Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

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Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

Mensaje por Tsubane el Sáb Dic 03, 2016 4:03 am

¿Quien lo diría? La vida puede dar tantas vueltas que podría resultar imposible creerse que quien antes me resultaba un fastidio, un dolor de cabeza y una piedra en el zapato ahora fuera tan importante para mi..... Mi pareja. Bueno... en realidad no estaba segura de ello, después de todo Nero y yo jamás habíamos tenido una declaración formal... simplemente comenzamos a querernos a nuestra manera y permanecíamos juntos como algo más que amigos. En otro tiempo quizás me hubiera reído si alguien hubiese llegado a insinuarme siquiera que a mi podría gustarme alguien como para buscar hacer algo... ¿lindo? por esa persona, pero ahí estaba. Un libro de recetas permanecía abierto entre mis  manos mientras; en la barra de la cocina reposaba un recipiente grande al lado de varios ingredientes. El rubor llegó a mis mejillas solo al imaginarme lo ridícula que debía estarme viendo con el delantal negro y el cabello recogido en un moño -Tsk.... que molestia....- refunfuñé aquello para mí misma mientras me volvía a la ventana de la habitación. Corrí la cortina hacia un costado y me asomé al exterior: los empleados se había encargado de decorar con luces todos los árboles y arbustos del jardín dejando la mansión como un verdadero edén navideño. Aún sonrojada me volví de vuelta a lo que estaba por preparar. Suspiré y sonreí de lado un poco; pensar que hasta hacía un año había pasado sola tantas navidades y ahora mi casa estaba patas arriba. Mi hermano gemelo se había mudado a vivir conmigo, llegando luego Nero como un presente de mi tutora y, por si acaso nos faltara compañía, arribó después Sanae. No iba a negarlo, toda la mansión era mucho más animada.


Froté las manos un poco a los costados de mis brazos, intentando entrar en calor; me había quitado la chaqueta para poder cocinar mejor y me estaba entrando algo de frío. El clima exterior lograba colarse un poco... eso y que mi piel siempre había sido helada, obviamente. Un segundo suspiro escapó de entre mis labios y, sin perder más tiempo, comencé lo que denominé "Operación prepara unas galletas al demonio mientras ni el gruñón ni la operada están en casa" ¿para que negarlo? me daba demasiada vergüenza tener ese tipo de detalles como para condenarme aún más a realizarlos en público. De hecho, estuve a punto de desistir un par de veces, pero estaba determinada a ya no rendirme, debía al menos una vez intentar superar mi pena -Venga... ya lo habías decidido- me auto-regañé mientras comenzaba a medir las porciones de harina y de leche y las mezclaba en el tazón, añadiendo luego huevos, vainilla y azúcar. No demoré demasiado en eso, después de todo la anciana me había obligado por bastante tiempo a llevar cursos de repostería y cocina... estúpidas cosas que "una dama debe saber". Refunfuñé un poco ante esos recuerdos y quizá fue por eso que no me dí cuenta del momento en que una maid se coló a la cocina -Señorita- su voz me asustó y di un respingó, volviéndome a ella de inmediato mientras ocultaba el bowl con la mezcla a mis espaldas -Joder.... me espantaste... ¿Q..que necesitas?- inquirí aquello nerviosa, no quería parecer una romántica a los ojos de todo mundo -Mis disculpas.... sólo quería avisarle que terminamos con la decoración del salón principal. También quería decirle que su tía llamó para preguntarle si quiere realizar una fiest...-  -No, no quiero nada de eso- la interrumpí seca. Mi tía seguramente quería que me diera a conocer aún más de lo que ella lo hacía -Gracias, pero dejemos el tema sólo en la decoración...- le miré fijo y ella inclinó la cabeza y sonrió -Como usted diga.... por cierto, avisaré a todos los empleados no se acerquen a la cocina, para que usted pueda preparar sus galletas en paz- volvió a sonreír con picardía haciendo que yo me pusiera roja al momento -b..bien... gracias- ella se marchó y yo maldije por lo bajo. Tontas maids, una nunca podía hacer nada sin que ellas se enterasen.



No importaba, ya que ella me brindaría la privacidad que buscaba desde antes, la aprovecharía y seguiría en lo mio. Me volví de nuevo a mi mezcla y continué batiéndola un poco más, cesando únicamente cuando vi estaba lo suficientemente espesa para comenzar a cortarla -Uhmmm... no se dónde están los moldes...- dije aquello en un susurro, arrodillándome frente a las gavetas inferiores de la cocina para buscarlos. Recordaba haber visto guardados por ahí algunos con temas navideños, como arbolitos, esferas y esas cosas, ahora solo restaba encontrarlos.

