¡Esas son mis galletas de coco! || Priv.

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¡Esas son mis galletas de coco! || Priv.

Mensaje por Dennis Herbst el Dom Dic 11, 2016 9:16 am


Dennis se encontraba realmente aburrido, había acabado más temprano de lo normal en preparar las cosas para la cena de ese día, todo porque las mascotas de la tienda eran cada vez menos y la mayoría tendría que trabajar o cenaría fuera, puesto que ese sitio otorgaba ese tipo de libertad a todas las mascotas siempre y cuando respetasen los horarios y los permisos. Solo sabía que diez de las mascotas de la tienda cenarían allí, pero esa cantidad variaba, puesto que muchos de los ‘anotados’ a la cena solían faltar y eso le dejaba siempre con más comida de lo normal, la cual acababa guardando para quien se levantase de noche o para él mismo en sus momentos de gula. Tras haber limpiado y ordenado dos veces todo en la cocina, solo para ganar tiempo, decidió que sería agradable beber algo de café con leche acompañado de galletas sabor coco, aquello sentado bajo uno de los hermosos árboles presentes en el jardín de la tienda, lo cual acabaría en una larga siesta donde dejaría salir su lado perezoso. Lo merecía, era eso o aburrirse aún más.

Se quitó el delantal celeste que solía utilizar y lo colgó, buscó en un estante lateral a la cocina un cajón donde solía guardar varias cosas, pero lo que buscaba no estaba allí. Frunció el ceño y trató de pensar en si habría ido a otra hora a comer sus preciadas galletas de coco, pero no lo recordaba, así que buscó en otros cajones solo por si acaso, pero no las encontró. Se cruzó de brazos y pensó en la única persona que iba allí a sacarle cosas sin permiso, el único capaz de pasar inadvertido ante alguien con los sentidos tan agudos como los de Dennis. Alzó la cola y la movió lentamente, estaba enfadado no solo porque se comieran sus galletas, sino que ni siquiera le habían dejado algunas por mera piedad.

— ¡Me lo comeré vivo! — dijo abandonando toda tranquiliad con el único fin de encontrarse al maldito vigilante que siempre olía a coco, a sus galletas, no siendo es la primera vez que las tomaba. Su problema era que jamás le encontró con el paquete en si, por lo tanto, el probar que había sido el ladrón era complejo. El primer sitio donde buscó fue el patio principal, pero allí salvo una de las mascotas, no había más nadie. Bajó sus orejas animales y su cola también, continuó su camino hacia el jardín ulterior, buscando solo por instinto, ya que ignoraba si el moreno se encontraría por allí. Tras un escrutinio corto, dio con el hombre, quien parecía dormido bajo la sombra del último de los árboles, ubicado muy cerca de un gran muro que dividía esa propiedad de la trasera. Dennis sonrió y se mordió el labio, saboreando el gusto que tendría tal ratón al morderlo, ya que nada ni nadie le quitaría la idea de comérselo.

Sus encuentros con el vigilante solían ser casuales, Dennis no se le acercó hasta que le supo ratón, no por verle como uno, sino por comentario de otra mascota que si le había visto cambiar. Dennis se acercó lentamente, aprovechando el sigilo que su raza le daba al acechar a otro, avanzó lo suficiente como para quedar a una distancia idónea donde escasamente habría un metro. Miró al moreno y casi podría asegurar que estaba durmiendo, así que continuó avanzando a gatas, rodeando el árbol para ver si efectivamente estaba durmiendo. Lo que vio le causó sorpresa, tal hombre, que siempre se veía malhumorado, mostró un rostro tan tranquilo al dormir que cautivó a Dennis. — ¿Por qué tienes que ser tan lindo? — se quejó en un murmuro, para proseguir con el movimiento y colocarse a horcajadas sobre él, sin detenerse a pensarlo. Procuró no aplastarle al acomodarse en su cuerpo y meneó la cola entretenido, pero al estar así pudo ver restos de galleta cerca de su boca e incluso en su pech, sobre la camisa — Finalmente te encuentro ~— y actuando por instinto aún, se agachó apoyándose en los hombros ajenos para lamer las migas que encontró cerca de su boca en una actitud totalmente felina.

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Re: ¡Esas son mis galletas de coco! || Priv.

Mensaje por Toshiro el Dom Dic 11, 2016 10:21 am

El día en la tienda había sido bastante aburrido debido a que había pocas mascotas en la tienda y todas ellas eran lo que se dice obedientes, no tuvo que extralimitarse con hacer cumplir a cada una sus deberes básicos, por ello se paseó por la tienda mientras todos esperaban la hora de la comida, y es que el encargado de dicho alimento era un tanto codicioso, si, rara vez podía sorprenderlo con la guardia baja, así que generalmente tenía que convertirse para poder, tomar un refrigerio pues tardaba demasiado, la espera y poco que hacer lo ponían de nervios por ello tenía que comer algo, mordisquear lo que fuera.

