¿Estás segura de que dijiste.... hotel? +18 [Priv. Hee-Young]

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¿Estás segura de que dijiste.... hotel? +18 [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Ayato Ichinose el Sáb Dic 10, 2016 7:37 am




¿Estás segura de que dijiste... hotel?
Con Hee Young en el motel a las 21:00 hrs


El pelirrojo no lo negaría: estaba disfrutando la tarde en demasía y había esperado que esa diversión continuara por mucho más tiempo; cada minuto que pasaba con Hee resultaba interesante y no había manera de aburrirse en su compañía. El siguiente plan una vez ambos estaban lejos de la casa de los espejos era subir a la noria, quizás entonces Ayato pudiera presumirle a la zorrita sobre la "incomparable vista que el podía ofrecerle volando" tal como la que habían visto en las montañas aquella vez. Sin embargo, la oportunidad de alardear no se le dió al vampiro, pues unas gruesas gotas de agua comenzaron a caer de pronto, empapándoles a él y a la rubia por igual, terminando ambos por resguardarse bajo un árbol mientras, poco a poco, las atracciones frente a ellos se iban quedando vacías y quietas, sin movimiento. -Tsk...- en el momento chasqueó la lengua en voz baja, intentando que la sacerdotisa no se diera cuenta del enfado que sentía y no lo tomara como algo personal; después de todo, no estaba enojado con ella, sino con el clima que les arruinaba la magnífica cita que habían estado teniendo. Su mejilla se apoyó en la mojada cabeza contraria y un suspiro escapó de entre sus labios mientras veía como, poco a poco, las luces de las atracciones mecánicas se apagaban dejando el parque en oscuridad y silencio.


En todo eso estaba concentrado el Ichinose y fue por ese motivo que momentos después el tacto de su novia le sorprendiera. No esperó que ella le sujetara la mano, pero en lugar de apartarse terminó por acortar las distancias entre ambos pasando el brazo por sobre los hombros de la chica en un abrazo lateral -¿Si?- respondió corto cuando se escuchó nombrado, volviendo su verde mirada a los ojos ajenos. ¿Que era lo que esperaba en ese momento? Algo típico: un agradecimiento por la tarde aunque hubiera sido corta, quizás le pediría una segunda salida para suplir esa, que le enviara las fotografías de los espejos, un beso... había tantas opciones y ella fue a salir con la que el vampiro menos se esperaba "Vamos a un hotel". Como si se hubiera quemado con algo muy muuuuuuy caliente, el rostro de Ayato se tornó carmesí, tanto que podía hacer competencia con la coloración de su propio cabello. Esa frase no entraba en la cabeza del vampiro como algo decente o sin dobles intenciones, aunque, por como era la mayor, sospechaba que le estuvieran jugando una broma o en verdad lo dijera sin tener idea del significado que él le daba -¿Como?- por un momento no supo que decir, su mirada iba de la lluvia a las atracciones y de las mismas a la zorrita -Olvídalo... pero venga... ¿Un hotel?- aún sonrojado la observó -Esta mi casa podemos ir y... y...- lo sopesó algunos instantes y se dio cuenta de que en su hogar estaba el inoportuno de su hermano, que probablemente intentaría mostrar a la zorrita vídeos vergonzosos, juguetes o contar anécdotas sobre él de pequeño. No, gracias,  no perdería su preciado orgullo -Vamos al hotel- una de sus cejas se enarcó mientras sus labios se ladeaban en una sonrisa que dejo ver los colmillos.  Su mano apretó un poco la de la chica a su lado y, antes de salir de nuevo a la lluvia torrencial, el pelirrojo se detuvo un momento para plantar un beso nada carente de intensidad en los labios de ella. Se apartó sólo cuando el aire comenzó a faltarle -además de que el agua empezaba a traspasar su ropa y no le apetecía sentir frío-. Sus pasos eran veloces más no iba corriendo, más bien, trotaba en dirección a la salida llegando a silbar para llamar la atención de los porteros que casi les dejaban dentro del parque.  


Los charcos se estremecían en violentas ondas cada que alguno de sus pies les pasaba encima; a su alrededor sólo podía escucharse el sonido de las gotas descendiendo del cielo y el suave barullo de las personas que, cómo ellos, se marchaban a lugares techados para protegerse. Vaya que parecían tener problemas en el control del clima de la isla. Ayato no detuvo sus pasos en ningún momento hasta estar a un costado del vehículo en el que había llegado a la cita; abrió la puerta del copiloto para su novia -Vamos, sube- le dijo calmado para después cerrar la puerta y abrir en su lugar la trasera de ese mismo lado -Creo que por aquí tenia unas toallas.... use este coche para ir a un partido hace unos días, así que en la maleta deje algunas toallas limpias- explicó sonriendo, casi diciéndose a si mismo lo inteligente que era por no haber bajado esas cosas del auto. Luego de rebuscar un poco, finalmente dio con las toallas y tendió una a la rubia. Cerró la puerta y rodeo el auto para ocupar el lugar del conductor, sujetando en la zurda su propia toalla para dejarla sobre sus hombros mientras se escurría su cabello -Curiosa tormenta.... pero bueno.... ahora, déjame recapitular lo que has dicho antes. ¿Quieres que vayamos a un hotel?- sus ojos brillaban con su usual confianza, y por ese mismo motivo no aguardó a la respuesta de la rubia para encender el coche y comenzar la marcha al centro de la ciudad. Ya podría ella confirmarle en el camino si eso era lo que quería o no; el vehículo continuaba la trayectoria y no pasó mucho tiempo antes de que estuvieran en una de las avenidas centrales de la capital. Ayato observó un par de veces a su pareja -Esto.... conozco un lugar que esta cerca de aquí. No es exageradamente costoso pero es cómodo y tiene buen servicio. Iremos ahí ¿Vale?- le dedicó una pequeña sonrisa al tiempo que su mano izquierda soltaba el volante para frotar la toalla en su cabeza -Ahh... creo que lo primero será un baño, no queremos que ninguno pille un resfriado- suspiró -Si quieres luego podemos pedir algo para comer- mientras hablaba, había terminado por llegar a su destino. Dejó el auto en el estacionamiento y, esta vez con el conocimiento de que afuera llovía, abrió el maletero para sacar de él una sombrilla que siempre estaba ahí; la abrió y enseguida fue a ayudar a Hee a bajar del coche -Venga, entremos- le sonrió sujetando una de sus manos mientras la otra sostenía el paraguas.