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Re: Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

Mensaje por Nero el Lun Ene 16, 2017 7:49 am

La mansión estaba lleno del espíritu navideño, pero no podía decir lo mismo de mí, que pasaba un par de días encerrado en mi habitación con suministros para una semana y una gran cantidad de cigarrillos que disminuían por horas, mi cuerpo Estaba tirado sobre la cama con un enorme cansancio, suspirando humo mientras el cigarrillo que posaba en mis dedos desaparecía lentamente dejando ese olor a tabaco y fuego en el aire con una enorme y espesa neblina gris que rodeaba y  recorría todas las esquinas de la habitación, no importaba donde mirara unas cuantas cajas alcanzaron para hacer que mi cuarto fuera fumigado con el potente humo que  difícilmente podía mantener mi temperatura caliente, ya que se percibía  el aire helado que recorría  toda la ciudad, la mansión y mi cuarto, se podría decir que este ambiente me deprimía y me recordaba a esa época hace mucho tiempo donde el frió recorría todo los lugares de una torre vieja, la cual solo se calentaba con unas antorchas improvisadas que desprendían muchos olores confusos para mantener la observación sobre un libro maldito.

Solo recordarlo me cansaba, mi cuerpo sentía las frías cadenas enredándose en mi cuerpo y reteniendo cada intento de levantarme en la cama en estas fechas navideñas,  los golpes en la puerta de las maids siempre eran molestas, al preguntar si seguía con vida o si tenía hambre, la verdad no me daban ganas de salir en este estado pero los quejidos de tsu provocaron que saltara de la cama – ahora que le paso – dije abriendo la puerta, dejando salir una gran cantidad del humo y mirando una maid que salió corriendo en busca de un extintor para bañarme con la espuma y disparar contra mi cuarto como si fuera un bombero – no se quema nada – dije tirando el cigarro apagado en el suelo y retirando la espuma de mi cuerpo, iba a regañarla pero me contuve dándole una sonrisa a la sirvienta – lo siento, es confuso pero podrías decirme donde esta tsu –  me quite la camisa y la tire dentro de la habitación la cual organizarían mientras buscaba a tsu en la cocina.

A mitad del pasillo mire el espejo donde estaba con una expresión de agotamiento que intente reparar en pensar como molestar a tsu, lo único que no cambio fueron mis ojos azules que estaban rodeadas de un ligero rojo por la falta de sueño que había tenido últimamente, pase mis manos despeinándome un poco y relajando mi cuerpo antes de intentar entrar a la cocina con esa clásica sonrisa mía que se extendían al ver a la alvina pero fui detenido por una sirvienta que no me quería dejar pasar–  solo quiero algo de fruta – gruñi contra la sirvienta la cual entro y saco una pera de la nevera sin dejarme pasar – es enserio – contuve una carcajada por lo sucedido – y si te pido a tsu me la traerías – lo cual provoco que me ganara una mirada de confusión con una ligera carcajada por mi sarcasmo de mal gusto, para dejarme parado e la puerta mientras caminaba donde la alvina que buscaba algo - hermosa te ayudo - grite sin cruzar la puerta para llamar la atención de la chica

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Re: Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

Mensaje por Tsubane el Mar Mar 21, 2017 3:27 am

¡¿Dónde carajo estaban los malditos moldes?! Mi paciencia disminuía a cada segundo conforme buscaba y buscaba, arrodillada frente a aquella gaveta sin obtener resultado alguno. Yo los había visto ahi... hacía cerca de seis años, creo.. pero ¡Ahí los había visto! Refunfuñé enfadada, buscando con más ahínco hasta que escuché la voz del demonio a mis espaldas -¡N-Nero!- Di semejante salto de sorpresa  que me golpee con la madera del mueble y terminé acariciándome el golpe, frustrada y avergonzada además. Me levanté con velocidad, si el estaba parado en la puerta podría ver fácilmente el recipiente con la mezcla y el libro de recetas a un lado ¡Se suponía que el se quedaría en su habitación todo el día como había hecho en esa semana! Lo observé mientras me sacudía las rodillas un poco y el rubor invadió mi cara por completo al distinguir su pecho y abdomen desnudos y su cabello alborotado -¿Q..que haces así?- desvié la mirada y, al mismo tiempo, intenté ocultar de nuevo el bowl para que no se diera cuenta de lo que hacía. Fallé épicamente.

