El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

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El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Saeran el Vie Nov 11, 2016 4:13 pm

Saluditos x3:
¡Hola a todxs! hago este spoiler para avisar al staff que cualquier acción leída en los posts que puedan pasar por manipulación de personaje, fue planeado por todos los participantes del siguiente post x3 Cualquier inconveniente o error que pueda violar (no intencionalmente, claro está) las reglas, pido gentilmente que me lo hagan saber por MP para que edite o editemos nuestros posts que verán nWn En fin, ahora para todxs lxs usuarixs que deseen seguir el tema, traigan sus palomitas y dulces favoritos (en mi caso serán los dulces y chocolates ¡Yay!  :******w******:  ) y disfruten de la historia  :byebuuuu:

5 a.m.

- El demonio pelirrojo había estado observando la última semana al albino; no podía entender como de la nada este había decidido adoptar a una mascota, y no cualquier mascota, sino que se había llevado a aquel zorro que le habían dicho se parecía a él. Lo notó al día siguiente de la acción del lobo; Krov había ido a alimentar a Luciel cuando notó que no se encontraba ¿se había escapado otra vez? Fue entonces con los guardias, furioso, empezando a renegarles por su incompetencia. Entonces lo supo, el lobo había adquirido al zorro ¿que clase de hipocresía era esa? ¿después de todos estos años finalmente se interesaba por su asquerosa e insignificante clase? Era increíble. Aun así, se había interesado aún más en estos dos ahora, llegando a seguirlos para averiguar más sobre ellos y que intenciones tenía el vendedor con aquel animal. Haciendo eso había descubierto donde vivía y una peculiar actividad que Saeran llevaba a cabo, iba a una de las cárceles de la isla. Infiltrándose y manipulando a un policía hizo que este le dijera la razón por la que el joven albino se conducía allí; al parecer este tenía un ex amo prisionero, al instante de enterarse de ello, el demonio sintió la necesidad de utilizarlo. Es por eso que se encontraba a semejante hora en la cárcel, esta vez fue un poco más difícil llegar a su objetivo, el policía miedoso había ido de chismoso y ahora tenía más obstáculos que atravesar. Claro que eso no sería problema para el pelirrojo, sólo debía crearles una ilusión de donde estaba, una réplica falsa de si mismo para que persiguieran a esta, así lo hizo y teniendo tiempo limitado fue hacia la celda del hombre mayor. Cuando se vieron Krov sonrió, el otro también lo hizo como si supiera lo que se venía.- Ayúdame un poco, viejo, vamos a divertirnos un rato - el hombre se levantó y creando una pequeña esfera de energía de menor tamaño que su cabeza hizo añicos la cerradura de la jaula- Has crecido, Krov ¿te has teñido? ¿A quien piensas molestar esta vez? - El demonio se le acercó sonriendo divertido-  A un amiguito tuyo... Ahora vayámonos, te daré detalles luego- fue así como ambos conocidos se fugaron para dirigirse a un antiguo refugio que tenían hace años-

8 a.m.

- Ya había pasado poco más de una semana que lo había adoptado, ciertamente había sido complicado el acercarnos después de la primera impresión que le había causado y como es de saber, la primera impresión en la más duradera. En la última visita que le había hecho a mi amo hace unos días, este parecía más animado que de costumbre; al contarle de Luciel este se mostró satisfecho de alguna manera, aún cuando le había mencionado que las cosas no iban del todo bien por la falta de cercanía que aún teníamos- Muy pronto las cosas cambiarán, Saeran, muy pronto lo harán - Decía palabras tan raras y aún así sentía en su mirada cierto destello de esperanza y júbilo, aún no sabía porque.- ¿Tus lagunas mentales aún  no desaparecen? - estaba un poco molesto ante esas palabras, el sabía lo que me sucedía y aún no me lo había dicho- Amo... -negó con la cabeza- Deja de llamarme así, yo ya no soy tu amo - iba a decir algo más cuando lo dijo- Ya pronto tu curiosidad será satisfecha, no sé si te agrade, seguramente no lo hará, pero se te será satisfecha- esas palabras aún resonaban en mi cabeza cuando me encontraba preparando el desayuno; Luciel traería a una amiga a la casa, una humana. Estaba sorprendido cuando me lo propuso, pero ahora me encontraba intrigado en conocerla; una humana, que increíble. Fue entonces cuando golpes se escucharon seguidos por uno más fuerte correspondiente a algo pesado que cae de repente al piso, se trataba de la puerta principal ¿pero que diablos? Se escucharon unos gritos-  Sal de ahí lobito o tu amo sufrirá las consecuencias - Ese era... ¡Krov! ¿¡pero como había parado a dar con mi amo!? Estaba recorriendo la casa velozmente y fue cuando nos vimos ; llevaba una escopeta pero... él no estaba ahí-  ¿En donde está?- no hizo caso a mis palabras, realmente odiaba a este tipo- Vamos a jugar un poco,  Saeran, luego si te comportas quizá lo veas... Sólo dime algo - No podía darme la libertad de ignorarlo en esos momentos, no podía arriesgarme- ¿De verdad creíste que podrías traer aquí a ese zorro y vivir tranquilos? -terminadas esas palabras disparó, pero logre esquivar aquel dardo-  ¿Crees que Luciel podría vivir con semejante monstruo como lo eres tu? - se estaba acercando y volvió a disparar, nuevamente logré esquivarlo- ¡NO SOY UN MONSTRUO! - estaba perdiendo la paciencia y fue allí cuando dos dardos seguidos dieron en mi hombro derecho-  No me levantes la voz, maldito y asqueroso animal... ¿que no eres un monstruo? - se rió-  Hoy te lo voy a demostrar- mis fuerzas de repente empezaron a abandonarme y caí al suelo-  Ahora... ¿dónde estará tu amiguito? - mi visión se volvió borrosa y el sueño se apoderaba de mi - Luciel... -fue lo último que dije antes de quedar completamente inconsciente-


Última edición por Saeran el Miér Dic 21, 2016 1:12 am, editado 2 veces

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Luciel Choi el Sáb Nov 12, 2016 5:59 pm

Todo había sucedido muy rápido, demasiado para el zorro quien seguía dudando si aquello era un dulce sueño o una terrible pesadilla. Contaba los siete días desde su adquisición como si su vida dependiése de ello; no lo demostraba en absoluto pero, como siempre, estaba aterrado y ansioso. Claro que, su gran ventaja manipuladora le permitía disfrazar aquella ansiedad con hiperactividad; por eso, apenas llegó a la que sería su nueva casa, anduvo brincando y corriendo de un lado a otro; no lo dudaba, había momentos de total diversión cuando se auto imponía retos personales como ver cuánto tiempo soportaría Saeran el verlo tan hiperactivo. Debía admitirlo: Saeran y Luciel eran agua y aceite; uno era serio y gruñón y el otro era imbécilmente alegre. Claro que, no por estar haciéndose el tonto dejaba de estar alerta y por eso cuando Saeran se comportaba más como un "compañero" de vivienda, dejaba con muchas intrigas al zorro.

-Flashback-

-¿Tienes amigos, zorro idiota?
-¡Ja, ja, ja! Por supuesto que los tengo. Sobre todo en internet... Todos en internet son amigos de Seven~
-No seas ridículo, hablo de reales...
-Ohhh... Bueno, hay una chica... Sí, se puede decir que es una amiga.
-Traéla
-... ¿Eh?
-¿No te lavas bien las orejas para no escuchar bien? Dije que la traigas... Me gustaría conocerla. ¿Es tan idiota como tú?

-Fin Flashback-


Aún recordaba aquella inusual sonrisa en el rostro de Saeran conforme caminaba por las calles de Myr en busca de Yona. Tenía mucho tiempo que no la veía y en realidad no tenía un número de teléfono ni una dirección para saber su ubicación exacta, pero Saeran le había provisto de una computadora para dejarlo hackear libremente. Siendo un prodigio en ello, no tardó más que un día en meterse al sistema de vigilancia de cámaras de la ciudad para localizarla, y cuando encontró su lugar de trabajo como mesera decidió hacerle una visita sorpresa considerando su horario de salida para no interrumpir con sus labores. Una vez estuvo enfrente del establecimiento aguardó hasta verla salir donde le recibió con un saludo efusivo. -¡Ey, angelita Yona! Su sonrisa ensanchada y su actitud confiable fueron lo primero en relucir a su llegada. -¿Cómo has estado?

