Ina Bauer |Private

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Ina Bauer |Private

Mensaje por Sla Nikiforov el Sáb Nov 12, 2016 3:55 am

Ina Bauer:Conocido por ser un movimiento que se requiere flexibilidad,
equilibrio y fuerza en las piernas, no es un movimiento para cualquiera.

El último movimiento que había estado practicando hasta el cansancio había sido el corte para salir del Ina Bauer a una Águila externa. Pensaba de forma recurrente en ello cuando no estaba practicando, se mentalizaba pues el primer paso para dominar las figuras era precisamente convencerte que era posible hacerlas. Una vez lograra aquellos movimientos podría seguir avanzando. Avanzar. Siempre que se encontraba con un problema del calibre dificultad relacionado con el hielo, no podía alejar las tiernas memorias de su vecinito: "Ren". El enano había tenido un montón de dificultades para adaptarse en un principio a las actividades sobre hielo, sobre todo por la contextura de su cuerpo robusto. Él siempre lo había apoyado y explicado paso por paso cómo hacer las cosas. Le gustaba mucho pensar que Katsuki era una especie de modelo a seguir, sí era cierto el enano era cinco años menor que él, pero pese a sus limitantes físicos y su falta de flexibilidad siempre lograba dominar el reto que le ponían por delante. Era tan terco y perseverante que en más de una ocasión Sla había sentido celos. Pues era como si una vez entrados en la pista sus personalidades cambiaran: Él se volviera el inseguro con los nuevos retos y Ren adquiriera una extraña confianza que le impedía apartar la mirada de él.

Muy en el fondo Sla había deseado seguir el desarrollo de su amigo, ver como evolucionaba y se convertía en un monstruo al cual enfrentar en la pista entrados en una competencia. Pero la realidad fuese dicha esas posibilidades se habían agrietado hacía bastante tiempo. Los padres de Ren por más amables que fuesen tenían muy claro que el enano iba a tener que seguir con el negocio familiar, o quizás él se equivocaba Ren entrenaba a su ritmo preparándose para ingresar a la categoría senior llegado el momento. Sí era el caso y se volvían encontrar en una pista como rivales, Sla no iba dudar en poner toda la carne sobre el asador, fácil no iba ser vencerlo, después de todo era uno de los mejores patinadores.

—¿En qué piensas, Nikiforov? —se preguntó así mismo con las rodillas temblando, recargado del barandal que contenía y marcaba los limites de la pista de hielo. El vaho por el frío salía de entre sus labios y la nariz ya se le había coloreado de más. Se reprochó o estar concentrado y la imagen del regordete Ren llegando a su lado para preguntarle "¿estás bien?" venía a él.

—Deberías tomar un descanso, Sla —dijo uno de los compañera de pista que pasaba a su lado deslizándose por la fría pista.

—Sí... un descanso —chasqueó la lengua enfadado mientras patinaba de regresó a sus pertenencias. Despejaría la cabeza dando una vuelta, después iría a casa y mañana volvería a intentar la secuancia. Quizás iría a visitar a sus padres o en su defecto, una idea surgió casi de forma imprevista y apremió a su celular.

Media hora después, ajustando apenas el tiempo adecuado se encontraba afuera del colegio donde la madre de Ren le había dicho que Ren estudiaba. Se encontraba un poco ansioso por verlo, había estado pensando en él y escucharlo quizás era lo que necesitaba para distraerse. Había pensado en que fuera una "sorpresa" pero su apariencia llamativa no ayudaba mucho, con diecinueve años aún llevaba el cabello albino hasta más allá de media espalda, en ese momento una cola alta, se había tomado un baño en la pista y sólo usaba jeans, polera y una sudadera, todo negro. A su hombro el equipo de patinaje. Esperaba ansioso procurando ignorar las miradas que captaba. Esperaba que Ren lo reconociera, si no lo hacía se iba a deprimir aunque tampoco lo iba a culpar, había pasado poco más de un año desde la última vez que se habían visto.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Ren el Sáb Nov 12, 2016 7:38 am

Desde que había llegado a la ciudad solo tuvo una cosa presente en sus pensamientos, necesitaba ver a su mejor amigo, por ese motivo es que apenas dejó su equipaje en casa se dirigió a la de sus vecinos para saludar a Sla y a su familia, incluso a su mascota. Grande fue su sorpresa al enterarse de que el mayor se había mudado, lo cual le dejó una sensación terrible en su interior, puesto que de un momento a otro la promesa sobre esperarle se había roto. Aún si Ren no hubiese avisado para así darle una sorpresa al mayor, no creyó posible que Sla no estuviese en casa. Si bien entendía que a su edad lo normal era el adquirir mayor independencia, no lo aceptó, puesto que aceptarlo sería admitir que Sla había faltado a sus palabras, las cuales habían sido su único modo de soportar la lejanía. Ren se deprimió aquella tarde y agradeció el tener la casa para sí solo, puesto que así nadie le vería llorar, nadie le diría que debía comer o que debía dormir adecuadamente en su cama, nadie le molestaría. Ren se quedó entonces dormido en la sala de estar, abrazando su bolso, mirando el reloj de la pared hasta que no pudo más y el cansancio le forzó a dormir.

Al día siguiente se despertó temprano, estaba acostumbrado ya, así que no tuvo problemas con alistar todas sus pertenencias para asistir a clases, puesto que el semestre había iniciado y ya se encontraba matriculado. Pensó en llamar a Sla, quería oírle, necesitaba preguntarle tantas cosas, pero al momento en que tuvo el teléfono en sus manos no pudo escribir ni marcar número alguno. Le faltó confianza, le faltaron ánimos, así que dejó tal idea para más adelante, lo primordial para él era asistir a clases y comportarse como el buen chico que siempre tuvo que ser. Su primer día de clases fue regular, no hubo nada destacable y así sucedió con los tres días que le siguieron, llegando al viernes, día donde las clases acabaron un poco más tarde de lo normal, lo cual no molestó en lo absoluto a Ren, quien casi prefería salir más tarde para así ocupar más de su tiempo en las tardes.

— Debería llamarle ya... — susurró sin ánimos, aburrido y cansado, caminando a un paso increíblemente lento tras salir de su aula de clases. Sus compañeros iban en grupos, animados, conversando distendidamente, pero él se encontraba en su mundo, uno que estaba sumido en pensamientos tristes y acongojados, puesto que algo tan importante como el ver a Sla a diario ya no sería posible, lo cual le mantuvo decaído lo suficiente como para seguir durmiendo mal sin tener siquiera una buena alimentación, siendo esa la razón de su poca fuerza o ánimo. Apenas si sostuvo la tira del bolso que portaba, teniendo sobre este su chaqueta oscura, quedando vestido solo con el pantalón de la escuela gris y una camisa blanca acompañada de una corbata negra.

'Te extraño tanto...'

El recordarle le sacó una suave sonrisa, la cual le motivó a finalmente marcarle, así que sacó su teléfono y obsevó la pantalla durante unos segundos, caminando aún en dirección a la entrada principal que estaba algo alejada del edificio donde estudiaba. La pequeña confianza obtenida solo con su recuerdo fue mermada por la distracción que un grupo de estudiantes le provocó, entre susurros y balbucéos, la atención de Ren se sumó a la que el grupo poseía por algo en la entrada. Ren no podría haber adivinado que el motivo de tal alboroto era Sla, así que dejando que su curiosidad fuese saciada apresuró el paso, caminando algo alejado de la muchedumbre, pero no tanto como para perder de vista lo que tal grupo estaba mirando. Al llegar ya a la entrada se detuvo cerca de uno de los pilares que decoraban tal sitio, solo fue un momento en que su mirada se topó con un hombre alto de cabellera platinada, pero ese momento bastó para que Ren supiese de quien se trataba. Dejó de avanzar y torpemente guardó el teléfono, no tenía caso tenerlo en sus manos teniendo al propio Sla esperando en la entrada de su escuela, en su inocencia, pensó que había ido a verle solo a él, sino ¿Qué otra cosa le tendría allí? Tal pensamiento consiguió alegrarle lo suficiente como para que una sonrisa incontrolable apareciera, toda su amargura se disipó y su corazón latió rápidamente al verse expuesto nuevamente ante aquel hombre.

Con timidez se fue acercando, no sabía si Sla le había visto ya que la mirada de Ren quedó algo baja y con dificultad se metió entre las personas que rodearon a Sla queriendo conocer su nombre o buscando saber su número, lo normal, Ren siempre le vio rodeado de personas. Sla era como una estrella, una brillante y majestuosa estrella, un ser incapaz de pasar desapercibido de la mirada de hombres y mujeres. Ren seguía admirándole por aquel brillo que siempre veía en él. Para cuando consiguió acercarse lo suficiente se encontró a un costado de Sla y titubeó su saludo, apenas audible, así que alzó la voz un poco más para poder captar su atención  — Sla... — salió bajo en un tono aún inmaduro de voz y tan pronto como dijo tal nombre elevó su mano libre y le jaló de la manga de la sudadera, puesto que no solo en edad aquel era mayor, sino que su altura también era más que la de Ren — Si me hubieses avisado, me habría apresurado  — dijo sin elevar la voz ni la mirada, sonriendo por la sola idea de tenerle ante él, pero su mirada se quedó fija en el brazo contrario, preparándose mentalmente para poder mirar su rostro y hacer contacto con la penetrante mirada azulina de Sla.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Sla Nikiforov el Sáb Nov 12, 2016 11:58 pm

La espera sin duda era una de sus mejores atributos. Sabía ser paciente sobre todo si iba con un propósito. Pero esperar un sitio también tenía ciertas desventajas, tales como pensar mucho, seguía clavado en el Ina Bauer no completado y en el modo tan humillante en que siempre terminaba por convertir la rutina en un desastre. No había remedio más que ver que tan bien servía la presencia de Ren. Sin embargo, no pudo evitar hacer una reflexión rápida sobre su propia visita: ¿por qué el colegio de Ren estaba tan cercano al lugar donde antes vivían los dos? Después de todo su vecino se había mudado, y el nuevo lugar no estaba cercano a su vivienda. Torció los labios. No obstante una voz llamó su atención, era una dulce adolescente de ¿16 o 17 años? no era mucho más joven que Sla pero si lo suficiente como para llevar un uniforme escolar. Sonrió con amabilidad cuando le preguntó si esperaba a alguien.

—Sí, a un amigo —contestó sincero antes de empezar una platica amena sobre la posibilidad de ir juntos después de que su amigo saliera, pues si el chico era guapo seguramente esperaba a alguien bastante atractivo: entre seres hermosos se entendían. Sin embargo, otra chica más llegó y otra, después llegaron los chicos y por último uno que otro seguidor del patinaje sobre hielo local.

Sí, en cualquier otro momento la situación hubiera sido agradable pero justo en ese instante Sla no tenía muchos ánimos como para estar con un montón de desconocidos. Por otro lado fijo su especial atención en un chico de cabellos negros, y en otro, y en otro. Oh por dios, ¿dónde estaba Ren? ninguno de ellos era Katsuki. Sacó su móvil sólo para corroborar el mensaje. El nombre de la escuela era el mismo que su tía -forma cariñosa de llamar a la madre de Ren- le había indicado. ¿entonces por qué no aparecía?

Ladeó el rostro al tanto pasaba un mechón de cabello que había escapado de su cola de caballo por detrás de su oreja. Sin embargo alguien le llamó por su nombre, reconocía la voz, alzó la mirada pendiente del panorama, Ren debía aparecer en cualquier instante, casi por reflejo empuja a la persona que le cogía del brazo, pero al fijarse quien le sostenía parpadeó confundido.

