso a paso lento volvió a acercarse al joven, arrodillándose frente a él, dejando que sus largas calcetas pudieran ensuciarse pero no importaba, luego explicaría la razón -Pero sabes… prefiero que el resto de la ropa termines de quitármela tu –sonrió de medio lado, desprendiendo el cierre del pantalón del Idol, así como también no tardo en quitarle el cinturón y luego, con una lentitud tortuosa, dejar a la vista el sexo ajeno, frotándolo suavemente con su diestra -Mako-chan… estas muy cálido y eso que apenas estoy jugando contigo, pero sabes, creo que la idea de asegurarnos de hacer caridad es bastante buena… tú haces caridad conmigo y yo, prometo ser caritativa contigo –sus ojos dorados brillaron con picardía, llevando la boca hasta el glande del varón, soplando ligeramente para molestarle y luego besando la punta de este, dejando salir su lengua para lamer con sutileza y en pequeños círculos con apenas la punta de la lengua, el sitio donde bien sabia, el joven dejaría salir todo su contenido. Pero, aun cuando era traviesa con él, tentándole a mucho más, quería hacerle delirar por ella, que fuera su único pensamiento antes del concierto, por eso no quiso hacerle esperar más, empezando a felarle con entrega, acariciándolo con la lengua y sus labios cada que lo dejaba entrar y salir de su boca, succionando, jugueteando y por supuesto, buscando el disfrute total de “Makoto-chan”

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Re: ¡Luces! ¡Cámara! ¡Ac... ¿Que hace aqui esa niña? -Priv. Dae- [+18]

Mensaje por Makoto Otori el Jue Jun 15, 2017 6:08 am

No pretendía alargar demasiado todo aquello, tampoco  demorar en lo innecesario cuando podía pasar a un juego mucho más interesante. De sus labios pasó de nuevo al cuello femenino, aferrándose con una mano a la cintura ajena mientras la otra atendía diestramente los senos de la menor, tan suaves y tersos que su ansiedad aumentaba a cada segundo. ¿Podía sentir tal pasión en escasos minutos por una chica que acababa de conocer? lo interesante en aquello era que la pelinegra en cuestión parecía querer exactamente lo mismo que él. Al parecer el pecado de la lujuria no recaería sólo sobre el castaño, éste estaba más que dispuesto a compartirlo con Dae el tiempo que compartirían esa noche, aunque un reencuentro posterior no sería mal recibido.


Permitió que se pusiera de pie, aunque en su rostro era más que notoria la expectación respecto a ello.  No fue necesario que esperara demasiado para comprender los motivos de aquello, quedado prendado casi al momento de la anatomía contraria; podría perderse en ella por mucho tiempo. Sus ojos la recorrieron de pies a cabeza en un instante, comenzando a denotarse su creciente calor en la parte baja de su cuerpo -Bien... muy bien- le sonrió ampliamente, rascándose la nuca un poco imaginando lo que sucedería después cuando ella estuvo arrodillada ante él, obsequiándole otra perspectiva de sí misma. Se dejó descubrir, ocupándose de acariciar un poco el cabello de la chica que quedaba a su alcance, ella lo tocaba y lo hacía bien; estaba teniendo demasiada suerte, esperaba que todo continuara así -Siempre estoy cálido- se encogió de hombros, mirándola -Puedo donarte todo mi tiempo, también mi cuerpo y espero que sepas que favor con favor se paga... tal como ahora...- no pudo evitarlo, un tenue jadeo abandonó sus labios tan pronto su hombría comenzó a ser atendida, le gustaba bastante pero sabía que mostrarse completamente loco por ello no se vería atractivo -Continua así... pero te advierto que soy un poco vengativo... es probable que me desquite después- susurró mientras se las arreglaba para deshacer el peinado de ella -Dae, te veías hermosa con el cabello recogido... pero creo que suelto también te sienta de maravilla- afirmó. Su respiración se estaba poniendo pesada y comenzaba a excitarse un poco más. La dejó seguir en lo suyo algunos minutos, pero pronto decidió que era tiempo de que el cambiara un poco la dinámica del juego. Sin decirle nada la apartó un poco y fue su turno de bajar del sofá -Quédate como estás- le indicó, más como una instrucción antes que como una sugerencia. No demoró demasiado en inclinarse hasta estar acomodado en su espalda: sus labios se acercaron a la nuca de ella tan solo segundos después de haber apartado el cabello hacía un costado con suavidad -Dae... no es justo si sólo tu te diviertes verdad... creo que lo único positivo es que sabes divertirte haciendo que yo me distraiga lo suficiente- afirmó mordiéndole el lóbulo para, en seguida, pasar su lengua por todo el contorno de la oreja contraria. Sus caderas comenzaron un suave balanceo de adelante a atrás, permitiendo de esa manera que el castaño frotara un poco su fisionomía contra los muslos y glúteos de la joven -¿Puedes sentirlo Dae? Eres buena consiguiendo hacer que te desee... tendrás que afrontar las consecuencias y consagrarte a mi por los siguientes momentos... aunque si quieres adorarme secretamente después de eso te lo concederé también- sonrió con picardía mientras sus manos iniciaban un "Tour" por la suave piel que tenía expuesta ante él.


