Triple lutz [Private]

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Triple lutz [Private]

Mensaje por Sla Nikiforov el Lun Nov 28, 2016 3:47 am

Triple lutz: Salto con un grado de dificultad medio.
Se requiere de gran impulso.
Una puntuación de 5.9 en competencias oficiales.

Había dormido apenas quince minutos en el trayecto hacia la pista. Sin embargo, no se incorporó, siguió acurrucado contra el otro, le gustaba sentir el calor que emanaba el menor y el movimiento suave del transporte en el que iban. En un momento durante la segunda mitad del trayecto su mano cogió la de Ren y volvió a cerrar los ojos. Sus manos siempre frías encontraban alivio en las tibias del menor. La gente que los veía de pasó apenas reparaban en el par que parecían ser estudiantes o un par de hermanos. Nada fuera de lo común.

El transporte no duró los treinta minutos que había prometido el albino, sino cuarenta y cinco minutos por un pequeño atasco en una de las calles principales. Habían entrado a la zona centro con gente que iba y venía, el paisaje urbano se convertía en un borrón que pasaba por la ventana del transporte, haciendo sus cotidianas paradas y retomando la ruta, en ocasiones todos los puestos se ocupaban, y en otras sólo se quedaba vacío, las voces subían y bajaban junto con la gente, para cuando llegaron a la zona al borde del centro de la ciudad, esa zona que era la situada con casas y apartamentos, pasaron por varios edificios, entre ellos uno de tipo arquitectura moderna que rezaba discretamente "Pista de hielo. Abierto al publico sábados y domingos de 5.00 pm a 9.00 pm. Lunes a viernes de 3.00 pm a 7.00 pm". No bajaron ahí, el autobús siguió un poco más, doblando en una cuadra. Sla se incorporó bostezando y cargando la mochila del menor junto con el equipaje. Pidió la parada.

Vamos...—dijo sonriente a su acompañante, bajando sin problema del transporte y cruzando la calle con cuidado—.Pasaremos primero a mi casa... dejaré tu mochila e iré por ropa para que te cambies allá... —sugirió mientras seguía caminando hacia lo que parecía ser un edificio con acabados del tipo barroco, lucía antiguo pero sólo era la apariencia—. Espérame aquí un momento... el elevador no sirve y no quiero que te canses antes de que me muestres el programa —pidió mientras entraban a lo que era el looby del lugar y le pasaba su equipaje de entrenamiento.

El portero lanzó una mirada al albino y después al estudiante que lo acompañaba.

¡Hola, Thomas! ¡Él es Renren y vivirá conmigo, saluda Ren! —anunció el patinador mientras corría escaleras arriba.

El hombre sentado detrás de una barra con uniforme color verde oliva miró primero a Sla que se iba y después a Ren con ojos serios y gesto general fastidiado, odiaba su trabajo y sentía celos de lo esbelto que era ese chico que había subido. Se miró el abdomen abultado y grasoso, gruñó volviéndose a acomodar en su asiento tomando el periódico.

—Puedes sentarte en aquel sillón —ordenó al niño señalando la pequeña salita que había frente al elevador. Era de color carmín y tenía marcas de cigarros, la tela lucía desgastadas de algunas orillas y más allá había una planta que pronto iba a morir.

En el apartamento Sla dejó la mochila en la entrada y corrió buscando algo adecuado que quedará al pequeño Ren. Metió dos mudas de ropa, cogió dos abrigos y bajó otra vez corriendo, vivía en el quinto piso en un edificio de diez así que era interesante el ejercicio que tenía que hacer el ruso. Cuando estuvo por fin abajo, jadeaba y su rostro se veía ligeramente transpirado, había roto record tardando sólo 10 minutos. Le pasó otra mochila de equipaje al menor.

—Ahí... dentro... —la respiración entrecortada, se apoyo de sus piernas—. Dios... —cogió aire y sonrió por completo—. Ahí dentro... hay una muda...ten... —le pasó también un abrigo—. Para que uses allá y este para la hora en que salgamos... seguro hace frío y no te debes de refriar... —tomó su propia mochila—. Vamos... la pista recibe un poco de gente por las tardes pero en a las 7.00 cierran y sólo quedamos unos cuantos que entrenamos... bueno que entrenan... yo entreno por las mañanas y los fines de semana lo hago en la mañana y en la noche —contó un poco conmocionado por ir a patinar—. Se supone que hoy tengo practica de ballet pero... puedo prescindir de ello... —desafiaba al maestro, para Sla no existía figuras de autoridad así que los regaños no le importaban mucho.

—Vamos, vamos... —cogió de la mano al menor y salió del lobby—. ¡Adiós Thomas! Dile adiós, Ren... —tan animado como siempre.