—... —quedó boquiabierto al ver a su lado al enano que buscaba y aspiró por la boca—. ¡¡Piggie-kun!! —dijo de cariño haciendo alusión al sobrepeso que al parecer no poseía más. Se giró hacia el otro, dejando en un momento al otro a todo el mundo en un segundo plano. Se flexionó sólo un poco para cogerle de las mejillas y aplastarlas mientras acercaba su rostro hasta al ajeno y restregar sus narices de forma cariñosa, amor infantil y gusto ridículo. A los ojos de Sla, Ren seguía siendo el adorable niño regordete al que le llevaba dulces para ver la forma en que todo parecía desaparecer—. ¿Por qué no me habías hablado? Llevo esperando horas —anunció aún con sus frentes pegadas, no notaba como sus alientos se mezclaban, claro que no lo notaba. Después se incorporó y se abrazó a él. Nikiforov no era consciente pero el resto de la gente sí.

Los alumnos.

Algunos padres de familia.

No había nada de anormal que dos tíos salieran pero dios, ¿El nuevo con cara de fastidiado en el funeral de la abuela era la pareja de aquel tío de cabello canoso?

—¡He venido por ti! ¡Acabo de ver una cafetería aquí cerca donde hay un montón de gatos! Vamos, vamos... —ordenó quitando la mochila del hombro del menor para cogerle de la mano y arrastrarlo, se detuvo casi al instante y se giró a las personas que había reunido—. Claro, claro, espero que se lleven bien con Piggie-kun, es mi precioso Ren —dijo abrazándolo—. Nos vemos luego, bye bye~ —agitó la mano y volvió a andar sosteniendo una vez más la mano del otro—. ¿Aún me recuerdas entonces? A pasado tanto tiempo, y Pretzel te extraña, ¿Cómo está Viktor? Extraño jugar con él... sigo pensando que es una graciosa coincidencia que se parecieran tanto Pretzel y Viktor, ¿no lo crees tú? —cuestionó sin dejar de hablar.

Mente despejate, se repetía.

—No has crecido nada —señaló, a pesar de que sí había crecido un montón, antes apenas y le llegaba al pecho, ahora Ren estaba a una palma de alcanzar su hombro, un año más y le llegaba al mentón, en dos años se estarían mirando de frente. Sla era distraído. Su Ren era un regordete nene que se llamaba así mismo "la esposa de Sla". Rió al recuerdo—. No me has llamado una sola vez, pensé que me odiabas...

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Ren el Dom Nov 13, 2016 6:42 am

Por un momento creyó que el mayor le apartaría, pero al mirar como reaccionó supo que eso no sucedería, mucho menos al escuchar su efusivo saludo que consiguió provocar un sonrojo evidente en la piel de Ren así como una sonrisa nerviosa. Muchas veces fueron las que Sla le decía con cariño tal apodo cuando era pequeño, cuando estaba con sobrepeso, pero oírle aún cuando mostraba un aspecto normal para su estatura no le molestó, le agradó, le recordó tantas sensaciones que apenas si reaccionó cuando sintió el jalón en ambas mejillas y luego el roce de su nariz con la de Sla. Esa cercanía le aceleró el pulso lo suficiente como para sentir un fuerte golpeteo en su pecho, así como una coloración incluso mayor en su rostro, todo por esa actitud normalmente cariñosa que Sla siempre tuvo con él. Si no fuese porque aquella no era la primera vez, Ren se habría alejado veinte metros o más solo por el reflejo que suele tener al contacto físico.

Sujetó las manos de Sla queriendo evitar que le apretase tanto, ya no era un niño, ya no estaba tan gordo como para que continuara de esa manera, pero sus manos no tuvieron fuerza ni ganas de apartar las frías manos del otro y solo quedaron sobre las de él en un intento mediocre — ¡¿Por qué llevas horas?!  — Ren se sintió infinitamente culpable aún si no era su culpa tal espera ¡No tenía idea de que le esperarían! — Sla... — soltó en un hilo de voz, percibiendo su aroma, su hálito tibio, su frente e incluso el toque de unas finas hebras contra su piel — Yo... — iba a disculparse de no ser porque pudo más su vergüenza -que según él se había acumulado por todo el tiempo en que nadie se le acercó tanto- y su voz reflejó tal en un titubeo constante. Era mucho para Ren, era pasar de cero a cien en tal solo cortos segundos y tomó una excusa muy simple pero notoria — Mis... mis lentes — los tenía puestos y gracias a la cercanía ajena estos presionaban el tabique nasal del menor, causando molestia en tal zona, así que alejó un poco el rostro para poder calmarse y recordar como era que su cuerpo debía reaccionar ante aquel afecto que Sla siempre le regalaba.

Sus manos se agarraron a la ropa ajena apenas sintió ese abrazo, no tuvo la fuerza para abrazarle como tanto deseaba o como hizo una infinidad de veces siendo un niño y no porque las personas que les rodeaban estuviesen mirando atentos, no, eso es algo que Ren ni siquiera notó al solo sentir el cuerpo de Sla abrazado al suyo, pero eso no duró y en menos de lo que pensó ya se encontraba siendo arrastrado por el contrario hacia una cafetería que extrañamente tenía gatos. El corazón de Ren se revolvió de mil maneras posibles, el contacto en su mano, esos abrazos repentinos, el tono cariñoso con que era tratado y la preocupación ajena por como Ren se llevaría con sus compañeros, todo eso solo reafirmaba la creencia de que estaba enamorado de Sla. No había otra respuesta para todas sus reacciones, solo él le tocaba tanto, solo con él se sentía a gusto en una intimidad como lo era darse la mano o básicamente respirar el aire contrario. Ren sonrió, lo cual no pasó desapercibido por el grupo de estudiantes que hasta esos momentos le tenían por 'el nuevo amargado'. Se escucharon nuevamente susurros y balbuceos, pero ya no solo por el 'chico de ensueño' que esperaba en la salida, sino del porque tal hombre esperaría a un niño como Ren.

Ren no tuvo oídos para algo más que no fuese Sla y con alegría le sostuvo firmemente la mano —Nunca podría olvidarte — respondió rápidamente esbozando una tierna sonrisa, al oír sobre las mascotas, Ren mantuvo esa sonrisa, pero un tinte nostálgico se hizo presente — Viktor murió hace dos años — elevó la mirada al cielo algunos segundos sin dejar de caminar al lado del mayor — Lo atropellaron y no hubo nada que hacer — acotó, ignorando el comentario sobre la gran coincidencia que era el parecido entre Pretzel y Viktor — Por aquel entonces estabas en exámenes finales, no quise decírtelo, pero luego ya no encontré la oportunidad para mencionarlo — su voz fue decayendo poco a poco hasta que apenas si se escuchaba y la sonrisa anterior ya había sido borrada — No es que te odiase, no podría hacerlo Sla — entrecerró su mirada mirándole de reojo — No sé como explicarlo apropiadamente, pero si te llamaba y oía tu voz, habría querido venir a verte en ese preciso momento  — especialmente cuando murió su mascota, aquel día necesitó tanto de Sla que casi creyó que se enfermaría. No hubo consuelo para él salvo el tiempo que pasó, aunque a dos años de la muerte de su perro, seguía sintiendo la misma tristeza que le dio al saber del accidente.

Apretó la mano ajena con necesidad — Preferiría no hablar de eso, no en la calle... — se conocía y el seguir pensando en Viktor le afectaba terriblemente — No quiero... — y no completó la frase, 'No quiero llorar de nuevo', quiso decir, pero sintió un nudo en la garganta y sus ojos se humedecieron, Ren mantuvo separados los párpados, no quería llorar, no quería verse débil nuevamente. Soltó al mayor y detuvo sus pasos para pasar ambas manos por su cara, por sus ojos, contuvo ese deseo de llorar e inspiró hondamente para luego suspirar — Han pasado muchas cosas desde que me fui, asumo que a ti igual — Avanzó y se paró al lado de Sla — Busquemos ese café — le dedico una fija mirada al mayor y retomó la caminata en dirección a donde Sla había estado caminando en un inicio. No podía parar, no quería hacerlo. Sin darse cuenta comenzó a caminar más rápido y su postura se inclinó hacia delante, si tan solo la primera pregunta no hubiese sido sobre Viktor, quizás su ánimo no habría decaído tan rápido, pero eso era algo que él no podría cambiar.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Sla Nikiforov el Dom Nov 13, 2016 9:52 am

Cuando el otro se detuvo Sla tuvo que imitarle. Escuchar la perdida de Viktor le hizo quedarse frío, sintió una terrible pena que por poco le arrebata las lagrimas, sin embargo se contuvo como el hombrecito que era cuando notó como se encontraba de abatido Ren y no por la situación sino por el rumbo que había tomado sus primeras palabras a la interacción, en un momento Sla se sintió estúpido por haberse negado tanto al menor pero enseguida supo que no era del todo su culpa, él no sabía sobre la muerte del perro pero aún así...

—Lo lamento —respondió cabizbajo antes de acomodar mejor la mochila que lleva del menor sobre su hombro y el equipaje de entrenamiento, lo lamentaba por la muerte como por hacerlo sentir así d emal como sus ojos lo estaban expresando, el mayor era experto en leer esos ojos avellana, no por nada lo había cuidado desde que era un bebé, podía adivinar casi cualquier cosa sobre Ren con tan sólo verlo a través de esas gafas suyas—, sabes que los examenes no hubieran sido problema... hubieras llamado aunque sólo sea tu vecino... —afirmó, pues a eso le atribuía el silencio durante esos años con el menor. Siguió andando con la idea de que era un estúpido por haber hecho sentir así de miserable al moreno.

—Han pasado un montón de cosas —repitió las palabras del menor observando como un par de colegiales andaban por delante de ellos, miró a Ren—. Espero no haberte estropeado los planes de salir con tus amigos... no sabía que estabas estudiando en este colegio —argumentó mirándolo abiertamente—. Estudié en él cuando tenía más o menos tu edad, aunque el uniforme no se veía tan bien como luce ahora —narró, se sentía soso hablando de sus días de escolar y después avergonzado rió—. Aunque bueno, tú debes recordarlo, solía pasar por ti a tu colegio para después regresar juntos a casa... ¿estará bien que vayamos a la cafetería? ¿No se te hará tarde para volver a casa? Aunque... supongo que tu casa debe quedar mucho muy lejos... —meditó una de sus preocupaciones iniciales—. Apenas un año después de que tú te mudaras yo también tuve que hacerlo... mi entrenador y yo decidimos que no iba a ingresar a la universidad... aunque supongo que ya sabes que me hice profesional en el patinaje, así que el apartamento donde vivo queda a una cuadra de la pista... quizás un día te invite a ir, a Pretzel le gusta un montón porque puede jugar en la azotea y salimos a correr todos los días... ¿tú qué tal vas con el patinaje? Porque aún lo sigues practicando ¿no?

Acomodó un mechón de cabello y sonrió enorme. Se detuvieron en un alto y cruzaron la calle.

—Lamento haber sido invasivo hace un momento pero... de verdad temí que no me recordaras... —concluyó un poco más serio—. Hoy me estuve acordando mucho de ti... y me alegra haber venido a buscarte —sonrió de forma sincera—. Quizás quieras volver a salir el fin de semana... venir a la pista, como en los viejos tiempos... estoy entrenando el Ina Bauer —contó su hazaña. Volvió a quedarse callado y avanzaron varios pasos hasta que mordió su labio, no podía mantenerse tanto tiempo en silencio—. ¿Qué tal ha ido contigo? ¿Cómo es vivir allá en el hotel? supongo que divertido... me gustaría vivir en un hotel, mi tía no me dejaba ir porque dice que sería una molestia así que... creo que podría ir a verte ahora que retomamos el contacto... ¿por qué estamos retomando el contacto, no? Verte me hace sentir feliz —argumentó renovando la sonrisa deteniéndose frente a la cafetería.