Como parte del paseo se inició por el blanco puente que constituía el cuello femenino, acabando por hacer la segunda parada en las montañas de la región. A diferencia de hacía unos instantes, esta vez estrujó los pechos de la pelinegra con un poco más de ímpetu, pellizcando los pezones sin limitarse un poco a que le fuera a doler a ella -Están duros... significa que lo estás disfrutando ¿No, Dae-chan?- le susurró mordisqueando y lamiendo su cuello (haciendo un par de  succiones también) conforme su diestra aceleraba el masaje en el busto ajeno y la zurda bajaba a algo mas misterioso y, a la vez, interesante. Acariciando cada centímetro de piel que acompañó el trayecto de sus dedos, el demonio finalmente llegó a la parte que más calor expedía en el cuerpo de su linda acompañante; era magnífico, podía sentir la humedad aún sin estar tocando aún, tendría que comprobar si sus teoría albergaban resultados positivos o negativos. Sin pedir permiso, sus dedos índice y cordial rozaron de inició a fin por sobre la ropa interior aquella parte tan sensible en las mujeres, generando con aquello que las bragas se adhirieran a la piel de Dae, permitiendo a su tacto saber con aún más certeza el estado de la menor -Eres la mejor espía que se ha colado a mi camerino...- dijo de forma juguetona a la chica, apartando con los dedos la tela que cubrían la intimidad ajena; repitió lo de antes, frotar los dedos repetidamente de arriba a abajo buscando que el roce ayudara a estimular a la joven; no se entretuvo demasiado en eso, prefirió seguir con algo más intenso llevando la punta de su dedo indice a la entrada de ella, penetrándola  un poco y comenzando a mover la mano circularmente -Es suave... y calido... y húmedo también- susurró, aumentando el ritmo de sus caricias tanto en el pecho de la chica como en su feminidad conforme su propia erección aumentaba de tamaño paulatinamente. Sexo con una desconocida que parecía tomárselo de la mejor manera posible ¿Sería que hasta los demonios tenían derecho a recibir milagros a veces?

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Re: ¡Luces! ¡Cámara! ¡Ac... ¿Que hace aqui esa niña? -Priv. Dae- [+18]

Mensaje por Kang Dae el Jue Jun 15, 2017 9:01 pm

No lo negaría, aquel sabor era delicioso, todo en Makoto le estaba atrayendo de un modo inimaginable, cosa que bien podría deberse a que estaba falta de sexo o quizás, que ese hombre tenía un algo especial que subía el libido de su cuerpo, mismo que necesitaba volver a bajar cuanto antes, pero por ahora, lo único que la mente de Dae tenía, era hacerle gozar, que delirara solo por ella, que pidiera más y más hasta que ambos quedaran totalmente rendidos en el piso de su camerino, sin embargo, aun cuando sus deseos eran tan bueno y puros, Makoto había dicho que era momento de parar, separándose escasos centímetros conforme buscaba posicionarse detrás de la zorrita, buscando una posición cómoda para ambos, regalándole un poco de aquel calor que tanto necesitaba la fémina.


