¿Jugarás conmigo? || Marie

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¿Jugarás conmigo? || Marie

Mensaje por Dway el Jue Nov 24, 2016 9:42 pm

Al caer la noche la vida para Dwayne iniciaba. Se le tenía permitido el alejarse del infierno al que era sometido diariamente para que pudiese disfrutar un poco del intento de libertad que se suponía poseía. En su tobillo siempre estaba aquel artefacto que le recordaba el horario que poseía, así como la propiedad a la que pertenecía, por lo que a su edad y tras todo el tiempo que llevaba en la mansión Morrison, Dwayne sabía que no podría huir, ni siquiera muriéndose. Intentó varias veces el escapar y esperar en algún sitio a morir por el sol, pero cada vez que lo intentó era encontrado y encerrado por semanas en las cuales no solo su cuerpo sufría tortura, sino que su cordura. Tal como si fuese un perro se le educó a obedecer a sus 'padres' o viviría un dolor tan grande y por tanto tiempo que desearía no ser una persona tan resistente. El desear morir no estaba ya a discusión, no le dejarían, nunca. Especialmente uno de sus hermanos, quien constantemente le recordaba lo insignificante que era para todo salvo para las pruebas a las que debía asistir casi a diario en la residencia familiar.

— Si hubiese sido humano ya estaría muerto... — murmuró apenas salió de su residencia, vistiendo lo que le dejaron usar, prendas algo gastadas que podían ocultar las diferentes marcas en sus brazos, así como los vendajes que utilizaría hasta sanarse. Debido a su naturaleza aquello no era problemático, no siempre y cuando estuviese satisfecho, así que antes de recuperarse debía abastecerse de sangre o acabaría en cualquier sitio a la espera de ser recogido por los Morrison, lo que se traduciría en un nuevo castigo. Dway suspiró y abandonó la zona residencial para ir a la central utilizando la oscuridad de la noche para así camuflarse e ir volando, pero su vuelo fue poco constante y llegó a un punto donde no pudo más y de no ser por un alto árbol habría caído directo al suelo. Se sentía cansado y sediento, pero la molestia por saberse utilizado sin derecho a replica fue peor, por lo que motivado por ese enojo es que consiguió continuar volando un poco más. Lo más lejos que llegó fue a un parque sumamente grande, lleno de árboles altos y de senderos diversos que conectaban con varias calles en el sector. La noche le confería un aspecto interesante, sumado a la baja temperatura general por la estación, el parque parecía ser el sitio ideal para que un ser como él descansara y buscase algo que comer.

Descendió con torpeza hasta tocar el suelo, con naturalidad se dispuso a caminar por el sitio, analizando primero la zona. Dada su experiencia, si esperaba hasta cierta hora tendría presas fáciles, ya que sabía que un buen grupo de personas atravesaban ese parque tras salir de sus deberes, siendo principalmente mascotas como él quienes trabajaban en empleos mediocres, sea para sus amos o para sí mismos. Dwayne no podría, en ningún caso, atacar a alguien que no fuese mascota solo por ser demasiado problemático. ' Los amos siempre tienen merodeadores odiosos...' pensaba, por ello es que ante la primera persona vulnerable, él atacaría sin dudarlo. Esa noche no importaría si fuese hombre o mujer, menor o mayor, solo quería saciar su sed y divertirse luego una vez estuviese recargado. Pasó su lengua por los labios, rozando uno de sus colmillos llegando a causarse una pequeña herida, todo para poder mantenerse activo, con todos sus sentidos alerta.

Caminó bastante a un paso lento, con ambas manos en los bolsillos, aún parecía ser temprano y eso le molestaba. No tenía ánimos para ir de caza como era lo apropiado, no de la manera agresiva que sus otros congéneres pudiesen utilizar, lo suyo era la espera paciente. Al cabo de unos minutos percibió un aroma curioso, uno que no había sentido antes y decidió seguirlo creyendo que podría llevarle a algo interesante. Llámese casualidad o buena intuición, Dwayne llegó hasta una banca amplia y blanca, de metal, donde reposaba el cuerpo de una mujer joven y de cabellera sumamente clara. Parecía dormir por como se encontraba recargada en una cesta, Dway se puso frente a esta con sumo cuidado, no por querer que siguiese durmiendo, sino como su forma habitual de caminar totalmente sigiloso. Sonrió entretenido y se agachó quedando en cuclillas, se aproximó a la fémina para poder mirar su rostro y dirigió una de sus manos hacia ella, pero no le tocó, sino que de esta apareció una serpiente oscura bajo y de ojos rojos brilantes justamente de entre sus ropas. Tanto él como su serpiente mostraban un hermoso rojo en los ojos producido por la sed y la excitación de la ocasión.