No había dado más que dos pasos en dirección a la barra de la cocina cuando me tropecé con uno de los cacharros que antes dejé en el suelo; intenté mantener el equilibrio y al no lograrlo opté por sujetarme de lo primero que tuviera al alcance, que no resultó ser otra cosa que el recipiente con la mezcla que salió disparado por el aire y fue a dar al piso (menos mal que no cayó sobre mi). El momento de confusión duró solo unos segundos, pero los instantes que trascurrieron después para mi fueron como una eternidad en que mis ojos vagaban entre el demonio, el desastre de utensilios que dejé en el suelo mientras buscaba los moldes y la masa derramada en el piso sin mas -No puede ser...- todo se me había salido de control en solo un minuto y medio por culpa de la aparición imprevista del albino chico que ahora seguramente habría descubierto todo mi propósito. Digo... si sólo estuviera preparando galletas porque sí no me habría puesto nerviosa y no habría intentado hacerlo a escondidas. Me quedé en el suelo, sentada, cubriéndome el rostro con la mano derecha mientras pedía a todos los seres del inframundo abrieran la tierra y me ocultaran de una vez.

La maid que estaba cerca de Nero de inmediato se acercó, preocupada e indecisa sobre si levantarme a mi primero o a la mezcla. Me tendió la mano y como no la tome luego se acercó al recipiente caido, estando por recogerlo cuando la detuve en seco con una sola mirada y palabras sencillas y directas -No te molestes- ella me miró confusa, como queriendo saber si hablaba en serio o sólo refunfuñaba entre dientes, como solía hacer. La miré y negue con la cabeza -Déjalo así, me ocuparé yo misma de limpiarlo. Y por favor, acata mi orden: No quiero que ningún otro sirviente se acerque a la cocina por esta noche, ¿de acuerdo?- me miró de nuevo confundida -P..pero señorita, ¿en serio no quiere qu..- la interumpí antes de que continuara -Dije que no. Me encargo yo sola. Dile a los demás que tienen libre el resto de la noche, pueden irse a casa o a hacer lo que quieran. Ahora...- la vi asentir con la cabeza, sonriendo con levedad mientras pasaba a un lado del demonio y se marchaba corriendo. No iba a negarlo, en ese momento estaba enfadada conmigo misma por haberlo echado todo a perder y me apenaba hablar con Nero. Me levanté y tomé algunas servilletas para limpiar lo que había caido en el suelo, pasando luego un trapeador. Suspiré sin decir nada y me situé por segunda ocasión frente a la barra, observando el libro de recetas una vez más. Comenzaría de nuevo.

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Re: Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

Mensaje por Nero el Vie Abr 14, 2017 12:17 am

Camine como si estuviera drogado por el cansancio, tambaleándome de un lado al otra al notar el pequeño accidente que había provocado mi ama, aparte de negar la ayuda de la servidumbre, le daba unas pequeñas vacaciones – deberías hacer lo que dice, que ningún ser vivo o no vivo pase por esa puerta aparte de mí, si no quieres ver media mansión destrozada – dije de forma seca manteniendo el mismo sarcasmo que mis palabras anteriores y las cuales provocaron una ligera sonrisa en la sirvienta antes de irse.

Una ves la chica había salido, me acerque a la alvina que estaba molesta solo para reprocharle un poco sus acciones – mira qué lindo desastre, podías haberme pedido a mí que te enseñara a cocinar – volví a dar un par de pasos hasta llegar al suelo ensuciado con masa justo alado de ella a quien se le escurría por el rostro el resto de la masa – provocador – susurre arrodillándome para tomarla de las muñecas, e inmovilizarla  contra el suelo, como todo ser de la noche o bestia malvada, que pasaba la lengua lentamente por  la mejilla de su víctima antes de degustarla, con pequeño beso, aprovechándome de la situación  en el suelo – delicioso – para terminar dando un salto a su derecha y dejarla pensar con claridad, sin importar que cayera en uno de los charcos de las masas– te ayudare y no acepto un no como respuesta – cerré mis ojos como si fuera a dormir una ves mas antes de volverlos a abrir, posando  mis ojos en aquella chica a la que llamaba mi ama la cual creo que estaba en shock

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Re: Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

Mensaje por Tsubane el Dom Abr 16, 2017 3:28 am

No pude contener un gruñido de notoria molestia cuando comenzó a hablar de mi desastre -¡¿Ah?! ¡Yo sé cocinar perfectamente! ¡Es culpa tuya por aparecerte de la nada!- exclamé aquello de inmediato, poniéndome a la defensiva ante la sugerencia de tomar clases de cocina otra vez. Había pasado muchos años aprendiéndolo como para que ahora aquel demonio negara que podía preparar algo por mi cuenta; le miré de reojo, arrodillada en el suelo entre los recipientes que saque de las gavetas y la pasta derramada. El susurro del demonio me confundió, y me volví para observarlo, sonrojándome con violencia cuando de un momento a otro me vi acorralada en el piso -¡O..oye, p..pervertido!- tartamudeé ruborizada cuando sentí su lengua en mi mejilla, buscándole la mirada con un ligero temblor -¿Q..qu..que haces?- le observé poco antes de que sus labios presionaran  los  míos por breves segundos. Mis mejillas no podían estar más rojas cuando finalmente se apartó y me miró con aquella expresión de travesura tan característica en él.