—Ven... hay gatos —señaló el aparador, en efecto, era una cafetería donde podías acariciar gatos, había un puñado de ellos de todos los tipos que se podían imaginar. Había gente tomando té y acariciando a los felinos, y otros más dándole de comer a las mascotas—. ¿No te parece genial? Ojala hubiera un lugar así para perros —murmuró con un puchero—. Vamos, vamos... —apremió—. Vamos adentro y nos tomamos una foto... la subiré a redes sociales~

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Ren el Lun Nov 14, 2016 6:08 am

Ren movió su cabeza suavemente al asentir por las palabras de Sla, pero tal movimiento se detuvo al momento en que la frase 'hubieras llamado aunque sólo sea tu vecino... ' se escuchase. Inmediatamente alzó la mirada viendo fijamente a Sla, enojado, triste también, puesto que reducir todo lo que Sla era para Ren en solo ser vecinos era una burla, inclusive si dejara de lado los sentimientos que tenía, Ren nunca vio a Sla como solo su vecino, después de todo era su mejor amigo. Al menos así lo fue para él y ante lo visto no fue recíproca tal categoría, por ese motivo es que no le dijo nada, no iniciaría una pelea por algo así y ya no estaba en la edad como para replicar o berrinches.

— Ah, descuida, aún no tengo amigos acá — respondió sin elevar mucho la voz, había olvidado que aún no le había dicho a Sla que se había mudado y por eso el cambio de escuela, porque estudiar allí sería ridículo considerando que el hotel de su familia quedaba lejos de la ciudad. Oírle hablar le fue relajando poco a poco, como si lo animado que el mayor pudiese estar fuese transmitido a Ren con suma facilidad, a Ren le gustaba eso y negó varias veces — No te preocupes por esas cosas Sla — le restó importancia, queriendo contarle todo una vez ambos estuviesen en la cafetería, así que midió sus respuestas y se dedicó a escuchar al otro hablar. Se sorprendió por saber que no había durado mucho en la casa de su familia, le hubiese gustado saberlo antes, pero eso era su culpa por no haber siquiera preguntado. Se emocionó bastante al oír que podría ir a verle y el saber que vivía cerca de la pista lo hacía aún mejor, deseaba volver a verle patinar, saber cuanto habría mejorado, en vivo, ya que una foto o video no era lo mismo para Ren, quien durante años tuvo el privilegio de mirar sus entrenamientos e inclusive practicar con él. Ansiaba ver a Pretzel y por segundos quedó pensando en como se vería, que tan grande estaría y si seguiría tan felpudo como le recordaba. Apenas le viese le abrazaría tanto, le extrañaba, casi tanto como a Viktor.

— Sigo practicándolo, todos los días acudía a la pista, era un viaje algo largo, pero valía la pena hacerlo  —respondió rememorando las veces en que patinó para despejar su mente, para recordar a Sla, para descargar sus frustraciones y tristezas, para sentir el dolor al caer directo al hielo, para todo eso y mucho más. Sonrió con sutileza y se detuvo al tiempo en que el mayor lo hizo, miró a los costados y cuando pudieron cruzar lo hizo con suma tranquilidad. Ren miró de reojo a Sla, por el espacio justo que sus anteojos le brindaban y que le ayudaban a ocultarse al mismo tiempo — Solo nos llevamos por unos cuantos años, no existe la forma en que consiga olvidarte  — respondió sonriéndole en respuesta, pero al escuchar que el mayor estaba practicando tal movimiento se le vio muchísimo más entusiasmado — Me encantaría verlo, yo aún no creo ser tan flexible como para hacerlo apropiadamente — murmuró cabizbajo retomando el silencio, uno que quería acabar, pero le era complicado hacerlo. Habían muchos factores que le impedían hablar con la fluidez normal para con él.

Ren prefirió escuchar todo lo que dijo Sla, sin responderle, no era el momento apropiado, así que simplemente entró tras él una vez llegaron a la dichosa cafetería. Apenas entró vio a los felinos merodear el sitio, estando en el regazo de los clientes, recostados bajo las mesas e incluso en una barra que parecía estar hecha solo para ellos. Se sorprendió bastante, él nunca tuvo un gato, así que ignoraba como sería relacionarse con uno y, sinceramente, le daba cierto temor a que alguno le rasguñara. Siguió a Sla en todo momento y se aferró nuevamente a su manga, puesto que su mirada se paseó por la tienda queriendo ver bien la cantidad de gatos en relación a las personas así como el tipo de sitio que era como para permitir tener animales donde se servían alimentos.

Apenas entraron una mujer morena se les acercó para darles la bienvenida, era la anfitriona del lugar, la fémina se dirigió inmediatamente a Sla al ser el primero y el más notorio de los dos. Ofreció varios sitios donde sentarse según lo que el local ofrecía, sitios próximos a las camas de los felinos, a la zona de juegos, sillones amplios para ir conociendo a otros amantes de los gatos y las típicas mesas para dos o tres personas. Ren se sintió extraño en un sitio así y se soltó de Sla, volteó a mirar hacia un costado y un gato de pelaje negro se le quedó mirando, ambos compartieron una intensa mirada hasta que el animal se sentó sobre un sofá pequeño y desocupado, era para tres personas o dos y un gato. Ren se acercó a Sla y le jaló la manga nuevamente al no saber bien como intervenir entre la conversación que la empleada inició con aquel.

— Allí... hay espacio — indicó con su diestra la zona, poseía una buena iluminación y tenía vista a la calle gracias a los amplios ventanales del lugar  — y un gato — el gato se veía tranquilo en esa zona, con un porte orgulloso, típico de tales animales que solo buscaban afecto en los humanos siguiendo una actitud caprichosa, misma que Ren no comprendía y de la cual solo sabía por lo que habrá oído de pequeño. La anfitriona al escuchar a Ren se acercó a este y le sonrió amable  — Él se llama Copito — mencionó la fémina  — Es un gato muy cariñoso, se bueno con él  — la anfitriona veía a Ren con ternura, puesto que este no le miró directamente, no al inicio, ella se le había acercado demasiado como para sentirse cómodo. Ren afirmó con un leve movimiento de cabeza y se dirigió al sofá sin esperar demasiado, la chica le siguió y dejó sobre la mesa un par de menús  — En breve les vendrán a atender  —dijo antes de irse y retomar su puesto próxima a la entrada.

Se sentó en el extremo opuesto a donde Copito se encontraba, pero al hacer eso invitó al minino a acercarse a él acostumbrado al contacto con extraños, así que en cosa de segundos se recostó en el regazo de Ren como si ese fuese su nuevo sitio favorito. La presión y el calor del animal le hizo recordar a Viktor, mas no de forma triste, sino con cierta alegría y con lentitud llevó una mano hacia el felino para acariciarle con sumo cuidado la cabeza. Sus dedos se deslizaron hacia el cuello y luego el lomo, creía que un animal tan pequeño era delicado y que no podría actuar igual que co un perro, lo que le ponía algo nervioso y más al tener al animal sobre esa zona justamente. — Sla...  — su mano se apoyó con mayor firmeza en el animal que reaccionó a las caricias de Ren — Yo me mudé de regreso a la casa donde crecí — susurró muy bajo, no sabía si habría sido oído, pero no aumentó el volumen de su voz, como si el mayor fuese a regañarle por no haberle contado eso antes — Me cambié de escuela también — la caricia al gato cesó unos instantes — Creí que... creí que podríamos volver a ser vecinos, como antes — acomodó sus anteojos y ladeó el rostro buscando tímidamente la mirada del contrario — Lamento el no haberte llamado, pero, quería que fuese una sorpresa... fui a verte, pero no estabas  — masculló frunciendo levemente los labios — y ya luego no supe que hacer — se sinceró, quizás demasiado, pero no podría mentirle o evadir la realidad.

Ren dio un pequeño salto al sentir 'algo' extraño, Copito empezó a ronronear, lo cual le tensó lo suficiente como para que se notase demasiado, hasta el mismo felino notó tal cosa y se acomodó en su lugar, mirando a Ren por momentos ya que este sintió tal mirada acusatoria y le acarició con mayor cariño, si es que se le puede decir así. Bajó la mirada centrándose en el felino, queriendo saber que cosa le diría Sla, así que guardó silencio, ignorando el menú sobre la mesa o el ajetreo entre los clientes y los meseros que iban y venían.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Sla Nikiforov el Lun Nov 14, 2016 7:29 am

Una vez llegaron al café y fueron atendidos por la amable "Rosalía", se acomodaron en el sitio que el propio Ren había escogido. Sla no había podido evitar sonreír encantado ante la interacción del menor con el gato, en la opinión personal de Nikiforov los gatos eran animales molestos, solían ser volubles y de opinión cambiante, peligrosos, no sabía lidiar con personalidades así, prefería los humores más serenos e hiperactivos pero sinceros de un canino. Aún así, no dudó en sacar su teléfono e inmortalizar el momento en que Ren y el gato negro intercambiaban miradas. Observó la fotografía y le pareció que Ren veía a su yo felino. No lo sabía pero Katsuki era igual a un gato: Se acercaba sólo cuando necesitaba afecto y el resto del tiempo aparentaba recelo al mundo. No, a Sla si le gustaban los gatos, le agradaba Ren. Cerró el móvil cuando el otro empezó a rezar en voz baja.

Le regaló una mirada y se dispuso a coger el menú. Escuchándolo, en algún momento torció los labios. No lo interrumpió. En sus años siendo el asiduo del menor entendió que no era bueno interrumpirlo cuando hablaba pues pocas veces tomaba la iniciativa, estaba más ansioso de lo normal. Suspiró dejando de lado el menú.

—Hmp... lamento mucho que la sorpresa no se concretara como tú lo planeaste, Ren —fue lo primero antes de cruzarse de piernas y recargar por completo su espalda contra el respaldo del sillón. La mochila del menor y la maleta de entrenamiento de Sla se encontraba a su costado. Jugó con un mechón de cabello de la cola que tenía echada sobre su hombro—. Pero... tuviste que haber llamado aunque fuese una sola vez... también fue mi culpa por no comunicarme contigo pero... no sabía que tan prudente era hacerlo... después de todos lloraste un montón cuando te fuiste y... no quise darle problemas a tus padres dejándote deprimido... fue duro no tenerte más como vecino... —siguió jugando con el mechón de cabello antes de dejarlo ir y mirarlo fijamente.

—Supongo que no podemos ser vecinos ahora... pues ya te comenté... estoy más cerca de la pista y necesito entrenar todos los días... hoy tuve una practica irregularmente cansada —confesó desviando la mirada—. Enseguida pensé en lo mucho que te esforzabas y en la envidia que te tenía por no tener esa entereza —masculló—. Hubo ocasiones en las que estuve a punto de dejar ir todo esto —refiriéndose al patinaje—. Pero recordar como te ponías de pie después de caer de cara al hielo me hacía entender que tenía que ser más fuerte uno ser débil... no quería desilucionarte, después de todo eras mi fan número uno —dijo señalándolo—. Digo eras porque si me vieras en estos momentos patinar... —bajó la mirada un poco derrotado.

—Sinceramente pensé que te olvidarías de mí, que seguirías tu camino... pero me alegra que no fuese así —sonrió con debilidad una vez más y se reclinó un poco hacia el frente—. No podemos ser vecinos porque sería muy sacrificado para mi aguante físico pero... ¿te gustaría volver a ser mi compañero de pista? Es egoísta que lo pida pero... de verdad de pronto me vendría bien... —murmuró mientras ofrecía su mano hacia el menor.

—Buenas tardes, soy Dio, seré su mesera la tarde de hoy, espero que pasen un buen rato en compañía de nuestros amigos... ¿Ya tienen listo lo que van a consumir? —cuestionó la mesera enviada por la anfitriona del lugar. Sla se incorporó en su asiento y sonrió con la amabilidad de siempre, borrando cualquier tipo de rastro de incertidumbre antes mostrado, eso era algo muy de Ren y suyo, algo a lo que el resto del mundo no estaba invitado a ver.

—Sí... quisiera pedir los canapés de chocolate con vainilla, una malteada y una soda de mango —dijo de memoria—. ¿Deseas cambiar el pedido o algo diferente? —cuestionó el albino hacia el moreno.

