Ayúdame a teñirlo todo de rojo || Priv.

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Ayúdame a teñirlo todo de rojo || Priv.

Mensaje por Hachimenroppi el Mar Nov 22, 2016 7:34 am


Aquella era una bella noche iluminada exquisitamente por las estrellas y la propia luna, grande, hermosa, perfectamente ubicada sobre el cielo impidiendo que todo aquel que le viese apartase la mirada debido a lo brillante que estaba en tal velada. Las luces citadinas no podían equiparar su brillo o hermosura de lo natural, de aquella esfera situada a una distancia tal que parecía ser, aun en esa época, inalcanzable para muchos. Roppi la observó durante horas, atento a cada cambio de posición y a las escasas nubes que osaban en ocultar tal belleza. Para el demonio tal brillo espectacular era abominable, por ello es que le observaba con tanto afán, para mantener fija la figura redonda de semejante luna en sus pensamientos, para así tener una nueva razón con la cual odiar y sentirse miserable. Necesitaba de tal sentir, su cuerpo lo pedía, por ello es que, tras no poder apreciar bien la luna en el tejado de su residencia, abandonó esa comodidad y se dirigió en un recto camino siguiendo una línea que según él le acercaría más a esa luna que tanto odiaba.

Como si de un gato callejero se tratase, pasó de techo en techo, saltando a cada árbol que pudo, colándose por terreno prohibido un sin fin de veces, sintiendo la necesidad de que alguien le notase y le golpeara, que le frenara, porque estaba seguro que de seguir querría romper esa luna y al no poder conseguirlo, las cosas no resultarían bien. Puede parecer estúpida su forma de pensar, pero era la única que conocía y con la cual aún seguía vivo pese a ser considerado un suicida en potencia, quien con cada paso que daba solo se acercaba a un cruento final patrocinado por sí mismo. El moreno se detuvo una vez se aproximó al cementerio, el cual estaba a una distancia considerable de la catedral que imponente se alzaba en tal terreno. Roppi se distrajo un momento al visualizar las lápidas y los mausoleos tremendos ubicados en ciertas zonas, creyó que, si iba a ese sitio, su padecimiento podría empeorar y por ello es que no dudó en ir.

El aroma del lugar le fascinó, olía a muerte, a polvo, olía a soledad. El sonido que sus pasos producían era encantador, ya que sus pies descalzos fueron encontrándose con piedras y ramas, con trozos de planta, con pétalos marchitos. En Hachimenroppi nació un deseo travieso, uno relaciondo a la muerte, por ello es que buscó la lápida más descuidada y se subió a ella para mantenerse en cuclillas, sintiendo el frío de la roca donde se puso. Sus pies dolían, se había lastimado al caminar por el sendero irregular y por los matorrales que rodeaban aquel sepulcro. Volvió a mirar al cielo buscando a su 'vieja' enemiga, la luna; levantó la zurda buscando el alcanzar inutilmente tal cosa, pero su mirada se desvió a las vendas que cubrían su brazo y que se expusieron al bajarse la larga manga de su chaqueta, la cual estaba terriblemente puesta al no cubrirle los hombros, sino solo los brazos.

— Le falta rojo... — murmuró y sin bajar esa mano sacó de su bolsillo un cuchillo, delgado y filoso, con un mango oscuro y una hoja platinada, le alzó e inició un corte desde un poco más arriba del codo y ascendió hacia la muñeca, dejando un corte ladeado y profundo, desde el cual la sangre fue bajando por la nívea piel del demonio hasta empapar los retazos de vendas que quedaron pegados a su piel. Su manga se fue humedeciendo, quedando más oscura, más roja, guardando un curioso aroma a sangre, no solo la propia, ya que en esa tela incontables muestras estaban siendo reservadas sin tener un plan, simplemente el deseo de oler a sangre y muerte. Bajó esa mano y la movió para empapar con sangre la tierra que cubría el sepulcro e incluso a la lápida misma, ensució sus pies y el pantalón, dejó la mano hacia el suelo y la sangre fue chorreando sin pausar ante lo extensa de la herida. — No es... suficiente —murmuró y relamió sus labios, queriendo más, olvidando la odiosa luna que insistía con iluminar el cielo nocturno, inclusive dejó de lado el pensamiento sobre profanar aquella olvidada tumba que, seguramente, contendría el peor de los cadáveres que un demonio podría ver.