Refunfuñé poniéndome de pie y terminando de limpiar lo que quedaba del desastre, guardando lo demás  y situándome de nuevo junto al libro de recetas para intentar  otra vez. Cuando Nero afirmó que me ayudaría en aquello, volví a exaltarme -¡Por supuesto que no!- lo miré arqueando una ceja, algo enfadada -¡T..todo estaba perfectamente bien hasta que llegaste! Se suponía que ibas a quedarte en tu habitación como los días pasados- refunfuñé mientras negaba con la cabeza repetidas veces y me aproximaba hasta él -¡Fue cosa tuya que me distrajera y la mezcla acabara en el suelo!- intenté desviar un poco la atención de mí, en especial porque mi rostro seguía teñido por el sonrojo previo -¡A..además! ¿Cómo se te ocurre venir sin camiseta?- mis ojos bajaron por leves instantes a su pecho descubierto, volviendo a ruborizarme -¡No necesito ayuda! Puedes irte de una vez- me coloqué a su espalda y le empuje de poco en poco hacia la puerta de la cocina, siendo algo difícil porque me seguía distrayendo  y solo empeoraba -¡Fuera ya! ¡¡¡No puedo prepararte galletas si estas aquí!!!-

Enmudecí luego de prácticamente haber revelado cuales eran mis intenciones en la cocina aquella noche -ehh.....q..quiero decir... - desvié la mirada y me acomodé el delantal negro con nerviosismo, colocándome un mechón de cabello detrás de la oreja -¡N..No estoy preparandote nada! s..solo lo dije porque sí... ¡¿Qu..quien te prepararía algo a ti?!- el rojo de mi rostro se intensificaba a cada palabra mientras retrocedía un poco.

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Re: Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

Mensaje por Nero el Lun Abr 17, 2017 5:20 am

Escucha cada una de sus palabras fingiendo que no me importaban por su cansancio, aparte de sentir su molestia en el aire y las ligeras quejas que provenían con estas, solo camine siendo empujado y sacado de la cocina para regresar con las mismas ganas que ingrese desde un principio y lanzarle un ultimátum a mi querida ama – si me quedo otro día en mi habitación creo que terminaría en que nadie recuerde este 25 de diciembre por alguna fuerte droga repartida por un demonio en la  mansión – agarre su mano acortando nuestra distancia y susurrando a su oído – eh descansado demasiado y esperado mucho para verte, yo solo salí  de mi cuarto para verte – carraspeé un poco pasando mi mirada por el cuerpo de tsu, la cual se veía algo animada y muy preparada para las festividades, a lo contrario de mí que siempre se debilitaba en estas fechas y me entraba una enorme molestia sin apartar que me quejaba mucho del frio y la nieve, seguro se debía que mis navidades anteriores eran vivir en una torre helada, ser una clase de diana de disparo o quedarme inmóvil con 2 capas de hielo enzima por alguno de mis trabajos pero aparte de todo eso esta semana solo era comer y dormir aparte que me sentía aliviado viendo a una linda chica preparando galletas – entonces las galletas eran para mí – me señale sonriendo, no esperaba algo así  de su parte, y no sé por qué reaccione abrazándola sin pensar solo podía susurrarle en tono muy bajo – déjame quedarme un rato asi, a tu lado – mi mano me temblaba y aun que intentara retroceder mi cuerpo no me dejaba, quería abrazarla y sentirla a  mi lado.


. – tsu mira arriba – mire sus ojos cambiando un poco nuestro entorno con una alucinación de varios muérdagos en el techo – dime que significan esas raras plantas que están sobre nosotros – deseaba besarla y recordé esa tonta tradición que todos adoraban, quería tenerla ocupada en mi, que me viera a mi y no solo a una estúpida masa de galletas, que me pasaba no importa, tenia celos de una masa de galletas, era probable pero a quien le importaba, baje mis brazos a su cintura acercándola mas a mi y dándole un beso que intensificaba con cada segundo que pasaba

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Re: Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