La chica lanzó una mirada general a Ren y volvió enseguida la vista al mayor, era una buena vista, una clase de cliente que no iba a esos lugares, su mayoría eran estudiantes y trabajadores de las oficinas cercanas.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Ren el Mar Nov 15, 2016 7:58 am

Miró de reojo a Sla, alternando tal mirar con el félido sobre sus piernas, puesto que creía que Copito sabía cuándo dejaba de mirarle, aunque Ren no notó que al momento en que miraba a Sla dejaba de acariciar al animal y de allí la reacción del mismo. Ren se enderezó y miró directamente al mayor cuando este insistió en que tendrían que haber hablado por teléfono, Ren lo sabía, muchas veces marcó su número sin concretar la llamada, incontables noches deseó oír su voz o siqueira saber que al día siguiente podría verlo, aunque fuese solo en la ida a la escuela. Recordó su despedida, el como se desplomó ante él como nunca antes había hecho ante alguien y tan pronto como le miró, regresó la mirada al gato.

— Yo no me quería ir Sla, si hubiese podido quedarme lo habría hecho — susurró suspirando, no le gustaba sentirse así, afligido por épocas pasadas, pero le reconfortó que a Sla si le complicó su partida así sea como el 'vecino amistoso' que creía ser para aquel. Se calló nuevamente para dejar que la voz ajena llenase sus pensamientos, atendió a cada una de sus palabras, imaginando como sería el verle patinar, el practicar, el fallar y el triunfar sobre sus errores. Se sobresaltó al saber que por momentos Sla podría haberlo dejado todo, Ren sintió calor en sus mejillas, puesto que ser la causa de que aquel siguiera patinando le dejaba inmensamente feliz. Resultaba verdaderamente increíble que de un momento a otro Sla le alegrase el corazón o le hiciera sentir como la persona más miserable, sin siquiera entender como sus palabras afectaban la mente del menor, quien con un toque o una mirada podía ir al paraíso, así como al mismísimo infierno. — ¡Sigo siendo tu fan número uno! — aseveró aún si eso podía ponerse en duda, ya que el no ir a verle podría mermar su 'puesto' dentro de la presunta gran fanaticada que Sla tendría.

Ren había recobrado su emoción, podía notarse en la manera con la que miraba a Sla e incluso respondió más rápido que antes — Estoy bien con eso, Sla — susurró y sostuvo la mano que se le ofreció, con las dos propias — Puedes ser egoísta, por mí está muy bien — enfatizó momentos antes de que llegase una persona a atenderles. Con prontitud soltó la mano ajena tal y como haría alguien descubierto en algo malo, Ren se asustó brevemente y solo atinó a escuchar a la mujer en su presentación. Ren negó lentamente — E-eso está bien — pareciendo que no sabía más palabras, pero el estar tan contento y cercano a Sla le ponían así, incapaz de ampliar mejor su vocabulario, distando de su actitud cuando se deprimía o de cuando se enfadaba.

Volvió a acariciar al gato, pero este en una inquietante venganza se fue del regazo de Ren y acudió a Sla, tal como lo hizo la mesera, lo cual a Ren le pareció lo normal. La atención siempre sería de él, solo de él, Sla era aquella estrella brillante en el cielo, aquella a que todo el mundo deseaba alcanzar y tocar, poseer incluso, pero que para Ren siempre sería distante, digna de admiración, aún si en el pasado se vio como una estrella más a su lado. Ren aceptó la realidad, no podía compararse a Sla en ningún aspecto, salvo el patinaje, puesto que su tiempo lejos de él le ayudó a pasar más tiempo en las prácticas, solo, entrenando lo mejor posible su resistencia y sus movimientos. Ansiaba mostrarle su avance al mayor, quería demostrarle que él también podía mejorar y entregar un buen espectáculo, mas la idea de Ren era mostrarle solo a Sla, por ello es que estuvo alejado del competitivo durante el último año, puliendo su técnica, ensallando hasta que sus piernas no pudiesen más.

La mesera no dudó en coquetearle a Sla con su mirada y movimientos, hasta se acercó más a él cuando el gato lo hizo, como si eso fuese la señal que ella esperaba, pero atendiendo a su responsabilidad y al deseo de dar un buen servicio, lo más que hizo fue tocarle el hombro y pedir paciencia ante la espera de lo pedido. La fémina se retiró contorneando su cuerpo, queriendo ser vista y aunque Ren la observó con naturalidad, otro tipo de hombre sin duda la miraría con un toque ajeno a la inocencia del moreno.

— He practicado mucho — dijo cuando creyó que nadie más le oiría salvo él — Hay cosas que no puedo hacer bien, pero aún así deseo mostrarte lo que he progresado, así que sin dudas puedo decir que quiero volver a patinar a tu lado — Ren juntó sus manos entre las piernas, rozando ambos pulgares — La rutina que me enseñaste de niño, ¿La recuerdas? — pensó que seguramente aquel habría mejorado muchísimo más tal rutina— Ahora puedo hacerla bien, Sla — Ren se sentía orgulloso por poder decirle aquello, aunque su verdadero orgullo reluciría en una pista, por lo que su voz y expresión permanecieron tímidas — Solo dime que día puedes... e iré a verte, así me enseñas donde practicas — sonrió y se recargó en el respaldo del sofá, mirando con mayor confianza a Sla, sabiendo que a él le gustaría ver lo que Ren tenía para mostrar. Al menos, lo que le salía bien, ya que las caídas tras los giros seguían existiendo, aun practicando horas todos los días, seguía faltándole algo.

Ren se quedó observando a Sla, mirando su cabellera, había crecido considerablemente y preso de una atracción inevitable llevó una de sus manos hacia tal coleta, queriendo sentir la sedocidad de esas hebras, ya que siempre supo que su cabello era suave y fino, propio de alguien como Sla. Tomó esas hebras absorto en sus propios pensamientos, dejando que sus dedos quedasen entre los cabellos, moviendo la mano hacia abajo. Ren se mostró serio y ladeó el rostro apoyándose un poco más sobre el respaldo — Es aún más suave — murmuró olvidando que tenía a Sla frente a él, lo cual podría sonar contradictorio, pero al percatarse de lo que estaba haciendo quedó helado. Él no era de tomar la iniciativa en nada y antes tuvo que reunir fuerzas para jalarle la manga y hacerse notar, en esos momentos, no necesitaba su atención ya que la tenía debido a la conversación, entonces, se sintió fuera de lugar totalmente.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Sla Nikiforov el Dom Nov 20, 2016 4:50 am

Por un momento su atención se desvió hacia la mujer, no por el evidente coqueteo que estaba desplegando para que Sla se viera interesada en ella, sino por su habilidad para caminar con naturalidad sin aplastar alguna pata o cola de los felinos que se pasaban o se acostaban cerca de la marcha de la chica hacia la parte trasera de la tienda donde se preparaban los alimentos lejos de los pelitos de los felinos. Después volvió su mirada al menor, esa era su prioridad, sentirlo cerca para calmar su corazón dudoso.

El joven Ren había reiterado que seguía siendo su fan número uno, y a Sla se le iba la sonrisa recordando lo feliz que se ponía el menor cada vez que lograba algún salto nuevo o dominaba alguna secuencia, se emocionaba incluso más con los avances del albino que con los propios. Algo que siempre crítico el profesor de ambos así que Sla se desvivía en abrazarlo y hacerle saber que todos los ánimos que le daba eran bien agradecidos, apreciados y amados, quizás por eso la motivación del patinador había empezado a flaquear en las últimas competencias, aunque seguía cosechando oros, sentía que algo faltaba. Ver el rostro nervioso del menor le hizo saber más o menos lo que le faltaba. No fans, sino críticas sinceras. Música real.

—Sí, claro que recuerdo esa rutina —contestó para que supiera que lo estaba escuchando a pesar que no lo hacía del todo, Sla se estaba dejando llevar por sus divagaciones, sonriendo con suavidad sólo en reflejo de la sonrisa ajena. Ren seguía siendo adorable cuando sonreía con tanta confianza, distaba un poco del niño regordido y dulzón al cual se le teñían las mejillas de rojo cada vez que alguien lo felicitaba por algún logró, obteniendo la suficiente vergüenza como para no volver a hacer aquella figura, salto o secuencia—. Ahora más que nunca deseo ver a Ren patinar... —pidió con cierto capricho. Bajando su mano a Copito para acariciarlo. La conversación había llegado a un tope donde no podía seguir y él se distraía en el lomo el minino que se restregaba contra la mano que le daba caricias hasta que alzó la mirada y se congeló al ver como Ren tomaba preso uno de sus mechones.

Ren y Sla podían mantener contacto físico, sin embargo, siempre era Nikiforov el que comenzaba este contacto, a sabiendas, desde luego, de lo mucho que Ren repudiaba que otras personas lo tocaran, para Sla era un gustito infantil el saberse acreedor a un derecho que nadie más tenía -claro a excepción de la familia Katsuki-, él era el único "externo" que podía abrazar el pequeño y regordito cuerpo de Ren, así como amasar aquellos esponjosas mejillas, que, al tenerlo así de cerca, se daba cuenta que no eran tan regorditas como antes, por el contrario. Se dio cuenta que no todo seguía igual.

Era Ren iniciando una ofensiva, si eso fuera un combate, era Ren cogiendo la decisión de tocar a alguien y, sobre todo, Ren dando una opinión abierta sobre algo tan delicado para Sla como lo era su cabello.

Se encogió de hombros desviando la mirada y halando el cabello con cierta timidez, inseguridad.

—¿Te da asco? —preguntó en voz baja, un tono de voz peculiar y extraño al seguro, omnipotente al que había estado usando hasta hacía varios segundos. Acarició con cierto recelo las hebras antes de alzar la mirada dudoso, tímido por lo que iba a encontrar ahí—. Me han dicho que debería cortarmelo porque no es "normal" que un chico use así de largo el cabello... se podría prestar a "malas interpretaciones", mi entrenador no quiere que dé un "mensaje incorrecto", pero... yo creo que me gusta de esta manera... lamento mucho si no te agrada, Ren... —espetó volviendo a desviar la mirada.

El gato saltó de sus piernas para irse hacia donde sus compañeros hacían nido y cama. Hubo sólo un segundo de silencio antes de que sonriera un tanto forzado, no quería que hubiera incomodidades entre ambos, al menos no más, quería hacer sentir a Ren animado.

—Ren ha cambiado un montón... apenas me he dado cuenta que perdiste peso —señaló relajándose un poco—. Seguro debes de tener un montón de chicas detrás de ti, ¿no? Me sentiré celoso si de pronto alguna de ellas es patinadora y te vuelves su fan... —bajó la mirada—. Me he sentido solo sin Ren los últimos años... —terminó por confesar.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Ren el Dom Nov 20, 2016 6:29 am

''Ahora más que nunca deseo ver a Ren patinar...''

Apenas escuchó aquella frase, Ren sintió una presión en su pecho, una que molestaba terriblemente, mas no era causada por un mal sentimiento, era por algo totalmente opuesto. Estaba alegre, tanto que le dolía, puesto que saber que Sla deseaba verle patinar era algo que calentaba su corazón, su pecho, su todo. Incluso en el momento que sostuvo aquellas hebras y susurró tales palabras, las cuales normalmente quedaban reclusas en sus pensamientos, más al tratarse de Sla sea en su pasado o por recuerdos lejos de él, la calidez no se apartó hasta que tuvo que soltar su cabello. Ren pasó de una alegría inmensa a un sentimiento un tanto culpable. No era normal que tocase al mayor y menos sin su consentimiento, pero al ver como reaccionó Sla tras su toque, su pecho volvió a doler de una forma diferente.

Ren trató de pensar en que clase de expresión le habría mostrado a Sla como para que el otro pensara que le causaba asco o repudio, se sintió mal por el mayor, por como aquel se tocaba el cabello y por, sobre todo, por la suave voz con la que le habló desde ese momento. No supo como responderle ni como abordar aquel tema, Ren bajó su mano y volvió a tomárselas frente a él, manteniendo una postura relativamente erguida, con la mirada al suelo buscando allí alguna cosa que le ayudase a calmarse, pero si esperaba a que eso sucediera, seguramente Sla se sentiría muchísimo peor, así que en un intento por darse a entender y por dejar las cosas claras, regresó la mirada a Sla y juntó con fuerza sus manos, teniendo en sí mismo el apoyo que necesitó para poder hablarle.