-Makoto eres perverso… poniéndote así, no puedo tocarte –lo miro de reojo, relamiéndose en cuanto sintió el sexo masculino frotarse contra ella, estaba ligeramente endurecido, húmedo y tibio, una muy buena combinación a su parecer, aunque claro, sin la posibilidad de tocarle, solo utilizo su creatividad que era grande en temas como aquel, moviendo su cadera con sutileza, ayudando al frote del varón, mientras este le obligada a jadear con aquellos toques, soltando un gemido en cuanto sus pezones fueron pellizcados, pero aun así, una risa traviesa logro escapársele, ese hombre decía cosas tan agradables, debería ser poeta a su parecer -Claro que me gusta… no puedo mentirte… ni yo… ni tampoco mi cuerpo Makoto –busco sus labios, aun en aquella incómoda posición para su cabeza, atrapándoles con deseo, clamando el nombre del varón en un ligero suspiro al sentir aquellos dedos frotársele, terminando por morder el labio inferior del varón al separarse -Mako-chan… juegas sucio… y eso me gusta –manifestó en medio de sonoros jadeos, con su pecho subiendo y bajando ante la acelerada respiración, los dedos del varón tocando, explorando, averiguando cuanto podía hacerla disfrutar no eran los de un novato, aquel demonio estaba más que capacitado según su parecer, en lo que se trataba del placer carnal, y para la zorrita, esa cualidad era más que atractiva, pero, al mismo tiempo se tornaba en algo peligroso, porque lentamente empezaba a llevarla al punto en que su mente no coordinaba bien y su cuerpo ansiaba apagar el fuego interno de su ser -Ma…Makoto… si sigues así… no aguantare… –se lo advirtió una vez, y solo una porque rápidamente su mano sostuvo aquella que estaba penetrándola, apartándola con cuidado conforme su cadera se elevaba lo suficiente para que el glande contrario, estuviera frotando la entrada femenina, sin siquiera haber tenido que cambiar de posición o quitarse las humedecidas bragas, después de todo, había cierto morbo en montarle de espaldas en conjunto con la ropa interior meramente apartada, y si por esos casos deseaban otra posición, bastaba con inclinarse hacia el frente y dejarle al chico tomar el control del asunto. Sin pensar mucho más en las posibles posiciones a adoptar aquella noche, lentamente se dejó caer sobre él, lo suficiente para que el glande ingresara, y luego, el resto de su peso cayo en el chico, auto penetrándose de una rápida y certera estocaba, al momento en que su espalda se arqueaba y sus labios, formando una perfecta O, dejando salir su dulce voz en un placentero gemido -Si yo soy suave… Makoto es lo contrario, esta… perfectamente duro –miro por sobre su hombro al varón con total perversión, muy probablemente en aquellos momentos Dae mostraba la misma cara que una súcubo hambrienta, pero aquello, era parte del encantado de la zorrita, quien ni lenta, ni perezosa, empezó a dar suaves brincos, subiendo y bajando la cadera de manera lenta, deleitándose con la sensación del miembro masculino entrando y saliendo de su interior, subiendo no solo la intensidad conforme los minutos pasaban, sino también el calor de su cuerpo, ahora perlado por el sudor ante la actividad física, sin embargo, ella era consciente de que no a todos los hombres les gustaba ser montados de aquella manera, mucho menos sin permiso, y el castaño parecía ser del tipo que amaba dominar, por ello, recurrió al plan B, inclinándose hacia adelante, apegando su pecho y brazos, sobre aquella mesita donde las fresas habían sido colocadas tiempo atrás, con el cuidado necesario para no separarse de su unión, a medida que sus caderas se iban elevando, y sus rodillas se posaban con firmeza en la alfombra, terminando en aquella posición tan familiar para un canido -Makoto-sama… –dijo su nombre de una manera diferente a la normal, con un timbre ligeramente más dulzón, casi como si estuviera suplicando con cierto grado de timidez lo que deseaba, a pesar de que Dae, de tímida no tenía nada, pero, cosas como esas solían gustarle a los hombres y esperaba que en el Idol funcionaran sus juegos -Por favor… hágamelo del modo… que más desee, pero muévase de una vez… porque yo… necesito todo de usted ahora ¿Puede? –continuo con aquel papel, sonriéndole al varón para darle a entender que solo actuaba, pero que al mismo tiempo, estaba necesitando sentirle nuevamente, llenándola y estremeciéndola hasta no poder resistirlo más, ya que, un zorro con hambre es uno peligroso, y Dae solo tenía hambre de Makoto aquella noche.