Mensaje por Tsubane el Mar Mayo 02, 2017 7:42 pm

No podía creer todas las idioteces que estaba haciendo en tan poco tiempo, debía al menos controlarme un poco para no terminar arruinando todos mis planes ¿Pero cómo iba a lograrlo? Nero seguía observándome y cada uno de los comentarios que hacía en respuesta a mis réplicas anteriores -¡¿Ahhhhh?! ¡Sabes que las drogas están prohibidas en la mansión desde el incidente de la última vez!- gruñí de inmediato, la ultima vez nos había costado bastante dinero reponer los muebles y las paredes rotas, así como pagar una compensación a los empleados por verse afectados de manera directa y secundaria.  Mi mente ya estaba lo suficientemente confundida en ese momento y quizás lo denotaba en la manera en la que me volví de pronto a la barra, esquivando por completo la mirada del demonio para medir la harina e incorporar huevos, azúcar y… antes de continuar, mi rostro volvió al sonrojo inicial -¡Idiota! ¡Di..dije que no eran para ti! So..son mías… tenía ganas de galletas caseras y las preparaba para mí… y..yo…- me quedé en silencio tan pronto sus brazos rodearon los míos, con la sangre tiñendo mis mejillas -E..es que… - suspiré, no podía luchar contra él en ese momento.

Mis manos pasaron a aferrarse a la espalda del chico, acariciando con suavidad el cabello de su nuca de vez en cuando; levanté la vista al techo cuando él lo indicó y sentí que mi rubor incrementarse al distinguir el muérdago ¿Ya estaba ahí antes? No lo había notado pero no le di importancia. Negué con la cabeza divertida -Me sorprenden todas las artimañas que utilizas… Sabes que no eres lo suficientemente idiota como para no saber qué es lo que significa estar bajo uno de esos.. - reclamé aquello en voz baja mientras buscaba sus ojos con los míos, aunque eso fue sólo por poco tiempo. Acomodé los brazos sobre sus hombros en una especie de abrazo a su cuello mientras correspondía al roce de sus labios contra los míos, agregando volumen e intensidad a medida que los segundos trascurrían ¿Por qué era tan adicta a ello? Me aparté cuando el aire se hizo necesario, no sin antes dar un pequeño mordisco al labio inferior del chico frente a mi -¿T..te quedó claro?- arqueé una ceja buscando marcar la distancia de nuevo. Me acerqué a la mezcla a medio preparar y sin perder tiempo agregué lo restante y la batí de nuevo, metiendo un dedo en el borde  de lo que sería el caramelo para mostrárselo al demonio -¿Q..q..quieres probarlo?- tartamudeaba ¿Por qué? -Ya que eres un cotilla y acabaste averiguando la sorpresa… al menos no seas un inútil y ayúdame a que queden bien ¿Vale?- le sonreí de lado mientras, antes de que probara el caramelo que le ofrecí antes con mi dedo índice, embarrara  el mismo sobre mis labios a modo de brillo labial. Creo que no podía estar siendo más sugerente con respecto a que quería continuar con la tradición del muérdago.

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Re: Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

Mensaje por Nero el Jue Jun 08, 2017 4:35 am

El beso se había acabado y ella lo término de una forma dolorosamente divertida provocando que quisiera más, pero no estaba en posición de pedir otro o si, no importaba, solo vi cómo se movía de un lado a otro con esa masa de galletas hasta apuntarme con su dedo y llamarme inútil, a mí, yo nunca eh sido un inútil y se lo dejaría bien claro… o eso pensé hasta que se agregó el caramelo en los labios – creo que no hay una forma de endulzarlo más – di unos pocos pasos tomando su mano y lamiendo su dedo para lanzarme directo a sus labios, arrinconándola contra el mesón y volver a profundizar esos besos que me ponían como loco, esos mismos que me quitaban el frio que recorría mi cuerpo y provocaban que quisiera abrazarla cada segundo hasta buscar algo de aire para terminar mirándonos a los ojos – odio tener que respirar – bese su cuello a manera de juego quitándole los utensilios de las manos y poniéndolos a un lado – me siento mal por dañar su sorpresa – busque acercarme un poco más a ella y posar mi frente contra la suya – puedo fingir sorpresa o ayudarle, lo que prefiera mi querida ama – Rose mis manos por su cintura y pase mi lengua por sus labios retirando lo que quedaba de caramelo antes de dar un salto para donde estaba la masa y comenzar a batir un poco.