El vampiro no tenía idea de lo que podría suceder una vez estuvieran puertas adentro: la noche podía ser tranquila o divertida y era algo que él estaba ansioso de descubrir.  


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Re: ¿Estás segura de que dijiste.... hotel? +18 [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Hee-Young el Sáb Dic 31, 2016 11:32 pm




¿Estás segura de que dijiste... hotel?

Con Ayato en la Funcave

Era tan peculiar como unas simples palabras podían afectar el actuar de otras personas, tal cual pasaba ahora con Ayato quien, en medio del parque de diversiones no cabía en su asombro. Puede que Hee, realmente no tuviera una intensión diferente a la de poder pasar más tiempo a su lado, incluso llegaría a pecar de inocente en ese aspecto, pero, para la un tanto revolucionada mente del menor las dobles ideas e intenciones parecían no acabarse, sin embargo eso no había detenido su escape del parque y posteriormente continuación del camino al destino antes señalado.

Ayato, a ojos de la zorrita, era bastante considerado, desde las toallas, el haberle dejado subir primero al auto, hasta el manifestar de nuevo la duda respecto a si en verdad había dicho hotel, eran indicaciones de que buscaba tenerle lo mas cómoda posible, y eso era mucho, teniendo en cuenta lo ególatra que podría llegar a ser el vampiro, porque si en un mundo donde tú eres el primero, priorizas a otro ser, eso quiere decir lo importante que se ha vuelto para ti, y eso Hee-Young, lo sabía mejor que nadie.


- No me importa el valor del lugar Ayato, solo quiero estar contigo -honesta y directa, la zorrita no dudo en hacerle saber cuáles eran sus intenciones, aunque de nueva cuenta, eso podría malinterpretarse tan rápido como la velocidad del auto que el menor manejaba, que no se detuvo hasta que finalmente llegaron a destino, bajando con la ayuda del varón quien los escudaba con un paraguas, mismo que quedo cerrado cuando finalmente estuvieron dentro. El motel era grande, bastante acogedor y por sobre todo, higiénico, llegando a parecer más bien un hotel, en vez de esos lugares donde las parejas van a pasar el rato - Me agrada bastante como luce Ore-sama -se afianzo al menor, caminando hacia el recibidor, más precisamente al área de recepción, donde el chico conversaba con quien los registraría mientras que Hee estaba más bien centrada en aquellos Pequeños paquetes de colores, que se veían como dulces, pero se parecían mucho a los que Ayato solía llevar consigo a toda hora y momento, pero entonces, mientras se debatía entre si tomarlos o no, fue el mismo hombre quien les entregaba la llave del cuarto, quien acerco aquel tazón a la fémina, instándole a tomar todos los que deseara - Gracias -sin decir mucho más, Hee tomo un buen número de "Dulces empaquetados", antes de emprender camino al cuarto designado, que no estaba sino hasta el tercer piso del lugar. El cuarto no era el más lujoso del mundo, pero si amplio y acogedor, con una visualmente cómoda cama que de momento Hee no lo probo al encontrarse aún un tanto mojada por la lluvia de afuera, cosa que tras recordar logro que sus ojos fueran hacia la otra puerta del cuarto ajena a la entrada a este, seguramente sería el baño - Deberíamos ducharnos Ore-sama -sugirió conforme se quitaba sus prendas, depositándolas en el suelo del cuarto, conforme iba hacia el baño, como si este fuera un sendero que el chico debería de seguir, quedando la ropa interior como ultimas prendas que lanzo fuera del baño hacia el pasillo, disponiéndose a abrir el agua, llenando la amplia tina - No pensé que tendrían de esto aquí -a su derecha, un pequeño frasco de fragancia agradable reposaba, y al lado de este otro con el dibujo de burbujas. No tardo en colocar ambos, quedando acuclillada al lado de la tina que ahora no solo empezaba a llenarse de tibia agua, sino también, de burbujas y un agradable aroma a rosas. Esa curiosa escena le recordaba a la primera noche que había pasado con el vampiro, donde al día siguiente pudieron disfrutar de un cálido baño, aunque ahora parecía que harían la rutina a la inversa, siendo primero el baño y luego la cama, pero a pesar de ello, no quitaba lo especial del momento, porque lo único que necesitaba para ser especial era el joven con quien siempre compartía sus mejores días, mismo que tras esperar, una vez estuvo la tina llena, fue en su búsqueda - Ayato, vamos a la tina... llevo un buen rato esperándote -no se fijó si el chico estaba totalmente desvestido o no, simplemente tomo su mano para llevarle consigo al cuarto de baño, cerrando la puerta tras de sí para poder conservar el calor dentro, y luego ingresar al agua, dejándole el espacio necesario al menor para que pudiese situarse donde más le gustara. El agua estaba cálida, tanto que calaba en lo más profundo de su ser, regresándole la tibieza que la lluvia exterior le había arrebatado momentos antes, pero nada se comparaba al poder acomodarse en el pecho del chico, sintiendo sus piernas rozarse con las ajenas y su aliento golpetear contra su nuca, ella realmente había extrañado ese cumulo de sensaciones y no quería apartarse del chico, ni tampoco de aquello que le hacía sentir cada que estaba a su lado.