Claro que en su inspección por la cocina había encontrado un suministro bastante agradable el cual le ayudaba a pasar esos momentos para sobrevivir de la inanición (bueno tal vez exageraba un poquito) pero la espera se le hacía siempre eterna, así que cada tanto movía el pequeño tesoro y robaba un par de ese delicioso manjar para pasar el rato, hasta el día de hoy logro por fin liberar el tesoro de aquel barbaján.

Se había sentado en el árbol más alejado para comer cada una de ellas, poco a poco hasta que logro terminar con toda la caja, se había entretenido tanto con ellas que pronto le domino el sueño, y de quedo plácidamente dormido a la sombra de aquel árbol, no encontró inconveniente puesto que había terminado sus deberes y estaba por ley disfrutando de un merecido descanso, por ello se acomodó para hacer más placentera la siesta, no tardó mucho en realidad para quedarse dormido y soñar plácidamente.

Estaba soñando algo muy entretenido, que sin duda era una montaña enorme de esas galletas de coco, hasta que sin querer fue aplastado por ellas por completo y no podía siquiera cambiar de forma, dichas galletas comenzaron a atacarlo de la peor forma posible...A ¿besos?

Toshio frunció el ceño, y comenzó a suspirar con más fuerza pues comenzaba a despertar, al hacerlo y abrir ligeramente los parpados noto aquella sombra borrosa sobre él, al principio no le dio mucha importancia pensando que estaba soñando aun, pero al notar como se acercaba hasta lamer su rostro este pego un salto, se obligó a despertar de golpe mientras su rostro se coloreaba por completo de un rojo intenso, el cual encontró vergonzoso y con el revés de su diestra se limpiaba insistente la zona húmeda que dejo la lengua del otro, prácticamente se arremolino contra el árbol flexionando las piernas y mirando a ese otro intruso inconsciente con su mejor mirada de púdrete.

- ¿Qué crees que estás haciendo?
- Estaba demasiado exaltado, pocas, si no es que nulas veces se le podría apreciar de tal manera, solía explotar sí, pero pocas como esta y mucho más el notar aquel color invadiendo su rostro. - Aléjate, ¿Se puede saber por qué no estás en tu lugar? - Señalo acusador, olvidando claro que aquel ser era con quien cientos de veces pasaba enfrente de él mofándose de lo fácil que era pasar bajo sus narices para robarle alimento, esto claro debido a que su transformación lo hacía más, diferente a lo que él era en general.

Tratando de recomponerse miro al otro y entonces noto aquel envoltorio que estaba detrás de él, se había propuesto guardarlo para llevarlo a casa como trofeo de guerra contra aquel que solía vigilar la cocina, pero el moverse para alejarse de Denis, la caja emitió un crujido.

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Re: ¡Esas son mis galletas de coco! || Priv.

Mensaje por Dennis Herbst el Lun Dic 12, 2016 8:16 am

Dennis no creyó que algún día sería testigo del rubor ajeno, pero al mirarle tan rojo, sintió como su corazón se aceleró al ver un aspecto tan adorable en un hombre tan frío y distante como el del vigilante. Se sorprendió y tarde reaccionó, fue el Toshiro quien se alejó aparentemente avergonzado, pero Dennis no supo si fue por el haberse puesto sobre él o por las lamidas que le dio. Dennis quedó sentado en el suelo sin siquiera haberse fijado como es que el moreno se escapó de su 'aprisionamiento', pero eso ya no importaba, no con el pequeño descubrimiento que el híbrido había realizado. Dennis quería verle más ruborizado, nervioso, titubeante, con una voz débil, solo por saber si es que le sentaría bien a alguien como aquel hombre y usaría todo lo que sabía hacer para exponerle totalmente. Aquello no solo estaba motivado por sus galletas, pero usaría eso como la excusa para su proceder de allí en más.

Al oírle hablar, Dennis se aproximó más al otro yendo a gatas, apoyando sus dos palmas en las rodillas del moreno y allí recargó su mentón, tal y como lo haría un félido amistoso. Su cola bajó moviendo solo la punta y sus orejas se alzaron atentas a cada sonido a su alrededor —Estaba tomando un descanso, terminé con mi trabajo  — ladeó el rostro viéndole con suma atención — y vine acá con la intención de comer algo, un aperitivo si quieres darle un nombre, pero ¿Sabes?  — sonrió ladino, casi burlesco — Encontré algo que superó con creces lo que buscaba — se relamió y alzó el rostro sin apartar sus manos — Sabes a coco — susurró volviendo a relamerse ante la idea de esas galletas que solo probó al haber lamido al moreno — Sabes a mi coco, Toshi — dijo en un tono confiado, uno que él no se había ganado ya que ni siquiera se había presentado ante el otro, el nombre lo conocía al estar en la lista de empleados a quienes les servía alimentos, por nada más.