La serpiente subió por el brazo ajeno y se deslizó por el cuerpo contrario con lentitud, tocándole, buscando alguna cosa que pudiese ser perjudicial para Dway, tal sería un objeto bendito o semejante, mas no encontró nada con lo cual la serpiente desapareciese, así que con ello supo que no tendría problema al tocarle. La serpiente continuó recorriendo el cuerpo ajeno, deslizándose bajo su ropa al estar 'acostumbrada' a ocultarse allí mientras Dway no la necesitase y, por su parte, el vampiro acarició la mejilla de la chica bajando hasta su cuello, tocando con su índice la zona, deslizando luego la uña por esa fina y delgada piel. No la estaba dañando, no aún.

Atuendo

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Re: ¿Jugarás conmigo? || Marie

Mensaje por Marie el Sáb Dic 03, 2016 11:51 pm

Aquella bella y enorme ciudad era algo de lo que Marie no podía cansarse, bajo ningún tipo de aspecto, porque el recurrente sonido de las voces de la gente yendo y viniendo, los preciosos colores que la vida diurna y por sobre todo, la nocturna le enseñaban, eran un espectáculo a ojos de cualquiera, en especial cuando la joven ex campesina nunca antes los había presenciado, debido al sitio donde antes residía, quizás solo de vez en cuando durante festejos de fin de año el cielo nocturno se adornaba de colores vibrantes producto de los cientos de fuegos artificiales, pero eso no bastaba, al menos no para ella.

Aunque claro, todo lo bueno trae consigo cosas malas, en el caso de Marie, lo era la forma en que ahora debía de vivir, y no, no es que estuviera todo el tiempo en la calle, durmiendo bajo alguna caja, o que jamás en la vida hubiese sentido el agotamiento del trabajo, pero para alguien acostumbrada a vivir con toda su familia, pasar de volver del campo a su hogar, donde una cálida cena además de una tina caliente le esperaban, a tener que trabajar, solo para deber de cocinarte con el cansancio a niveles tan altos que para cuando terminas, el hambre se te quita y ni deseos tienes de ingresar a la tina, quedándote dormida en el sofá –o alfombra – era un cambio abismal. Bien dicen que no había nada mejor que el hogar, y eso la maga lo tenía bien en claro, pero ahora no se retractaría, había tomado una decisión, una de la cual estaba orgullosa porque representaba su independencia, pero aun así, no podía dejar de soñar con el calor de su vieja morada.


- Tengo sueño –tarde en la noche, la joven dama había empezado a emprender el retorno a su hogar, contando en su diestra el dinero que había conseguido tras vender unas cuantas de sus pociones, siendo este relativamente poco, después de todo, su canasta seguía casi completamente llena, con suerte había estado unas 12 horas recorriendo el centro de Myr, ofreciendo sus productos a viva voz –o al menos en un decibel que para ella era alto –para tan solo conseguir vender tres de aquellos frascos. No es que fuera mala maga, o que vendiera mentiras a la gente, solo que, ella misma estaba consciente de que entre buscar un mercado donde te aseguraban pócimas creadas por magos reconocidos, a comprarle frascos de dudosa procedencia a una jovencita, solo porque eran más baratos o porque ella se veía adorable, era casi imposible que optaran por la última posibilidad, cosa que esperaba cambiara cuando sus productos se hicieran conocidos por el tan notorio “boca a boca”, después de todo, aun cuando sus padres pudieran respaldarle, Marie no deseaba preocuparles, había dicho que ella podría sola y pensaba cumplir su palabra. Pero, el problema de ser tan terca respecto a pedir ayuda, mezclado con la poca venta, era que tenía que racionar su dinero, esta vez pensando en si lo mejor era comprar algo de pan para su cena, o tomar el bus que le llevaría a su hogar a las afueras de la ciudad, siendo el pan la elección a tomar, porque aquello le duraría incluso para el desayuno, además podría caminar hasta su casa, el ejercicio siempre seria bien recibido, aunque claro, las pequeñas desgracias del día no había terminado ahí, porque en cuanto llego a la panadería para comprar alguno de sus productos, la misma tenía un cartel que dictaban volverían en media hora, por ello le tocaba esperar, sin embargo, estando ahí de pie, frente a una tienda, llego a pensar que se vería sospechosa, decidiendo irse al parque que estaba cruzando la calle, porque quizás una ligera caminata le serviría, grave error para Marie quien no tardo en recostarse sobre una banca, adjudicando sus actos a la posibilidad de poder ver las estrellas, acabando por quedarse dormida sobre aquel frio lugar.