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Re: ¿Estás segura de que dijiste.... hotel? +18 [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Ayato Ichinose el Mar Mar 21, 2017 12:36 am




¿Estás segura de que dijiste... hotel?
Con Hee Young en el motel a las 21:15 hrs


Ayato no supo como reaccionar ante el ofrecimiento del hombre en la recepción y la acción de Hee posterior al mismo sobre tomar tantos preservativos como quisiera. Por una parte, su estómago dio un vuelco pequeño ante la idea de que la zorrita estaba planeando una tarde y noche muy ocupadas; por otro lado, en su cabeza no dejaba de cruzar la posibilidad de que Hee estuviera confundiendo aquellos paquetes de colores con golosinas o similares: ya una vez antes había preguntado si lo que llevaba en su billetera eran dulces; el no había respondido así que ella podía seguir creyendo que lo eran. No dijo nada al respecto y tampoco denotó ningún gesto más que una ceja enarcada al sujeto tras el escritorio como reclamo por las señas que éste hizo cuando la zorrita ya había comenzado a andar hacia la habitación.


El lugar se veía bastante bien y en su opinión aquello parecía pintar aún mejor en cuanto la sacerdotisa alegó querer iniciar la ducha de la que antes habían hablado -Si, solo espera que deje mi...- no terminó de hablar, se quedó ensimismado en el cuerpo ajeno que comenzaba a revelarse a cada prenda que la mayor lanzaba al piso en su camino al cuarto de baño. El argumento sobre dejar su sueter mojado cerca de la ventana murió en los labios del pelirrojo. ¿De verdad aquello no era un plan tramado con anterioridad? Su cabeza de pronto se volvió un revoltijo: se suponía que aquella salida planeada seria la primera cita y ahora la chica era quien guiaba todo el asunto de vuelta a la habitación, sin ropa de por medio ¿Debía considerarse afortunado? ¿o un pervertido?. Imaginaba que si alguna otra persona le hubiera contado una situación similar se hubiera reído y es que toda la escena resultaba cómica, algo como "Hey, ¿Qué hiciste en tu primera cita?" y "Oh... fuimos a un motel" "Vaya, picarón... ¿Cómo se te ocurrió hacer eso?" "Pues... en realidad fue idea de ella". El Ichinose lo replanteaba una y otra vez mientras su torso quedaba desnudo y sus pantalones resbalaban al piso. De verdad, si el hubiera sido un sujeto aparte se habría reído; entonces, lo mejor sería guardarse el pequeño secreto por el bien de su amadísimo orgullo, eso o decir que la idea había sido suya. Todo perfecto.


En eso pensaba cuando la voz de su novia le hizo volver a la realidad -Que impaciente, Chibi-chan. Se que ansías la presencia de Ore-sama junto a ti pero aguardar un par de minutos no te matará- bromeó, repasando la figura contraria de pies a cabeza con los ojos antes de seguirla sin demora. Ella ya había preparado la tina y un curioso aroma a flores emergía del agua caliente que se agitó en cuanto la rubia entró en ella "Si amanezco oliendo a rosas, me bañare de nuevo" fue el primer pensamiento que cruzó por la mente del varón, aunque lo dejó de lado cuando la zorrita le hizo espacio en la tina, invitándole a entrar también como antes había sugerido con palabras. Suspiró para luego sonreír de lado, despojándose de la última prenda que le cubría para meterse en la bañera al extremo opuesto de la mayor e invitándola a acomodarse contra su pecho -Vaya que buscas los mimos, Hee- bromeó un poco al notar la expresión ajena, llevando su mano mojada al cabello femenino para comenzar a acariciarlo hacia atrás, pasando los dedos en un suave masaje hasta la nuca, luego los hombros y brazos. Su boca descendió a besar la parte trasera del cuello de la zorrita -Apuesto a que estás disfrutando esto- susurró, permitiendo a su mano deslizar por los costados de la cintura femenina y acariciar el abdomen que quedó cercano -Chibi-chan, ¿te ha gustado nuestra primera cita? ¿o crees que deberíamos tener una segunda primera cita para divertirnos mas?- besó los hombros ajenos y se divirtió mordiendo un poco la suave piel que tenia frente a sí. Los colmillos no jugarían por un rato, pero las mordidas pequeñas y juguetonas no estarían prohibidas en aquel instante en que la situación comenzaba a tentar demasiado al vampiro, aún más por el roce directo de su cuerpo con el contrario.


Ayato no podía decir no sentía nada al encontrarse de aquella manera con su novia, pero decidió alargar un poco más el camino al que sus instintos querían llevarlo: sus manos volvieron a acariciar la cabellera contraria y, tomando un poco del shampoo dispuesto por cortesía, comenzó a lavar el pelo de su Chibi-chan -Nadie lava mejor el cabello que ore-sama, asi que permítete disfrutar de que lo esté haciendo. Se valen los halagos después- afirmó aquello sonriendo de lado, recordando de pronto una cosa que se había olvidado de cuestionar antes por el hecho de estar en público -Oye, Hee... ¿Por qué tomaste tantos de los... los pequeños paquetes que te dieron en la recepción?- inquirió aquello con picardía y a la vez curiosidad. Las palabras que la ojiverde pronunciara podrían confirmar su teoría sobre si ella quería llegar al hotel solo por descanso y tiempo a solas o si había segundas intensiones de por medio (mismas que en caso de no existir el vampiro se ocuparía de crear de todas formas).


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Re: ¿Estás segura de que dijiste.... hotel? +18 [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Hee-Young el Sáb Mar 25, 2017 4:01 am




¿Estás segura de que dijiste... hotel?