Una plática simple, ambos se ponían al día de sus vidas y parecía ir de maravilla; hasta que el tema principal a discutir tuvo que salir a flote; ya iba caminando con la dama por una calle en dirección al parque donde se conocieron. -¿Sabes... Yona? ¿Tienes tiempo hoy? Se rascó la mejilla un tanto nervioso, pero más que demostrar aquello se notaba su desánimo al hablar. -Tengo que decirte algo... Hace una semana me adquirieron como pet. Tengo un nuevo amo. La tensión en su quijada demostraba que estaba un tanto preocupado, no quería transmitir ése pesar a la chica así que rápidamente sonrió hacia ésta y señaló hacia su diestra con el pulgar. -¿Quieres ir a comer con nosotros? Él dijo que te quiere conocer.
Si ella aceptaba, sólo bastaba caminar unas calles, tomar el colectivo y en veinte minutos estarían en la casa de Saeran.

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Yona el Mar Nov 15, 2016 3:58 am

El mundo era maravilloso, no podía describirlo de otra forma, y es que luego de que un caballeroso albino se convirtiera en su amo todo parecía haberse tornado de un vivo color, claro que aún había gente a la que extrañaba y que posiblemente le tomaría algo de tiempo en reencontrar empero ¡ella no perdería las esperanzas!

Un día como cualquier otro, eso se suponía, su protector debía trabajar al igual que ella, tocándole el turno de la mañana. -- Seguro, prepararé algo delicioso para la cena. -- Dijo con suavidad antes de abandonar su nuevo hogar. Una sonrisa amplia se dibujaba en sus labios a medida que atravesaba las calles disponiéndose a ejercer sus labores. Uno tras otro, los clientes leales eran atendidos por la pelirroja siempre con dulzura y dedicación, con un accionar eficiente y repleto de carisma, le gustaba su trabajo no había por qué ocultarlo.

Las horas pasaban y ya era momento de despedirse, tras volver a cambiarse a sus vestiduras –una simple blusa rosácea, una falda corta negruzca y zapatos a juego- tomó el bolso con sus pertenencias para entregarles una reverencia a todos al interior. -- Muchas gracias, nos veremos mañana. -- Cálidas palabras con las que daba por terminada su jornada, junto al sonido de la campanilla que desapareció una vez que la puerta fue cerrada. Ahora, ¿debería pasar a comprar algo? Claro que había dicho que prepararía algo delicioso para la cena aunque ahora que lo pensaba mejor no tenía la más mínima idea de qué hacer. Retirando su móvil desde su bolso se disponía a enviar un mensaje cuando una familiar voz la sacó de su ensimismamiento. -- ¿Eh? -- De seguro estaba soñando. Sus violáceos orbes parecían destellar en cuanto vislumbró a la figura masculina, sus comisuras ascendieron y el color de sus mejillas se puso a tono con su cabello. -- ¡Lu, eres tú! -- No podía creerlo. El ritmo de su palpitar se aceleraba conforme la pelirroja disminuía los centímetros entre ellos, debía corroborar la veracidad de la situación.

¿Conversación trivial? Imposible. Yona pensaba que se trataba de la información más importante del universo, sí, porque en esos momentos el zorro era lejos lo más significativo; aquello que requería su completa atención. Ponerse al día de eso se trataba, una caminata tranquila donde las risas iban y venían así como los bellos recuerdos que evocaban los sentimientos de su primer encuentro, una amistad preciosa que había nacido espontáneamente. -- ¿Tiempo? -- Preguntó ladeando su rostro con inocencia. -- Por supuesto. -- Ya había terminado su turno así es que nada le impedía pasar algo de tiempo con su preciado Seven. -- ¡¿De verdad?! -- Se detuvo en seco para mirar con fijeza a su acompañante, una sonrisa amplia y mejillas sonrosadas denotaban la emoción que aquella noticia le proporcionaba. -- ¡Claro que quiero! -- Dijo sin chistar, ¡por nada en el mundo se lo perdería! -- Déjame enviarle un mensaje a mi amo, así no habrá problemas. -- Una brillante sonrisa decoraba su rostro con persistencia, su buena suerte era de no creer.

Un poco más, cruzando el parque se acercaron a un sector con variados árboles donde un pequeño gatito gritaba por ayuda. -- E-Espera, Seven, creo que quiere que lo ayudemos. -- Su naturaleza bondadosa le hizo imposible ignorar al felino por lo que, se acercó a él aun cuando éste se atrevió a correr un poco más lejos, apartados del gentío, donde nadie podría verles. ¿No era todo eso muy raro? Quizás para el común de la gente, empero para la humana que nunca pensaba en nada negativo podía tratarse de algo completamente normal, lástima que no lo fuera. Un gato que se detuvo al igual que quienes le perseguían. -- ¿Estás bi…? -- Incapaz de finalizar su cuestionamiento, de pronto sintió como todo se nublaba. Un par de extraños y rápidos sujetos se les habían acercado a la pareja por detrás, para inyectarles una poderosa droga de un certero pinchazo en el cuello, nada muy grave; algo que los adormilaría por un buen rato.

-- Todo listo. -- Los hombres sonreían y dejaron al félido escapar, al parecer se trataba de un simple peón sin voz en aquel plan. -- Ya vámonos. -- Una sonrisa de asquerosa satisfacción se pintó en sus rostros al instante en que tomaban los cuerpos para salir de allí, nadie debía verlos, nadie tenía por qué saber de ellos.

Una inconsciente princesita se había involucrado en algo sin saberlo, ¿de qué se trataría? Debía despertar para averiguarlo, y es que, no podía ser nada tan malo… ¿verdad?

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Saeran el Vie Nov 25, 2016 1:51 pm

-Krov observó al cuerpo del albino en el suelo sin que alguna expresión en especial se reflejase sobre su rostro, verlo así de inmóvil no le producía nada en absoluto. Se agachó hasta donde el cuerpo del muchacho se encontraba y tomó con una de sus manos la cabeza de este, levantándola a partir del cuero cabelludo- Oh, no vayas a maltratarlo si quieres ver un verdadero espectáculo- Sonó una voz masculina en la habitación; Krov no pudo evitar sonreír ante aquellas palabras- ¿De verdad esta es la criatura tan temible que mencionaste? Ahora mismo podría romperle el cuello ¿sabes? - Dijo sin apartar la vista del rostro de la criatura que se encontraba inconsciente. El hombre de aspecto mayor rió para luego adquirir un tono de voz que reflejaba haber sido ofendido- De verdad lo es, desde siempre habías querido un animal que, repito tus palabras: "Sea tan patético que no pueda evitar el traicionar a los suyos" ¿no? - Terminó de decir esas palabras de una forma bastante animada e incluso infantil. El demonio resoplo, la verdad no esperaba que el mago se acordase realmente de aquel anhelo de diversión suya; su relación se había vuelto, de alguna manera, distante. Soltó finalmente la cabeza del albino, sin ninguna especie de cuidado, dejándola solo caer- ¿Así que te creaste un guardián pensando en mis deseos de hace años atrás? Que halago- Su voz detonaba cierto sarcasmo y molestia, pero la verdad es que se encontraba algo intrigado de lo que podría llegar a presenciar en algunas horas; observó finalmente a la figura masculina que había ingresado hace tan poco al lugar- Sólo quiero divertirme una vez más antes de irme, recordar esos viejos tiempos... -Krov levantó una mano en señal de que parase de hablar; su viejo compañero lo estaba desesperando en cierta manera ¿la razón? Realmente no confiaba en él - No digas estupideces- Finalmente cargó sin ningún esfuerzo el cuerpo del animal en sus hombros- Hace tiempo que me has dado mala espina y lo sabes- el hombre asintió, estaba muy consciente de la desconfianza de su compañero; la misma le resultaba divertida por las siguientes razones: Le agradaba parecer todo un misterio ante los ojos del demonio que tenía en frente y además era gracioso verlo como lo acompañaba a pesar de todo; aunque la situación a la que lo exponía pudiese acabar mal para el pelirrojo, este se encontraba allí- Podrás jugar un rato, no deberías pedir más- Snev sonreía; hacia tiempo había planeado esto, era el camino que le resultó más confiable seguir para obtener un buen resultado después de todo este tiempo. Dirigió la mirada hacia Saeran para luego girar en dirección a la salida del lugar- Llévalo a la camioneta

