Solo un recuerdo || Priv.

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Solo un recuerdo || Priv.

Mensaje por Adair el Vie Nov 25, 2016 10:17 pm


Chris había nacido bajo el deseo de Adair, quien necesitaba una forma de parecer humano, de sentir como uno y de poder camuflarse entre ellos. Su aspecto normal no servía para la tarea y mucho menos su forma de ser, por lo que con la ayuda y consejo de Dante, Chris creó una segunda personalidad llamada Chris. Esta personalidad no solo alteraba su forma de comunicarse con otros, sino que el físico igualmente era modificado, quitando todo rastro que le identificase como un ángel, mostrándose como una persona débil, alguien cualquiera, sin algo verdaderamente destacable salvo quizás por la tonalidad de sus hebras. El contener a Chris sin que colapsara fue difícil, pero desde que este se creó se le dijo que su deber era permanecer junto a los Reed, antaño Dante y hoy en día Bonnie. Constantemente Chris dialogaba con Dante sobre su vida, sobre lo que no recordaba y el motivo de su existencia, ante lo cual el mago solía calmarle con dulces palabras y la promesa de que eventualmente recordaría todo, siendo esa una gran mentira que solo serviría para no tornar la vida de Chris más miserable de lo que ya era.

El paso de lo que fue Inglaterra a lo que es Myr fue complicado, Chris al saberse en un mundo totalmente diferente y ajeno al que conoció, desesperó y se inquietó al no comprender como es que tras miles de años, seguía vivo. Un humano normal no podría estarlo, no debia al ser algo antinatural, pero Bonnie a petición de Adair, trató de calmarle diciéndole que aquello era el regalo que Dante le hizo en el pasado. Chris iluso y contento, aceptó aquello pese a ser extremadamente sencillo, quiso creer en Dante y en su descendiente, por lo que no cuestionó demasiado a la joven y asumió la nueva vida que le tocaba vivir. Aquello no le tuvo lejos de las dudas propias de alguien en su situación, por lo que diariamente, mientras Bonnie acudía a sus clases, Chris salía para poder recorrer la ciudad e ir a diferentes centros de información, siendo las bibliotecas lo mejor para él. La nostalgia que le daba una era increíble, puesto que si bien podía acceder a la información desde cualquier aparato electrónico, nada se compararía con el tomar un libro y sentir aquel peculiar aroma. Ni siquiera el polvo presente en los más antiguos le generaba malestar, sino todo lo contrario, le encantaba. Le recordaba que no todo estaba perdido, que no todo lo que conoció había desaparecido.

Día a día fue leyendo para aprender en que tipo de mundo estaba viviendo, necesitaba saberlo, debía serle de utilidad a Bonnie y a él mismo. Leyó de todo lo que pudo y se hizo con muchos libros, los cuales compraba con el dinero que le daban, creyendo que aquello era pagado por Bonnie, mas la realidad era que Adair siempre le dejaba algo para que gastase durante el día. Adair era consciente de todo lo que Chris hacía o pensaba, manteniéndose casi como su consciencia, solo que una muy silenciosa y de nula influencia. Adair no interfería salvo que fuese necesario, todo con tal de mantener una vida normal en Chris, ya que no podía deshacerse de él, no tras tantos años, no al sentir que en momentos de debilidad el 'humano' saliese sin poder contenerlo. Chris, lo quisiera Adair o no, se había vuelto una parte importante de él. Chris por su lado nunca pensó en que él no era real, que venía siendo el agregado de alguien más, por lo que salvo por las dudas sobre su pasado, vivía feliz y cómodo en la residencia Reed. En varias oportunidades conversó con la joven tal y como lo hizo con Dante, disfrutó de las comidas, salió de paseo, conoció nuevas personas y extraños seres que en tiempos pasados solo se veían por televisión.