Con Ayato en la Funcave

Adoraba la sensación de la piel contraria rozando la propia, y no porque fuera puro instinto carnal, al contrario, había algo en Ayato que despertaba cada pequeña célula del cuerpo de la zorrita, como si de un elixir o una necesidad se tratara, sin serlo realmente, después de todo Ayato era un vampiro, no una posición de amor, lujuria o un popurrí de todas las sensaciones que causaba en Hee, sin embargo, eso es lo que tanto le atraía a la rubia del pelirrojo. Aquella forma en que le enloquecía de pies a cabeza con tan solo una pequeña mirada, la manera en que su piel se erizaba al sentirlo respirar en su nuca, y ese delicioso cumulo de emociones que ahora buscaban explotar con cada palabra dicha, con cada caricia propinada, simplemente, Ayato se había convertido en su todo, sin que ella misma se diera cuenta de la verdad.


- Ayato… –lo llamo en un pequeño y deseoso suspiro, sintiendo su cuerpo empezar a subir de temperatura, pero no solo debido al calor del agua, existía un algo más escondido detrás de todo - No importa si es una cita, una escapada… o solo el encontrarnos por unos instantes... siempre lo disfruto si es contigo –sus ojos se cerraron, estremeciéndose debido a los pequeños besos que recorrían sus hombros, seguidos de las caricias en su cabello, conforme el mismo era lavado por las manos del varón, que en verdad parecía un experto en la materia, recordándole a la zorrita la primera vez que compartieron un baño - ¿Los paquetes? –su mirada fue a parar a la del vampiro, enfrentando verde con verde, curiosa por la interrogante. En sí, los había llevado porque quería cerciorarse de que eran en realidad, principalmente porque luego de algunos días, empezó a dudar que fueran dulces, y ahora que pudo tenerlos a mano, conforme iba subiendo las escaleras hasta la habitación del hotel, noto que desprendían un aroma particular que le recordaba al hecho intimar con Ayato, motivo de que los empezara a relacionar, aun cuando sonara verdaderamente peculiar - Pues… quería saber que eran en verdad… pero, me recuerdan a ore-sama… huelen a cuando me hace suya –su cola ahora mojada, se movió ligeramente bajo el agua, estaba más que curiosa por ese hecho, pero no sabía si obtendría las respuestas necesarias durante aquella noche - Ayato…  -nuevamente lo llamo, en un ligero suspiro, virándose hasta quedar cara a cara, sintiendo sus piernas rozar con los muslos del chico, estremeciéndola al completo - Esto me recuerda, a la primera noche que tuve contigo –nuevamente se acurruco en su torso, apegando su pecho al del varón, sintiendo como sus palpitaciones y temperatura corporal parecían unirse - Sigues completamente igual a ese día… bueno, en parte –sus ojos, grandes y expresivos, buscaron los del chico, sin atreverse a mover la mejilla de tan cómoda posición - Ahora eres completamente mío, esa es la diferencia… y al igual que ore-sama es mío, soy de él –sus pequeñas manos rodearon los hombros del muchacho, acercándose aún más, como si buscara terminar por ser una con el chico, aunque, si se trataba de eso, tenía ideas mucho mejores de como poder llevar acabo dicho plan - Ayato… sé que es nuestra cita, y no debería pedirlo… es decir, se supone que me comporte pero… ¿Podemos tu y yo… hacerlo como aquel día? –sus labios fueron a rozar el lóbulo del varón, mordiendo suave de este, para luego tironearlo un poco - A diferencia de aquella vez… ahora puedo resistir más de un encuentro contigo, antes de caer rendida –dicha su frase picara de la noche, los cálidos labios femeninos marcaron un pequeño y suave camino de besos desde la parte baja del oído ajeno, pasando por su cuello y terminando en el hombro que no dudo en morder, acomodando la mejilla en aquella curvatura, esperando una respuesta de parte del menor, porque si él no lo deseaba, no tendría caso continuar con sus actos.

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Re: ¿Estás segura de que dijiste.... hotel? +18 [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Ayato Ichinose el Lun Mayo 01, 2017 7:28 am




¿Estás segura de que dijiste... hotel?
Con Hee Young en el motel a las 21:20 hrs


Cada uno de los momentos que compartía con la zorrita parecía ser tan único que el vampiro no podía evitar disfrutarlo al completo. Sus manos seguían recorriendo con suavidad la piel de la joven que quedaba a su disposición y su rostro se aproximaba al de ella para dejar algunos besos en sus mejillas y mentón. Las palabras estaban de sobra en aquel momento, solo el tenerse mutuamente era suficiente para que la mente de ambos estuviera ocupada. Finalmente ella respondió a la pregunta de antes referente a los "paquetes coloridos"; ¿así que se trataba de cercanía? Tenía sentido, bastante en realidad, después de todo aquella esencia masculina que solía emanar de los preservativos podía relacionarse bastante que en el aroma del vampiro durante actos íntimos.... la rubia estaba cometiendo un grave error o probablemente desarrollando un plan más que brillante, Ayato no estaba del todo seguro, todo lo que era capaz de procesar estaba centrado en que el deseo carnal y pasional que tenía en ese momento por la chica frente a él estaba aumentando a niveles insospechables.