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Re: ¡Luces! ¡Cámara! ¡Ac... ¿Que hace aqui esa niña? -Priv. Dae- [+18]

Mensaje por Makoto Otori el Jue Ago 31, 2017 5:02 am

La noche que había iniciado con clima fresco en ese momento se había transformado al punto en que el castaño creía encontrarse en el mismo infierno... algo no del todo desagradable al ser él  un demonio. El calor que embargaba su cuerpo desde dentro hacia afuera podía sentirlo tan intenso que no le extrañaría comenzar a echar nubes de vapor en cualquier segundo, incluso el fuego sería válido ¿Cómo podía estar tan ido por una chica en cuestión de segundos? Tal vez lo acreditara a que era la primera vez en que alguien que no le conocía en absoluto accediera a jugar con él de ese modo sin pago o interés de por medio. Dae no sabía hasta hacía poco que él era Makoto Otori, alguien famoso. En definitiva, era peculiar que decidieran compartir juntos un poco de su noche sin que alguno de los dos se preocupara por nada aparte de hacerse sentir bien mutuamente.

Sus dedos continuaban con la exploración que habían iniciado momentos atrás y sonreía satisfecho al percatarse de que la zorrita disfrutaba de aquello ¿Cómo no iba a disfrutarlo? Tenía la suficiente experiencia para conocer algunos trucos prácticos y planeaba demostrarlos a la pelinegra en cada oportunidad que se le presentara. El roce en la intimidad ajena se pronunció e intensificó al mismo tiempo en que los jadeos del demonio también se dejaban notar entre tanto y tanto. Llegó a mirar con cierta molestia a la fémina en cuanto ésta le apartó de su tacto y estuvo cerca de quejarse hasta que tuvo una visualización de lo que ella planeaba como acto siguiente. Disfrutó de continuar el vaivén de su cadera en un intento por extender el contacto entre ambos, quería que ella notaras que la estaba esperando, no tenían por que aplazar un acto que ambos ansiaban bastante. Que ella tomara la iniciativa al penetrarse sola no le molestaba en lo absoluto, de hecho le divertía y estaba seguro de que más adelante eso le permitiría ocuparse de mejores maneras al tener un resguardo de energía que, si bien, no necesitaba, tampoco estaba de más en ningún momento. Se limitó a sujetarse de las caderas ajenas, empujando la pelvis hacia arriba de manera simultanea a cuando Dae se dejaba caer sobre su erección, esta vez jadeando con un poco más de notoriedad. Ella sabía moverse y eso era un gran mérito a los ojos del Otori que, embelesado, repartía besos y mordiscos en la nuca y hombros de la joven a cada oportunidad, profundizando el alcance en su interior al jalarla hacia abajo con fuerza.


No fue desagradable para él que en cuestión de poco tiempo sus labios estuvieran nuevamente unidos a los de la menor, en especial porque le llenaba el ego (en cierto modo) el que la posición forzada fuera para ella con tal de continuar con los besos que habían desencadenado el principio de su juego ¡Qué interesante podía volverse todo! Le mordió el labio inferior con levedad  e incluso recorrió con la lengua toda la zona de  mandíbula y cuello que quedaban a su alcance -Vaya que de verdad me deseas... tu interior esta jalándome hacia lo profundo de ti. Es excelente porque yo quiero descubrirte al completo... vaya que hacemos buen trabajo en equipo...- le susurró suave tras las orejas, acariciándole el abdomen y el busto con la diestra mientras se relamía al percatarse de la nueva postura que ella estaba ofreciendo... y vaya que era lista, pensar que acababa de alentar a Makoto a seguir con aquello de la manera que más le gustara. Sonrió, estaba abriéndole las puertas (y algo más) a un sinnúmero de posibilidades, tanto que resultaba una lástima saberse con tiempo limitado para no llevarlas a cabo todas -No necesito que me des órdenes respecto a moverme, Dae- afirmó aquello con una sonrisita de suficiencia conforme apartaba su cadera de la ajena para sacar su miembro de ella y posteriormente volver a frotarlo solo de manera superficial, disfrutando de sentir y ver  los fluidos de ambos entremezclarse al grado de salpicar con ligereza -Créeme... - se le escapó un jadeo un poco más sonoro que los anteriores, quedándole la voz ronca al momento -Tengo una muy buena vista de ti... justo ahora- se precipitó de nuevo hacia adelante, embistiéndola con fuerza, aferrándose al torso contrario que comparado al suyo era tan pequeño y delicado. El ritmo de sus estocadas aumentaba simultáneamente a su respiración, incluso su piel se notaba brillante ante algunas gotas de sudor que comenzaban a formarse en ella a cada perseverante intento de llegar más profundo, queriendo que ella lo sintiera por completo y exudando deseo por cada poro. Una de sus manos se encaminó a la feminidad de la zorrita por la parte frontal de su cuerpo, acariciando, pellizcando y frotando con ímpetu el clítoris de la misma intentando darle una dosis de doble sensación, misma que aún podía elevarse, en su opinión. Con la otra mano, se ocupó de sujetar la pierna derecha de la fémina por el muslo y comenzar a elevarla hacia un costado, aproximándose él un poco para incrementar el ritmo de su cadera en lo que ya parecía un frenesí salvaje donde lo único que el demonio era capaz de procesar era que estaba disfrutando aquello demasiado -Así...- jadeó suave, empujando su cuerpo contra el ajeno e intentando elevar la pierna femenina un poco más; Makoto permitió que la mano que no era sostén de la postura se apartara de la intimidad contraria y le ayudara a masajear de nuevo el busto, llegando a empujarlo un poco hacia el costado para él acomodarse y alcanzar a dar unos mordiscos al mismo.