— Si me pidieras, te daría lo que fuese — entrecerró la mirada y se apoyó más en esas rodillas, acercándose peligrosamente al moreno —... lo que fuese  — repitió en un susurro solo por querer seguir mirando su rostro, el cual aún se veía colorado por lo anterior — pero... no me lo has pedido y sueles robarme ¿No es así? —  su cola se meneó alzándose orgullosa — Siempre atacas solo lo que a mi me gusta, ¿Será que tienes un curioso fetiche por mi comida? — sonrió y le separó las piernas para meterse entremedio — Que hombre más extraño, robando comida a otro sujeto, a una mascota humilde y trabajadora  — se le acercó y se rozó contra él, no buscando algo obsceno, sino más bien cariño debido a su propia naturaleza. Sin más, se le echó encima, sobre el vientre y parte del pecho abrazándole — Yo me esfuerzo cocinando y me robas lo que guardo para mi descanso, eres un mal hombre ¿Lo sabes no?  — apoyó su mejilla en el cuerpo ajeno y entrecerró la mirada. Sentía su calor y le era grato, pero no olvidaría tan fácil el hurto de sus precidadas galletas.

— Mis galletas...  — murmuró moviendo el rostro en negación, rozándo la cara con el vientre del otro — ¡Eran mis galletas de coco! — dijo caprichosa e infantilmente.

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Re: ¡Esas son mis galletas de coco! || Priv.

Mensaje por Toshiro el Lun Dic 12, 2016 9:41 am

Toshiro trato de recomponerse tratando de aspirar profundo para lograr una calma más reparadora, pues su corazón se había acelerado a tal grado que sus nervios parecían apunto de dispararse de un momento a otro / cálmate / sentenció pues se le hacía ridículo que no lograra mantener a raya a una de las mascotas, si bien, no sabía su nombre lo había visto y lo había apodado como “el cocinerito" hablando de él despectivamente por su altura arrolladora, ahora mismo no sabía el por qué se le había encimado de tal manera y eso lo ponía francamente estresado, vaya no era la palabra a usar si no que estaba totalmente aturdido, pues no sabía cómo reaccionar, que decir o como escapar.

-Tal vez...- Se detuvo, pues había clavado su vista hasta el albino, pero al hacerlo jamás creyó que una simple acción como esa podría ponerlo de tal manera, el otro se acercó a él con una actitud que a Toshiro se le antojo perversa, no sabía exactamente por qué, pero eso le parecía, la forma en que sus brazos se movían acercándose más a él e incluso el desbalanceo que lograban sus hombros al avanzar hacía que su espalda contoneara más sus caderas, logrando que tal acercamiento resultara demasiado para el propio vigilante, apretó los labios y contuvo la respiración cuando este le toco las rodillas.

Quiso jadear, incluso sintió deseos de apartarse, pero al intentarlo y hacerse más para atrás inclinando su cuerpo tratando de usar las piernas se apoyó para empujarse, este solo se chocó contra el árbol que tenía detrás, golpeando su cabeza en el intento de escapar, trago saliva y fue cuando finalmente tomo aire, una bocanada que le fue ineficiente pues todo ese aire tomado salió disparado cuando el otro se metió entre sus piernas para recostarse sobre su pecho, intento fruncir el ceño, recomponerse tomar el control de la situación, lo golpearía de ser necesario, pero...

No, ni siquiera había comprendido nada de lo que el otro decía, solo podía sentir su calor contra su cuerpo, nadie, nadie absolutamente nadie a parte de sus hermanos habían llegado a tener tal atrevimiento, por lo que su reacción era de total histeria, estaba con el labio inferior temblando las manos pegadas al costado del árbol como si este le brindara algo de confianza o cordura o en el mejor de los casos sostén, levanto el rostro mientras cerraba los ojos dejando expuesto su cuello.

Intento hablar, correrlo, pero no fue capaz, no era un ataque como cuando te intentan agredir, no, este ataque era uno que Toshiro no podía siquiera lidiar, porque no había tal agresión salvo a su cordura. – Por favor, quien quiera que seas, quítate – Quien lo viera posiblemente se daría cuenta de que estaba dejando salir su parte de ratón suplicante ante el depredador, si, ese maldito hombre acosador era un depredador y ante tal revelación Toshiro abrió mucho los ojos, asustado, aturdido y ligeramente idiotizado, sus manos sudorosas fueron hasta los hombros del contrario para empujarlo, su rostro pese al sudor frío y angustioso que escurría por su frente enmarcaba un semblante serio, duro y amargado -Aléjate, no pensé que lo que me llevaba fuera tuyo, te lo pagare, si es lo que quieres – Se notaba en su forma de hablar la falta de aire, pues lo hacía entrecortadamente, pese a que su semblante era duro, sus palabras salidas de tal manera no daban el mismo mensaje si no, todo lo contrario.