Creo que estaban bien mezcladas, sin grumos y muy suave – busca la bandeja para meter las galletas al horno, deben estar ahí o me dará hambre y te devoraré – señale él estante que estaba a un lado de ella mientras lamia la cuchara de una forma particularmente sensual por así decirlo, aparte que no separaba mis ojos de su cuerpo, ahora que lo pensaba si tenía hambre de TSU y unas galletas no me saciarían para nada

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Re: Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

Mensaje por Tsubane el Lun Jul 24, 2017 1:23 am

Esperaba que Nero hubiera captado mi indirecta... porque si no lo había entendido yo quedaría como una completa idiota con caramelo en los labios y las mejillas tan rojas como una de las esferas que adornaban el árbol navideño en el salón principal de la mansión. Él pareció entenderlo a la perfección; luego de haber admitido que más dulce no podría ser mi tentación continuó con el beso que yo había estado ansiosa por reiniciar. Mis manos volvieron a acomodarse tras su nuca, atrayéndolo más a mí e ignorando el leve impacto de mi cuerpo contra el mesón; aquello me gustaba demasiado, saber que me deseaba tanto como yo a él al grado de querer monopolizar mis acciones: porque en ese momento a mi comenzaba a a olvidárseme que estaba en la cocina supuestamente haciendo galletas. Me separé de él por segunda vez cuando el aire nos hizo falta ¡Estupido oxígeno indispensable! Podía sentir mi corazón palpitando a gran velocidad conforme un leve jadeo se me escapaba por los besos en mi cuello. Me ruboricé y tuve que desviar la vista de sus ojos, no podía mantenerle la mirada -N..no te preocupes- murmuré, como si todos lo gritos se me hubieran acabado, con la voz ronca y en un susurro -S..supongo que...- los cabellos de mi nuca se erizaron al contacto de su lengua y acabé aun más roja que antes, lanzando mil maldiciones en mi cabeza pero hablando con el mismo volumen bajo -S..supongo que prefiero ambas cosas... que me ayudes y que finjas sorpresa después- murmuré, atinando a sonreír de lado.

Nero utilizaba la cocina con más frecuencia que yo debido a su aparente gusto por hacerme postres cuando se los pedía, así que no me sorprendió demasiado que supiera donde estaba el molde que yo había buscado antes sin éxito. Lo encontré con nulo esfuerzo y me aproximé a donde él para colocarlo cerca del tazón de mezcla; gire la vista al albino por solo un momento y decidí que era mucho mejor concentrarme en las galletas: La imagen del demonio lamiendo la cuchara de aquella forma no era precisamente la más apropiada para el momento y de hecho me había acalorado sorpresivamente -E..el horno lo precalenté ya... así que comenzaré a servir la mezcla- murmuré aclarándome la garganta para que no se notara que la voz me había temblado sin aparente motivo. Sin perder tiempo, coloqué una porción de mezcla en cada uno de los huecos de la bandeja, con diseños de arbolitos, hombres de jengibre y estrellas, una vez eso estuvo listo le pasé el trabajo a Nero -M..mételas en el horno por favor- me aparté para retomar mi sitio de antes contra el mesón -A..ahora solo resta esperar y después podemos decorarlas... Tenemos el caramelo que hice, cobertura de chocolate con diversos colores y algunas chispas- señalé todo eso, en la barra, al lado del ahora vacío tazón de mezcla. Faltaban al menos 15  minutos para que estuvieran listas y a eso se sumaba el esperar que se enfriaran para que la decoración no se derritiera. Miré al suelo, como no sabiendo que esperar y luego al techo, topándome de  nuevo con los muérdagos. Miré al demonio y me acerqué, sin decir nada, sujeté su mentón y lo atraje a mí para poder besarle una mejilla y luego la mitad izquierda de los labios -S..supongo que esa es mi manera de decir feliz navidad- le dije en voz baja, encogiendo los hombros con ligereza -Y como las galletas no demorarán, c..creo que ya me puedes quitar de opción en tu menú- agregué a modo de broma.

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Re: Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

Mensaje por Nero el Miér Ago 16, 2017 9:43 pm

Sorpresivamente las cosas mejoraban, no recordaba nada bueno de estas fechas en los años anteriores, la verdad prefería no recordar nada de estas festividades, aunque creo que esta vez sería diferente, apartando la dulce cuchara de mis labios y dejándola en el mesón para ir a tomar la bandeja que sostenía la linda chica, para meterla en el horno, no antes de hacer un esfuerzo de portarme mal y estirar mi mano, aun cuando este intento terminara en el fracaso de fallar en agarrarle las posaderas, cuando me dio la espalda antes de que regresará a su antiguo puesto – si patrona – dije de forma divertida siguiendo sus órdenes e introduciendo la bandeja en el horno a la llama correspondiente para no quemarlo o que quedara crudo, la cocina era un desafío que me encantaba, pero me incomodaba ver las formas navideñas, siempre odie esto, si, no, no lo sé, solo podía fijarme en el caramelizado con la ligera idea de galletas dulces con un caramelizado más dulce, decoraciones tan dulces que me aria tener un coma diabético con solo verlo pero que se le podía hacer mi ama era una golosa, amante de los dulces y si era por verla sonreír me bañaría en chocolate y me enviaría en una caja de regalo para que me devorara… pero que carajo estaba pensando, esa idea debía hacerla lo antes posible, ser una enorme barra de chocolate para su cumpleaños, si eso era la mejor idea del mundo, un Nero de chocolate que tendría un Nero real dentro ósea, la mejor idea  – TS... – silenciado sin pesar, borrando toda idea o comentario que había tenido en ese momento, y como lo logro, pues con sus labios, un roce, un beso, un deseo que compartíamos sin ni siquiera mirarnos, dado que solo pude corresponder el beso con calma y quedar deseando por más, quería otro beso de esos labios, quería tenerla abrazada a mí  – tramposa – bese su mejilla pasando mis manos por su cintura, sujetándola con fuerza para levantarla y colocarla sobre el espacio libre del mesón, siguiendo con un beso en el mentón sin dejarla pensar  –  tu siempre estás en mi menú hermosa, sin importar toda la trampa que quieras hacer