Ahora bien, los problemas que la chica podría tener allí no se limitaban al dolor de espalda, cosa menor al tener por costumbre dormir en sitios similares o peores, sino que, la confianzuda de la muchacha no había tomado ningún tipo de precaución, pudiendo desde ser asaltada, secuestrada, violada, asesinada, o una mezcla de todas las anteriores, porque así como el mundo es grande, las personas que viven en este son tan bastas que fácilmente puedes terminar por predisponerte a las peores, como mejores, caras de la sociedad. Marie podría ser el tipo de persona que no dañaría ni una mosca, pero en aquel instante, mientras en sus sueños pasaban imágenes de su niñez, estando consentida por su abuela mientras pastoreaban el rebaño que tanto amaba, un sujeto desconocido se había posado frente a ella, dejando que su mascota empezara a deslizarse por dentro de sus prendas, buscando un algo que la joven desconocía, el problema era que a pesar de tener la sensación de algo recorrerle, todo lo asociaba con un sueño, mismo que lentamente empezaba a evaporarse, volviéndose bruma conforme el pequeño animal opaco continuaba entrometiéndose entre sus prendas.

La piel cálida de Marie se volvía de gallina, sus sentidos estaban alterados, sus pequeños labios entreabiertos soltaban uno que otro tenue jadeo debido a lo sensible que era su cuerpo, en especial en las zonas donde la serpiente decidía aventurarse, llegando incluso a estrujar uno de sus muslos antes de volver a subir hasta su vientre y continuar con el recorrido. Lentamente los parpados de Marie empezaron a abrirse, estaba aún en la brecha que separaba la realidad de la ficción, confundiendo las imágenes que tenía frente a si con partes de su ensoñación.

Estaba consiente que frente a ella se encontraba una persona, pero en lugar de espantarse por lo cerca que le tenía, lo único que atino a hacer fue estirar los brazos, abrazándole con suavidad conforme ella misma empezaba a despegar su cuerpo de la banca donde antes estuvo recostada, quedando sentada sobre el regazo ajeno, mientras su mejilla se apegaba al pecho del desconocido, volviendo a caer en un sueño un tanto menos profundo que el anterior. El aroma del varón le envolvía, era algo que nunca antes percibió, pero a la vez le parecía familiar, ella no sabía quién era, pero en el mundo de los adormilados todo era tan mágico y sin razón de ser que en verdad carecía de importancia. Quería seguir durmiendo así, todo porque ese cuerpo era más cómodo que la banca, pero, la serpiente quien antes le había estado recorriendo, al parecer no muy feliz con el brusco movimiento, encajo sus dientes en la piel femenina, a la altura del muslo derecho interno, consiguiendo no solo un alarido y despertar femenino, sino también, dos notables y pequeñas marcas de dientes en su blanca piel, desde las cuales hilos de sangre empezaban a deslizarse, hasta perderse en la abertura que las marrones botas de Marie, tenían.