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Re: ¡Esas son mis galletas de coco! || Priv.

Mensaje por Dennis Herbst el Mar Dic 13, 2016 9:32 am

Le notó enfadado y nervioso, lo cual le hizo gracia y sonrió pegándose más al cuerpo contrario, le entretenía bastante que reaccionara tan 'lindo' con solo un poco de contacto físico. Aquello para Dennis era poco, pobre, ínfimo comparado a lo mucho que podía hacer si se lo proponía. Al ver que Toshiro dejó expuesto su cuello, Dennis se vio tentado y sucumbió a esa tentación, se colocó mejor sobre el moreno dejando las manos a los lados de su cuerpo, sintiendo el pasto y la tierra en sus palmas, mientras que su nariz llegó a rozar la piel cercana a la clavícula y de allí subió hasta casi tocar la mandíbula. — Me llamo Dennis, puedes decirme Den o Denny — susurró a la vez en que se rozó con el cuello ajeno, dejando su mejilla como punto de contacto entre ambos — No me quiero apartar, hueles a coco, a mis galletas de coco — insistiría con ello hasta quedar satisfecho — Toshi ¿Tanto te gusta el coco? ¿Por qué no me respondes lo que pregunto? — sonrió travieso y se alejó al sentir las manos de él en los hombros, pero eso no fue suficiente como para marcar una distancia más prudente el uno con el otro.

— Uhm, eso es mentira, el paquete tenía mi nombre en él ¿No lo viste? — murmuró mostrándose un poco más serio en lo que miraba el rostro contrario, veía su ceño fruncido y su boca moverse al hablar, pero no se veía tan confiado y su tono de voz le delató claramente — ¿No es tu deber cuidar de nosotras las mascotas? — ladeó el rostro y como si no supiera que el contacto molestaba al otro, se agachó y aferró con fuerza al vientre ajeno al abrazarle por la cintura, pegando nuevamente el rostro a su pecho y acomodó su cuerpo de tal manera en que sería complicado levantarse sin que Dennis le retuviera allí, contra el árbol y el suelo.  Bajó sus orejas al restregarse contra él, cerró su mirar inclusive, todo por sentir la calidez del cuerpo contrario y, claramente, para incomodarle muchísimo más al seguir tentado con verle rojo y enfadado.

— Podría olvidar el asunto e incluso darte más galletas, las que te comiste eran especiales ¿Siquiera lo notaste? — su cola se enredó en la pierna ajena asegurándose de tener la mayor cantidad de contacto con el moreno — Pero no quiero galletas ahora, verás...  — ocultó su rostro para no ser visto — quiero cariño, por acá no suelen darme cariño ¿No te parece triste? — Dennis no le dejaba mucho tiempo a que respondiera, su labia se encargaba de dirigir esa conversación a lo que más le interesaba y, obviamente, a lo que le convenía — Consiénteme, Toshi, me has hecho pasar un mal momento — susurró y luego levantó la cara para poder mirar al vigilante — Así que es tu deber hacerte responsable, cuida de mi por favor — dijo eso convencido y con total seriedad, pero en el interior solo deseaba burlarse en su cara.

Aquello era solo el inicio, Toshiro se enteraría que nadie le robaba al gato codicioso, no cuando todo lo que reunía lo guardaba para algún día pagar su libertad. Por eso es que las veces que gastaba su dinero, protegía fieramente sus pertenencias, fuese ropa o una mísera galleta. Lo suyo nadie debía tocarlo, solo él o bajo su permiso, Toshi no lo tuvo y tendría que soportar lo empalagoso del minino hasta que este creyese que fuese suficiente.

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Re: ¡Esas son mis galletas de coco! || Priv.

Mensaje por Toshiro el Jue Dic 15, 2016 8:57 am



Contuvo el aliento, su pecho se inflo y un jadeo anuncio el bloqueo mismo de la respiración normal. Quería cerrar los ojos y no ver como de aquella manera tan descarada aquella mascota violaba por completo su sentido del espacio, pero al mismo tiempo, lo cual considero algo demasiado irregular de su parte, quería ver, ver hasta donde era capaz de llegar, si una parte dentro de él quería, probar hasta donde era él capaz de llegar. Pero la nariz del otro la sintió asquerosamente fría e invasiva, su cuerpo entero se estremeció al contacto y tembló ligeramente por lo que solo se pudo escuchar el castañeo de sus dientes ¿por qué lo estaba torturando de esa manera? ¿Qué necesidad tenía el otro de pegarse a su cuerpo?