Seguí rozando mi nariz contra su cuello antes de dejar unos besos en su cuello y subir hasta su mejilla con mucha delicadeza   – tenemos como 12 minutos antes que las galletas estén listas – mordí mi labio y Rose mi mano derecha por su muslo como una caricia que subía lentamente por esta parte de su cuerpo – hermosa, tú tienes un vicio con los dulces, como yo lo tengo contigo – susurre cerca de su oído antes de morderle el lóbulo de este mismo y rozarla con mi lengua antes de dar un salto para atrás y apartarme de su lado con una sonrisa pícara – supongo que esa es mi manera de decir feliz Navidad – dije remedándola con una sonrisa – lástima que no tengo un regalo – mire su rostro unos segundos, sin saber si deseaba más o estaba enojada, antes de tomar una cinta y atarla a mi garganta en forma de lazo de regalo – sorpresa – volví acercarme sin dejarla pensar para besar sus labios, tomando sus mejillas entre mis manos, empujando su cuerpo hacia atrás y trepándome en el mesón sobre ella, sin apartar mis labios de los de ella aun que necesitara aire quería seguir con este beso

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Re: Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

Mensaje por Tsubane el Lun Ago 21, 2017 7:11 am

No era mi culpa encontrarme de esa manera, después de todo, había pasado casi una semana entera sin ver al demonio ni compartir un minúsculo momento con él y no iba a negar que cada parte de mí le reclamaba. Necesitaba un beso más... sólo uno, quizás dos... ¿Los besos no mataban a nadie verdad? Sentirme de nuevo entre sus brazos no podría significar nada terrible excepto que terminara por volver a perder mis usuales gritos para sustituirlos por susurros. Estúpida garganta... me fallaba en cuanto a fuerza cuando más ruda necesitaba parecer. No podía sólo dejarme ver como la chica enamorada sin más que enrojecía a cada contacto, como en ese momento.


Mis labios hicieron marcas suaves una y otra vez en las mejillas de Nero, de forma simultanea a como el lo hacía conmigo -No hago trampa... solo admitía que me gusta pasar las fiestas contigo- argumenté en mi defensa con una tenue sonrisa, dejándome elevar hasta el mesón para poder observar con más facilidad los ojos azules en los que podía perderme sin problemas. Dí un respingo al sentir de nuevo sus labios en mi cuello y suspiré con pesadez, intentando mantener el rojo de mis mejillas en un nivel medianamente normal -Ahora solo quedan once minutos...- corregí su anterior frase, mirándole avergonzada al tiempo en que me mordía con suavidad el labio inferior, como si me contuviera de decir algo más que pudiera sobrar. Un escalofrío me recorrió al mismo tiempo que su mano pasaba por mi muslo -¿Ah si? Entonces creo que los dos tenemos un grave problema... pero no estoy segura de que tenga tiempo suficiente para explicarlo- bromeé, dejando escapar otro jadeo por el mordisco en mi cuello conforme el calor subía en la cocina ¿Debía suponer que era por el horno con las galletas dentro? No pude hacer más conjeturas: El demonio se había apartado de mí tan rápidamente que en medio de un lento reaccionar solo pude parpadear confundida y luego apretar los puños intentando contener mi enfado -Ja Ja muy gracioso- espeté mirándolo molesta. No se suponía que tenía que apartarse dejándome con un inmenso deseo de continuar con el "intercambio y convivencia navideños". Inflé las mejillas -¿Y aún tienes el descaro de llamarme tramposa cuando tu eres peor?- El que se atara el lazo a la garganta no me dio mucha gracia, seguía aspirando por sus muestras de afecto antes que por el peculiar regalo que no supe interpretar del todo como si podía decapitarlo o me daba permiso de beber un poco de él... sin embargo, eso tampoco pude pensarlo por más tiempo.