Cierto día de invierno, Chris se despertó sumamente temprano, era un día muy frío y la nieve caía ligeramente cubriendo todo con un bello blanco. Bonnie había salido a la escuela y seguramente llegaría tarde, por alguna razón Chris lo presentía, ignorando que era ante el conocimiento de Adair que la joven no se aparecería hasta el anochecer. Se arregló y no dudó en salir, tomando consigo solamente un bolso con el dinero, lápices, un cuaderno de notas y las cosas que creyó necesarias para aquel día. Iría de compras, ansiaba poder leer más, además que necesitaba comprar nuevos materiales para sus notas, ya que tenía la costumbre de anotar todo lo importante en cuadernos para que, de esa manera, tuviera acceso siempre a su información. En el fondo, Chris temía el volver a olvidar todo, por ello se preparaba constantemente.

Visitó varias tiendas donde compró diversas cosas que vio necesarias, acumulándolas dentro de su bolso para que no se mojaran ni se estropearan. El día avanzó y tras varias horas de caminatas por el centro, sintió hambre y decidió hacer una pausa para poder comer algo fuera. La idea de ir a un restaurante no le agradó, no andaba con dinero suficiente para pagar un sitio tan lujoso, así que optó por algo común, algo con un ambiente cálido y casual, por ello es que se dirigió a la primera cafetería que pudo apreciar desde su posición. Solo necesitó caminar una cuadra y se dejó tentar por el exquisito aroma del lugar, el cual se intensificó una vez Chris pudo ingresar al sitio. Le fascinaba la mezcla de aromas y como estos despertaban su hambre aún más, se tocó el vientre y sonrió, se sintió como un infante a quien se le olvidó comer al haberse entretenido lo suficiente mientras jugaba, en su caso, con libros.

Avanzó y buscó el mejor sitio posible, sentándose en una mesa al fondo del lugar, cerca de una ventana, siendo rodeado por una separación hecha de hermosas plantas, probablemente ficus según el pensamiento de Chris. Acomodó el bolso a un costado de su cuerpo, apoyándole contra la ventana y miró al exterior, la nieve ya había cubierto gran parte de las calles y de los vehículos estacionados. Le gustaba como todo poseía tan clara tonalidad y por reflejo sonrió, tranquilo, paciente, sintiéndose lleno de una paz increíble, pero esta cesó cuando se le acercó una persona. Chris volteó el rostro lento, sumido en una pequeña fantasía nevada, alzó la mirada y atendió breve al saludo y a las palabras que el mesero le entregó, le preguntó sobre lo que quería beber y comer, Chris se detuvo unos momentos a pensar, evocando a su memoria algunos recuerdos que le hicieron demorar un resto.

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Re: Solo un recuerdo || Priv.

Mensaje por Celty el Jue Mayo 18, 2017 3:14 am

El trabajo de ser una transportista podía llegar a ser fácil y bastante sencillo, si lo tomabas de una u otra manera, pero a mi me encantaba romperme la cabeza. Si, esa que precisamente me faltaba y disimulaba al portar siempre un casco de motorista sobre mis hombros. Aunque los tiempos y la climatología llegaban a ser casi siempre perennes y apenas habían cambios, esta época en la que la temperatura descendía y la gente se abrigaba hasta las orejas, lo que más me preocupaba era la carretera antes que el frio. Si cierto era que durante varios meses estuve trabajando para las bibliotecas cercanas que tuvieran suficiente dinero como para llegar a pagar el traslado de mi persona hasta el antiguo mundo y emprendiera mi búsqueda de libros de antaño, casi hechos polvo y con escrituras dificultosas que de no ser por expertos se quedarían en el olvido de aquellos que ya fallecieron escribiéndolos y de aquellos tantos que viajaron a ese mundo en el que la imaginación y la continuidad de cada texto hacia deseoso de tener el siguiente capitulo ya contemplado y leído.
Como ya había mencionado antes, lo que realmente me preocupaba era la carretera, pues a pesar de que yo "montara" sobre una moto de grandes cilindradas, en realidad lo estaba haciendo sobre un caballo que se materializó en un vehículo. Claro estaba que pocos conocían este echo, pero se podía llegar a apreciar al no portar matricula, ni luces y mucho más si en lugar de escuchar el motor escuchabas a un caballo rebuznar. Muchos podrían decir que colocara cadenas en este, pero... ¿Quién ataría de las extremidades de su mascota y tiraría de él cual saco de patatas? Desde luego yo no pensaba hacer tal cosa y es por ello que busqué otros trabajos alternativos. Aunque hiciera lo que hiciera al final acababa de transportista, pues mi condición tampoco era muy agradable de ver en los lugares a los que me permitían trabajar. De esa forma y un tanto desesperada pasé cerca 1 mes en el antiguo mundo recorriéndolo de este a oeste y de norte a sur, en busca de algo novedoso que antes no hubiera llegado a encontrar. Por suerte si que encontré algo. Era bastante viejo pero aun se podía conservar si se mantenía bien guardado. Era un viejo libro de cerca 340 páginas que relataban diferentes cuentos populares, así como moralejas y enseñanzas de la vida misma recopiladas en una sola.
Sabía que las bibliotecas pagaban un gran dineral por libros antiguos y más si estaban en condiciones legibles pero deterioradas por el paso del tiempo, pues estas le daban ese "añadido" que lo hacían más valiosos.