¡Ah! así que era eso, las benditas galletas de coco, para él caso odiaba el coco, ¿debía decirle? no podía, simplemente golpearlo, estaba estrictamente prohibido maltratarlos, mucho menos ponerles una mano encima, apretó los parpados para cerrar su vista y pensar, si, quería pensar algo, un modo para salir de aquel dilema. Trago saliva mientras intentaba sonar molesto -No me digas Toshí, soy Toshiro solo, tú no puedes decirme así, tienes que retirarte estas arrugando mi uniforme - Se relajó un poco al notar como se alejaba de su cuerpo, un poco, pero le pareció un momento ideal para respirar, no de manera tranquila pues el otro aún estaba sobre él, solo un poco de alivio.

- ¿Tenia tu nombre? - Estaba confundido, por lo que sus pupilas se fueron de un lado al otro tratando de recordar si había visto en el paquete un nombre, algo, que indicará que eso le pertenecía a alguien, solo que, Toshiro olvidaba que cuando hurtaba siendo un roedor le venía valiendo un pepino y la mitad del otro si tenía dueño o no, si tendrá problemas o si alguien moría por el coraje, si, Toshiro estaba descubriendo lo problemático que es su modo roedor al cual detesta para ser honestos.

Estaba molesto, con él, su otro yo era la cosa más repugnante del mundo y ahora ...el volver a mirar sintió el apretón sobre su vientre y el rostro del otro aquí a pesar de estar siendo resguardado por la ropa sintió que el rostro pegaba directamente, lo que le hizo colorear por completo su rostro y orejas, incluso los ojos se le pusieron del mismo tono acuoso y enrojecido, esto tenía que parar de algún modo, pero el dilema era ¿cómo? al intentar moverse se dio cuenta de que estaba siendo sometido.

-Sí, es mi trabajo, ahora quítate de encima tengo que hacer algo con las demás mascotas- Se calló al escucharle, por fin el otro decía algo de gran valor para el vigilante, por lo que escucho atento. se abstuvo de decirle que las galletas pese a ser especiales no eran la gran cosa, que había comido pero igual se las había acabado y posiblemente las volvería a robar ( si, aquí en engañamos ) pero al escuchar su pedido, incluso el solo tomar nota mental de la palabra "cariño" había hecho que sus mejillas enrojecieran nuevamente mientras su rostro se marcaba por aquel rictus de dolor al no saber qué hacer, posiblemente podría llover y Dennis se quitaría de encima, o esperar hasta que se llamaran a todos para comer nuevamente, el solo pensar que tendría que pasar un minuto más en esa posición le hizo sentir escalofríos, por lo que despego su mano del tronco y la elevo, temblorosa, incluso sudorosa debido a los nervios y la llevo hasta la cabeza de Dennis. su palma se adhirió a sus cabellos e incluso amenazó a tocar una de las orejas, el tacto era tan suave, parecía un peluche, ¿Era normal que tuviera un pelaje tan sedoso? sacudió su cabeza negando aquellos pensamientos, y lo único que logro hacer a modo de cariño (el cual parecía pedir el otro como medio de pago por soltarle) fue en definitiva unas palmadas toscas en la cabeza del otro, como si estas fueran echas aun perro brusco y no un gato cariñoso.

-Listo ¿Feliz? en verdad tienes que...
- se detuvo, justo a la mitad de su argumento para lograr ser libre, las últimas palabras tuvieron demasiado significado para él, mucho más de lo que el otro creía, más rojo y avergonzado no podía estar, se sintió demasiado aturdido, incluso parecía estar siendo objeto de alguna clase de burla, o juego, peor un experimento, eso debía ser.

- ¿Estás jugando conmigo? -
Sintió de golpe una presión en su nariz, la cabeza le dio muchas vueltas y solo pudo llevar sus manos sobre el puente para hacer presión, podía sentir como escurría aquel liquido carmesí de sus fosas nasales, jadeo antes de morderse el labio inferior.

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Re: ¡Esas son mis galletas de coco! || Priv.

Mensaje por Dennis Herbst el Miér Jul 12, 2017 8:19 am

Le pareció entretenida la forma que tenía aquel vigilante de reaccionar al toque descarado del híbrido, quien le tocaba lo suficiente como para causar cierto efecto pero no lo necesario como para mostrarse como el depravado que era. Deseaba molestarle, pero al ver como este rudo hombre se mostraba tan nervioso, Dennis sentía una insana obsesión con ver que tanto podría causar en él, eso sin olvidar claramente que todo se debía al ‘pago’ que debía realizar por comerse las galletas del gato. — Toshi~— dijo meloso y pausado el felino al ser regañado por llamarle con un diminutivo y por arrugar el uniforme ajeno, Dennis se restregó más, tal y como un gato doméstico hace ante un amo, pero tal y como lo haría un gato, cada acción poseía una condición, una solicitud, algo que el amo tendría que realizar por las buenas o las malas — No está arrugado, no te escandalices — miró de reojo su ropa y en la expresión del felino se apreció un toque necesitado, junto con una mirada que pedía afecto sin verbalizarlo apropiadamente.