Ya no se encontraba el gato, estaban 'técnicamente solos', pero Sla sonrió e incluso le dijo cosas que cambiaban totalmente el tema, lo cual instó a Ren a decirle lo que debía, lo que consideraba necesario para el mayor. Su voz costó que saliese, pero lo hizo — No te... no te lo cortes — dijo un tanto nervioso — No por una tontería así, Sla — su mirada quedó pendiente del mechón que antes había tomado entre sus dedos y poco a poco elevó la mirada hasta encontrarse con los ojos del mayor — Ignoro a que se refiere con mensaje incorrecto — confesó sinceramente — pero... si a ti te gusta ¿Para qué cortarlo?  — el moreno inspiró hondo y luego le dedicó una suave sonrisa, una nerviosa, un poco culpable aún, pero cariñosa — Tu cabello es muy bonito — volvió a mirar esas platinadas hebras — Y se nota... — pausó unos momentos, entrecerrando la mirada, tal y como antes estuvo al tocarle — que lo cuidas mucho — dijo muy bajo. Aquello era lo máximo que podía expresar sin acabar tartamudeando o evitándole la mirada. Ren quería ser sincero, deseaba verle feliz, amaba su sonrisa y esa normal calma y libertad para poder expresar todo lo que pasaba por su cabeza.

— Yo... — quedó mirando un largo momento a Sla, recordando los tiempos en que ambos jugaban juntos e incluso rememoró la primera vez en que supo que lo que sentía no era solamente un capricho infantil ni una obsesion. Sonrió nuevamente y se enderezó, mirando la mesa ante ellos, quitándose los lentes solo por tener una excusa para no mirar al otro — No digas eso... — buscó en el bolsillo de su camisa un pañuelo, era blanco, con él solía limpiar los cristales de sus lentes — Aún si fuese fan de otra persona, ninguna se compararía a lo que siento por ti — comentó no como una confesión o parecido, Ren no podía ser tan directo, menos sabiendo que lo más probable es que Sla ni siquiera recordase la promesa que le hizo en el pasado, lo cual no sería de extrañar ante su normal despiste — Eres el primero, Sla — miró a través de sus lentes en lo que les limpiaba — Gracias a ti aprendí mucho y nadie podrá ocupar tu lugar — mantuvo una voz muy baja, solo audible para ellos dos — Y ahora... — ladeó el rostro observándole sin las gafas — Podremos recuperar el tiempo perdido, ¿No te parece? — la voz de Ren sonó un poco más alto, su rostro se veía un tanto afligido, pero la sonrisa que mostró era sincera. Estaba feliz por poder pasar tiempo a su lado pese a que ya no serían vecinos y que las cosas nunca volverían a ser como antes.

— Y... ¿Qué me dices de ti?, asumo que has sido muy popular — preguntó arrepintiéndose inmediatamente de ello, deseaba saberlo todo, pero el tener acceso a esa información solo le haría daño, un daño inevitable, uno que quizás buscaba sentir pese a todo — No pudi-pudimos hablar bien de estas cosas — quedó mirando nuevamente los lentes, jugando con estos y con el pañuelo, ya que el cristal estaba perfectamente limpio, pero Ren insistía solo porque de esa forma podría oír y evitar que el contrario se enterase de su reacción al saber las cosas — Habría sido mejor hablar estas cosas en el momento... — pensó en voz alta, cesando la sonrisa que le dedicó antes, permaneciendo serio y dubitativo. Ren se preguntaba en si sería sano verle, en si podría soportar las reacciones que Sla poseía, en su forma de ser, en la forma tan amistosa que actuaba con él y que de seguro les mostraba a otras personas, mujeres, por ejemplo.

' ¿Qué diría si supiese que me gustan los hombres?... no, ¿Qué diría si supiese que me gusta él? '

Su mente repasó incontables veces tal interrogante, lastimándose cada vez que pensaba en la posible respuesta que le daría, las cuales iban desde el repudio al ser un chico, la risa al pensar en la promesa hecha de niños, hasta el odio por acabar con la linda amistad que ambos cultivaron desde hacía años y que por su causa no solo se descuidó, sino que acabó. Le aterró saber que pasaría y por ello callaría, por el bien de ambos, pero más que nada, por el bien de Sla.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Sla Nikiforov el Mar Nov 22, 2016 4:37 am

En ese momento el gesto de Sla cambió de ser uno forzado, confuso ante el rechazo de su aspecto -aparente rechazo-, a otro que era más tirado a la sorpresa. Sus mejillas abrazaron un color carmín que se volvió notorio gracias a la piel pálida que siempre había poseído y que en momentos como esos lo traicionaba sin más. Dejó de jugar nerviosamente con su cabello y lo acomodó otra vez en su lugar, sobre su hombro, enseguida gracias a su peso y lo largo que estaba cayó sobre su pecho. La sonrisa de Sla se iluminó más en agradecimiento de las palabras tan valientes que el menor le dedicaba, en ese instante prometió que no lo cortaría.

—Sólo porque Ren lo dice —agregó ladeando el rostro con fascinación. Una faceta desconocida de Ren se había descubierto, pero lo siguiente, si bien lo había escuchado antes de tantas personas, tantos "fanáticos" en la boca de Ren sabía mejor, sabía a verdad, sinceridad. Es por esa promesa que él había regresado a buscar a un niño, buscar a Ren, la única persona que de su boca no salían mentiras. Salían verdades inocentes, y a veces, inconscientemente rudas. Aún podía recordar el día en que hizo su primer flip y había bailado al aterrizar todos habían aplaudidos maravillados pero Ren dijo sin malicia: "Has saltado mejor otras veces, Sla", lo que nadie se atrevía a decirle a la Maddona de la pista de patinaje donde solían entrenar de niños.

—Recuperar el tiempo perdido —secundo y afirmó—. Me fascina cómo suena eso... pero Ren debe de recordar que debe hacer los deberes escolares y tener una vida escolar apropiada... ¿qué te parece si nos vemos después de clases para que te ayude con tus labores y después podemos ir juntos a la pista? —cuestionó materializando la cita que antes había quedado al aire. A Ren le iban las cosas concretas, serias, no promesas que de ante mano eran imposibles, Sla podía ser olvidadizo pero jamás borraría de su cabeza el rostro que el enano había puesto el dichoso día del Tanabata donde Mari, su hermana mayor, le había prometido que la Hime y su amado se iban a encontrar, y justamente esa noche las nubes impidieron ese encuentro.

"Mari faltó a su palabra, Mari mintió", fueron las frías y desgarradoras palabras de un niño de ocho años.

Sla no quería repetir esa escena y ser él el culpable, así que prometía cosas que sin duda iba a poder cumplir. Cuando el menor preguntó sobre la vida privada, al parecer sentimental, de Nikiforov la mesera regresó interrumpiendo la respuesta del mayor quien apenas había abierto la boca. Agradeció amablemente por la comida. Todo estaba muy mono servido en una vajilla con motivos de patitas de gato.

—¡Adorable! —gimió el albino sacando su móvil y haciendo una fotografía del platillo, enseguida estuvo en la red compartida a los seguidores de su red social. Dejó el móvil sobre la mesa, justo en el medio al alcance de Ren, sin bloquear confiando en que se bloquearía sólo y si no se bloqueaba pues no habría problema, le tenía confianza a Ren y no solía tener nada "inapropiado" en su celular (aunque tampoco era uno de esos locos que mantuvieran material "extraño"), ahí, en el fondo de pantalla aparecía Sla con un gesto sereno: nariz roja y la sonrisa afable de siempre en su rostro, los ojos polares viendo directamente a la cámara, de fondo la pista de patijane, nada fuera de lo común a excepción por la chica que parecía colgar de su cuello con sus labios propinando un beso en la comisura de los labios del patinador.

—Hmp... ¿Cuáles saltos dominas ya, Ren? Supongo que el toe-loop doble... la rutina que te enseñé aquella vez contenía un toe-loop doble, un axel doble y un paso de águila... ¿ya lo puedes hacer sin perder el equilibrio? —cuestionó con sincera curiosidad, su humor había vuelto a mejorar, comía bocados pequeños a la comida pedida.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Ren el Jue Nov 24, 2016 8:00 am

— ¿Vida escolar apropiada? — aquello fue lo que más llamó su atención, forzando a que le mirase de nuevo — ¿En serio? ¿No ocuparía mucho de tu tiempo? — Ren sonrió ansioso y animado por la idea, le recordadó todas las veces en que el mayor le ayudó cuando no comprendía algo en la clase o cuando le tocaba estudiar para los exámenes. Pasar tiempo juntos como en el pasado, lo anheló demasiado que llegó a sentirse culpable por molestarte acortando su tiempo en la pista o de mero descanso, pero si él se lo había ofrecido, estaría bien. Además, siempre podía postergar alguna cita en caso de que viese al mayor atareado o forzándose con él, para Ren, con que fuese solo una vez serviría para mantenerle feliz, en su propia fantasía, al menos por un tiempo.

Ren miró a la mesera, sonriente pese a todo, le habia quedado un lindo sentimiento y por ello es que no le afectó que invadieran su privacidad con la sola presencia de otra persona, tampoco que por ello no pudiese oír las palabras del mayor durante unos momentos. Se colocó las gafas y guardó el pañuelo, se creía capaz de mantener una actitud normal para con su amigo. Miró a Sla fotografiar la comida y pensó que no había perdido la costumbre de capturar lo que le gustase, luego miró lo servido e iba dirigir su mano para tomar uno de los canapés pero Sla dejó su teléfono, por mera curiosidad Ren miró el aparato y la sonrisa que mantuvo durante unos momentos se esfumó abruptamente. Él sabía que lo más seguro es que Sla tuviese mil pretendientes entre todos sus fans y cercanos, hombres o mujeres, incluso personas andróginas, adultos, jóvenes, de todo tipo que se verían atraídos por esa luz que siempre poseía consigo; pero aun sabiendo la realidad y que alguien de su edad no podría estar solo, no estaba preparado aún para ver algo como lo que vio en ese teléfono. Bajó su mano y tomó el aparato, decidido a mirar bien aquel fondo de pantalla aunque al hacerlo sintió como algo presionaba su pecho y como un nudo en su garganta apareció. Quería llorar, quería gritarle, deseaba salir de allí corriendo a cualquier sitio por tener que mirar algo que volvía a romperle toda esperanza, pero no hizo nada de ello, solo miró la imagen y la guardó en su mente.

— Es una linda chica, Sla — fue lo único honesto que pudo decirle sin caer en una humillación ante él, la chica lo era y junto al otro quedaba perfectaente, se complementaban tan bien el uno con el otro que sintió envidia de ella, de no tener ese cabello, de no ser mujer, de no tener el suficiente valor como para abrazarle y robarle un beso. Incluso si pudiese besarle como ella lo hizo, ¿De qué serviría si a él nunca se le vio con un hombre? ¿Sentiría rechazo, asco o qué? Miró un poco más el aparato y luego la pantalla se oscureció, Ren lo regresó a la mesa con rapidez ya que sintió como su mano comenzó a temblar. Ya no se sentía nervioso, tampoco apremiado, sino que una enorme tristeza le llenó de pronto y no podía hacer nada para calmarla, salvo soportar, como siempre debía hacerlo al permanecer junto a su amigo.

— Por supuesto que los puedo hacer, te dije que dominaba ya esa rutina ¿No? — su voz fue neutral y su forma de decirlo un tanto tosca — Cuando me veas patinar te mostraré todo lo que aprendí a hacer — dijo no con confianza, sino con un sentimiento diferente, aquel era una gran determinación a no volver a mostrarse débil frente al mayor. No le dejaría ver sus fallos, por ello es que le demostraría cuanto había mejorado al querer estar a un nivel igual al otro, para así poder patinar no como un maestro y estudiante, sino como iguales. Aquello había sido uno de sus deseos desde que Sla le enseñó el patinaje y le deslumbraba con su talento, el cual Ren no poseía, no natural, mas eso él lo solucionó practicando hasta el cansancio, hasta que doliese.