En cuando volví a la ciudad, en lugar de ir con Zen, me tocó ir andando por la acera, la cual algunos vecinos echaban sal para derretir la nieve de sus alrededores y evitar resbalarse o que llegara a suceder algún accidente. Según paseaba en la busca de aquel bibliotecario que mayor me pagara aquel libro pude ver a un joven que con ciertas irregularidades me lo topé en la bibliotecas, cuando estaba realizando el intercambio de libros por mis ganancias mientras que de lejos observaba como este tomaba diversos libros como si su misión fuera conservarlos para él mismo o quizás ayudar así a financiar pedidos como los que me pedían de bajar al viejo mundo y que fuera yo a rebuscar por bajo las piedras para encontrar eso.
En el momento en el que el mesero se le aproximó, yo ya había desaparecido de la ventana, pues tan solo permanecí frente a él unos 3 segundos. Suficientes para tomar una decisión.

Al cabo de unos pocos segundos más tarde, se escuchó una pequeña campana que daba la bienvenida a aquellos que ingresaban al bar. Quizás fuera imaginación mía, pero eso me sonaba más a una tienda antigua de una vieja familia que a un bar, pero cada cual ponía la seguridad que quisiera. Nada más entrar fui directa frente al chico que había visto tras la ventana. No hice ninguna mención. Seguramente muchos me estarían mirando mal por portar un casco de moto a pesar de que iba caminando y más con ese dorado chillón, mientras que mis atuendos no eran más que el mono que portaba que cubría todo mi cuerpo exceptuando la parte del cuello y un poco la parte superior del pecho.
Dejé sobre la mesa aquella reliquia tan grande junto a una nota que decía así:

"Cuidalo por mi. Seguro que tu le darás un mayor uso."

Y del mismo modo que me aproximé a él, subí la cremallera del mono hasta arriba del cuello y me alejé saliendo por la puerta emprendiendo mi camino hasta la moto que estaba esperándome fuera. Aunque no montara en ella no podía dejarla sola en ningún sitio, era como parte mía y mi única familia, lo que tampoco me molestaba arrastrarla, pues el ya me cargaba muchas más veces que yo a él.


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Imagen de la vestimenta
Explicación:
Muy buenas. Espero no molestar al escribir en el tema. Advierto de que no soy muy buena extendiéndome mucho y me ha salido la oportunidad de poder ampliar mi extensión a la vez que disfrutar de tu rol. Conozco la serie Sakura Cazadora de Cartas, lo que no creo que se me haga muy extraño tu personaje. También te menciono de que no me he leído ni tu personalidad ni tampoco tu psicología, pero siendo un amante de los libros creo que dejándote uno como ese, despertará la curiosidad en su interior (o quizás este equivocada). Si deseas que borre el post o cambie algo estoy a un click para mandarme un MP y comentármelo. Gracias por todo y espero que te haya agradado mi respuesta al tema =3

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