- Pasó un tiempo hasta que ambos decidieran atrapar al zorro; Snev había dudado un momento en proseguir al ver que este se encontraba acompañado de una joven. Observaba a la pareja con cierta intriga, por otra parte retrasaba lo planeado para ver la impaciencia que se manifestaba en Krov, el hacerlo era tan natural en el que no podía evitarlo. De hecho el demonio había capturado un gato para su entretenimiento en esos momentos, se encontraba poniéndolo panza arriba e inmovilizándolo cuanto pudiera posicionandolo sobre sus piernas.- Pareces un niño- Dijo Snev al verlo haciendo semejante cosa- ¿Quieres que pare? Pues decídete de una vez, viejo - El pelirrojo abrió la puerta del vehículo en mala gana dejando que el animalito escapase y corriera hacia el verde parque. El hechicero sonrió, ya había estudiado suficiente a la compañera que tenia el zorro a su lado; al verlos detenerse exclamó de forma aniñada- ¡Bingo! - Salió del vehículo y su compañero lo siguió, ambos llevaban jeringas con la misma sustancia que habían utilizado para con el lobo; no se arriesgarían con las armas. A pesar de esos cuidados, el parque estaba ciertamente desierto a simple vista; aun así sabían que era cuestión de tiempo para que la policía metiese sus cartas en el asunto. La sonrisa en el demonio era inmensa, se abalanzó sobre el zorro para inyectarle, cuando este intentó resistir simplemente le dobló la muñeca de la mano que iba dirigida a golpearlo, casi logrando romperla; no lo hizo sólo porque el líquido ya había sido transferido desde el insignificante recipiente hacia el organismo del animal. Por su parte Snev había sorprendido a la dama como para que esta no tuviese siquiera momento de reaccionar- ¡Todo listo! - Sonrió el hechicero al ver las dos nuevas presas que habían adquirido. Ciertamente se encontraba complacido, desde el instante que vio aquella criatura, que hasta ahora confirmó era una simple humana, sentía que las cosas iban dirigiéndose a algo prometedor.- Tu amiguito fue de ayuda- Dijo al demonio mientras llevaba a la humana hacia la camioneta y la colocaba a cierta distancia de su primera víctima y antigua mascota/sirviente. Krov no contestó al introducir el cuerpo inmóvil del zorro dentro del vehículo, simplemente se dirigió al asiento del conductor-

- Llevaron los tres cuerpos hacia aquel escondite que habían compartido años atrás; una fábrica de autos abandonada. Entraron con el vehículo hasta el edificio, fue obra suya el construirse una entrada para este derribando parte de la pared; Krov se encargaría por unas horas el hacer parecer que nada había cambiado.- ¿La humana servirá para eso? - dijo el demonio al verla nuevamente mientras la cargaba en sus brazos- Quizá, aún si no lo hace sin duda alguna hará las cosas más interesantes ¿no? - Snev se encontraba al lado de Saeran observándolo, sabía que este pronto despertaría; consecuentemente a aquellas palabras y pensamientos  aplaudió animado- ¡Muy bien! Ahora a lo que sigue - Giró entonces para tener vista de Luciel ¿Realmente sería el? El hombre esperaba a que si. El cuerpo del volpino se encontraba ahora en sostén de una de las columnas que se exponían consecuentemente en el edificio. Sin desvanecer la sonrisa en su rostro, que para entonces resultaba ciertamente cínica, se dispuso a bloquear en cierta medida la futura movilidad del animal poniéndole esposas y cadenas en las manos y pies.- ¡Listo! Desde allí podrá ver todo y tu podrás hacer lo que gustes con él - Sacudió sus manos como si hubiera estado trabajando largo rato en algo que podría considerarse una obra de arte o algo parecido y dirigió luego la mirada hacia el demonio- Oh ¿te agrada? -Dijo al ver que este no apartaba la vista de la muchacha- Hace mucho no tenía una humana tan cerca... -Snev asintió- Bueno, ya verás que harás con ella luego, la función se acerca y... ¡Ciertamente estoy cautivado ante el escenario que logramos crear para que se realice! - Ambos observaron entonces a su alrededor. No sólo estaban esos cinco cuerpos en el lugar, no. Esa madrugada habían capturado a criaturas que pronto iban a volverse forasteros siendo arrojados fuera de la isla. El dúo fue tras ellas antes de que eso sucediese y las habían matado a golpes a la mayoría(un par, los más resistentes se encontraban inconscientes)dejando sus cuerpos en el suelo de la fábrica como evidencia. Todos ellos eran humanos mitad animales, ninguno residente legal de Myr. Uno de los que estaban inconscientes abrió dolorosamente los ojos, se trataba de un dingo que no pasaba los veinte años de edad. Al verlo, Snav sonrió- Saaaaeraaaaan -Dijo en un tono cantor.   El en ningún momento dudó en que su voz le llegaría al albino- Otro animal trata de lastimarme, ve y destrozalo

- Sentía frío, un frío insoportable se esparcía desenfrenadamente por todo mi cuerpo. Maldición, debía de encontrar algo cálido, pero por alguna razón no podía realizar movimiento alguno. Estaba desesperado ¿Donde había algo cálido? Me concentre entonces en enfocarme en cosas cálidas, todos mis pensamientos iban directamente al fuego. El fuego, tan imponente, brillante y cálido, pero a pesar de su belleza podía ser capaz de destruir tantas cosas a la vez. Observé sus colores, me cautivaban; ese amarillo, naranja, rojo... Rojo, rojo, rojo... Ah, ya podía sentir la calidez de ese color. Es el mismo color de la sangre, ese liquido que nos es tan indispensable para vivir ¡La vida misma debe de ser de ese color! Ya podía sentir mi propia sangre recorrer mis venas Quería moverme ¿podía? No, yo no controlaba mi cuerpo en ese momento, no era consciente de lo que estaba sucediendo. Sin embargo sentía movimiento a mi alrededor, lo sentía y escuchaba. Entonces la pude percibir, esa voz, aquella voz que pronunciaba mi nombre ¿Amo? ¿Eres tu? ¿Que sucede? ¿Me necesitas? ¿Estás en peligro? ¿porque puedo oírte y sin embargo no puedo verte? ¿Cuántas veces fueron hasta ahora que había sucedido esto? ¿Cuando había empezado? No puedo verte y aún así se que me estas observando, siempre lo haces ¿porque? Me llamas y lo único que esta en mi visión se trata de una criatura animal, siempre es así. Con sólo verla siento odio hacia ella, sólo al saber que está cerca tuyo y que va a hacerte daño; pues así me la representas y yo creo en ti, después de todo tu no me mentirías ¿verdad? ¿porque habrías de mentirme? Mi mirada se centra en aquel cuerpo, una mirada fría y vacía. Frío, necesito calor, necesito ver ese rojo del que fui testigo hace tan sólo instantes atrás. Dios, necesito sacar ese rojo de aquel cuerpo, quiero verlo y sentirlo. Mi cuerpo se abalanzó sobre aquella criatura  que intentaba moverse y escapar; no dejaré que te vayas, ibas a lastimar a mi amo ¿como te atreves a siquiera intentar escapar? Mis manos fueron directamente a su cuello para terminar asfixiandolo; sus últimas fuerzas por sobrevivir habían sido terminadas por mi. Destroza, desgarra, saca todo el calor que aún tiene ese cuerpo y quedatelo. Puse mis dedos en su boca y empecé a tirar, estaba abriéndole la mandíbula en dos hasta que vi que se separó y calló la otra parte al suelo. La sangre me había salpicado y empezó a esparcirse por el lugar, la observe en mis manos y me quedé contemplándola por un momento-

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Luciel Choi el Vie Dic 02, 2016 12:57 am

Quizá el zorro esperaba demasiado de ésta extraña reunión pero en ningún momento se puso a pensar que aquello no podía ser más que una trampa por ése extraño Saeran o quizá sólo alusinaba. era difícil dejar de sospechar ya que toda su vida había sufrido de traiciones ¿Porqué ésta no sería diferente? Se distrajo, en verdad la presencia de Yona le distraía de lo podrido del mundo y por eso no advirtió que, ella no debía estar cerca de alguien como él, que era un hombre peligroso y ella una dulce princesita que merecía amor. Esperaba, al menos que su amo fuese alguien gentil. -¿Un gato? Su emoción se activó por dentro; Luciel amaba a los agtos, les gustaba abrazarlos, acariciarlos, estrujarlos y dar de vueltas con ellos en brazos; él lo llamaba diversión, todos decían que era maltrato animal.