Tomó uno de los canapés y se lo llevó a la boca buscando que su sabor le quitase la amargura tras la fotografía y por esos momentos no quería saber nada de lo que Sla hubiese vivido con ella, tampoco le importó su nombre o la relación que tuviesen. Saber más cosas le haría seguir envidiando a una mujer o a cualquiera que pudiese tener un poco del cariño del otro. Ren siempre fue celoso y egoísta en cuanto a Sla, queriendo acapararle desde muy pequeño, sintiéndose mal hasta por la familia de Sla que podía verle todo el día, pero ya no era un niño, ya no podía ser tan egoísta y pedirle que solo le tuviese a él de amigo, mucho menos algo más. Mordió el canapé con lentitud pero sacando trozos grandes, algunas migas cayeron sobre sus piernas y Ren se inclinó hacia delante mirando el resto que aguardaban en tan bella bandeja. Ni aunque se comiese todos los canapés y se bebiese rápido la malteada podría quitarse el mal sabor de boca, pero lo intentaría y en casa continuaría hasta que no le quedase espacio para llenarse.

Al acabarse el canapé retomó el habla — ¿Tienes algo que hacer más tarde? — preguntó para aprovechar ese mismo día de ser posible para mostrarle todo, aunque deseó que le dijese que no y que con ello pudiese tener la tarde solo para ir a cualquier pista a patinar hasta cansarse de todo — Quiero patinar — susurró y tomó un nuevo canapé — Lo haré aunque no tengas tiempo, Sla — no buscó presionarle ni nada, simplemente le contó lo que quería hacer, pudiendo parecer algo caprichoso en el proceso. Miró el bocadillo y no lo mordió, aquel tenía un adorno de chocolate con forma de huella felina, lo cual se le hizo un tanto tierno, mas no lo suficiente como para sonreír de nuevo o evitar el comérselo. Mordió esa decoración con fuerza, dejándole sentir al trozo de chocolate la molestia que le llenaba junto a la pena.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Sla Nikiforov el Jue Nov 24, 2016 8:31 am

Sla iba a comenzar con la típica verborrea que precedía a un momento agradable donde dijera un montón de cosas sin sentido para hacer sentir más cómodo a la persona que estaba a su lado, pero fue interrumpido por el modo serio en que Ren tomaba su teléfono y parecía inspeccionarlo. El menor no lo notaría, y quizás jamás se lo diría él, pero el modo en que examinó el contenido de la pantalla a Sla le pareció por más tierna. Con el ceño ligeramente fruncido y la mirada completamente vertida en su sonrisa y el beso que la preciosa Ayankha le estaba dando. Tenía apenas dos días con esa fotografía. Tomó un sorbo de su bebida para dejarla en su lugar después uno de los canapés que probó estudiando aún al menor y la forma en que dejaba el móvil, desvió la mirada y se preguntaba qué era lo que había visto en el rostro del niño. Masticó con suavidad hasta que el otro comentó.

—Sí, es muy bonita... es patinadora —
agregó al comentario de su amigo. Pero al ver que no habría respuesta o indagatoria, sumado a la vaga respuesta de sorpresa malhumorada no quiso decir más, si Ren preguntaba Nikiforov seguramente le diría como pasaba siempre que Katsuki necesitaba saber algo. Acomodó sus mechones para dejarlos atrás, en su espalda, donde debía ir el cabello largo pues al flexionarse a coger más de la comida los mechones plata parecían caer. Lo último que quería era tener comida en el cabello.

No seguiría hablando sobre vida privada, y sobre patinaje Ren se había puesto a la defensiva, escuchaba ese tonito de: "deja de fastidiarme", que había crecido escuchando, evolucionando con el pasar de los años, y aún ahora que Ren era un pre-adolescente parecía acentuarse con esa voz cambiante de niño a adulto. Bebió más de su bebida.

—Sí ya dominas esos giros, veremos los cuádruples entonces... sólo después de ver la rutina —instigó sólo porque así era Sla, sonrió al finalizar la oración y siguió comiendo. La verdad fuera dicha tenía una dieta muy castigada en el aspecto de la comida dulce, comía dulce únicamente en la ázucar mascabada que contenía su té matutino y nocturno, de ahí en fuera proteína y grasa, verduras más que frutas. Había estado sufriendo de jaquecas muy fuertes debido a la cantidad de bebidas azucaradas consumidas para poder mantenerse "activo" en los entrenamientos y como consecuencia su entrenador había tomado cartas en el asunto. Lamió lentamente sus dedos después de que estos quedaran manchados de crema batida.

—¿Hoy en la tarde? —preguntó curioso y se quedó pensativo—. Bueno... no, no tengo na... —pero su respuesta fue cortada tras aquella repentino comentario. Quería patinar, lo haría aunque Sla no pudiera. "¿Entonces para qué me preguntas si tengo la tarde libre?" entrecerró la mirada. "¿Por qué me dices lo que harás aunque yo no esté incluido en tus planes?". De pronto no pudo dejar de comparar a Ren con el pequeño Copito que yacía ahora en el regazo de algún otro cliente: Pedía atención aún estando enfurruñado.

Sla torció por un segundo la sonrisa sólo para suavizarla al instante y volver a comer.

—Vengo de la pista, iba a descansar pero si Ren tiene ganas de patinar lo podemos hacer... cerraran temprano así que tendremos la pista para nosotros —argumentó—. ¿O prefieres ir a una pista publica? —cuestionó ladeando la cabeza—. Una pista dónde todos vean que estás conmigo... —agregó en un tono bajo y provocativo, ¿lo hacía involuntario o con toda la sorna del mundo? Quizás era su forma natural de reaccionar ante... ¿celos?.

Bajó la mirada a su comida y después a su celular. Lo cogió sólo para deslizarse y quedar bien pegado a Ren, pasando una mano por el hombro de éste acercarlo más y activar hábilmente la cámara del celular, haciendo que sus labios tomaran la mejilla del menor y un "clic" hiciera una fotografía improvisada. No obstante Sla no se movió de ahí, recargando su cabeza en la cabeza del menor.

—Ren siempre será mi número uno... no debe de sentirse mal por alguien pasajero... ¿acaso no viene a buscar a Ren porque me sentía solo sin él? —azuzó con voz suave y baja mirándolo de reojo.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Ren el Jue Nov 24, 2016 9:23 am

Su ceño por un momento se frunció al oír que Sla pasaría a los cuádruples solo después de ver la rutina, aquello le enfadó, puesto que si no creía que era capaz de realizar el ejercicio completo, significaba que no confiaba en su palabra o que solo buscaba fastidiarle más, lo cual sería incluso peor que el hecho de no creer lo que decía. — Claro  — fue lo único que tuvo que decir ante ese comentario, no le diría nada más, sería mejor mostrarle para que no se atreviese nunca más a dudar de lo que decía. Si Ren no hubiese estado molesto se habría sentido mal por tener a Sla consigo tras un día cansado, pero en esos momentos no tuvo importancia, porque cierto era que si Sla no le acompañaba lo haría de todas formas. Necesitaba hacerlo, deseaba calmarse y dejar salir toda la frustración mediante unas horas en el hielo, volteó a mirarle justo cuando Sla se atrevió a preguntarle algo que hizo que su ánimo cambiase totalmente.

No sabía si enfadarse por lo que dijo, sentirse contento o avergonzado por saberse descubierto ¿Tan fácil de leer era? ¿Por qué él siempre notaba el infantil enfado que tenía Ren cuando se trataba de su compañía o atención? Eso le inquietaba, mas no tanto como la idea de presumirle al mundo que de todas las personas, Sla prefería estar con él así sea motivado por un deseo inmaduro de parte propia. — ... Pública entonces — no apartó su mirada al querer saber que expresión pondría el mayor ante su respuesta, a la que no fue necesario añadir nada más, tampoco el negar o afirmar lo que Sla sugirió. Era evidente para Ren y estaba seguro que lo sería para Sla, por lo que no le importó caer en esa provocación.

Mordió el canapé justo cuando el mayor se le acercó, aquello no lo esperaba y se le vio sorprendido aún más cuando la intimidad entre ambos fue mayor. El trozo de canapé se le cayó y quedó relegado al olvido, Ren miró a Sla y luego a la cámara viendo como esta capturaba una imagen verdaderamente adorable, aunque Ren se centró en Sla claramente. Tarde advirtió el beso que aquel le dio, sintiendo como su rostro ardía por tal acción. Años llevaba sin recibir una muestra semejante de cariño, puesto que ni a sus padres les recibió siquiera abrazos cuando se fue del hotel, mucho menos un beso.  

' ¿Por qué eres así conmigo?, si entendieras que todo esto solo me da esperanzas ¿Dejarías de ser así? ¿Cambiarías? Me gustaría saber si te sentirías asqueado por conocer que cada vez que me tocas... quiero más. '

Se tensó por un momento al oírle hablar tan cerca de su oído debido a la posición tomada por Sla y con esas palabras que revelaban lo transparente que era para aquel, Ren se avergonzó y sonrió algo nervioso — ¿Siempre?  — quería oírlo de nuevo aunque fuese solo una forma de contentarse brevemente — ¿Qué harás con la fotografía?...  — aquello podía traducirse fácilmente en un 'quiero que la pongas en tu teléfono', solo eso le demostraría que Sla era sincero aun si luego la fuese a cambiar por quien le gustase en el momento. Con verla una vez sería feliz — Mándamela... luego, ¿si? — Ren odiaba la forma tan fácil que Sla tenía para cambiar su ánimo sin siquiera darse cuenta, según lo que Ren creía, puesto que una cosa era ser un libro abierto para el mayor y otra era ser convencido con las acciones que Sla tenía para con él. Se acomodó en Sla, aprovechando esa cercanía, cerrando su mirada, atesorando los momentos en que ambos compartían el calor del otro. Su corazón latió más fuerte y rápido, podía sentirlo claramente en su pecho y no podía hacer nada para controlarlo, tampoco quería. Era vergonzoso, pero ansió que Sla lo notase, ¿Llegarían a él sus sentimientos de esa forma o lo atribuiría a su normal forma de ser? puesto que siempre fue nervioso al estar tan cerca de él.

' ¿Por qué eres tan estúpido? Si te dieras cuenta por ti mismo, las cosas serían diferentes... '

Su mano se agarró a la manga ajena queriendo retenerle un poco más al comprender que no podían pasar toda la tarde tan acurrucados, menos con la comida que les restaba, pero Ren pese a estar contento, era codicioso con las caricias o toques del mayor. Siempre querría más, por ello es que se atrevió a juntarse aún más con él — Podemos ir a la pista en la que practicábamos de niños, la última vez que pasé por alli seguía abierta al público — comentó ladeando el rostro para poder mirarle desde esa cercana postura hacia Sla — y la cierran bastante tarde — acotó suavemente, sin querer soltarle, pero tentado a hacerlo para no dar una idea equivocada ni excederse a si mismo con algo a lo que no estaba acostumbrado.

Ren se alejó despacio del mayor para tomar el canapé que se le había caído y recogerlo, situándolo en un costado de la mesa, ya no se lo comería. Se le vio con una sonrisa suave, alegre, tranquila, manteniendo la sensación de los labios ajenos en la mejilla y ese suave rubor que antes pareció cubrir todo su rostro. No había manera en que no pudiese quererle siendo como era, aunque por esa forma de ser llegase a sufrir tanto. Rió bajo y le miró — No has cambiado nada de nada, Sla — ladeó el rostro sin dejar de mirarle, tomando un nuevo canapé con lentitud.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Sla Nikiforov el Sáb Nov 26, 2016 1:05 am

—Publica~ —canturreó Sla ante la declaración del menor, era más fácil entrenar en una pista privada, sobre todo si el menor iba a hacer una rutina sin embargo, el otro había decidido, se había ido directo a la yugular y Sla lo respetaba. A sus ojos Ren siempre había sido así, buscando captar su atención -no imaginaba el verdadero motivo-, pero le parecía encantador cuando Katsuki sacaba sus garras y se aferraba para no dejarse derribar.