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Re: Triple lutz [Private]

Mensaje por Ren el Mar Dic 06, 2016 7:58 am

El ir sentado junto a Sla en aquel autobús le dio el tiempo suficiente para procesar todo lo sucedido aquella tarde, donde Ren y Sla compartieron en una curiosa cafetería que Ren eventualmente visitaría. La cabeza de Sla reposaba en las piernas del moreno, quien con algo de timidez en un inicio le acarició el cabello desde la base hasta la punta más larga, pasando varias veces sus dedos por esas finas hebras incoloras. No quería despertarle, así que se mantuvo tranquilo tras solo algunas repeticiones, dejando finalmente la palma cercana al cuello, donde sin fijarse realmente, le acarició delicadamente con el pulgar. Ren observó la ventana de allí en más, vio su reflejo junto al de Sla y aquello le causó ternura, le hacía recordar tantas cosas agradables que el nerviosismo que pudo tener por estar en tal postura no volvió a aparecer. Tras varios minutos, Ren regresó la mirada al rostro de Sla, pensó en la propuesta sobre vivir juntos y solo en esos momentos se permitió el entusiasmarse por tal idea. Estaba contento, podía sentirlo en su pecho y la sonrisa en su faz evidenció tal alegría, quiso abrazarle o demostrarle de alguna manera cuan feliz estaba por solo poder compartir más con él, pero lo único que pudo hacer fue acomodar un mechón de su cabello situándolo tras la oreja, exponiendo esta. Ren se inclinó solo un poco hacia esta, con la intención de decirle algo, pero sus palabras se minimizaron en un ínfimo susurro, uno que solo pudo enunciar el nombre ajeno.

Se enderezó y acomodó sus gafas, tocándolas con lentitud puesto que antes el mayor se las había arrebatado y como era normal, Sla se veía bien con estas, muy diferente a como se veía el propio Ren con ellas. Lejos de sentir envidia o recelo, sintió mayor admiración ante lo 'ideal' que parecía ser aquel en todo lo que hacía, lo cual estaba marcado en Ren ya a base de sus recuerdos de infancia. Tarde notó que su mano había sido capturada por la de Sla y tuvo que frenar su reacción de apartarla rápidamente de allí, no era cualquiera, era Sla, pero ser tomado de esa forma sin que él siquiera se diese cuenta le alarmó bastante. Todo por haber estado perdido en sus cavilaciones. Sostuvo la mano ajena queriendo brindarle su calor en lo que duró el camino, confiando en que Sla sabría cuando tocaba la bajada y así fue. Le soltó apenas sintió que se movía, como si hubiese sido él quien le tocó de forma inapropiada, mas no hubo tiempo de disculpas o de excusas, simplemente siguió a Sla hacia las puertas para bajar del vehículo una vez este se detuvo.

Su mirada se perdió en los alrededores, admirando los edificios, viendo los árboles que adornaban ciertas casas, memorizando el nombre de las calles por las que pasaron, sin ser demasiadas. Olvidó el responder a lo primero debido a lo distraído que fue caminando, pero a lo segundo quiso replicar, ¡él podía subir los pisos que fuesen necesarios!, serviría de calentamiento, pero Sla pronto saludó al portero y Ren prefirió no hablar en esos momentos. Frunció levemente el ceño y luego suspiró, ya se prepararía antes de entrar a la pista. Al recibir la mirada del hombre llamado Thomas, Ren se inclinó solo un poco en una actitud de respeto y saludó — Buenas tardes — sin adornar mejor el saludo ni caer en una conversación innecesaria, miró el sitio y se aproximó a una de las paredes, sin peder de vista a Sla que en breves momentos desapareció de su campo de visión. La voz del hombre le hizo dar un ligero salto, le había sorprendido, miró el asiento al que hizo alusión y se dirigió hacia aquel para poder sentarse, pero no lo hizo al no serle grato el como lucía todo.

— Si no riegan esto, es mejor no tener nada  — enunció el moreno sin ser muy alto, no le interesaba ser oído por Thomas ni tampoco quiso quedarse callado; volteó solo un poco para mirar al hombre en la recepción. Ren buscó en su bolsillo el teléfono que antes guardó y miró la hora, luego revisó algunos mensajes que su madre le había enviado, similares a los que Sla había mostrado antes. Tuvo cierto interés en preguntarles sobre su opinión en el tema de vivir con Sla, pero no se atrevió a tratar algo como eso de manera tan impersonal como lo sería un mensaje, algo así debía hablarlo directamente debido a su forma de hacer las cosas. No hizo más con el aparato salvo el ver durante unos minutos el protector de pantalla, era una fotografía junto a su perro cuando ambos eran pequeños. Sonrió suavemtne y guardó el teléfono, le tocaría esperar y se mantuvo de pie, pensando con la mirada fija en una mancha en la pared.