El tema de conversación entre ambos mientras el vapor seguía emergiendo de la bañera parecía no cambiar. Ahora ella rememoraba la noche que habían pasado juntos luego de la sorpresa del armario ¿Cómo podría olvidarse de algo así? Habia sido fenomenal, recordaba cada suspiro, cada palabra y cada expresión, de manera que en ese momento en su mente no resonaba nada más que el eco "Hazlo de nuevo.... Hazlo de nuevo" Sus sentidos estaban tan alterados que podía sentir cada acción de la zorrita diez vez más de lo normal, su aroma y los besos que repartía desde su lóbulo hasta su mandíbula y hombros lo alteraban más a cada momento -Hee...- el nombre ajeno brotó de sus labios apenas audible, aunque se denotaba más que claramente el timbre travieso y ronco con el que buscaba llamar su atención -Espero que después no te arrepientas de haber dicho que eres completamente mía.... porque su Excelencia no tolera que se retracten en ese aspecto... y ya que lo has dicho, tendré que apoyar tu idea de repetir un poco la diversión de aquella vez- le sonrió con picardía, mostrando los colmillos al hacerlo pues los mismos parecían también estar sensitivos por todo el ambiente creado por la pareja. El pelirrojo no demoró más de dos segundos en sujetar con su diestra el mentón de la sacerdotisa, elevándolo lo suficiente para que sus ojos se encontraran por un instante -Ore-sama te hará suya hasta que a los dos nos quede totalmente claro que nos pertenecemos- la besó luego de haber pronunciado aquellas palabras, comenzando a saborear con intensidad los labios de la mayor mientras sus manos se dividían el trabajo: la izquierda aferraba la cintura de la fémina para apegar más su cuerpo al masculino mientras que la diestra pasaba de sostener el mentón a acariciar la mejilla de la chica para luego descender con suavidad por su cuello y bajar hasta su clavícula, delineándola con el dedo pulgar -Chibi-chan... puedo mostrarte después para que sirven los regalos que te dieron en la recepción...- su respiración era un tanto pesada, pues el calor que le invadía en aquel momento aumentaba -Aunque creeme... - antes de continuar con la frase, su mano finalmente llegó a donde quería llegar, sujetando con firmeza el seno de la rubia y comenzando a masajearlo con cada dedo y en círculos -Te gustará más prescindir de ellos- afirmó mientras aumentaba el ritmo de sus caricias, a la vez que volvía a los besos, permitiendo a su lengua intentar jugar con la ajena un poco más, incitándola al frote, el saboreo y el juego. La necesitaba, no podía creer que fuera así pero quizás ella era la única chica que podía volverlo loco con un simple ademán. Sólo eso, nada más. Hee tenía la asombrosa capacidad de hacerlo desearla con sus expresiones y no solo en el sentido sexual de la palabra; para el vampiro el verla reír o sacudir la cola de un lado a otro cada que pasaban un momento divertido era un regalo... aunque el no admitiría aquello tan abiertamente. Prefería que ella lo deseara a él de esa manera.


Se apartó de los labios femeninos lentamente, entreabriendo los ojos para fijarlos sobre los de ella, como si buscara trasmitir sus sentimientos de aquella manera. Despacio, el angulo de inclinación de su cabeza cambió  hasta que su barbilla estuvo cerca del hombro contrario, todo sin detener las atenciones al pecho de la zorrita. Miró a Hee de forma afilada, sonriendo ladinamente antes de besarle el hombro repetidas veces haciendo un pequeño sendero hasta el cuello de la rubia, sorbiendo su piel con ímpetu de manera que al poco tiempo una marca roja lucía sobre la tez clara de la sacerdotisa. No fue visible mucho tiempo, pues fue apenas cuestión de segundos para que el pelirrojo se inclinara una vez más hacia ella, encajando los colmillos de una sola mordida mientras comenzaba a sorber la sangre que brotó de la herida inmediatamente. Jadeó un poco, el sabor de su interior sumado a la excitación que se incrementaba en él generó que su miembro reaccionara un poco, lo suficiente para que se notara contra una de las piernas de ella. Eso no lo detuvo, siguió alimentándose y atendiéndola buscando una sola cosa: disfrutar de aquello hasta que su cuerpo se rindiera.



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Re: ¿Estás segura de que dijiste.... hotel? +18 [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Hee-Young el Lun Mayo 08, 2017 11:04 am




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Con Ayato en la Funcave

El calor dentro de la tina parecía ir en aumento, y no precisamente por el agua, más bien el interior de Hee comenzaba a arder ante la idea de lo que ocurría entre ella y su amado vampiro. Las miradas, sus alientos chocando el uno con el otro, los besos a cada segundo más apasionados, las pequeñas caricias que iniciaban inocentes para luego volverse más y más lascivas, las palabras y promesas dichas al aire que esperaban una resolución, y la cola de la joven moviéndose suavemente en el agua, creando un ligero oleaje, eran él indicativo de que todo estaba apenas iniciando.