- Ita… –sus manos fueron automáticamente a posicionarse sobre la zona afectada, aun encima de sus prendas de vestir, pero el corazón de la maga se detuvo al percatarse, en segunda instancia, de la presencia ajena, levantándose como si quemara de su regazo, trastabillando hasta caer ante la sorpresa y dolor por el repentino movimiento de su cuerpo, acabando por aplastar –sin quererlo realmente – con sus posaderas, a la serpiente de sombras causante de su dolor - Yo… yo… ¿Acaso… le hice algo? –sus labios temblaban, sus ojos rojizos se movían de lado a lado con nerviosismos, el mismo que obligaba a que su boca pareciere serpentear - Lo… lo lamento si fue así –estaba más que segura que ella había hecho algo, porque para la mente de Marie, el haberse encontrado sobre otra persona era entera responsabilidad de ella, nunca se atrevería a culpar a otro ser sin pruebas, ni siquiera en su pequeña y dulce cabecita - Yo… estaba dormida… debí de confundirle en sueños señor… y… –llevo la diestra, ahora sucia debido a haberse apoyado en el frio suelo para tener equilibrio, hasta sus labios, sopesando una manera de retribución, siendo una de las más aferradas enseñanzas que tenía, ya que cada que le haces un mal a alguien, lo mejor es disculparte y dar algo en retribución, sin embargo Marie no tenía mucho que dar, solo el poco dinero que tenía en sus bolsillos, y las posiciones en la canasta sobre la banca - Yo… yo… no sé cómo disculparme con usted… si lo desea –extendió su mano hasta la canasta que en realidad no estaba muy alejada del sitio donde cayó sentada, terminando por posarla frente a su cuerpo, aguantando el dolor de la pequeña mordida, ignorando la sensación del tibio liquido recorrer la blancura de su piel - Si lo desea… puede tomar lo que guste de aquí, es mi pago por haberle molestado… si no es suficiente tengo algo de dinero, aunque… en verdad no es mucho –se removió en su lugar, no sabía si con ofrecerle algo así acabaría por molestarse aún más, pero no le quedaba otra alternativa que aguardar su respuesta, percatándose de que la primera impresión que estaba dando, seguramente no sería la mejor del mundo.

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Re: ¿Jugarás conmigo? || Marie

Mensaje por Dway el Lun Dic 12, 2016 7:24 am

Dwayne se entretuvo al ver como la chica fue reaccionando de esa manera ante el roce frío de la serpiente, la cual aún hecha de sombras, mostraba una baja temperatura tal y como la tendría una víbora real. Sonrió sin emitir sonido alguno, esperando, admiranco como es que los jadeos ajenos fueron captando más y más su atención, queriendo sacarle incluso más. La serpiente bajo el mandato del moreno se deslizó básicamente por todas las zonas que una joven dama debía ocultar, siendo más ruda en ciertas zonas, solo por querer que ella jadeara un poco más. Dwayne trató de imaginar que clase de voz tendría al gemir, por ello es que su serpiente pasó a actuar con mayor rudeza que antes, pero justo cuando Dway iba a ordenarle otra cosa, la chica se abrazó de su cintura acostádose sobre las piernas del vampiro. Aquello le dejó helado unos instantes al no comprender porqué una extraña estaba tan cariñosa con él, su aspecto no mostraba ser el de las chicas fáciles y por instantes se sintió desilusionado, él no quería encontrarse con una zorra fácil, eso le aburría. Chasqueó la lengua dispuesto a largarse de allí sin siquiera acabar con lo iniciado, pero al ver como la chica se quedaba cómodamente dormida en sus piernas, decidió despertarla por las malas provocando que la serpiente le mordiera en una zona sumamente sensible, donde sabía que le dolería bastante.

' Simple basura... '

La serpiente obedeció a Dway y mordió en la zona interna del muslo bajo la atenta mirada del vampiro, quien se mantuvo serio durante lo que siguió a la mordida. Al oír como la chica se quejó, Dwayne sonrió discretamente, tratando de que no se notara la diversión que el dolor ajeno le causó. Adoptó una seria expresión, de disgusto fingido, al momento en que ella se movió cayendo al suelo. Aplastó a la serpiente, la cual se desintegró al haber 'muerto'. El moreno ladeó el rostro, sus cabellos se movieron y su expresión pasó a una llena de tristeza, siendo nuevamente una actuación de su parte. — La mataste... — susurró débilmente — ¿Cómo pudiste... hacerle eso?  — Dway se mostró dolido por la situación y dirigió la diestra a su pecho, sosteniendo la oscura camiseta, como si verdaderamente le hubiese afectado que su pequeño secuaz hubiese desaparecido. — No solo me tocaste inapropiadamente, sino que asesinaste a mi pequeña compañera, ¿Crees que con esas botellitas podrás pagar el daño causado? — Dway se levantó y se paró frente a ella, teniendo la canasta como lo único que impedía acercarse más a la joven — Eres despreciable, pareciera que ni siquiera has notado lo sucedido— la mirada rojiza del vampiro se clavó en el rostro femenino, separó los labios al momento en que susurró — Eres desagradable — arrastró la última palabra y sus colmillos se alcanzaron a apreciar con un ligero brillo.