Atuendo:


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Re: Ayúdame a teñirlo todo de rojo || Priv.

Mensaje por Jamal el Mar Nov 22, 2016 10:15 am


-Qué noche más encantadora - Pensó el demonio quien consumía su cuarta víctima en la noche, la dulce alma que se deslizaba por sus entrañas calentando todo su ser, invadiendo a este como líquido vital, llenándolo al menos una mísera parte de su capacidad, lograba por lo menos aumentar el ansia de más en su ser; la joven, la cual reposaba en sus brazos como la amante en turno, dispuesta y embriagada por el dulce sabor de la mentira en sus labios. Daba pena, lastima tal vez, ver como hermosas mujeres daban sus almas para el placer del demonio, uno que no le importo devorarlas hasta acabar con sus almas sin sentir un mínimo toque de satisfacción o culpa, ni siquiera de ¿respeto? pero pensar en eso requería algo más que respeto por sus víctimas, requería algo de decencia y eso era algo que Jamal no poseía.

Dejar el cuerpo caer fue la forma de despedirse de ella, ni siquiera recordó el nombre de la femenina solo el toque suave de sus cabellos le dejo la sensación del pelaje de un gato, ¿por qué pensó en eso? ni siquiera él lo sabía, su mente era un completo desorden en cuanto a decisiones o peor aún deseos, daba lo mismo estar o no en el mismo lugar siempre que se divirtiera no importaba. Levanto la vista y al alzar esta hacia el cielo, que estaba completamente iluminado por aquella luz blanca y opaca que daba la Luna, cerró los ojos quedándose así por unos instantes, sobre aquel nicho donde residían los restos de sus últimas víctimas, descansando donde ahora lo harían al menos, ya que, deshacerse de los cuerpos resultaba más sencillo en el cementerio por ello se encontraba ahí a esa ahora de la noche y esa fue la razón por la que vio a ese intruso.

Lo reconoció nada más entrar, por ello la expresión en su rostro fue de dicha, si ustedes llaman a eso dicha claro está, al hecho de querer causarle dolor y agonía al maldito desgraciado que le puso ese collar, porque si señores Jamal portaba un collar de mascota, tal vez no visible a todo el mundo, pero ahora tenía un Amo, y aquello era lo que más había lastimado no solo su orgullo si no su ego. Le dirigió una mirada reprobatoria, bufo molesto y se cruzó de brazos dando media vuelta, sería mejor alejarse de él para el resto de su vida, pero, siendo honestos Jamal necesitaba a Izaya tanto como las almas que consumía, y le dio repugnancia tal hecho, no quería sentirse atado a nada ni nadie, así que aquel collar con el título de mascota no era lo que más deseara en su vida, deseaba quitárselo a como diera lugar, al menos si eso era posible- Entonces tendré que engañarlo - La respuesta salió grácil de sus labios y sin pensarlo mucho volvió a girar para buscarlo con la mirada - Ah , ahí estas - Dijo al verlo descubierto, pero al ir avanzando noto algo inaudito, el aroma que ese otro emanaba no era el mismo, por ello se detuvo justo cuando ya su figura había salido al campo de visión de ese otro ...¿impostor?


Sus pasos se detuvieron por completo desde donde estaba aquel impostor era mucho más alto puesto que estaba sobre una de las tumbas, algo desbaratada, pudo advertir, pero a Jamal le daba igual el gusto de cada quien, así que no tuvo que levantar su mirada, no tanto al menos, como para hacerse notar a ese otro Izaya, frunció el ceño pues al estar más cerca, el aroma no era el mismo, así que trajo nuevas dudas, ¿sería una simple casualidad? Dudo, pero de igual manera se vistió con aquella sonrisa cínica que solía adornarlo, levanto las cejas con un toque característico del ser coqueto que era y sin más. Entonces lo comprendió, aquel endulzante aroma no era el de Izaya, era el olor inconfundible de la sangre llamándolo, entre cerro la mirada mientras chasqueaba la lengua.

-Hace buena noche ¿no?

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Re: Ayúdame a teñirlo todo de rojo || Priv.