Tuvo el atisbo de moverse pero al sentir que lo sostenía de la manga le hizo sonreír otra vez, se mantuvo quieto con la mirada clavada en el otro en lo que decía y su lenguaje corporal que parecía intimar más, a pesar que las mejillas ajenas se habían tornado rojas y brillantes. De no conocerlo hubiera estado preocupado que en cualquier momento colapsara. Volvió a reír ante la orden implícita que enseguida acató.

La vanidad del niño sin duda no había nacido de la noche a la mañana. Nikiforov la había cultivado cuidadosamente y ese era el resultado, agresiones pasivas que parecían no dañar. Jugueteó con su teléfono y le mostró enseguida el resultado. La imagen era a su manera encantadora: Ren con gesto sorprendido mirando a la cámara y Sla besando cariñosamente su mejilla.

—Espero no te moleste que la vaya a usar de fondo —comentó volviendo a poner la atención a su móvil—. Por cierto... ¿cómo apareces en redes sociales? Porque ya debes tener redes sociales, ¿no? —quiso saber alzando la mirada pero al ver que el otro tomaba un canapé, alargó su mano libre para tomar de la muñeca al menor y atraer el bocado hasta su boca que cogió el bocadillo por completo, en el paso chupó con labios poco inocentes los dedos que sostenían el aperitivo. Miraba fijamente al menor lo dejó ir cuando tragó el bocado y relamió sus propios dedos—. Delicioso —dijo sonriente cambiando por completo de actitud, el seductor hombre de veinte años dejó pasó al infantil patinador que Ren conocía como Sla.

Se hizo a un lado.

—Hay que darnos prisa para ir hacia la pista de inmediato, es un viaje de media hora y tendré que dormir en las piernas de Ren mientras tanto para recuperar fuerzas —contó empezando a comer lo ordenado—. Quizás ahora con Ren a mi lado Ina Bauer me sale mejor... —farfulló lo último antes de negar.

Copito decidió regresar y saltó a las piernas de Katsuki antes de ronronear ofuscado, como si reclamara lo de antes. Sla aprovechó a coger su móvil y sacó otra fotografía, no tardó en compartirla con sus padres y los de Ren, quienes enseguida contestaron emocionados. Pero pronto hubo un mensaje aparte que hizo que Sla se quedará pensativo guardó el móvil y cogió del batido de Ren para sorber de él, se comía lo del menor y el menor podía comer de lo suyo, nunca habían experimentado alguna riña por no querer compartirse entre ello.

—Dice la tía que si se nos hace muy tarde estará más tranquila de que te quedes a dormir en mi casa —explicó comiendo—. Así que dormiremos juntos... digo que no hay nada de malo si Ren va a ser mi esposa cuando crezca más —comentó sonriendo felizmente, secó la comisura de sus labios antes de volver a comer.

La gente parecía inherente al par, y Sla, por el contrario estaba a la expectativa de todo lo que le rodeaba. Veía a los mininos andar, a las camareras moverse entre ellos, sonreía sinceramente maravillado, volvió su mirada a Ren y le sonrió más grande.

¿Te ha gustado el lugar donde te traje?

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Ren el Sáb Nov 26, 2016 9:15 am

Al ver la imagen en el teléfono de Sla, Ren se sintió importante, más que esa mujer, mucho más; pero así mismo sintió que si para Sla era tan fácil cambiar esa imagen, seguramente sería igual con él a futuro. Eso le entristeció, pero era aceptable, para Ren estaba bien si podía quitarle ese tipo de cosas a otras siendo él un chico. De alguna manera, para él, era una victoria y eso le enorgullecía bastante. Atendió algo tarde a las palabras del mayor y en un tono poco audible le contestó — Me coloqué Tsuki Ren, Tsuki guion bajo Ren  — dijo lento pero sin aclarar el porqué no colocó su verdadero apellido, mas la razón era sencilla: 'Katsuki_Ren' estaba en uso y curiosamente la que él tomó no. — Aunque solo uso una — mencionó mirando el teléfono contrario antes de que Sla le interceptase al tomar un canapé.

El rostro de Ren se ruborizó aún más al ver como Sla sensualmente le quitaba el canapé, la sensación de esos labios en la punta de los dedos hizo que Ren no pudiese moverse del sitio , sintiendo como un escalofrío le recorrió el cuerpo completo. Era consciente de lo bien que se le daba al otro ser 'así' con otros, pero nunca antes había actuado así con él, seguramente por la edad de ambos en el pasado. Nunca nada más que besos en la mejilla o en la frente habían sucedido, lo normal en saludos, aunque frecuentes por parte del mayor. Ver que incluso con él podía ser tan erótico -como Ren lo catalogó- le hizo sentir muchísimo más acalorado que con el abrazo o beso anterior. Con solo eso Ren se sintió enamorado nuevamente, siendo fácil para Sla provocarle esa sensación con solo una acción normal en él.

Buscó un nuevo canapé con rapidez y lo mordió lentamente, pero mientras lo hacía pensaba aún en la sensación cálida sobre sus dedos y la impresión que le dejó Sla en todo su cuerpo. Asintió sin pensar demasiado en lo que significaría tenerle en el regazo, estaba distraído, así que solo le miró al oír sobre el Ina Bauer e imaginó como sería que curvaría su espalda o como sería la posición de las piernas ajenas. Ansiaba verlo, necesitaba hacerlo, ya que aquel movimiento era simplemente precioso, mucho más para Sla. Se sorprendió luego al tener de regreso al animal, Ren por reflejo le sostuvo con su mano libre mientras colocaba el bocadillo en su boca, momento preciso en el cual Sla le fotografió, capturando así una escena infantil de su parte, sin duda. Comió aquel canapé y buscó otro más, sin molestarse porque el mayor bebiese de su malteada, estaba acostumbrado a compartirlo todo con él, así como a ser alimentado por Sla incontables veces. Le sonrió al animal en sus piernas y acarició su lomo, entretenido, aquel felino consiguió calmarle al tener su mano ocupada. Tomó otro canapé, pero este se soltó rápido al oír que Sla había hablado con su madre, quien le aconsejó quedarse con Sla a pasar la noche.

— ¿Eh? — Ren quedó con la mano estirada, sosteniendo la nada, mientras su rostro quedó en una expresión de sorpresa y cierto temor. No odiaba la idea, pero hacerlo tan pronto y además dormir juntos era demasiado para aquel día que había iniciado de la mejor manera posible. ¿Era eso un regalo o un gran castigo? Ren no podía definir lo que sintió en esos momentos y atinó solamente a enderezar su cuerpo y pensar con seriedad la situación, mas apenas alcanzó a permanecer derecho cuando la palabra 'esposa' resonó con fuerza en su cabeza. ¿Había oído bien? ¿Será que Sla recordó por su cuenta aquello o habrá sido cosa de su madre? — ¿Eso dijo? — fue un golpe bajo por parte de su madre, pero Ren rió, no se afligió en lo absoluto, puesto que si su madre lo había dicho sería por mer broma y, en caso de que Sla lo pensara, iría por el mismo lado. No podía esperar más que eso.

— ¿Dormirás con tu futura esposa antes de casarte? Eso es inmoral — comentó más relajado que antes, pudiendo hacerlo al restarle el peso a la situación y a todo lo que sentía — Tú... ¿Aún recuerdas esos tiempos, Sla? — preguntó valientemente solo para escuchar lo que creía obvio y tras poco respondió a la interrogante ajena — Nunca había asistido a uno y  — acarició al felino tomándole luego en brazos para así acunarle un resto — me ha gustado mucho — miró al animal que al estar en esa postura se removió lentamente hasta quedar cómodo — Busquemos alguno donde tengan perros — recordando lo que había dicho el mayor antes de entrar — Seguramente de haber uno tendrían razas pequeñas   —acotó tratando de imaginar aquello. Dejó a Copito en sus piernas y el gato se acostó, tomando ese regazo como propio, viéndose altivo como todo gato que se respetaba.

— ¿Entonces... sería mejor ir a la pista próxima a tu casa?  — recordó que el mayor había dicho que vivía cerca de una — ¿Cuánto demoraremos en ir hacia allá? — buscó su malteada y la sostuvo unos instantes antes de beber de ella por la pajilla. El sabor le era grato, así como el frío de la misma — Podríamos ir a la que te dije y en vez de quedarme en tu casa, podrías quedarte en la mía — bebió un poco más — Ah... pero Pretzel — se vio preocupado y negó — No podemos dejar a Pretzel solo — es así como Ren dejó de pensar reacio a la idea de quedarse en la residencia de Sla, todo por su mascota, misma a la cual ansiaba ver y abrazar — Ha de haber crecido mucho — volvió a sonreir de manera amena y suave. Dejó la malteada sobre la mesa y buscó una servilleta, para poder utilizarla y seguir comiendo los canapés, ya que no sentía seguro hacerlo tras haber acariciado al gato como lo hizo. No comió rápido, pero si con ganas, no solo por ver a Pretzel nuevamente, sino que seguía viva la idea de mostrar todo lo que había aprendido en la pista. Sla debía reconocerle de la mejor manera en que el moreno podía exhibirse.

— Antes de ir quisiera ir a mi casa por ropa y los patines — susurró relamiéndose el chocolate que había quedado tras comer tantos canapés, inclusive algo de malteada seguía presente en sus labios. Sentía el sabor dulce y la sensación un tanto pegajosa, le molestaba tenerla. — Será... será como en los viejos tiempos — murmuró bajando la mirada al felino — Aunque ahora no te dejaré ponerme vestidos y espero que no tengas ninguno guardado por ahí — dijo tras recordar los juegos que tuvieron de niños. De allí en más se preocupó por mantener la calma ante todo y a no pensar en nada que no fuese la comida o el patinaje, si su pensar cambiaba, estaría en problemas.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Sla Nikiforov el Dom Nov 27, 2016 2:32 am

Preguntó sobre la veracidad de sus palabras, y como el mayor tenía la boca llena, sólo atino a coger el móvil y mostrarselo, el mensaje de la madre de esté era bastante claro en su contenido, evidenciaba una madre preocupada que su hijo estuviera viviendo solo y que andará por ahí también sólo.

"Si se hace de noche, por favor que Ren duerma contigo"

"Nada de hacer cosas pervertidas que aún no se han casado"

"Hahahahahhaa"

"Saludos hijo"

Así de afectuosa eran los padres de ambos con ambos niños que se habían criado juntos, bañándose en el mismo lodo, acariciando los mismos animales. Rodando en el mismo pasto. Patinando sobre el mismo hielo. Llorando las mismas lagrimas. Una unión difícil de romper. Que si Sla había creído se desgastaría con los años, el comportamiento de Ren, incluso aún por la edad que tenía, seguía siendo la misma o más fuerte, al punto de la pataleta montada por el moreno ante una "novia". Aquello era nuevo en la vida de Ren, siempre había visto a Sla coqueteando con otros y siendo "amable" con cualquiera, pero era la primera vez que le conocía a una novia. No es como si hubiera tenido tantas, a decir verdad, pero había necesidades que requerían ser abastecidas, necesidades que no dependía del afecto o la cercanía, sólo del cuerpo y la química entre ambos, el placer dicho en total palabra. Era una forma fría de minimizar las relaciones humanas, pero para Sla era así de simple. El amor puro y total lo guardaba para sus padres, su perro y el recuerdo cariñoso de aquel que le había empujado a seguir adelante: Ren. Ahora que estaban juntos no lo iba dejar solo, no iba a dejar que se volviera apartar.