' Un asco...'

Dwayne se agachó y colocó una rodilla en el suelo, flectando la pierna contraria, dirigió una mano hacia el rostro ajeno y le sostuvo el mentón — ¿No hay algo más con lo que puedas enmendar tu falta? — la caricia que le dio fue gentil pese a su severa expresión o el trasfondo de la situación. Su índice y dedo medio rozaron el costado de la mandíbula y bajaron lentamente, mas no alcanzaron a tocar su cuello al tener que regresar hacia el mentón y mantener su rostro a una altura prudente — ¿Estás arrepentida? — el pulgar del moreno le carició y subió a sus labios, rozándole con calma — Ella incluso te dio un saludo... entre tus piernas  — susurró acercándose a ella — ¿Lo sientes aún verdad?... el dolor — afiló su mirada y entonces soltó su rostro — Y le mataste... — sentenció con un tono frío, al igual que su expresión.

' Maldita mujer estúpida '

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Re: ¿Jugarás conmigo? || Marie

Mensaje por Marie el Mar Ene 10, 2017 2:13 am

Marie no era una chica tonta, pero aun así no estaba comprendiendo nada de lo que sucedía en aquellos momentos ¿Cómo era posible que hubiera no solo molestado a alguien, sino también matado a una cosa que al parecer le había estado saludando? ¿Qué era lo que había pasado? ¿Cómo todo aquello pudo suceder en un escaso lapsus donde estaba siendo inconsciente de los sucesos?

La joven maga estaba estupefacta, dolida e incluso asustada, aquellos ojos tan rojos como la misma sangre, sus palabras serpentiles, su actitud tan masculina y ruda a pesar de las palabras tan suaves y el leve tacto que le concedía, le hacían retroceder, despertar el instinto más antiguo que cualquier ser tendría, el de buscar salvaguardar su vida, sabiendo sin saber a la vez, que estaba a punto de meterse en un sitio nada sano para sí, pero aun cuando su cuerpo gritaba que debía apartarse del varón, a pesar de que algo en él gritaba que estaba mintiendo, Marie solo podía ver el dolor que tan falsamente el varón estaba intentando expresarle, ella solo intentaba pensar que hacer para mitigar el suficiente del cual le acusaban fue autora, Marie solo quería regresarle felicidad al desconocido, ese era su deseo tanto para él, como para el mundo entero. Una idea muy altruista, pero imposible de llevar acabo.


- ¿Le... le mate? -la voz de la maga temblaba, sus ojos empezaban a hundirse prontos a soltar lágrimas. Estaba dolida, no solo por la mordida que el ser de sombras dejo en su muslo, sino, por el hecho de haberle arrebatado a su desconocido interlocutor un amigo que parecía querer de una manera tan pura - No... no quería... yo... yo lo lamento tanto -las lágrimas empezaron a surcar el rostro femenino, sus mejillas se tiñeron rápidamente de rojo, y sus piernas se juntaron en busca de abrazarse a sí misma, sin poder conseguirlo, trayendo consigo un roce de piel con piel que provoco la abertura de la herida que ya estaba casi cerrada, derramando nuevas gotitas de sangre - Ti...tienes razón... no importa... no importa lo que te de... no podría compensar el quitártelo -su dulce voz ahora era completamente nasal, sus pequeñas manos intentaban limpiar las lágrimas que no se detenían, cayendo como pequeñas cataratas que mojaban sus prendas - Pero... crees que... ¿Pueda, compensarte... de otra... manera? -cualquier ser lógico se lo hubiera pensado muchas veces antes de decir aquellas palabras que podían cavar su tumba, pero Marie no era como cualquiera, ella solo actuaba sin pensar en lo trágico que podría volverse todo - Una cena... o... lo que sea para que estés mejor -sabiendo que aquello no solucionaría nada, la peliclara estaba a punto de decirle otra idea nueva, pero fue entonces que de entre sus largos cabellos una pequeña serpiente albina había salido, intrigada por el llanto de su duella, siseando con fuerza hacia el chico de negruzca cabellera - Lamento haberte despertado -se disculpó al momento con el reptil, quien no tardo en sisear un poco antes de volver a esconderse entre los cabellos de la maga, quien aguardaba una respuesta por parte del varón de quien ni el nombre conocía - Yo soy Marie... ¿Usted quién es? -bien decían que era mejor más tarde que nunca, y eso se estaba demostrando con tan tardía presentación.