Distraído y confiado quiso acercarse al animal sin darse cuenta de los hombres encapuchados que se aproximaban a ellos; un grito y la visión de yona desfallecer en los brazos de un ignoto fueron suficiente para que el zorro intentara atacar a uno de ellos más su esfuerzo fue en vano y recibió un golpe en la boca del estómago; después sólo la visión nublada y el flaqueo de sus sentidos fueron sus únicos acompañantes. — Pan comido, vámonos. — La voz que escuchó antes de desmayarse se le hacía familiar ergo por la situación no logró descifrar de quién se trataba.

¿cuánto tiempo habría pasado inconciente? Sólo dios sabría e incluso cuando el zorro comenzó a cobrar conciencia de su entorno, no lograba enfocar del todo; las voces que escuchaba eran distorcionadas con un tremendo eco, la vista de los curpos parados frente a él eran netamente borrosas y no sabía si se trataba de su ausencia de lentes o si no lograba enfocar bien aún. Su vista iba del suelo a un costado y luego a otro; cuando al fin recuperó un poco más de su visión intentó mover las manos pero éstas se vieron impedidas ¡Alguien le había esposado de manos y pies! en ése momento su reacción de impresión fue colosal. -¿¿Qué demonios?? forcejeó tontamente esperando que, en su estupidez las esposas cedieran y su agarre fuése liberado... Yona, debía de observar que ella estuviése bien, o al menos asegurarse que no se encontraba ahí. Raúdo, buscó con la mirada entodas direcciones antes de toparse con la mirada de un pelirrojo. — Joooo, al fin ha despertado uno. — Krov se aproximó a la vera de Luciel y confiado se puso en cunclillas para verle de cerca. - Me pregunto si la humana ya despertó también. - Otra voz, completamente diferente captó su atención, intentó buscar la procedencia del mismo pero la mano de Krov sujetó el mentón de Luciel con algo de fuerza. — Hey, zorro idiota... ¿Me recuerdas? —Luciel le recordaba a la perfección, él era uno de los guardias del mercado ilegal, uno de los que, por lo general le daba de azotes a Luciel y lo disfrutaba, cómo olvidarse de ése pillo.

- Saaaaeraaaaan, otro animal trata de lastimarme, ve y destrozalo - Y entonces el pánico se apoderó de Luciel. — Vamos, miralo chico... Mira al monstruo al que consideras amo. — Krov sostenía el rostro de Luciel con fuerza impidiéndole apartar la mirada... Un hombre agresivo, salido de sus casillas a tal punto de matar a un hombre con sus propias manos y la sangre ¡La maldita sangre! Salpicó todo, suelo, paredes, ropa... Aquel pedazo de mandíbula que había sido desprendida fue lanzada de manos de Saeran hacia los pies de Luciel quien, aterrado sólo encogió los pies... Era repugnante ver éso tan cerca. - ¡Buen chico, Saeran! - snev sonreía complacido y aplaudía felicitando al albino. Krov también reía a carcajadas, unas que crisparon los nervios del zorro, le taladraban la cabeza y sólo una pregunta rondaba en su cabeza

¿Dónde está Yona?

— Bien bien... ¿Qué deberíamos hacer con Luciel? — Krov canturreó el nombre del pelirrojo, esperando llamar la atención de Saeran y de Snev.

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Yona el Lun Dic 05, 2016 5:39 am

¿Por qué sus ojos pesaban tanto? De pronto el cuerpo de la pelirroja se fue sintiendo más y más ligero, sin siquiera notarlo había caído adormilada en los brazos de aquel extraño sujeto. Ella sólo era una humana, un ser sin poderes incapaz de proteger a los otros más que con su fuerza de voluntad, desde siempre lo supo y por eso es que trataba de sonreír a como dé lugar, no se dejaría vencer por algo así, ¿no? No, definitivamente no, ella se esforzaría por poder cuidar de todos aquellos a quienes albergaba su pequeño corazón.

El tiempo que transcurrió de aquel viaje pasó desapercibido para la dormida muchacha, quien todavía no estaba ni cerca de enterarse de lo que pasaba a su alrededor, pues aun cuando fue tomada en los brazos de aquel demonio estaba completamente inconsciente. El sujeto la dejó acostada boca abajo tras un pilar, prácticamente oculta del campo de visión suponiendo que la utilizarían más tarde, claro, porque era una insignificante humana, era casi imposible que lograse despertar tan rápido.

El frío, la humedad y un extraño y putrefacto olor prontamente inundaron cada uno de los sentidos de Yona, ahogándola en una marea de desesperación que le puso fin a la somnolencia que la invadía, por supuesto, la toxina seguía en su torrente sanguíneo así es que sus rojizos ojos sólo se pudieron abrir lenta y pausadamente. --…A-Ah...-- Un ligero sonido salió de sus labios para que contemplase la periferia, no, definitivamente no tenía idea en qué sitio se encontraba. Arrastrándose un par de centímetros de forma flemática, terminó por apoyar sus manos y rodillas en el suelo, elevando su postura. -- M-Mh…-- Tenía que esforzarse más. ¡Un momento! Ella estaba con Luciel. ¿Dónde estaba el zorro que la acompañaba? ¿Le habría pasado algo? Ahora con mayor razón debía ponerse en pie. Mordiendo su labio inferior y aun temblando por la droga, logró pararse para tambalear un poco terminando por abrazar el pilar.

El concreto estaba realmente helado, ¿o acaso era que su cuerpo estaba muy caliente? No tenía fiebre, ¿o sí? Su organismo no podía ser tan débil, tan patético. “¡Yona, no te puedes distraer!” Tenía que animarse a sí misma si quería salir de ahí o al menos descubrir en qué lugar se encontraba para poder dar con su preciado pelirrojo. Cerrando sus ojos con fuerza asintió para soltarse de la columna, todavía trastabillaba empero tendría que lidiar con ello. Sorpresa, se escuchaban voces y su mirada parecía brillar con ello, ¡de seguro podrían ayudarla!

Una ingrávida e inocente sonrisa se dibujó en sus labios para que tomara toda su fuerza y comenzara a caminar tambaleándose, siguiendo la dirección de dónde provenía el sonido. -- Di-Discul…-- No fue capaz de terminar su frase, pues aquella horrible escena frente a sus ojos la dejó en completo shock. ¿Por qué había tanta sangre? ¿Quiénes eran esos sujetos? ¿Por qué? ¿Por qué? Yona no lograba entender nada. Sus piernas no daban más y terminó por caer de rodillas. -- N-No…no le hagan daño a Luciel. -- Su voz dejaba en evidencia el terror que la envolvía, mientras la sangre corría por el suelo manchando sus rodillas. -- Oh… así que la humana despertó. -- Krov se tuvo que apartar del vulpino para poder contemplar con mayor satisfacción aquella desagradable imagen.  -- N-No…no le hagan daño. Por favor…-- Tragando saliva empuñó sus manos, sintiendo como aquella sustancia no terminaba de recorrer su torrente sanguíneo. --Háganme lo que quieran… pero déjenlo ir. -- Su mirada se posó en el cánido que tanto quería, proporcionándole una cariñosa sonrisa que trataba de demostrarle que todo estaría bien, aun cuando el terror no pensaba dejar a la chica. Poniéndose de pie con dificultad una vez más, fue acercándose lentamente hacia Seven hasta quedar frente a él para darle la espalda, tal y como si fuese su guardiana.