Aquello podría durar mucho más tiempo, porque era bien consciente de que probablemente Dae no se opondría a una segunda ronda ¡Con lo bueno que era ser caritativos! Siempre era mejor dar que recibir, aunque en el caso de ambos dar y recibir estaba más que permitido en ambos sentidos siempre y cuando lo pasaran así. Sentir su miembro palpitando dentro de ella era un extraño placer que conseguía arrancar algunos gruñidos roncos al castaño conforme continuaba embistiendo con cada vez más fuerza a la suave anatomía frente a él, estuvo por susurrar algunos comentarios pícaros a la zorrita por enésima vez en su peculiar encuentro cuando unos golpes en la puerta le hicieron mirarla con molestia, como si quisiera disparar a quien se encontrara al otro lado -O..Otori-sama... será su turno de nuevo en algunos minutos... ehh... ¿Está listo ya?- la voz insegura de uno de sus asistentes alcanzó a oírse y para el cantante fue necesaria una gran fuerza de voluntad para no ignorarlo por completo... sumando a que si no respondía podrían enviar a alguien a abrir la puerta y no... en ese momento él se estaba encargando de conocer el cuerpo completo de su invitada y no pensaba compartirla -Ah... yo..- por los jadeos su voz sonaba ronca y rasposa. Eso le dio una idea -Es que.... bebí algo de café... y luego alguien me dio una soda... ah..- seguía embistiendo a Dae con fuerza, empujando su sexo contra el ajeno; disfrazó el jadeo como si se aclarara la garganta -Ajam.... necesitare un rato más.. tal vez una hora... necesito que se me pase la afonía o no podre cantar...- se excusó, apretando más uno de los pechos de la zorrita cuando una placentera presión comenzó a hacerse notoria en su hombría -A..ahora vete. Ya- Supo que su orden había sido cumplida cuando dejó de percibir la presencia tras la puerta. Se volvió a Dae y le sonrió de lado -Creo que nos conseguí un poco mas de tiempo..- afirmó, arreglándoselas para volver a unir sus labios con los de ella. Sería una excelente noche yno creía que nada lo arruinara

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Re: ¡Luces! ¡Cámara! ¡Ac... ¿Que hace aqui esa niña? -Priv. Dae- [+18]

Mensaje por Kang Dae el Mar Sep 19, 2017 11:13 pm

Le encantaba todo lo que sucedía en esas paredes ¿Quien diría que acompañar a su padre a esa reunión por beneficencia terminaría en un encuentro tan deleitable? Si debía de ser franca, sopeso que tal vez y solo tal vez, su mayor diversión seria comer pasteles, pero, en cambio estaba devorando a una persona con su propia anatomía.