De nuevo en un breve lapso, los labios de Nero eliminaron todos los pensamientos ajenos a él y casi de inmediato me dejé tumbar sobre el mesón, observándolo en una mezcla de diversión y molestia por lo previo  -Me vengaré luego por eso...- le susurré cerca de un oído sin demorar demasiado, más que nada porque me estaba esmerando por demostrar mi cariño entre besos. Mis manos se enredaron en el cabello de su nuca y lo atraje más hacia mí en un mudo intento porque no se apartara otra vez, que continuara, podía sentir incluso más calor que antes y eso era raro en pleno invierno y con nieve en el exterior. Decidí explorarlo un poco más con la lengua, presionándole los labios como si ahora él tuviera el caramelo ahí y luego consiguiendo inmiscuirla dentro de su boca, jadeando de nuevo y con algo más de fluidez ante la falta de aire. Me separé apenas milímetros y rocé mi nariz contra la suya -Creo que tenemos nueve minutos... Nero podrías... no se..- comenzaba a ruborizarme cada vez más mientras le lamía la mandíbula y besaba la parte que unía su cuello con su oreja -¿P..podrías compartir t..tu noche bu..buena c..conmigo...?- tartamudeé conforme mis labios se cerraban sobre su lóbulo, regresando el pequeño mordisco que él me había dado antes. Mi pulso se estaba disparando y es que en ese momento solo lo necesitaba a él, quería sentirlo cerca mío y que juntos elimináramos por completo las palabras "Frío" y "Soledad" de nuestras mentes -Serías... u..un buen regalo... uno que de verdad estoy deseando demasiado, que malo...- admití en una voz un tanto ronca, de nuevo las cuerdas vocales me fallaban pero no hice caso. Lo atraje de nuevo hacia mí para besarle al tiempo en que comenzaba a acariciar su espalda, haciendo dibujos con mis dedos sobre su piel cálida al tacto,  suave y firme; quería devorarlo y no encontraba maneras de admitirlo pero por algo tenía que empezar: mordí sus labios con suavidad, demandando un poco mas de atención mientras seguía acariciándole el torso y el pecho, llegando incluso a tomar una de sus manos para colocarla en mi cadera con lentitud. Las galletas podían esperar: quizás en lugar de dichos bocadillos Nero prefiriera tomarme a mí como obsequio; eso lo descubriría en tan solo momentos.

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Re: Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

Mensaje por Nero el Miér Oct 04, 2017 10:52 am

Oh, por Satán esto era demasiado bueno para ser verdad, sus labios suaves y delicados junto a los míos que pedían más y más con cada segundo que pasaba, quiera más de ella, quería todo de ella, lo que quería era quitarme la ropa y hacerlo con ella, pero estábamos en la cocina y normalmente lo hacíamos en nuestros respectivos cuartos pero por qué no variar, porque no dejarme consumir por el deseo, si, si eso era lo que quería, solo podía sentir el Rose de sus manos por mi cuerpo y desvestirla con lujuria.

sin detenerme ni un solo segundo, pense que las cosas deben hacerse bien o no se deben hacer, por eso aunque le deseaba arrancarle la ropa solo podía mover mis manos al ritmo de nuestros besos, desacomodando su ropa y sacándole la camisa con un liguero movimiento cuando tomábamos aire de nuestro acalorado beso – quieres hacerlo aquí – sonreí de forma picara, como todo demonio travieso que era, y por su expresión supuse que le causo diversión que preguntara, aun así la alarma de las galletas sonó y solo pude empujar esa cosa redonda que mide la temperatura a 0° con la punta de mis pie, si no recordaba ni como se llamaba el aparetejo y mucho menos sus partes dado que solo tenía un pensamiento en mi mente y ese pensamiento era TSU, la vampiresa que estaba enfrente de mí, aun así, no deje que respondiera a la pregunta que hice anteriormente porque volví a besarla y tome su cintura con mi diestra mientras mi izquierda subía a su pecho en otro calenturiento beso lleno de pasión y como no, si aún más motivado introduje mi lengua en medio del beso para hacerlo más excitante mientras mi mano izquierda apretaba delicadamente a un buen ritmo su pecho.

quiero, quiero – susurre casi rogándole apenas nos separamos, deslizando mis labios a su cuello y provocarle unas pequeñas marcas mientras desabrochaba la prenda inferior con una mano, aún no le quitaría el sostén ya que lo había pensado bien y solo quería disfrutar este bello momento lo más que pudiera – no creo poder aguantar más sin ti – susurre pasando ambas manos por su espalda baja y jalando su cuerpo contra el mío, ella sentada sobre el mesón solo me daba unas ideas tan excitantes que no sabría si me dejaría hacérselas

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Re: Lo que ocurre bajo el muérdago [Priv. Nero]

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