Sus extremidades tiritaban sin dar tregua, y sus orbes rojizos se mantuvieron con decisión sobre el albino que se encontraba un poco más lejos de ellos, aquel que tenía las manos manchadas de sangre, quien había cobrado una vida inocente. Si quería otra más, podía ser la suya, pero la de Luciel jamás. Tres contra uno no era lo más justo que había vivido, pero estaba allí y no había marcha atrás. ¿Qué otra cosa aparte de la muerte le podía esperar?

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Saeran el Mar Dic 06, 2016 1:49 am

- El demonio pelirrojo observó a la joven detalladamente cuando la colocó a varias columnas de distancia, el verla tan insignificante hizo que quisiera llevársela de allí ¿Cuánto tardaría en despertar? hace tiempo que había olvidado la vulnerabilidad de los humanos, quizá dormiría por muchas más horas, incluso hasta el amanecer ¿No? ¿Era así? Odiaba el que sus pensamientos se manifestaran tan de repente como ahora, cada vez que estaba un humano cerca sucedía aquello ¿Que debería de hacer? - ¿Qué hacías con aquel animal?- Pronunció esas palabras como si en verdad esperase respuesta, algo que resultaba claramente imposible en esos momentos; la joven se encontraba completamente inmóvil y así se mantendría por un tiempo más. Fue cuando detectó sonidos, entre ellos una voz. Una sonrisa se había formado inmediatamente en sus labios, la función que tanto esperaba estaba dando su iniciación; finalmente el zorro se había dignado a despertar- Joooo, al fin ha despertado uno - Dijo divertido dirigiéndose hacia donde se encontraba aquella insignificante criatura; ignoró lo dicho por Snev, el entusiasmo se estaba manifestando alrededor de todo su organismo, realmente ansiaba mucho situaciones como la que se estaba produciendo- Ey, zorro idiota... ¿Me recuerdas? - Ver aquel rostro que manifestaba completo desprecio hacia su persona le fascinaba, deseaba intensificar aquella expresión. Le molestó cuando apartó aquella mirada momentáneamente para dirigirla hacia su compañero que se posicionaba detrás suyo ¿Deseaba mirar? Está bien, se lo permitiría. Agarrando bruscamente el rostro del muchacho impidió que este llograra apartar la vista de lo que empezaría a desenvolverse frente a ellos.- ¿Qué? ¿Quieres mirar? ¡Vamos, mira! - Dijo divertido- ¡Mira a ese monstruo que consideras amo! - Unas risas estridentes fueron producidas por él y su compañero; realmente se encontraba admirado, no esperaba tal cosa tan de pronto por parte de una criatura que se veía tan irrelevante tan solo horas atrás. Cuando el volpino se atrevió a apartar sus pies de aquel trozo de cabeza, Krov lo tomó de las manos- ¡Oh, Luciel! ¡Ayúdame! ¡Ayúdame! - Decía imitando la voz de alguien realmente desesperado-  ¿Lo escuchas, estúpido? ¿No vas a hacer nada? ¡Rápido! ¡Hazle respiración boca a boca! - Dijo acercando aquel trozo de carne hacia el rostro del zorro; la expresión de pánico que se exponía en la semblante de la mascota era magnifica, la adoraba; no paraba de reír- ¡Oh! ¡Mi error! sus pulmones están hacia allá - Dicho eso arrojó aquel pedazo de cabeza del ex dingo hacia donde se encontraban sus compañeros de masacre. Snev felicitaba al lobo, realmente no sabía como había terminado con alguien como ese sujeto.- Bien bien... ¿Qué deberíamos hacer con Luciel? - Ya se encontraba animado, observaba al zorro con completa satisfacción- Ay Luciel ¿Nunca entenderás? No importa donde vayas, no cambiará lo que eres - Recorrió con su mirada de arriba hacia abajo el cuerpo del muchacho- Pura escoria andante

- Entonces una voz femenina y dulce se dejó escuchar; el rostro del demonio giró automáticamente para ver a aquella débil criatura que se encontraba acercándose- Oh… así que la humana despertó. - Sus ojos no podían creer lo que estaba viendo, aquella muchacha a pesar de ser consciente de su actual estado había logrado llegar para hacerle frente. Arqueó una ceja ante las palabras que la joven había utilizado ¿podía ser cierto?- ¡Ooooh! ¡Que valiente eres, niña! - Se escuchó decir al hechicero a lo lejos; Krov chasqueó la lengua- ¿¡Valiente!? ¿¡Estás jodiendo!? ¡Es obvio que es completamente ridícula!- Dijo furioso viendo a Snev quien hizo la alusión con sus manos de que guardaría silencio. Volviendo su mirada hacia la muchacha dijo- ¿Qué son esas absurdas palabras que acabas de utilizar? ¿Qué tienes con aquel repugnante animal, eh?- realmente se encontraba molesto, observaba a ambas criaturas frente a si. Una representaba todo lo que odiaba, odiaba a aquellos animales, eran unas bestias que no sabían reconocer su lugar en la sociedad. La otra representaba una fragilidad e ingenuidad que no podía dejar de admirar, completa ingenuidad rozando casi a la estupidez, lo que estaba haciendo aquella humana lo demostraba.- ¿Te estás sacrificando por alguien tan despreciable como él? ¿¡Es que no ves lo asquerosos y peligrosos que pueden ser!?- Al decir esas palabras señaló al lobo detrás de ellos quien se encontraba ahora destrozando el cuerpo de la ultima victima viva que había despertado.- Y él - Dijo señalando al zorro con la mirada- Él te expuso a todo esto- Rió nuevamente para luego observar a Luciel- ¿No es cierto, Luciel? ¿No es verdad que vives junto a aquel monstruo? ¡Que cruel eres! ¿como puedes dejar que esta hermosa joven sea parte de tu asquerosa vida de mierda?- Fue entonces que tomó a la dama de una mano y la atrajo hacia si- Ven, linda, realmente no quieres estar cerca de él- Examinaba a la humana y luego al pelirrojo sonriendo- Dime ¿cómo es que terminaste con aquel idiota? De verdad estoy intrigado al respecto - Sus manos empezaron a recorrer una de las mejillas de la joven, acariciando lentamente esta- ... ¿Andas con él? - Al pensar en ello algo extraño se desató en su interior, observó nuevamente a la mascota- ¡Eh, Luciel! ¿Ya te la has tirado? - Sonrió- Oh, lo siento, ahora yo soy el que hace preguntas estúpidas - rió- ¡Claro que no lo has hecho! ¡Por eso sigues viéndola!... Bueno, ella quiere sacrificarse por ti, realmente le gustas ¿Serás capaz de ser un caballero por primera vez en tu puta vida y hacerla sentir una mujer amada?

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Mensaje por Luciel Choi el Jue Dic 08, 2016 12:24 am

— ¡Oh, Luciel! ¡Ayúdame! ¡Ayúdame! — El demonio Krov recogió el pedazo de carne del suelo y acercó el mismo al rostro de Luciel mientras decía imitando la voz de alguien realmente desesperado — ¿Lo escuchas, estúpido? ¿No vas a hacer nada? ¡Rápido! ¡Hazle respiración boca a boca! — La otra mano libre del demonio sujetaba aún el rostro del zorro obligándolo prácticamente a besar el labio inferior y los dientes expuestos de aquel infortunado dingo; Luciel por más que intentaba forcejear y apartar los ojos sólo atinó a sacudir la cabeza hasta poder zafarse del agarre de su mentón.
Luciel sintió un mareo embargante y al mismo tiempo sintió que pronto vomitaría del asco, aún podía oler la sangre embarrada en sus propios labios y mejillas.