Mensaje por Hachimenroppi el Lun Nov 28, 2016 6:11 am

Notó prontamente la presencia de una persona en su cercanía y, no era cualquier persona, era alguien con quien compartía esa esencia maldita presente en todo demonio. Roppi pensó que llevaba ya buen tiempo sin toparse con otro demonio, era algo anormal para su vida pese a que tal raza siempre le gustó muchísimo al compartir muchos de sus 'ideales', si es que se les puede nombrar de esa manera. Movió lentamente su mano dejado que la sangre escurriese por la lápida y le restó importancia al ver como aquel hombre de cabellera tan negra como la propia invadió su territorio, acercándose demasiado, por lo cual Roppi se alertó.

— Es una noche horrible — respondió en un tono suave y lento — Sería perfecta si esa luna  — y al mencionarla la señaló con la mano que tenía el corte — No fuese tan brillante o si las nubes hicieran un mejor trabajo — luego bajó la mano solo un poco para poder mirar su propia herida — Aunque... es insignificante esta luna teniendo a un congénere frente a mi — Roppi afiló la mirada y guardó el puñal que por instantes sostuvo — ¿Vienes a buscar pelea? — preguntó al no creer en la casualidad de que dos seres infernales se encontrasen en un sitio tan desolado como lo era aquel. Roppi bajó del soporte que tenía en la lápida y rápidamente se puso frente al otro, quien apenas si le ganaba en unos centíemetros de altura, dos quizás — Tú... — al estar frente a él observó aquel collar en su cuello, podía reconocer la placa que portaba, era la que Izaya solía utilizar al marcar 'sus juguetes' y por ello supuso que se conocerían o que, tal vez, aquel demonio era un verdadero estúpido. Alzó la mano y la dirigió al cuello contrario, rozó sus dedos por la piel antes de tocar el collar en sí.

— ¿Por qué un demonio accedería a tal humillación? — las puntas de sus dedos ensuciaron con la sangre la piel del otro, bajó su mano sin dejar de tocarle — ¿O es que te gustan esas cosas?  — Roppi se mostró serio y se acercó mucho más al otro para mirar mejor el collar, se acercó a tal punto en que casi le tocó con la nariz, aunque tuvo que agacharse un poco para estar cómodo — ¿Le pusiste uno tú también?... — susurró brevemente, alzando la mirada para encontrarse con la ajena, pero sin cambiar su postura, tampoco se alejó ni sintió temor al estar ante otro ser como él.

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Re: Ayúdame a teñirlo todo de rojo || Priv.

Mensaje por Jamal el Lun Nov 28, 2016 7:57 am

Jamal no pudo evitar ampliar su sonrisa, misma que salía burlona de sus labios, pues coloco su mano sobre su barbilla sosteniendo esta con el pulgar y su índice mientras lo hacía, ¿había algo más divertido que un demonio quejumbroso? no lo creía, por ello se quedó en su lugar observando divertido al otro notando la forma despectiva con la que hablaba de su tan adorada Luna.

-Vaya, vaya...- se detuvo a medias de soltar un comentario sarcástico y mordaz para escuchar mejor, levanto ligeramente el rostro lo cual le dio un toque arrogante a la forma en que dirigía su atención al otro. Levanto las manos riendo ahora más divertido que antes - Vengo en son de paz, simplemente me acerque a ver quién era el que irrumpía en mi comida -sus dedos se doblaron dejando ver una mirada maliciosa la cual cambio abruptamente al sentirlo ahí parado frente a él, Jamal sabía que no tendría oportunidad peleando, no era bueno y no le importaba, no estaba en sus prioridades pelear puesto que no era divertido, solía ser tedioso y molesto.

Bajo los brazos sin dejar que su sonrisa maliciosa y burlona desapareciera de su rostro pesé a la cercanía del otro claro está, lo examino como si lo evaluara, solo que se sorprendió un poco al sentir como le tocaba, no porque no le gustara el tacto de otros sobre su piel, le gustaba en realidad solo que por alguna extraña razón desde que el maldito de Izaya había puesto esa condenada cosa en su cuerpo no le gustaba que nadie le tocara dicha prenda. Jadeo e instintivamente la diestra se movió algunos centímetros hasta su cuello sin detener al otro, pues ni siquiera alcanzo a llegar a la zona de pecho, no, se quedó a medio camino. ¡Ah, tenía que preguntar!, hubiera preferido pelear con él, aunque el mismo Jamal se jactara de hacer algo tan complicado como eso.