- Ayato… –un tenue suspiro con el nombre de su amante fue emitido en cuanto los pequeños besos entre su hombro y cuello estaban siendo conferidos, estaba más que segura que planeaba su pareja, tenía tiempo ya de conocerle como para prever lo que en su mente rondaba, pero a ella realmente no le molestaba, después de todo, amaba cada parte del pelirrojo, y eso incluía sus afilados colmillos como parte del paquete. Sus ojos lentamente se cerraron, relajándose al completo, permitiendo que la perforación en su piel no tuviera ningún tipo de resistencia, emitiendo suaves y deseos jadeos conforme aquel acto sumado a la caricia en su pecho continuaban, sin embargo ella quería más, mucho más del vampiro, necesitaba complacerlo a él, tanto como Ayato hacía con ella, y la respuesta a la interrogante de ¿Qué hago ahora? Llego con un ligero tacto en su muslo - El amigo de ore-sama… parece feliz –sabía que eso podría apenar al varón, pero no importaba, amaba cada faceta de él, incluso aquella ligeramente sonrojada, pero, aun cuando el tsunderismo de su amado podría salir a flote, se encargaría de acallarlo con su siguiente acto. Sin mucho problema, o desesperación, su pequeña mano derecha ingreso una vez más dentro del agua, tomando con firmeza el miembro masculino, rodeándole al completo, o al menos lo más que podía, antes de empezar a moverla de arriba hacia abajo y viceversa, manteniendo la restante en la espalda masculina, apretando y deslizándola cada que algo le gustaba - Te sientes tan… cálido… Ayato –su boca busco la ajena en cuanto aquellos dientes finalmente se cansaron de morderla, uniéndose en aquella danza desenfrenada que tan fácilmente le hacía perder la razón, aquella que reclamaba como prisionera la lengua del varón, succionándola de vez en vez, y claro está, masajeándola con la propia, conforme su delicada mano aceleraba el movimiento en el sexo ajeno, buscando que su mente se perdiera en solo una cosa y nada más, solo con él sería tan posesiva, solo con Ayato no le importaba ser el inicio y fin del universo, porque su mente y corazón querían que al igual que ella clamaba por él, él solo tuviera mente para ella - Ore-sama… –cambio su nombre por aquel mote que él tanto adoraba, mirándolo directamente a los ojos, dejando entrever lo opaco que se veían los de la zorrita, al ser presa del placer, arrancándole ese brillo de inocencia para suplirse por el deseo carnal que ahora poseía - Te deseo tanto… justo ahora… demasiado –su tibia lengua empezó a recorrer el cuello masculino, mordisqueando la zona de la manzana de Adán, antes de iniciar un recorrido por el flanco izquierdo de su cuello, continuando con los pequeños masajes en el sexo masculino, sintiéndolo cada vez más duro y palpitante en su mano, de cierto modo le encantaba sentir las palpitaciones de aquella zona, todo porque las asociaba con el corazón del Ichinose, pero, cuanto más tiempo transcurría, cuanto más los segundos se convertían en minutos, sabía que no iba a poder resistir mucho tiempo aquel jugueteo, esa previa que iniciaron sabiendo en que terminaría, y era momento de pasar a otros juegos más divertidos y placenteros - Ayato… de verdad, ya no aguanto estar sin sentirte… ¿Puedes… complacer mi capricho y… dejarme tenerte dentro? –su mirada era suplicante, su tacto en el sexo ajeno anhelante, y su voz, era una mezcla de expectación con deseo puro, porque Hee comprendía que no importaba el lugar, la posición, o que tan rudo pudiera ser el chico, simplemente sabía que lo necesitaba como el mismo aire para respirar, ella estaba perdida por su Ore, y justo en esos instantes no podía pensar en nada más que unirse a él, como la primera noche en que su amor fue declarado.

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Re: ¿Estás segura de que dijiste.... hotel? +18 [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Ayato Ichinose el Sáb Jul 22, 2017 9:56 pm




¿Estás segura de que dijiste... hotel?
Con Hee Young en la FunCave


 Como si la sangre femenina fuera combustible, Ayato sentía que el interior de su cuerpo comenzaba a arder consumiéndolo más entre cada trago que él daba y cada una de las caricias que Hhe se encargaba de repartir a su entrepierna. Jadeó ahogadamente, aquella en definitiva era malicia por parte de la zorrita aunque las expresiones de ella parecían ocultarlo a la perfección. Bebió más, como si quisiera compensar de alguna manera el creciente deseo que la rubia estaba generando en él, tan intenso que comenzaba a sentir presión en la cabeza y en otra parte, otra parte que de inmediato se estimuló aun más que antes ante los breves comentarios lanzados por la mayor "Te deseo" escuchar eso de la persona más importante para ti ¿Había algún método mejor para volver loco a un hombre? el vampiro lo dudaba, porque en ese momento en él crecían la dicha y la excitación aunque claro, aún quedaban muchos niveles más que aumentar en eso -Hee- suspiraba el nombre de ella en ocasiones, apartándose por fin del cuello femenino para corresponder a los besos de ella e iniciar algunos nuevos, completamente sediento de su esencia, ansioso por escuchar y ver sus reacciones, repasar todos los planes que se estaba armando mentalmente.


Las caricias del vampiro sobre el cuerpo contrario aumentaron en intensidad, presionaba su pecho como si quisiera llegar a tocar su corazón y los dedos de su otra mano se enredaban en el cabello empapado de la sacerdotisa, como si de esa manera rogaran que no le dejara, que siguiera con el por lo que restaba de esa noche y la siguiente y muchas más. Su adicción a ella era visible, por mucho esfuerzo que hubiera puesto no habría ni conseguido siquiera el que sus labios se alejaran de ella.  Nuevamente jadeó, su respiración era tan pesada y la adrenalina en su cuerpo era tanta que le faltaba el aire, estaba por sofocarse en medio del calor insoportable que, de manera contradictoria, disfrutaba en exceso. Sus manos decidieron vagar a nuevos territorios, la zurda descendiendo en un zigzagueante camino por la estrecha espalda ajena hacia las posaderas de la zorrita, acariciando en primera instancia su cola con la punta de los dedos y luego comenzando un singular masaje en los glúteos femeninos, apretándolos, jalándolos un poco y presionando sus dedos para hundirlos en la suave piel de aquella zona. Por otro lado, la diestra había decidido comenzar un plan de venganza, no era justo que solo ella pudiera tocarle y enloquecerlo de ese modo: su excelencia le haría pagar el encantarlo con una simple sonrisa y hacerlo perderse con solo una propuesta que, sin embargo, ambos se esmeraban en realizar.  Lento pero con cierta brusquedad, todo con el objetivo de que Hee lo sintiera de mejor manera, el Ichinose se ocupó de frotar los dedos índice y cordial por la intimidad ajena, volviéndose con ello aún más notorios sus jadeos y creciendo su propia erección. La superficie del agua mostraba constantes olas por los movimientos de la pareja en el interior de la bañera y las mismas solo se incrementaron cuando el vampiro se ocupó de frotar con más insistencia, pellizcando de forma leve el clítoris de la mayor y, posteriormente, introduciendo de una sola vez los dos dedos en la entrada de la joven.