— Ahhh.~ Qué aburrido. — Tras jugar con el pedazo de carne y lanzarlo lejos profirió un par de palabras, pensaba decir aún más pero la presencia de la mujer fue algo que no se esperaba nadie ni si quiera Luciel quien en un arrebato de adrenalina intentó de nueva cuenta forecejear las esposas y, al fin profiriendo más palabras. -¡¿Yona?! ¡Alto, no le hagan nada! Su rostro era un poema de desesperación, tení incluso unas ganas de llorar porque ella había sido arrastrada en todo esto y no había ni la más mínima oportunidad de que Luciel pudiera hacer algo para salvarla. ¿Dónde quedaba el defensor de la justicia en ése momento? Sí, ahora se daba cuenta una vez más que su vida era un maldito chiste y que su vida no valía nada. Debería estar muerto y dejar de sufrir.

- ¡Ooooh! ¡Que valiente eres, niña! - Snev, quien había estado apartado y centrado sólo en su Saeran al fin se había acercado lo suficiente para ser más notado y, a su vez Krov ya más enfurecido reprochó aquel acto de la humana tratando de defender al zorro. -¿¿QUÉ?? ¡¡NO YONA, NO SEAS TONTA. HUYE DE AQUÍ!! Luciel no se detuvo en expulsar todo el aire de sus pulmones y sonar desgarrador y suplicante para que la humana escapara; debía hacerlo, huir, regresar con su amo y nunca volver a intentar acercarse al zorro. -¡DEJENLA IR PORF——! Una patada directa a su rostro le hizo virar con agresividad; Krov había actuado rápidamente para que se callara, no soportaba más aullidos sin sentido. Krov había usado unos zapatos de casquillo en la punta y el golpe que recibió Luciel fue intantáneo para reventarle el labio y comenzar a sangrar. — ¿Te estás sacrificando por alguien tan despreciable como él? ¿¡Es que no ves lo asquerosos y peligrosos que pueden ser!? ¿No es cierto, Luciel? ¿No es verdad que vives junto a aquel monstruo? ¡Que cruel eres! ¿como puedes dejar que esta hermosa joven sea parte de tu asquerosa vida de mierda? — Cada pregunta fue acompañada de fuertes patadas a diferentes partes del cuerpo de Luciel: Cabeza, hombros, piernas, pecho... Una tras otra sin descanso alguno; el demonio aprovecharía la debilidad de la humana quien no podía mantenerse de pie para continuar golpeándo el cuerpo de Luciel quien sólo resistía como lo había hecho tanto tiempo... Los golpes físicos no representaban nada en realidad, estaba acostumbrado a ellos, estaba acostumbrado a sangrar, a tener los huesos rotos y las heridas expuestas así que sólo resistió. Su mente no se preocupaba por el dolor que sentía, sólo quería que no le tocaran ni un cabello a la chica.

Cuando Krov terminó de atacarlo se acercó a la humana, tan frágil con aquel cuerpo parecido a una maraca... Él debía ser sutil con ella, tocar su mejilla suavemente y hablarle con dulzura. Tenía que comportarse como un caballero — Ey, Luciel ¿Ya te la has tirado? —
El zorro permanecío ausente con la cabeza gacha y escupiendo la sangre que seguía acumulándose en su boca; había recibido muchos golpes especialmente en el rostro dónde las secuelas comenzaban a mostrarse: Le sangraba la frente, ya no podía abrir bien el ojo izquierdo -también habían roto sus lentes en el proceso- y sólo por suerte no había perdido un diente pero su labio inferior sangraba demasiado. -B,basta... Aléjate de ella... Susurró con seriedad, podía ser la escoria más grande del universo pero jamás le había faltado el respeto a Yona... Aunque eso ya no importaba demasiado. — ¿¿Aaah?? ¿Qué has dicho? — Krov comenzaba a demostrar que no era alguien demasiado paciente y que se encendía al primer chispazo por lo que no dudó en soltar el rostro de la fémina y acercarse violentamente hacia el zorro. — ¿Te crees demasiado como para ordenarme, no es así? Dime... ¿Qué puedes hacer tú, si no eres más que una mierda de animal? — Ensañado con su ira y cegado por la adrenalina que le provocaba el querer torturar al zorro, le propinó dos fuertes golpes a puño cerrado en la cara; uno en una mejilla, el otro sobre la boca del estómago. - ¡Ouh, ouh, ouh! Tranquilo mi amigo. No precipites las cosas. - Al fin el otro hombre había frenado aquello; el mismo que se encontraba alejado junto con Saeran se decidió a interrumpir la paliza de Luciel. - Dejame algo para mí. -

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Mensaje por Yona el Sáb Dic 10, 2016 4:55 am

“Asquerosos.” “Peligrosos.” Aquellas palabras despectivas salías desde los labios del demonio y éstas no hacían otra cosa más que taladrar el pecho de la humana. No, ellos no eran así. Luciel no era así. Negando con la cabeza Yona contuvo sus lágrimas, concentrándose en mantenerse de pie y evitar malgastar sus casi nulas fuerzas en cosas innecesarias. -- N-No…-- Su voz continuaba temblorosa así como sus extremidades, aunque su mirar ferviente demostraba que tenía plena convicción. Sus rojizos orbes se posaron en la figura masculina un poco más lejos de ellos, el albino bañado en sangre que parecía no reaccionar. ¿Por qué estaba haciendo todo eso? -- Todos… todos tenemos bondad en el corazón. -- Sus rodillas no cesaban de tiritar, insistiendo en flaquear aun cuando lo último que deseaba era parecer débil. -- Ha-Hasta él… merece una oportunidad para redimirse… y ser amado. -- Por supuesto, era parte de su creencia de vida, y a pesar de sólo conocer a Luciel, aseguraba que no había nadie que no pudiese ser curado con una sonrisa y un poco de cariño.

La toxina no se desvanecía del todo y sus movimientos continuaban siendo alentados y torpes, por ello fue incapaz de prever la certera patada que afecto al zorro. -- ¡Lu! -- La desesperación se apoderó de su rostro, ¡tenía que hacer algo para sacarlo de ahí! Si tan sólo su cuerpo no fuese tan inservible. -- Por favor, no le hagas daño… por favor…. -- Su respiración se volvía errática y Snev no podía divertirse más. -- Los humanos son realmente torpes. -- Ella lo sabía. Su raza no era nada, prácticamente su vida entera no servía. -- E-El destino… -- Dijo con suavidad al momento en que sus orbes se humedecían con lentitud, no podía ser tan patética como para ponerse a llorar, no. -- El destino nos juntó y no me arrepiento de ello. -- Porque independiente de las situaciones y en el sitio en el que se encontraban ahora, ella no escogería otro camino no importara la cantidad de vidas y oportunidades que tuviese. Escogería a Seven una y otra vez.  

¿Eh? ¿Por qué de pronto su mirar se fue cerrando? Las caricias ajenas la mareaban, el poder de los demonios era algo impresionante; tanto como su belleza. La pelirroja quien todavía luchaba por su fuerza, fue extendiendo su diestra hacia el rostro de quien la tenía entre sus brazos, devolviendo las caricias casi como si estuviese hipnotizada. -- No…no…-- Continuaba repitiendo en un hilo de voz ante cada una de las agresiones de éste hacia su preciado can. -- Déjame algo para mí. -- Porque la diversión para el hechicero recién comenzaba. -- Oh. -- Arqueando una ceja contempló a la mujer algo incrédulo, antes de contemplar a Krov. -- Parece que encontraste más entretención de la pensada. -- Una risa pesada fue seguida de sus palabras. -- Pedazo de mierda, siéntete afortunado. -- Haciendo un ademán señaló a Yona quien parecía no reaccionar, insistiendo en proporcionarle delicadas caricias al ser demoníaco. -- Esa humana te dará un espectáculo antes de que tu inservible vida acabe.--

Por su parte, la pobre muchacha no sabía qué le pasaba, su mente estaba consciente de todo empero su cuerpo parecía actuar por su mismo. ¡Ella no quería hacer eso! Tenía que volver en sí y buscar la forma de rescatar al vulpino, entonces, ¿Por qué de pronto sus brazos rodearon el cuello del llamado Krov? ¿Por qué la fiebre parecía no terminar? Las toxinas se resistían a más no poder, obligándola a necesitar de más oxígeno, acelerando su respiración para que chocase en el cuello ajeno. ¿Qué tan necesitada podía verse? ¿Qué tan patética se veía realmente? -- L-Lu… lo siento... -- Continuaba hablando por lo bajo, incapaz de voltear a éste. -- N-No … no me veas… por favor… -- No quería. No. No. No. No estaba siendo ella misma y por eso lo último que anhelaba era ser recordada de esa forma. Si iba a morir, al menos que el defensor de la justicia la recordara como la humana alegre, no como la marioneta inútil que era.