-Humillación, claro- bufo molesto pues había sido el mismo término que el moreno había utilizado para ello, humillante - ¿Tengo cara de que me gusten esas cosas? ¿Que eres su hermano o gemelo o alguna maldita cosa parecida? Miraste la placa ¿no? - La cercanía le puso en defensiva, pero no se movió solo arrugo la frente mientras trataba de entender quién demonios era ese tipo, un demonio claro, ¿pero ¿quién, sería fuerte?  sería lo necesario para aprender de él, o debía dejarlo como método de diversión para molestarlo todo lo posible, sería su forma de desquitar tan terrible estado.

-Claro, le puse algo que es mucho mejor que eso.-Su voz salió casi encantadora como si hablara con un amante con una de esas mujeres a las cuales engatusaba con un poco de palabrería, levanto más el rostro intentando evitar el contacto del otro y dar dos pasos hacia atrás.

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Re: Ayúdame a teñirlo todo de rojo || Priv.

Mensaje por Hachimenroppi el Sáb Dic 17, 2016 5:57 am

— Comida...— la mirada de Roppi se fijó en la boca ajena, luego en sus ojos — ¿Qué perseguías? — dependiendo de su respuesta es si Roppi cambiaba su tranquilidad a hostilidad o no, si el otro se atrevía a mencionar la raza equivocada, Hachimenroppi le atacaría sin dudarlo. Se mantuvo atento a cada movimiento del otro, no porque el mayor fuese a temer, sino que estaba claro quien de los dos tenía mayor experiencia en la vida, por eso Roppi veía a semejante demonio como una simple criatura inferior a él. Alzó la mirada desde el collar y cuello ajeno para dirigirla a sus ojos, se alejó un poco pero guardando una íntima distancia con aquel — Tienes cara de muchas cosas, niño — la expresión de Hachi se mantuvo serena, no mostró burla o enfado, tampoco sorpresa ni curiosidad, estuvo neutral en todo momento — ¿Gemelo? — fue esa palabra la que dejó al mayor un tanto confundido, comprendiendo algo tarde el porqué de ello — Ah, es cierto, nos parecemos — y eso era quedarse corto, puesto que tanto padre e hijo poseían el mismo aspecto, ni siquiera cambiaba su altura o su voz, solo sus atuendos y la entonación al hablar, además claro de sus propias personalidades — Supongo que es fácil confundirse...  — mencionó despreocupadamente, como si el ser confundido con un vendedor del mercado negro no fuese lo suficientemente complicado.

— ¿Le apuñalaste?  — preguntó mostrando recién en ese momento una suave sonrisa, una maliciosa — A Iza suelen apuñalarle ¿Lo sabías?  — alzó la mano herida y se tocó el mentón, dejando allí sangre también — ¿Por qué retrocedes? — Roppi avanzó la misma distancia que el otro retrocedió — ¿Será que me tienes miedo? — eso le causó gracia — Si yo te doy miedo, ¿Iza te habrá espantado lo suficiente?, que adorable... — lo último lo masculló con un odio tremendo, no por el demonio ante él, no porque le temiese, sino por el estúpido de su hijo. Llevó ambas manos al cuerpo ajeno, concretamente a su cuello y con total calma le arrancó el collar que portaba — Un demonio no debería llevar eso, es patético, me da asco el solo verlo — y lo tiró al suelo, sin siquiera ver como el collar caía en la tierra — Tendré que enseñarte como educar a mi hijo — mencionó como si fuese normal aquel tipo de conversación — Que llegue a corromper a un demonio para usar esa basura... no se si es digno de elogios para él o insultos a ti, dime niño, ¿Qué prefieres?  — mantuvo las manos cercanas al otro y le tomó de las mejillas acercándolo por la fuerza a si — Si no lo matas, seguirá jugando contigo, hasta el punto en que seas tú quien muera... — con eso se notaba claramente la opinión que Hachimenroppi tenía sobre su propio hijo.

— Aunque... en estos momentos — ladeó el rostro y miró el hombro de aquel — Lo importante sería presentarnos ¿verdad?  — dijo con cierta pereza, se apoyó en el otro con total normalidad — Eres cálido, por eso los gatos te persiguen...  — con ello se refiría única y exclusivamente a Izaya — ¿Tienes nombre o algo así? — preguntó en un susurro qe estuvo muy pegado al cuerpo contrario — Yo me llamo Roppi... no, Hachimenroppi, Roppi es mi apodo — aclaró mostrándose despistado inclusive — Aunque es igual, dudo que te importe siquiera  — se alejó un poco para mirarle — ¿Y bien?, ¿Me dirás por qué o cómo te hizo suyo?  — preguntó finalmente dedicándole una mirada fría.