Los segundos transcurrían casi al mismo ritmo que el pelirrojo marcaba con los dedos, empujando y a la vez acariciando la feminidad ajena, deseando más que en cualquier otro momento desesperarla para que ella pidiera más... al menos ese era el plan original. Lo que ella le hacía a el tampoco podía pasar desapercibido: en aquel momento su miembro se había endurecido a su punto máximo y palpitaba contra la presión que ejercían las manos de Hee-Young, como si de aquella manera le indicara a Ayato que más valía dejar de lado los juegos del momento para pasar a algunos más intensos y satisfactorios para ambos. El pedido que realizó la zorrita a continuación confirmó aquello, los dos estaban alcanzando el punto donde lo único que importaba era sentirse mutuamente, perderse en el cuerpo del contrario y disfrutar de todo lo que podían hacer juntos, como premio por la fantástica primera cita que habían tenido. Sonrió de lado, aunque al hacerlo no pudo evitar volver a jadear -Vaya, Chibi-chan... Estás tan ansiosa... Pensar que puedo sentir tu humedad aún con el agua rodeando tu cuerpo es una clara muestra de que no puedes esperar más por mi- le besó los labios con deseo, mordiendo el inferior y pasando la lengua sobre el a modo de "disculpa" por haberle hecho sangrar un poco -Aunque ¿sabes? Es siniestro... no comprendo como haces que yo esté también impaciente por jugar de nuevo- admitió aquello con un leve rosa en las mejillas -Aterrador- sonrió mientras apartaba las manos de ella y procuraba que ella hiciera lo mismo, sintiendo su miembro liberado de una presión solo a sabiendas de que lo emplearía de mejor modo. La tomó por las caderas, volviendo a presionar su labios contra los ajenos mientras la apartaba lo suficiente para poder frotarse de forma directa contra su sexo, sólo como travesura por hacer que ambos se emocionaran más de la cuenta. Luego, finalmente cumplió lo que había esperado: la atrajo de nuevo hacia sí, penetrándola sin mayor dificultad  y exhalando con pesadez ante la sensación que era estar en su interior de nuevo -Es tan caliente...- susurró casi ido, aferrándose a la cintura ajena para, tan solo unos segundos después, iniciar con el vaivén acompasado de su cadera, removiendo el agua a su alrededor.


Solo al estar unido con ella de aquel modo podía percibir sus sentidos irse a límites insospechables, alcanzar lo metafísico del asunto porque si bien, el cuerpo de Hee estaba a su disposición, para él lo único que mejoraba aquello era el conocimiento de que ella estaba tan loca por él como él por ella. Ambos podían ser unos locos felices que se amaban demasiado. Sus embestidas aumentaron en ritmo y potencia, necesitaba que la sacerdotisa fuera exclusivamente suya, que todos los pensamientos de ella lo involucraran y que cada fibra de su anatomía aclamara por sentirle más y mejor; lo único que lo limitaba era el espacio en sí: la bañera llena hacia que se resbalara un poco al intentar hacer fuerza hacia arriba y, aunque le molestara admitirlo, en determinado punto tuvo que cederle a la zorrita la dirección de aquello, aflojando un poco el agarre en sus caderas para permitirle que se moviera más libremente y entreteniendo sus manos en volver a acariciarle las posaderas a la mayor -Supongo que era lo inevitable... Chibi-chan... seguro tenías esto en mente cuando propusiste que viniéramos... me sorprende el funcionamiento de tu mente- le sonrió pícaro, repartiendo besos en el cuello y clavículas de la chica para de inmediato bajar a complementar el juego de sus caderas lamiendo y mordisqueando con levedad el pecho de ella, centrándose en sus pezones, sorbiéndolos como la kitsune antes había hecho con su propia lengua; la miró con los ojos entrecerrados, deleitándose con el tacto entre ambos, la sensación solida y húmeda de lo que tenía en la boca y la perspectiva de los ojos ajenos con esa apariencia que misteriosamente abandonaba la ternura y curiosidad usualmente características. Su cadera seguía ne movimiento, aún cuando el mayor contacto dependía de lo que hiciera la rubia al estar encima de él -Hee... en serio,
eres fantástica...
- susurró, besándole ahora la mandíbula  y estirando una de sus manos a las orejas vulpinas de ella, masajeando una entre sus con cierta fuerza, procurando hacerla sentir bien mientras duraba aquello. Ella había dicho al principio que era mucho más resistente de lo que había sido en el primer encuentro de ambos, menos mal; eso significaba que podrían entretenerse por mucho más tiempo y que el terreno de juego, las condiciones y las sensaciones que ambos experimentaban en ese momento eran solo una parte de lo que la noche les aguardaba.


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Re: ¿Estás segura de que dijiste.... hotel? +18 [Priv. Hee-Young]

Mensaje por Hee-Young el Jue Ago 17, 2017 10:38 pm




¿Estás segura de que dijiste... hotel?

Con Ayato en la Funcave

Lento o rápido, suave o intenso, siempre que estaba con él en realidad no interesaba como fuese tomada, porque, era Ayato quien le enloquecía, no solo el acto en sí mismo, era su amado vampiro al punto del descontrol, aquel que daba inicio al botón mental de Hee donde su madurez, años de experiencia y actitud nata para el mando quedaban relegados a segundo plano, entregándose completamente al pelirrojo en cuerpo y alma, como siempre debió de haber sido, y como seguiría siendo de ahora en más.