—Eho... Ren... —interrumpió la pregunta sobre si recordaba algo del pasado, no intencionalmente sólo porque Sla solía decir lo que se le venía a la cabeza y le gustaba como sonara—. ¿Por qué no te vienes a vivir conmigo? Regresaste para que estuviéramos juntos ¿no? Seríamos roomies o algo así... la casa de tu familia es muy grande para ti solo y sería problemático que comenzarás a volverte un hermitaño —le picó la mejilla con el dedo—. ¿Qué dices? —siguió picando la mejilla—. Si vivimos juntos podríamos irnos juntos... tú escuela queda de paso a la pista... bueno al menos la parada del autobús y podríamos ir a entrenar juntos por la tarde —contó todo su día—. Cenaríamos juntos... el apartamento tiene dos habitaciones así que sólo tendrías que soportar que te robé un pedacito del armario para mis trajes... ¿no te gusta la idea? Será divertido... como una pijama pero siempre... ya que estés más grande y si quieres irte a vivir solo pues está bien... pero de momento no creo que sea correcto que vivas solo —comentó—. Eres muy maduro y todo pero... no te dejaría solo por tu cuenta —torció los labios.

Por Pretzel no te preocupes... está con mi vecino de todos modos... —contó—. Sólo mandaré un mensaje que pasará la noche con él y yo pasaré la noche contigo... no quiero que te sientas incomodó durmiendo en la misma cama que yo... —aunque igual si dormían en casa del otro iban a acabar durmiendo juntos.

Terminó la parte que le correspondía de la comida y llamó a la mesera para pedir la cuenta, cuando la entregó Sla sacó el dinero—. Ademas... —dijo después de un rato de estar en silencio—. Sí te quedas en mi casa... claro que haré que te vistas de mujer... sigues siendo el más hermoso para mí... sabes lo mucho que amo tus ojos... —afirmó con voz suave sin mirarlo del todo, guardaba el cambio en su cartera se incorporó cargando mochila y su propia maleta de deporte—. ¿Nos vamos? —ladeó el rostro esperando a que Ren se incorporara y pudieran salir de ahí.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Ren el Dom Nov 27, 2016 9:48 am

Estuvo a punto de atragantarse cuando miró el mensaje que su propia madre le había enviado a Sla y no a él, ¿Cómo podía ser eso posible? Ren se avergonzó por tantas cosas al mismo tiempo que por poco y olvida respirar. Se apresuró en tomarse la malteada y luego toser breve, sin saber que pensar sobre aquello, no queriendo imaginar nada, pero su mente ya le había llevado en una intensa fantasía potenciada por las cosas que había visto él en internet. Su imaginación fue demasiado vívida, lo cual le aterró, no porque se sintiese mal por pensar cosas que no debía, sino que fantasear con Sla teniéndole a su lado lo sintió terriblemente incorrecto, casi descarado. Tras algo de espera creyó poder continuar conversando sin pensar ese tipo de cosas, pero la propuesta aparentemente inocente y bien intencionada de Sla le hizo retomar el pensar anterior, sintiéndose culpable y escandalizado por lo que implicaría vivir juntos. La idea le fascinaba ¿Cómo no?, de esa forma podría estar todos los días con él, le podría ver comer, dormir, vestir informal, podrían volver a esos días donde ambos compartían todo con el otro y jugaban hasta el cansancio.

Sla le tocó la mejilla y el moreno ladeó el rostro mas no se alejó de tal contacto — Vivir juntos... — aquello era muchísimo más de lo que había esperado al volver, le daba esperanza pese a todo, mucho más ante el comportamiento de Sla para con él. Le costó hilar una frase completa, todo lo que dijo fueron algunos monosílabos y se silenció al oír lo lindo que sonaba todo en boca del mayor. Cada cosa que mencionó fue generando bellas imágenes, cada una mejor que la anterior y eso le sacó una sonrisa amplia — No creo volverme un hermitaño sinceramente — dijo suave, 'No del todo al menos...' pensó luego sin querer decirlo — ¿No sería problemático para ti?  — aquello iba dirigido a una cosa en concreto, pero Ren prefirió mantenerlo generalizado, no quiso ser tan evidente con su pregunta — Me gustaría vivir contigo — dijo mirando al mayor directamente a los ojos — Vivir con Sla es algo que siempre quise — entrecerró la mirada — Desde pequeño — acotó prontamente — pero... ¿Estarás bien con un adolescente en casa?  — desvió la mirada unos instantes, tomando el resto de su malteada con rapidez, pero deteniéndose antes de que le doliese la cabeza.

— ¿Ah? — dijo al notar que Sla se había percatado del anterior rechazo a dormir juntos, Ren no odiaba el hacerlo, pero se sentiría demasiado inquieto durmiendo tan pronto con él aún sabiendo que nada más compartirían cama — No... no importa eso, cualquier casa está bien — aclaró para que Sla entendiera que no le molestaba el dormir junto a él — Que sea en tu casa, así podré ver a Pretzel — pensar en el animal le ponía ansioso, lo suficiente como para dejar de lado el nerviosismo lo acaecido solo en su pensar. Ren miró al felino que había dejado abandonado ante la sorpresa, se había dormido en su regazo, manteniendo aquella normal alerta de todo gato y aguardó en silencio, mirando como Sla pedía la cuenta y se encargaba de ello. Con cuidado tomó a Copito y le dejó a un costado, Ren se movió despacio para no asustar ni molestarle, al conseguirlo y verse libre, se acercó un poco a Sla escuchándole interesado por ese 'además'.

— Tú... ¿Realmente tienes ropa de mujer contigo? — eso fue lo primero que le importó de todo — ¡Espera!... ¿Aún...  — Ren se sorprendió bastante — ¡Pero Sla!  — se quejó en una mezcla de vergüenza, queja, duda y otras emociones que fácil salían al estar con el otro. Se levantó de golpe olvidando al félido a su costado, siguió a Sla queriendo replicarle a la idea de travestirse. Se acercó pronto al otro y se guardó todas las palabras, no era aún el momento, no quería ser imprudente y develar ante los extraños sus pensamientos. Esperó hasta salir del recinto antes de dirigirse al otro, colocándose ante él, mirándole directamente solo por dejarle en claras las cosas antes de decidir a cual casa irían, puesto que eso quedó en el aire — ¡Sla! — juntó ambas manos al frente y las empuñó — Que te quede claro que no me quedará, no me veré bien, aunque digas que te gustan mis ojos, ya no tengo el cuerpo de un niño — y no es que se viese como un adulto precisamente, pero era evidente con verlo que había crecido. Trató de contener la emoción al saber que sus ojos eran preciados para el mayor — No se te ocurra decepcionarte... luego ¿Si?  — sus puños acabaron en el pecho contrario, su mirada también. No quería aceptarlo, pero el vestirse femenino no le era problema, nunca le fue problema el género salvo al tratarse de su amor hacia Sla y el evidente interés en aquel con las mujeres.

— Si no me gusta no lo usaré  — susurró luego con cierto enfado, bajó las manos y se apartó — Será mejor que nos demos prisa — volteó despacio y observó al mayor de reojo, Ren estiró su brazo izquierdo moviendo la mano levemente — Dame mi bolso, puedo llevarlo por mi cuenta, tu ya llevas el equipo — murmuró viendo lo que el mayor portaba y sin esperar mucho caminó un poco — ¿Hacia dónde es? — se volteó por completo para darle la espalda — La pista primero, luego tu casa — Ren se mostró más decidido, todo por el comentario de la vestimenta y, por sobre todo, el de sus ojos — Tendrás que prestarme algo de ropa para dormir... y, por favor, que sea ropa de hombre al menos para eso  — sonrió deseando no ser visto, se suponía que aquello no debía agradarle y que su corazón necesitaba inquietud, pero en esos momentos se sintió tranquilo.

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Re: Ina Bauer |Private

Mensaje por Sla Nikiforov el Lun Nov 28, 2016 3:15 am

Algo dentro de Sla se había sentido bien cuando escuchó que el menor había deseado vivir con él desde muy temprana edad, como si fuera algo común entre los niños desear vivir con tus amigos, pero en lo particular en Sla nunca había pensado tal cosa. En realidad, en la época de Ren había tenido cierta noción de lo que iba a pasar en su futuro: Volverse un profesional del patinaje, seguir viviendo con sus padres para seguir pasando sus tardes junto a Ren. En medida, seguir viviendo juntos, pero Ren había saltado un paso: vivir juntos-juntos. Casi como un matrimonio. De momento sus pensamientos se detuvieron en precisamente la forma en que Ren le sujetaba del borde de sus abrigos para decirle con ojos llorosos y mejillas sonrojadas que él quería ser el único del de cabellos largos, que él quería ser especial para Sla, que él sería la esposa de Nikiforov~. Tantas implicaciones que se tendrían que tomar en cuenta siendo los dos adultos.

A los ojos del mayor Ren seguía siendo un niño, uno muy adorable que iba a instituto y se veía apuesto con su uniforme. Se veía adorable con un sonrojo en sus mejillas que indicaba su verguenza y sorpresa por algún motivo. Era espontaneo, acertivo y muy inteligente, eran cualidades que a cualquier chica iba atraer. Así que, debía aprovecharse de él. Mantenerlo cerca la mayor parte del tiempo posible y disfrutar de la "fidelidad" que existía en esos momentos por él.

Entonces vamos a vivir juntos, hablaré con tus padres —apretó los labios un momento pensando en lo que le decía—. No tengo ningún problema en que vivas conmigo, después de todo no eres un adolescente cualquiera, eres Ren... no eres como esos niños hormonales que se salgan a media noche o lleguen alcoholizados... ¿O si lo haces? —le miró acusativo antes de reír—.Es broma...

Anduvieron ya fuera del local hacia la parada de autobuses. Sla no conducía un auto, tenía una motocicleta, sin embargo para entrenar solía ir caminando, la pista quedaba a unas cuadras de su lugar.

— Tú debes estar cansado por las horas de estudio y demás, así que está bien que cargue tu mochila... deja que te conscienta un poco, Ren —solicitó ladeando el rostro. Algunas niñas pasaron frente a ellos, y miraron a Sla, era llamativo, cabello largo y platinado. Pero también repararon en el chico que estaba a su lado. Las niñas sonrieron a Ren y se rieron entre ellas, iban al mismo colegio que el menor y Sla no pudo evitar sonreír—.Supongo que tarde o temprano de verdad no podré vestirte más de chica ¿no? que nostalgía...—el día que Ren se empezará a interesar por las señoritas muchas cosas iban a cambiar en él, y quizás eso que ni siquiera el tiempo había logrado remover, el amor "verdadero" si iba a hacerlo.

Ren era las dos partes de una moneda: frágilidad y dureza. Ante el mundo se mostraba como alguien fuerte capaz de lidiar con todo, de seguir adelante sin la necesidad de las muestras de cariño aunque dijeran que era débil físicamente, había aprendido a luchar contra corriente con sus propias manos, pero... también era alguien increíblemente frágil, capaz de romperse en cuestión de segundos, pero era aquella fortaleza forjada de la nada la que le hacía mostrarse indiferente al dolor. Sla sabía cuando cosas dañaban al de ojos caoba. Lo sabía y odiaba que se tragara todo él sólo. Estiró la mano y le revolvió los cabellos antes de sacarle los lentes y colocándoselos él.

—Uff... tu miopía empeora con los años —molestó riendo coqueto, no había resuelto la incognita sobre la ropa de mujer que tenía guardada. Era un extraño fetiche que tenía, él no era travestí pero en el personaje que fabricaba sobre el hielo siempre jugaba entre ambos géneros: abusando de sus atributos. Ni hombre ni mujer. Un día no lo iba poder hacer más. Sus rasgos lo iban a delatar.

Dejó los lentes en su cabeza y se burló de Ren, de lo enano que era. Le dijo que se apurara a crecer y después lo abrazó, le mordió la mejilla se sacó una selfie con los lentes puestos y los devolvió a Ren, le tomó una foto a ren enfurruñado por molestarlo, y tomó una foto a gatos callejeros que les miraban desde la basura. Fue un momento en paz, no hubo más conversaciones profundas.

El autobús llegó, y ambos abordaron.

Sla pagó por ambos. Se sentaron uno al lado del otro, y efectivamente, durmió recargado a Ren. El suave aroma de Ren después de un día de escuela, no era sudor, no era colonia. Era su amigo de infancia Ren.

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