— ¡Mi nombre completo! — mentía sobre ello, pero fue convincente al mostrar cierto fastidio en su faz pese a que estaba aprisionando al guardia contra el árbol y su cuerpo — Toshi— susurró —¿Con las otras?¿Y conmigo no? — preguntó bajo y lento cuando el otro le informó que tenía trabajo que hacer, allí hubo celos, se sintió abandonado aunque apenas si conociera al vigilante que tenía entre sus brazos. Dennis desde el momento en que se le tiró encima lo marcó como suyo, como lo haría un gato al ver un cómodo sofá, a ese nivel estaba Toshiro para con Dennis.  El felino creyó que todo llegaría hasta ahí y que sería abandonado sin afecto y galletas, mas al apreciar el rubor ajeno y nuevamente esa incomodidad producida por la cercanía, junto con esa mano, esperó atentamente hasta que vinieron unas palmadas toscas en su cabeza. El felino ladeó el rostro y trató de buscar más contacto, rozándose cuanto pudo con esa mano en un acto casi reflejo, quería que le tocara. No pensó que realmente el vigilante fuese a acariciarle, eso definitivamente era sorpresivo y, obviamente, Dennis lo tomaría a su favor.

Antes de poder burlarse o de aprovecharse, sucedió algo que nuevamente le sorprendió. El vigilante estaba sangrando por la nariz y eso el felino no supo cómo interpretarlo, podría ser que el calor le estaba afectando, pero allí bajo el árbol ¿Qué le podría poner así si se suponía la sombra les protegía? — No juego contigo — si lo hacía, pero el juego iba modificándose con cada reacción ajena, Dennis poco a poco se fue olvidando que el motivo inicial era el recuperar sus preciadas galletas de coco. Se acercó más y apoyó ambas manos sobre el pecho ajeno, para así poder apoyarse mejor ante él — Te noto muy acalorado, Toshi — subió la diestra y paseó el índice por una gota de sangre que amenazó con caer — Esto es tan adorable— sonrió travieso el felino y con su propia manga ayudó a limpiar la sangre que iba bajando lenta por la piel contraria —¿Qué ha pasado por tu mente?... quiero saber, Toshi  — susurró aprovechando la postura para acercársele más, presionando su cuerpo con el ajeno.

—Quiero entender con esto que tomarás responsabilidad de mi, ¿Verdad? — meneó la cola tras apartarla el agarre que había tenido antes para así rozarla contra uno de los muslos ajenos —Verás que si lo haces, puedo llegar a ser muy complaciente — sonrió con coquetería —Soy un buen minino, Toshi. Muy bueno — en sus palabras se sintió un doble sentido, uno que se acompañó de una intensa mirada y de un suave vaivén de su cuerpo — Así que dime, ¿Lo harás conmigo?— preguntó pausando adrede — el mimarme, el cuidarme, el tocarme — volvió a sonreírle acabando por limpiarle, no quedó libre de sangre, pero al menos ya no se le ensuciaría el cuello. Otra historia era la manga del felino.

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Re: ¡Esas son mis galletas de coco! || Priv.

Mensaje por Toshiro el Dom Jul 16, 2017 10:03 pm


Quiso escapar, pero ciertamente era imposible con el otro encima de él, cerró los ojos mientras le limpiaba, aquello fue demasiado para él, pues el gesto le conmovió de tal manera que incluso por un mínimo momento podría verlo con otros ojos, pero también estaba la forma en que lo alteraba pues el roce de su cuerpo provocó tantas cosas que jamás había siquiera pensado, Toshiro estaba alterándose, y no sabía que tales reacciones podían ocurrir con él, al entre abrir los labios dejando ver lo lastimado que había dejado el inferior al morderse con tanto afán, este tembló, debía tomar el control de la situación y ya o su reputación como guardia se iría por los suelos.

Exhalo pausadamente mientras colocaba ambas manos en los hombros del minino, se retorció un poco y hacerlo fue mucho peor, pues fue su cuerpo quien ya estaba al borde del límite, debido a los roces y movimientos del otro habían despertado algo en su entrepierna, dolía y jadeo estúpidamente antes de empujar con más ligereza de la que se proponía pues no parecía estar resistiéndose mucho, se irguió un poco y abrió los ojos mostrándose molesto. Si no se imponía ese gato le traería en sus juegos y no quería verse así más tiempo, siendo acorralado por un minino de esa forma.