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Mensaje por Saeran el Miér Dic 14, 2016 1:10 pm

- La humana se encontraba diciendo demasiadas cosas que eran completas incoherencias para el demonio; aquellas criaturas no merecían amor, ni comprensión ni nada por el estilo, eran tan sólo abominaciones que habían surgido solamente para servir a las especies dominantes que habitaban en la isla, nada más. Otra creación que pareciera no pueden controlar del todo, ya que al fin y al cabo aún esas criaturas híbridas andan por las calles libremente como si tuvieran el verdadero derecho a hacerlo ¿Realmente los humanos eran tan ingenuos como le parecía aquella joven? - ¿Amar? ¿tu dices amar a ese inútil que está por allá? - Rió fuertemente- ¿Es que eres estúpida? Esas bestias no merecen ni que las vean, deberían de desaparecer y nada más - Al terminar de hablar Luciel se encontraba aún gritando suplicante por que dejasen a la humana en paz; fue entonces que Krov nuevamente lo atacó, odiaba que esa voz chillara, odiaba que esa voz hiciera cualquier especie de sonido ¿Como no esperar tal actitud de un demonio cual pecado capital dominante era la ira? - ¡Deja de actuar como si en verdad te importase, maldito hipócrita!- Estaba demasiado molesto, no le gustaba para nada lo que le parecía una sobre actuación por parte del zorro- Los humanos son realmente torpes[/color]- Dijo el hechicero luego de suspirar al ver que la chica no pudo hacer nada ante el repentino ataque de su compañero. Aún así, se encontraba intrigado ¿Realmente ella creía todo lo que acababa de decir? Observó a Saeran quien tenía su mirada dirigida al volpino para luego sonreír - ¡Ouh, ouh, ouh! Tranquilo mi amigo. No precipites las cosas -dijo al ver que el demonio, invadido por la ira, estaba a punto de aplastar la cabeza del animal contra la columna que estaba detrás si el no terminaba interviniendo- Déjame algo a mi - Acercándose más al zorro lo observó divertido llegando a ponerse en cuclillas frente a el, los ojos de este eran iguales a los de ella; al notar aquello sintió que algo le inquietaba hasta llegar a molestarlo, ah si... Estaban detrás de esos lentes los cuales se encontraban completamente destrozados de un lado, odiaba los lentes- Bien Luciel, esa chica muestra un gran interés en ti ¿no vas a despreciar esos sentimientos, o sí? - Su pregunta fue dicha como si de una sentencia de tratase para luego dirigir su visión hacia el demonio, este se encontraba con la humana quien le había empezado a proporcionar algunas caricias; la verdad es que estaba sorprendido ante ello por lo que volteó a ver a Luciel nuevamente- ...Un gran espectáculo[/color]- Sonreía aún en ese momento, hizo un gesto con su cabeza para que el lobo actuara retirando por fin de la semblante del zorro aquellos lentes y los arrojados lejos- No lo tomes personal, niño, sólo odio esas cosas, espero no vayas a necesitarlos realmente - alejándose de allí se dirigió hacia la humana- Aún no es el momento, pequeña - susurró en los oídos de la pelirroja a la vez que terminaba inyectándole un veneno de su propia creación- ¡Amo hacer estas cosas! -Aplaudió como un niño feliz al ver que la humana caía completamente mareada; la misma había sido recogida por el demonio antes de que cayese al suelo- Snev ¿que vas a... - La voz de Krov fue callada por el alto de una de las manos del hechicero- Es mi turno de hablar ahora[/color]- vio de lado a su compañero- Será mejor que la recuestes y cuides - Este se alejó inmediatamente con la humana en brazos, pero aún así desde allá echaría un vistazo a lo que el hechicero estaba a punto de realizar-

- Cerró los ojos con una expresión seria en su rostro como si realmente pensara en lo que diría a continuación; al abrirlos vio al zorro- El amor es un terreno incierto, Luciel... Algunos dicen que es lo más hermoso que han podido experimentar en sus vidas e incluso llegan a arriesgar estas a causa de ese sentimiento - Empezó a acercarse nuevamente, mientras lo hacía observó momentáneamente a Saeran quien aun se encontraba a un lado de la columna al decir aquellas palabras, el mismo demostraba un rostro confundido, Snev prosiguió- Y hay otros que rehuyen de el, incluso sin haberlo experimentado realmente siquiera - calló nuevamente por unos instantes- La chica tiene poco menos de media hora de vida y si te lo preguntas, si, Saeran los metió en todo esto... Bueno, sólo a ti, a la chica la metiste tu ¿no es así? - Sonrió- Descuida, descuida, como los humanos siempre dicen: todos cometemos errores, pero la cosa es que... tu no eres humano ¿verdad? - Entonces extendió una de sus manos hacia donde se encontraba el albino- Saeran, me darías tu daga ¿por favor? - Al sentir aquella arma blanca en sus manos sonrió- ¡Buen chico! Ahora... -se puso de cuclillas frente a el zorro empezando a pasar el instrumento por las heridas de golpes de este, recogiendo así un poco de la sangre que brotaba de ellas- ¿sentiste ese frío? ¿no es genial? Ahora mírala ¡manchada de rojo! ¿no crees que en esas partes se sentirá más cálida? - Podía sentir la tensión de parte de su ex mascota, sabía lo que esa sangre provocaba en el; no lo observaba, pero sabía que este en su interior se encontraba temblando-

- ¿Porque sentía que algo andaba mal? La sangre que cubría parte de mi cuerpo era normal en mi ¿no? Esperen ¿Lo era? No... Esta sangre había llegado involuntariamente a mi cuerpo ¿De verdad? Pero si yo mismo había visto como había acabado con aquellas dos vidas como si nada, antes lo había aceptado sin siquiera pensarlo. No podía entender realmente lo que estaba sucediendo a mi alrededor, o más bien no lograba controlarlo. Era desesperante el no poder hacerlo, pero todo resultaba bien ¿no? Protegía a mi amo sin problema alguno, para eso vivía, para mantenerlo a salvo. Pero aún así ese sentimiento seguía allí ¿es eso a lo que llaman remordimiento? Pero ¿porque ahora? Porque ahora eres consciente ¿Consciente? ¿Consciente de que?  De que hay alguien más dentro tuyo que toma posesión de tu cuerpo. Mi mente se nubla nuevamente ante aquellas palabras, pero debo ir más a fondo ¿Que alguien me controla? ¿Quien lo hace? ¿Porque? ¿Quieres ver? Si ¿Quieres saber? Si.- ¡Buen chico! Ahora... - ¿Que acababa de pasar? Estaba molesto y aún así le di mi arma. Observaba cada acción de mi amo completamente hipnotizado, pude llegar a sentir aquel frío metal como si fuese a mi a quien se lo había mostrado. Vi aquella sangre, aquel color, por primera vez en mucho tiempo pude sentir que mis manos temblaban. Entonces se acercó, sabía que era el pero sólo podía ver aquella arma manchada de sangre- ¿Te gusta, no es así, Saeran? - Mi olfato se agudizó, ya conocía perfectamente ese aroma, sabía como era y aún así en ese momento quería evitarla. Mi amo sonrió - ¿No? - Se volteó entonces a verlo, al propietario de aquella sangre que pude identificar y por lo cual me hacía sentir incómodo en esos momentos. Sólo hasta ahora era realmente consciente de que se encontraba ahí y no quería verlo, no podía- Espero no te desagrade realmente tu lado animal, Luciel, porque vas a necesitarlo ahora - ¿De que hablaba? ¿Que estaba sucediendo? - Verás... El antídoto está dentro de uno de aquellos cuerpos ¿lo ves? - Observé a lo lejos, había alrededor de veinte cuerpos allí - El antídoto se encuentra en una jeringa que tu servidor implantó personalmente - Lo observé confundido, nunca lo había visto así antes- El tiempo es oro, libérate de esa trampa para humanos y salva a la chica... Si en verdad te importa como tanto lo aparentas - Entonces fue cuando mi daga me fue arrojada nuevamente, por un momento quise arrojarla lejos pero entonces lo dijo- Saeran, realiza un corte en la chica por cada cuerpo equivocado que escoja- Mis manos se contrajeron, habían dejado de temblar, estaban bajo una orden. Una había formado un puño y la otra se había aferrado aún más al objeto afilado que sostenía- Si, amo - Fue lo único que pude alcanzar a decir para luego dirigirme hacia mi destino.-