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Re: ¿Jugarás conmigo? || Marie

Mensaje por Dway el Mar Jun 27, 2017 7:16 am

—Si, aún le faltaba crecer un poco, por eso … por eso — su voz se detuvo unos instantes y tragó saliva como si el hecho de recordar a su compañera fuese doloroso, como si efectivamente hubiese muerto — ¿Cómo?... ¿Lo... En serio lo lamentas? — ladeó el rostro y entrecerró la mirada mostrándose por momentos un poco más aliviado, 'creyéndole' en lo que decía. Frunció los labios con fuerza y bajó la mirada el tiempo suficiente como para poder sentir como la joven se entristecía y buscaba confort entre sus propias piernas. Le observó, era algo adorable y desagradable, aquella imbécil realmente había creído lo que Dway dijo. No supo si era lamentable o si debía aprovecharse al completo, a veces que algo resultase tan fácil lejos de ser tentador podía tornarse cansino. Antes de poder enunciar algo más percibió como de esos ojos escurrieron lágrimas de tristeza, de arrepentimiento, tal vez de dolor. Contuvo con todo su ser una mueca alegre al verla llorar y con lentitud subió la mano que antes le tocó el mentón para así rozar la mejilla que en breve se mojó con las lágrimas, pero la chica con sus acciones acabó por alejar a Dway quien no quiso tocarla.

Frunció el entrecejo y luego de una pausa premeditada, añadió — Compensar... — murmuró a la vez que negó ligeramente, como si la idea de una compensación fuese irrisoria — Eres increíble... — espetó no como halago, sino como un insulto. Cuando la chica habló de una cena es donde Dway supo justamente lo que le pediría, porque si, le pediría algo pese a todo el teatro que estaba armando por la tragedia sucedida. Claro, no podía hacerlo tan rápido. Nunca podía ser de esa manera. Es en un momento donde el silencio vuelve a hacerse presente donde la mirada del moreno se posó en una criatura blanca salir al exterior, era una serpiente albina, un real contraste a la 'pobre' que esa mujerzuela había asesinado. Quedó perplejo, entonces, por lo que su mirada captó. Sintió interés en ella y en la serpiente, más por esa compenetración que apreció. Demoró en retomar el habla y fue aquella, Marie, quien prosiguió el diálogo interrumpido anteriormente.

— Marie— susurró — Soy Dwayne— respondió suave, nuevamente en un susurro —¿También te gustan las serpientes? — dirigió la diestra hacia la cabellera ajena y le acarició, deslizó los dedos entre esas finas hebras buscando claramente a la víbora albina — Si te gustan tanto como a mí, has de entender si la tuya... también — ladeó nuevamente la cabeza sin acabar esa frase, su mano en tanto quedó enredada entre esos cabellos largos y claros, eran suaves siendo totalmente inesperado para el vampiro — Si verdaderamente te arrepientes, aliméntame — le sostuvo del cabello con firmeza en un intento por no jalárselo, mas no fue suave — Gracias a Nate conseguía parte de mi sustento— su voz pasó a ser más suave — Tomarás su lugar, aunque él era irremplazable... — la mano que quedó libre se apoyó en una de las piernas ajenas — Al menos tú, tienes un recuerdo de él.. — volvió a falsear tristeza y con lentitud movió aquella mano buscando el tocar directamente su piel, quería sentir las marcas que la serpiente había dejado en esa piel, deseaba sentir si sería tan suave como lo parecía y, por sobre todo, sintió un inmenso deseo por degustar la sangre de alguien tan estúpida como lo era la linda Marie.