-Es suficiente Dennis …yo… ¿Qué dices? –
Se sorprendió al grado de que echo la cabeza hacía atrás y se golpeó la nuca con cierta fuerza, cerró los ojos como respuesta al dolor y sin querer dejo caer su cabeza hacia delante, justo sobre Dennis -Oh vamos, no me digas eso – Se volvió a remover, pero a pesar de haberse acercado de esa manera al cuerpo ajeno, agradeció enormemente que el albino no viera su cara de espanto ante ese fugas y divertido comentario, “¿Lo harás conmigo?” eso hizo que su rostro se pudiera más rojo que antes, claro si esto era posible, habría estallado sin consideración, y claro volvía a sangrar como si se tratara de un vulgar depravado, sus manos las llevo hasta su rostro completamente avergonzado por la infinidad de imágenes obscenas que pasaron por su mente, peor aún, eso no hizo más que alborotar su pequeño problema en la entre pierna, necesitaba salir de ahí en ese preciso momento, huir lo más lejos posible de ese hombre-gato que lo molestaba y hacía que su corazón y esas imágenes surgieran sin consideración en su cabeza.

Aun con el rostro cubierto, trato de empujar al otro – Esta bien, está bien me hare responsable, pero déjame salir de aquí – Estaba al borde de perder la razón, se sentía tan presionado que podía sentir como comenzaba a hacerle falta el aire, además de eso no podía pensar en otra cosa que ese “¿Lo harás conmigo?”

-Die que tengo que hacer para hacerme responsable y me dejes de …alterar así – Su pregunta perdió connotación, ni siquiera lo parecía al decirlo tan apresuradamente, ni por asomo parecía una queja, parecía por el contrario una súplica.

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Re: ¡Esas son mis galletas de coco! || Priv.

Mensaje por Dennis Herbst el Vie Jul 28, 2017 11:27 pm

El felino bajó la mirada con discreción y en tal acción pudo identificar el efecto que su propio toque estaba generando en el cuerpo del vigilante. Era algo adorable sin lugar a dudas, ¿Quién diría que el guardia tendría interés en otros hombres?, de lo contrario nada se le habría levantado ¿no? Sonrió al pensar en seguir molestándole por eso y aunque fuese su culpa, estaba dispuesto a arriesgarse a por más. Estuvo lo más atento que pudo, pero al sentir la cabeza contraria en la propia Dennis bajó por momentos la mirada y evitó el querer reír, era una situación realmente extraña y cómica, pero que de alguna manera Dennis no deseaba acabar tan pronto. Aún no hacía pagar al pelinegro por comerse las galletas.

— ¿Por qué no puedo decirlo? Ya lo dije de todas formas, Toshiro — murmuró ladeando el rostro para luego restregarse más contra el otro, buscó cariño y quería seguir incomodándole, aunque vista la reacción en el otro no parecía del todo incómodo. Cuando el contrario se tapó el rostro Dennis notó que seguía sangrando, así que en ese instante aprovechó para colocar una expresión traviesa y una pequeña sonrisa — ¿Debo asumir que si lo quieres hacer conmigo?  — Dennis fue plenamente consciente de la tentación que el otro le estaba dando sin siquiera percatarse, pensó que eso debería ser una falsedad, mas ante cada reacción ajena dudaba que lo estuviese fingiendo o manipulándole a consciencia. Permitió que el otro le empujara y Dennis le dio algo de espacio, no quería arruinar las cosas llegados a ese punto, por lo que simplemente apoyó las manos en las piernas del otro mientras aquel trataba de acabar todo de una manera que el gato creyó irreal.

— ¿Te quieres ir por alguna razón en especial? — las manos del felino se pasearon desde las rodillas en donde se habían sujetado hasta los muslos del moreno — Lamento mucho el haberte alterado, no creí que fuese a ser de esta manera — no dejó de bajar sus manos hasta el borde del pantalón contrario — Y ya que te harás responsable de mi, lo primero que debes tener en cuenta es algo muy simple. Toshiro, soy una mascota con hambre...  — Dennis se agachó con lentitud mientras hablaba y sus manos desabotonaban el pantalón. Bajó la cremallera del mismo y movió la tela. Desde esa posición elevó la mirada y luego observó los alrededores — Como tú te harás responsable de mí, yo también seré responsable con mis acciones. Así que, ¿Te parece si me das algo de leche? — y en cada palabra que mencionó se apreció un tono lascivo, sumado a una expresión que indicaba con claridad que Dennis no se detendría. Repasó sus labios con la lengua y se agachó lo suficiente, acabando por recostarse parcialmente en el suelo para así tener una mejor postura. Su rostro quedó a la altura de la entrepierna ajena — Acaríciame mientras, como a un buen minino — dio una suave mordida, sin ánimos de dañar, sobre el bulto en su entrepierna. Lo percibía cálido y la tela de su ropa interior estaba tirante. Sin bajar aún la tela lamió por encima, posicionó sus labios y exhaló lentamente para así dejarle sentir el aire caliente proveniente de su respiración.