-Mako-chan... no seas... tan cruel -se quejó sutilmente al tener fuera de su cuerpo el miembro del demonio, jadeando necesitada tras cada pequeño frotamiento de sus sexos. Lo disfrutaba ¿Y cómo no hacerlo? Pero su ser clamaba por algo más que meros frotes, y el demonio parecía querer lo mismo, porque la manera en que volvió a ingresar en su cuerpo, abriéndose camino con aquella fuerza, seguida por las certeras estocadas que le arrancaban gemido tras gemido, era el claro indicador de que ambos disfrutaban su pequeño encuentro, sin embargo, Dae no había esperado que el grado de perversión del demonio aun pudiera crecer, y no se estaba quejando de aquello, por el contrario, le hacía sumamente feliz que su pareja transitoria no fuese un niñito de mamá, o un idol que de sensual solo tenía su sonrisa, porque muchas veces perro que ladra no muerde, pero Makoto ladraba y mordía excelente. El golpeteo de sus caderas no se detenía, el movimiento de sus labios con cada nuevo beso se hacía demencial, las sensaciones con las cuales le atacaban segundo a segundo estaban enloqueciéndole, al grado que en poco menos de una hora Makoto ya estaba en su top 5 de chicos con los cuales seguramente volvería a tener sexo de dársele la oportunidad -Makoto... así... -jadeo con entera necesidad palpable a flor de piel, se sentía en su límite, sabía que pronto llegaría, pero el sonido de los golpes en la puerta seguida de aquella voz a la que el demonio tuvo que responder lograron cabrearla ligeramente. Era increíble como en un momento culmine a la gente se le ocurría ir a molestar, parecían no tener decencia por las necesidad ajenas, pero tan rápido como llego, volvió a irse y el que Makoto no hubiera detenido su cadera en ningún momento la tenían dispuesta a rogarle porque no parara -Eres... un genio... Mako-chan... -alago al mayor, correspondiendo sus besos e iniciando más, apretando su falo con  sus paredes internas como si buscare drenarle al completo y en parte eso es lo que deseaba hacer, su mente pedía más y más, su cuerpo perlado por el sudor enfatizaba el esfuerzo físico que ameritaba su momento juntos, y los gemidos brotando a la misma velocidad de su fuerte palpitar terminaron de condimentar toda la mezcla de sensaciones que decanto en el éxtasis que tanto había estado anhelando, aguardando el varón llegara al clímax tal como ella, para luego verle con diversión, buscando una posición cómoda para su pecho sobre la pequeña mesa de café, poco antes de separarse del varón, llevando el índice de la diestra hacia sus muslos donde aún reposaba cierto liquido blancuzco entremezclado con sus propios fluidos, mismos por donde la yema de su dedo se deslizo poco antes de dirigirse a sus labios, probando el sabor de ambos entremezclado a la par en que su risa se hacía oír -Sabes... somos una muy buena combinación Mako-chan -asintió a sus propias palabras, acomodando su mejilla derecha en el pecho del varón, llevando la traviesa zurda al sexo del varón, no tardando mucho antes de acariciar con suavidad tan delicado "aparato" -Mako-chan eres un chico muy malo, no utilizaste protección, y eso lo sé porque te estoy sintiendo a la perfección entre mis dedos -regaño suponiendo que el varón ahora se recriminaría el ser tan descuidado, porque si, la situación les había hecho pensar muy poco sobre todo cuando la zorrita inicio la penetración y se había ofrecido tan libertinamente a él, pero hasta ella sabía que se debían tener ciertos cuidados cuando se tenía sexo con un completo extraño, y por ello, ante la cara ajena no dudo en besarle poco antes de hablar -Pero no debes preocuparte, te dije que era una niña buena y las niñas buenas saben cuidarse adecuadamente así que, Mako-chan quiero que vueltas a llenarme, más y más... porque te deseo tanto justo ahora que podría volver a montarte sin pedirte permiso, aunque no quisiera que luego me acuses por violación -sus delicadas manos dejaron de manosearlo, para ahora colocarse tras los hombros del varón, apegándolo a su anatomía, besando, lamiendo y mordiendo el cuello masculino y cada pequeño fragmento de piel que tenía a su disposición -¿Que dices? ¿Volverías a jugar conmigo hasta que sea hora de ir a tu show? Porque ambos deberíamos aprovechar el tiempo que nos queda


No dijo más, tan solo había puesto las cartas sobre la mesa dándole la posibilidad al chico de negarse o quizás, y solo quizás, volver a iniciar su entretenimiento, después de todo ambos se suponía que actuaban como niños, jugando sin importar nada más, y cuando un niño encuentra un buen compañero de aventuras, es muy difícil el dejarlo ir.

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