— Lo harás, ¿Verdad? Lo harás por Nate — trató de sonreír aún con esa falsa tristeza, se notó una sonrisa forzada ya que era una propia de alguien que iba recobrando, en parte, la armonía y el buen ánimo — ¿Me ayudarás, verdad Marie? — su mano demoró pero finalmente alcanzó esa delicada zona que 'Nate' había mordido, aquella donde se sentían las incisiones y la sangre escurrir lentamente, mojando los dedos del vampiro. Si no fuera porque a ese punto su mirada era ya roja, esta habría mostrado un cambio de color evidenciando su sed — Salvo que... que no lo sientas de verdad, que solo lo digas por... por cumplir — su aflicción fue evidente e incluso retrocedió escasos centímetros, como si dudase — Marie... — y allí dejó una frase sin finalizar, quedándose con una interrogante que buscaba hacerla caer más pero que, dada la situación, era mejor soltar más adelante.

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Re: ¿Jugarás conmigo? || Marie

Mensaje por Marie el Dom Jul 16, 2017 12:26 am

Las lágrimas de la joven seguían fluyendo con fuerza, viéndose detenidas momentáneamente ante la aparición de su amiga reptil, pero no por ello el dolor en su pecho se había disminuido, después de todo, la culpa le estaba carcomiendo de un modo que no había creído posible, ella si bien nunca había perdido a alguna de sus adoradas serpientes, no significaba que no comprendiera lo que se sentía  el ya no poder tenerle a su lado, porque la joven maga sabia en su interior que si perdiera a aquellas amigas inseparables que cargaba en todo momento junto a si, una parte de su corazón y alma quedarían completamente muertas, porque ¿Cómo seguir siendo el mismo cuando un ser amado se va?

Por ello su mente se quedó perdida, escuchando lo más relevante de las palabras ajenas, siendo lo que más impactaba en ella los gestos dolidos de varón cuyo nombre finalmente pudo saber. Sin embargo, todo retomo a la tierra en cuanto los dedos masculinos se entrometieron entre sus muslos, tocando la zona de aquellas mordidas dejadas por el difunto, y no es que el cabello jalado le hubiera sido poco y nada, sino que semejante zona acaricida era por demás intima, un territorio prohibido que no sabía si era correcto Dway tocara o tan siquiera mirara.


- No… no me molesta tomar su lugar como alimento… pe…pero Dway… ¿Tiene que alimentarse de ese lugar? –el sonrojo cubrió la faz de Marie, estaba casi temblando, su cuerpo podría no ser el más observado por los hombres o el primero que alguien desearía escoger, sin embargo eso no quitaba que fuera suyo y el pudor de su ser tan grande que sentía explotaría en cualquier instante - Su…supongo que usted es un vampiro o similar ¿Cierto? –estaba sacando conjeturas, sin embargo no había que ser un genio si tras tocar sangre pedían alimentarse del ser que estaba expidiéndola, al menos para Marie no habían muchas razas salvo las infernales que consumieran sangre - Podría ser… del… cuello o similar… es que… justo en ese sitio es muy…


Sus palabras se vieron rápidamente cortadas tras escuchar pasos acercándose, percatándose solo entonces la albina del horario en que estaba, seguramente era algún vigilante nocturno o policía quien hacia recorridos para garantizar la seguridad de aquellos que transitaran el parque, o, nunca se sabe, quizás solo iban a tomar una siesta, cuidar las plantas, o destrozar el lugar pero, el hecho de esta en una posición tan comprometedora con el pelinegro no era para nada favorable, seguramente terminarían presos por actuar de manera obscena en un sitio público como aquel, y la pequeña dama dudaba tener el dinero suficiente para pagar una fianza, sin necesidad de llamar a su familia, todo porque la venta del día no fue demasiado buena.


- ¿Po…podemos irnos a otro lugar? A donde quiera… pero, en el parque que se alimente de mi… suena tan… –sus finos dedos jugaban con un mechón de su cabellera, enredándolo y desenredándolo entre su pequeña mano, le costaba hablar, mucho más si era un tema que desconocía, ampliando su pudor - Tan… obsceno… –finalmente dijo la palabra que tanto le costó pronunciar, temiendo no solo hacer sentir mal al chico, sino también, avergonzarle al grado que ella misma estaba, sin embargo las cosas eran mejor decirlas, aunque muy posiblemente todo terminara por complicarse aún más, de lo que ya estaba.

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