La cola del felino quedó tranquila, baja, de tal manera en que nadie a la distancia le vería ya que algunos arbustos conseguían tapar muy bien su anatomía y mientras Toshiro no gritara, nadie voltearía el rostro a mirar o se acercaría. A Dennis no le importaba ser visto, a lo sumo le encerrarían como castigo, pero ¿Qué podrían hacerle a un guardia por jugar con una mascota dentro de la propia tienda? Dennis estaba curioso por saber eso, mas no deseaba ser encontrado hasta que el guardia le pagase con su 'leche'. Lamió nuevamente y subió un poco para que sus labios tomasen el borde de la tela, bajándola con fuerza y así poder exponer la vergonzosa erección del contrario.

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Re: ¡Esas son mis galletas de coco! || Priv.

Mensaje por Toshiro el Lun Jul 31, 2017 9:05 am

Al sentirse libre, al menos un poco, le dio el respiro necesario para que no se privara en ese momento, el brazo que cubría su rostro bajo un poco, lo suficiente como para dedicarle una mirada intensa y llena de “odio” pero dicho sentimiento era uno que quería demostrar mas no quería decir que lo sintiera al 100% era detestable para él que le alterara de esa manera, y lo peor era que él había permitido que llegara tan lejos; la presión en su nariz aún era molesta pero al notar como se alejaba Toshiro se relajó un poco y la tensión en sus hombros se desvaneció, al menos en parte, así que el moreno pudo buscar entre sus mangas un pañuelo que solía llevar ahí para cualquier emergencia, con este limpio su nariz tratando de no verse tan vergonzoso, pensando que la mascota frente a él ya había terminado de jugar con él.

Claro que noto que las manos de Dennis seguían sobre su cuerpo, por lo que su mirada amargosa no se retiró de sus ojos, su boca estaba abierta y su labio inferior temblaba un poco sin poder articular palabra, esas manos le erizaban la piel y eso que no lo tocaban de manera directa, noto el escalofrió en su espina dorsal misma que le hizo moverse hacia delante, quiso disimular para sostener las manos del albino, pero al mirarlo el rubor en sus mejillas le volvió de inmediato - ¿Qué demonios crees que haces?
Las palabras que decía el otro no parecían ser reales, parecía que alguien lo había metido en un juego estúpido y no le había dicho las reglas, se sentía aturdido y tan confundido, quiso reír, en verdad que si solo para quitarle importancia a lo que ya era evidente, quería irse porque su cuerpo había reaccionado de una manera que jamás espero, ni siquiera lo habría imaginado, Dennis lo ponía demasiado inquieto debía admitir que sintió alivio cuando se disculpó, incluso había intentado levantarse imaginando que el albino también lo haría, jamás hubiera imaginado que hiciera lo que hizo. El intercambio de miradas que hizo con él le hizo bajar sus manos, intentando detener su avance, pero, claramente pudo sentir como una ola helada le congelo todo, incluso la respiración, era un mal augurio, demasiado malo, solo pudo ser consiente de como su corazón comenzó a latir con demasiada rapidez, un sudor frío resbalo por su rostro hasta su cuello y fue cuando se dio cuenta de que lamentaría no haber usado la fuerza momentos antes para huir de ahí.

Debería detenerlo, quería detenerlo, pero simplemente su cuerpo no reaccionaba, su cuerpo lo traicionaba pues solo pudo mirar en cámara lenta como aquel ser hacía uso de una fuerza extraña para dejarlo completamente …incapaz de moverse siquiera, para cuando quiso reaccionar su pecho se movió con brusquedad al no tener aire en los pulmones, por lo que se sacudió, intento respirar nuevamente pero solo pudo ver como él otro se recostaba sobre él - ¿Qué demonios haces? ¿Quieres matarme? – Oh que caro pagaría el haberse comido esas galletas, en ese preciso momento lamentaba todo lo malo que había hecho en su miserable vida, y las galletas ni siquiera le habían gustado.

Sentir, sentir jamás pensó que se podía sentir aquello ni que su cuerpo reaccionaría de la manera en que lo hacía, todo él temblaba, incluso su pequeña hemorragia parecía detenerse solo para darle un dolor en la frente, se sentía acalorado, avergonzado, y a pesar de que lo odio, su torso fue hacía el frente sus brazos se tensaron alrededor el albino ¿debería detenerlo? SI ¡SI! ¡DEBERIAS ¡pero solo pudo abrir la boca y temblar, su piel se erizo con aquel aliento caliente - ¡POR TU MADRE DEJAME IR ¡

¿Sería muy vergonzoso moverse de ahí con una erección? ¿Pero si lo descubrían? Se retorció, en verdad se estaba sintiendo endemoniadamente bien, pero era tanta su culpa, no sabía exactamente que debía hacer, ¿llorar? ¿Un hombre adulto como él? Parecía una tontería, su pecho subí ay bajaba con un rostro completamente rojo apretó su puño izquierdo y lo llevo hasta su boca para morderlo con relativa fuerza, debía pensar con claridad, debía parar eso antes de que los descubrieran – Dennis …por. Favor...para…prometo comprarte …todo lo que tú quieras…

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