Ren solo se movió al sentir pasos cerca, ansió que fuese Sla y cuando pudo verle se emocionó — ¿Bajaste... corriendo?  — preguntó bajo acercándose al otro, viendo como este apenas podía mantenerse en pie debido a la agitación — Sla...— sostuvo la mochila y la dejó colgando de su mano a un costado, con la otra le tomó el hombro al mayor, pero Sla pronto le entregó un abrigo y Ren le retuvo contra su cuerpo, se colocó la mochila al hombro para que no estorbase e iba a acomodar el abrigo, pero Sla le sostuvo la mano jalándole hacia la salida antes de poder hacerlo — Ah... Adiós — miró a Thomas y luego dirigió la vista a Sla, Thomas miró tal escena sin enunciar mayor palabra, solo un sonido de disgusto con la lengua al ver como los jóvenes se marchaban del lugar.

— ¡Tendrías que haberme dicho de tu práctica!  — se quejó el moreno dejándose llevar solo unos momentos, soltándose una vez cruzaron la puerta hacia la calle, pero no detuvo sus pasos  se mantuvo junto al contrario — No deberías saltarte las clases, te regañarán — no se detendría pese a que no le gustó saber que Sla desobedecería a su docente, Ren no se retractaría de lo pedido antes — ¿Cuántas personas crees que estén en la pista a esta hora? — preguntó viendo el abrigo que se le había dado, lo juntó más hacia su cuerpo sintiendo como este le mantuvo tibio el pecho. El bolso con el equipo de Sla lo retuvo Ren junto al abrigo durante la caminata, como el mayor no se lo pidió y al menor no le importaba llevarlo, le dejó en la zurda. De allí en más Ren no preguntó la gran cosa, sabía que la pista estaría cerca tras lo que el propio Sla había comentado antes, así que fue mentalizándose con la coreografía que durante años estuvo practicando en paralelo a sus otros ejercicios.

Luego de algunos minutos llegaron al recinto y Ren observó cada zona que estuvo cerca de él, siguiendo de cerca a Sla en lo que ingresaron y pasaron por recepción. La encargada reconoció rápidamente a Sla y le saludó encantada por verle de noche en plena semana — ¡Sla! No creí tener el placer de verte tan tarde — la mujer sonrió ampliamente y se apoyó sobre el mesón, aprovechando para mirar lo mejor que pudo a Sla. Ren se acercó lentamente y para la chica no pasó inadvertido, después de todo, Sla no solía llevar estudiantes de instituto a ese sitio. — Hey, ¿Viene contigo? — Ren miró a la mujer al ser descubierto y tal como hizo con Thomas, dio una mínima reverencia por cortesía, saludando luego con el mismo 'Buenas tardes' anterior. — Esto es inusual... — con una coquetería aparentemente normal en la fémina, le sonrió a Sla sin agregar algo más a la plática, salvo lo evidente — ¿Tienen todo con ustedes?  — Ren negó cuando ella le miró tras haber visto a Sla — Necesito patines — y tras ello fue rápido el trámite para darle el par apropiado al moreno.

La mirada de Ren se paseó por el sitio, pero inevitablemente se fijaba en esa mujer que actuaba tan cómoda con Sla allí. ¿Serían amigos? No era la chica de la fotografía, así que por ese lado Ren se sintió calmado, pero le inquietaba la forma amistosa que ella tenía al tratar con Sla. Ren era consciente de que esa inquietud y molestia eran por celos, él a su edad ya sabía de esas cosas, no porque él hubiese sido consciente de eso, sino que otra persona le tuvo que decir lo que era ese sentimiento. No le gustaba sentirse de esa manera, en lo absoluto. Al recibir los patines de la encargada, dejó el abrigo sobre la mochila que llevaba al hombro y le entregó el bolso con sus cosas a Sla sin mirarle directamente, vio sus manos, vio su pecho y luego el cuello, quedándose allí — Ten — se acercó bastante y aunque estaba algo molesto consigo mismo, solo se apreció seriedad en su expresión — ¿Por dónde es?  — elevó la mirada encontrándose con la de él. Ren podría mirar las indicaciones o consultarle a la mujer, pero no quería eso, quería depender un poco más de Sla y más en ese sitio el cual le pertenecía al mayor.