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Re: Ayúdame a teñirlo todo de rojo || Priv.

Mensaje por Jamal el Sáb Dic 17, 2016 9:28 am

Era ligeramente intimidante el aura de ese demonio, sin duda alguna parte se debía a ese poder que parecía despedir sin darse cuenta, o ¿en realidad así era? por ello Jamal se sintió oprimido siendo un demonio joven era incluso algo normal, desvió la mirada hasta donde debía encontrar la dirección donde estaban sus víctimas, este sonrió ligeramente ante el recuerdo grato que fue devorarlas lo que le hizo recomponerse fue exactamente eso, su bien aventurada glotonería. - Humanos, son los que tienen el alma más deliciosa - Ladeo el rostro esperando su reacción, no porque en realidad le interesara, si no que ver aquella tranquilidad en ese rostro le causaba muchas cosas.

Se tensó ligeramente, la palabra "niño" no es algo que le gustara para que lo describieran mucho menos para que se dirigieran a él, por ello dirigió una mirada más indiferente, estaba por marcharse, si interés había terminado al menos hasta que ese otro dijo algo sumamente interesante, por fin algo que valía la pena de enterarse. Así que acepto quedarse intrigado y motivado por la curiosidad.

Rio divertido y algo cínico para ser honestos, Apuñalar a Iza, jamás de la hubiera ocurrido, más que nada porque Iza era su maestro, había aprendido tanto de él como el otro había tenido diversión de Jamal, su relación era así mucho antes de que el otro lo proclamara como su mascota -Claro que no me das miedo, ¿debería sentir miedo? - se había inclinado hacia delante con las manos sobre la cintura y aquel toque desgarbado que solía caracterizarlo, cambio la posición de su rostro al mirarlo fijamente e hizo aquello, pudo sentir el tirón sobre su cuello y aunque odiaba tal artilugio lo observo caer al suelo ligeramente abatido, se relamió los labios y ensancho la sonrisa burlona, por fin se había librado de esa maldita cosa.

-Oh, ahora has dicho algo muy interesante, ¿me enseñaras? - Jamal sabía que el aprender de otros demonios era algo sumamente productivo por ende siempre pondría tales conocimientos como la mejor forma de pago o provecho que otros podrían darle, tenía toda su atención, escucho atento con bastante interés, había llegado a pensar que Iza no tenía familia, pero ahora la suerte le había pagado con el premio mayor, por lo que no pudo evitar que su sonrisa se volviera mucho más amplia y tras contestar al acercamiento del otro, relajo su cuerpo, completamente, en sumisión aparente - Que te parece¿ si mejor lo volvemos en elogios para mí ? puedo ser un buen pupilo - digo casi insinuante, bajo la mirada ante la advertencia de ese moreno, jamás creyó que Izaya podría querer matarlo, tenía otra opinión de él pero era cierto que lo tomaría en cuenta, uno nunca sabía.

-Claro - Su risa salió divertida de entre sus labios y se cruzó de brazos admitiendo que podría tener razón, "cálido" sin duda era algo que traería en sus pensamientos cuando volviera a ver a ese Amo desconsiderado. -Me llamo Jamal, no recuerdo si tengo un apodo, pero tú puedes decirme como te plazca- Enarco la ceja mientras por inercia llevaba la zurda hasta su cuello, sentir este sin la prisión del collar le era demasiado agradable - No, me interesa, me interesa todo de ti - Y no lo decía por alardear, si podía sacar ventaja de Roppi para darle una lección a Iza, la tomaría le costara lo que le costara.

Le observo y advirtió esa mirada fría que parecía invadirlo cada tanto, pese a la forma desganada con a que parecía moverse, eso solo hacía que los sentidos de Jamal se pusieran a la defensiva, tuvo que obligarse a mostrarse calmado y relajado a lado del demonio -Es una larga historia - se cruzó de brazos levantando el rostro para recordar - Digamos que me topé con él buscando algo de diversión y ...aprendizaje - comenzó a caminar solo para moverse no porque se alejara del todo, simplemente quería estar activo por lo tanto regresaba su vista al otro de manera fugas cada tanto. - Soy un demonio joven, como te habrás dado cuenta, nunca hubo nadie que deseara compartir su sabiduría y estoy hambriento por aprender.

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