- ¿Aterrador? –repitió curiosa, correspondiendo a su beso, ahogando un gemido en este gracias a la dulcemente tibia sensación de sus sexos frotándose. No entendía porque le aterraba aquello, cuando era ella quien realmente tenía miedo de lo fácil que podía ser manipulada por aquel hombre, de lo sencillo que era caer en sus garras y olvidarse del pasado, presente y futuro, solo con él su mente se iba a los confines más lejos del universo, perdiéndose hasta que la cordura se hacía completamente inexistente, dejando en su lugar el deseo profundo y un ahora que atesoraría por toda la eternidad, porque, su ore-sama era su primer y único amor. Eso era, como la más perfecta y hermosa novela romántica - Ayato… por favor… –lo insto con sus ojos opacados de puro placer, amaba el sentir sus cuerpos frotándose el uno con el otro, la sensación era indescriptible, pero para su estado mental y físico, eso era el equivalente a engañar a un infante con caramelos, cuando lo que en verdad deseaba era el pastel más grande de la tienda. Ella lo necesitaba, tanto, tanto, tanto, que no había espacio para nada más en su mente que solo ellos dos. Pensó volver a pedirle lo hiciera, no le molestaba suplicar por ello, no si era a él a quien se lo pedía, pero, no fue necesario porque en un rápido movimiento, finalmente lo volvió a sentir en su interior, invadiéndola al completo, dándole aquello que necesitaba para sentirse plena, y no, no era simple y puro placer, sino más bien, el saberse nuevamente unida a él - A… Ayato… –pronuncio su nombre en un ligero gemido, seguido de otro, y otro, y muchos más, conforme sus caderas empezaban a encontrarse una y otra vez, marcando aquel ritmo suave que iba en aumento conforme transcurrían los segundos, atándola al placer carnal que ambos se habían estado despertando mutuamente, pero no por ello paso por desapercibido que el varón le dejase mandar en aquella ocasión, porque el ceder control, aunque fuese mínimo, era algo bastante peculiar en su novio, pero, no pensaba ponerse a preguntar porque lo había hecho, prefería disfrutar de aquellas manos masajeando sus posaderas, y las succiones en sus pezones. Sus manos inquietas se dirigieron una a los omoplatos del varón, mientras la restante se enredaba en la roja cabellera, acomodando su mejilla sobre la coronilla de su amado, manteniendo un ritmo intenso con su cadera, dejándose llevar más a cada segundo, buscando la mirada masculina segundos después, tras percibir su intensidad, casi como si de un imán se tratara, enfrentando el verde con el verde, dos colores tan similares pero con brillos diferentes - Tu eres… tu eres… umm –busco responder a las palabras sobre que ella era fantástica, cuando un jadeo se le escapo tras sentir como su oreja era tomada con firmeza y suavidad al mismo tiempo, Ayato sabía lo sensible que era en ciertas zonas, al igual que su sensibilidad subía en exceso en circunstancias como aquella, pero sin embargo, quería expresarle lo que sentía, no solo con su cuerpo y actos, sino con palabras que no dejaran a dudas cuanto realmente le amaba, cuanto le enloquecía con cada mirada, y como le llevaba al cielo con dos palabras tan cortas como lo eran el “Te amo” - Tu… eres el fantástico… Ayato –sus labios jadeantes hacían esfuerzos sobre humanos por emitir palabras coherentes, su unión a cada segundo más intensa le estaba haciendo tocar el cielo con la punta de los dedos, aun cuando una referencia como esa fuese dañina para los seres infernales - No se… como haces para que te amé tanto… pero es así, yo ya no puedo vivir sin poder verte, y cada que… aah… cada que estamos juntos… te necesito y deseo tanto… como ahora –sus mejillas se colorearon ante la pena y el ejercicio que hacían, su corazón estaba tan descarriado como un caballo de carreras a punto de llegar a la meta, su mente solo clamaba por más, mucho más, su cuerpo se había vuelto como plastilina completamente moldeable bajo los dedos del varón,  sus labios no demoraron en buscar los contrarios, presionando con fuerza, buscando fundirse en más de un sentido - Te amo tanto… que es aterrador –repitió aquella palabra antes utilizada por él, sin poder dejar de besarle una y otra vez, moviendo su cadera con una velocidad y desesperación tal, que el agua en movimiento de la tina, empezaba a desbordar. Estaba en un punto de no retorno, para aquellos momentos el mundo entero se podría ir al demonio pero ella no se apartaría del vampiro, porque hacerlo sería probar la muerte en vida - A…Ayato… yo… ya casi… –advirtió, acomodando su cabeza en la curvatura del cuello contrario, besando y lamiendo la piel a su alcance, marcando con besos un camino desde su cuello hasta su hombro izquierdo, repitiendo el mismo proceso una y otra vez, acercándose tanto al vampiro que sus torsos estaban totalmente comprimidos, sus pequeñas y suaves manos estaban arañando sin miramientos la espalda del varón, marcándolo sin cesar como el tantas veces haba hecho con su menudo cuerpo, sus jadeos y gemidos iban en aumento al grado que su garganta parecía estar por partirse en cualquier instante, su íntima unión hacía eco en el baño por la insistencia de la zorrita de moverse constantemente, entremezclando una y otra vez los fluidos de ambos, todo porque su mente se había marchado, centrándose una y exclusivamente en su droga, en su alimento, en su todo, simplemente en su Ayato - A… Ayato… Ayato… justo así… se siente… fantástico… –su libido estaba tan elevado que la vergüenza era una lengua desconocida en su diccionario, sus boca no podía dejar de besarle, entrometiendo su lengua en aquella cavidad, presionando, acariciando y saboreando cada partícula, como si buscase beberse su alma, pero, aun cuando todo aquello sucedía, lo inevitable paso, y sin dar un segundo más de espera, sintió como finalmente llegaba al orgasmo, estremeciéndose de pies a cabeza, aun agitando sus caderas con deseo para alargar la deliciosa sensación que nacía del vientre bajo, extendiéndose hasta la punta de su cabello más largo. Agitada y complacida, pero no agotada, se separó de los labios del vampiro, besando cada parte de su faz, seguido de su cuello, sin dejar de tocarlo con la yema de los dedos, o detener su cadera ahora moviéndose un poco más lenta, inquieta y deseosa por el chico, buscando saberse aun unida a él de esa manera, porque, a pesar de todo el placer que le había otorgado, lo único que realmente le importaba era que ambos, seguían siendo un solo individuo.

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Re: ¿Estás segura de que dijiste.... hotel? +18 [Priv. Hee-Young]

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