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Re: Triple lutz [Private]

Mensaje por Sla Nikiforov el Miér Dic 07, 2016 6:31 pm

Ni siquiera quiso ahondar en el asunto de las clases de ballet, desde que se había visto inmerso de forma profesional en el patinaje cambió de instructor y la nueva maestra era muy estricta, no dejaba a Sla ser Sla, por lo cual cuando tenía la mínima oportunidad se saltaba clases, ahora no era una "mínima" oportunidad, sino una excusa totalmente válida como ver un programa hecho por él para alguien tan especial como lo era Ren. Se preguntaba como aterrizaría y el modo en que acomodaría las manos. Los Lutz, los Flips. Estaba un poco emocionado y debía de reconocerlo, hasta había olvidado el predicamento mismo que lo había llevado hasta ahí.

Fueron en silencio, trotando, no soltó la mano del pequeño hasta que tuvo que sacar sus guantes del bolso de su abrigo para colocarlos antes de entrar al edificio donde estaba la pista de patinaje. Abrió la puerta y dejó que entrara primero el menor, poco después entró él, sin embargo él fue el primero en aparecerse en la recepción, iba a avisar que estaría ahí hasta tarde, hasta la hora de cierre, quería que su pequeño núcleo de inspiración le llenará y así mañana tener buenos recuerdos en esa pista que le empujaran al quiebre total de la espalda para el Ina Bauer, la persona más amada. Ese era el secreto del movimiento.

El movimiento quizás más delicado de todo en todo el repertorio del patinaje sobre hielo.

—Julia —sonrió el albino acercándose hasta el mesón—. Surgieron algunas cuestiones así que decidí venir... espero no sea una molestia que usemos la pista... quizás el sistema de audio —señaló acercándose mejor al mesón, en cualquier momento la chica podía irse hacia el frente y caer de boca, una vez casi le había pasado. Con ella tenía una relación bastante amigable, solían salir a beber cuando las circunstancias los coordinaban. Si habían tenido una pequeña aventura pero nada que acabara en drama, por el contrario, eran dos buenos compañeros de trabajo—. ¿Ah? —giró su mirada y sonrió al ver a Ren cerca, se movió sólo un poco para acariciarle la cabeza y afirmar—. Sí... es Ren, es mi compañero de pista, estoy pensando en convertirnos en la primer pareja de patinadores donde ambos seremos chicos... aunque Ren se ve hermoso cuando se viste de mujer para mí —lo abrazó y pegó su rostro al del menor—. Será mi esposa en algún momento cuando sea adulto... —inquirió sabiendo que Ren se iba a poner de los mil colores, prefirió dedicarse a hacer el trámite para la renta del equipo.

Intercambió un par de palabras con Julia antes de recibir su mochila, la conversación con la encargada quedó trunca cuando el menor se hizo notar pidiendo ser guiado. Sla se despidió momentáneamente de ella y dejó una de sus manos en el hombro del estudiante.

—Vamos... —había una puerta de cristal pero antes, había dos pasillos uno a cada costado. Cogieron el de la derecha. Desde la puerta de cristal se podía percibir la gran pista de hielo, era del tamaño oficial para las competencias, sin gradas, sólo la pista. Había unas diez personas de diferentes edades patinando, y otras cuantas en el perímetro al rededor de la misma. Sin embargo, sólo fue de pasada pues ellos se dirigían hacia los vestidores. En el pasillo habían algunos posters enmarcados de aquellos patinadores profesionales que tenían su sede de entrenamiento en aquel lugar, era de obviarse que entre ellos estuviera la fotografía de Sla que aparecía sonriente, cautivador, con una medalla de plata entre sus manos, a pesar que el color pegaba perfectamente con el cabello brillante y la mirada polar, la plata no pertenecía a esos dedos. Un día obtendría el oro.

—Primero haremos calentamiento y después elongaremos para ver tu programa, los chicos que hay en estos momentos son todos de la escuadra oficial que compite en el circuito de la isla... así que igual habrá personas que se pregunte: "¿quién es el enano que acompaña a Sla?" —dijo sólo para hacer enojar al menor.

Al llegar a los vestidores dejó su maletín de un lado y comenzó a sacarse la sudadera, aún llevaba la camisa deportiva que se había puesto tras bañarse antes de ir a buscar a Ren al instituto. Eso sí, tuvo que quitarse el pantalón para colocarse uno más cómodo que le permitiera moverse. Quedó sólo en calcetines mientras que se enfundaba las mallas negras de licra y por encima un pantalón deportivo. Los tenis oscuros. Rehizo la cola de caballo en su cabello platinado y esperó paciente al menor.

—¿Estás listo? —susurró con una sonrisa amable—. En cuanto termines de calentar, te ayudaré a estirar... ¿vale?

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