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Mensaje por Luciel Choi el Mar Dic 20, 2016 7:06 pm

Tras meditarse un rato con la paliza que le propinó a Luciel, aquel demonio pelirrojo calmó sus ansias con sólo escuchar las palabras de Snev. — Tsk, como digas, anciano. — Se puso de pie y sacó un cigarrillo, lentamente lo llevó a sus labios y encendió con un mechero que llevaba en la bolsa del pantalón. — ¿Bondad? Qué ingénua eres. — dio una calada a su cigarrillo y rodeó nuevamente el cuerpo de la chica con su diestra y cuál fue su sorpresa al ver que ésta le devolvía las caricias. Ladino dirigió su mirada hacia a Luciel que miraba aquella escena estupefacto. -N,no... ¿Yona, qué estás haciendo? Basta... Krov... Krov, por favor déjala. Mirar aquella escena sólo provocó un vuelco en su corazón y mientras tanto el demonio se relamía los labios mostrándo una risa burlona hacia el zorro. Las manos de éste rodearon la cintura baja de la chica y la apegó hacia el cuerpo suyo. — ¿Qué pasa, Luciel.? debe de hervirte la sangre, que me prefiera a mí en vez de a tí... —
- Bien Luciel, esa chica muestra un gran interés en ti ¿no vas a despreciar esos sentimientos, o sí? - Snev se encontraba frente al zorro en cunclillas, le había tocado el cabello como dándole una singular muestra de afecto y sin importarle mucho el dolor que el pelirrojo pudiera sentir, lo tomó del cabello jalando su cuero cabelludo y forzarlo a mirar en dirección a Yona. Sin sus lentes no lograba enfocar demasiado bien pero no hacía falta pues sus ojos llenos de ira iban directos a Saeran, su amo... Su maldito amo. -Eres un desgraciado, Saeran. Su rostro iracundo y unos gruñidos que provenían desde su pecho mostraron que, ahora en verdad afloraba una actitud hostil como la de un animal salvaje, acorralado, esperando atacar a lo primero que se le acercase. -¡¡NO!! ¡Malditos, déjenla! Sabía que en su situación no podía hacer más que gritar y forcejear las cadenas, pero no podía simplemente observar cómo le inyectaban algo a la humana y ésta caía desmayada una vez más.

Luciel estaba empezando a dejar de pensar lógicamente: Lastimar y matar eran sus ideas principales y lo haría sin dudas si se les ocurría soltarlo. Casi no escuchó el sermón del mago, apenas lograba escuchar algunas palabras. - Espero no te desagrade realmente tu lado animal, Luciel, porque vas a necesitarlo ahora... El tiempo es oro, libérate de esa trampa para humanos y salva a la chica... -

Al finalizar las palabras de Snev un dolor punzante le dio en el pecho; como si una afilada aguja se se clavara sobre el corazón. La vista comenzó a ponerse borrosa y una capa de sombra negruna se hizo presente. Su cuerpo intentaba rechazar el suplicio, y lo absorbía una y otra vez una oscuridad que evitaba segundos enteros de agonía, haciendo que fuera aún más difícil mantenerse en contacto con la realidad. Intentó hacer que se separaran, el dolor y la realidad. La realidad era sentir que su cuerpo se retorcía y enloquecía aunque no podía moverse, posiblemente debido al mismo dolor. La realidad era saber que había algo mucho más importante que toda esta tortura. La realidad había llegado demasiado rápido.
En un momento, todo era como debía ser, rodeado de gente  y sus  miradas. De alguna manera era como si, aunque resultara inverosímil, hubiera conseguido todo por lo que había luchado. Y sin embargo, sólo una pequeña cosa, insustancial, había ido mal. Pero dentro de Luciel, algo tiraba en la dirección opuesta.
Desgarrándolo. Quebrándolo. Una agonía.
«Voy a salvarte, Yona.»
 
Sus huesos crujieron, señas de su transformación vulpina. Pelo rojizo le cubrió rápidamente y su rostro se desfiguró hasta mostrar hocico, colmillos y orejas puntiagudas sobre su cabeza; ahora transformado en un zorro quedaba libre de las esposas; sólo se retorció para librarse de ésas cadenas; gruñó y estuvo a punto de lanzarse sobre el mago. Morderlo, desfiguarlo, hacerlo sufrir... Más se detuvo tras recordar que sólo contaba con escasos treinta minutos. Rápidamente se escabulló entre varios cuerpos, olfateando y urgiendo su nariz en la ropa de aquellos cadáveres... ¡Pero todos tenían aromas indescifrables! «¡Maldita sea!» Debía actuar rápido y prontamente hundió los colmillos en el estómago de una mujer, moría y roía la carne sacando vísceras al por mayor... La jeringa no estaba. Se escabulló al segundo cuerpo y olfateó e igualmente repitió el mismo proceso pero tampoco encontró nada dentro más que órganos y mucha, mucha sangre.

La desesperación comenzó a invadirle y al ser incapáz de comunicarse en aquella forma sólo logró chillar de forma lastímera, se veía agobiado, realmente asustado dando rodeos y buscando en otros cuerpos ¿Cuántos ya había errado? ¿cuántos cortes ya tendría la pobre humana?

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Yona el Dom Dic 25, 2016 10:16 pm

Sufrimiento y dolor, a pesar de que Yona tratase de convencerse de lo contrario, era obvio que no estaban en un ambiente de rosáceos colores. Podía ser una humana ignorante pero no era estúpida, se habían metido en un enorme problema del cual no tenía idea como salir, ¿qué podía hacer? No es como si tuviese la solución al alcance de sus pequeñas manos, la fragilidad de su cuerpo la tenía prácticamente rendida ante los brazos de un extraño que no hacía más que propinarle agonía a su adorado zorro. Impotencia, no había otra palabra que describiese mejor los sentimientos que inundaban a la pelirroja, incapaz de oponer resistencia o si quiera tranquilizar su agitada respiración, las drogas eran mucho más fuertes de lo que jamás se pudo imaginar. -- L-Lu… --

Su voz se apagaba lentamente así como sus rojizos orbes se cerraron al instante tras sentir una fría aguja en su cuello. Una nueva toxina invadía su torrente sanguíneo para marearla de manera tal que terminó inconsciente y siendo recostada por el demonio en el húmedo y frío suelo. Un par de segundos bastaron y el shock había desaparecido volviendo en sí de manera tortuosamente lenta, ¿eso habría sido a propósito? La mentalidad de aquel par era por lejos un misterio bañado en sangre, pues de otra forma no existía una explicación coherente para todo lo que estaban llevando a cabo. ¿Cuánto tiempo lo habrían planeado? ¿En verdad el amo de Seven era esa clase de persona? No. Imposible. La maldad no era algo que se arraigara a las almas de los demás, hasta la más profunda suciedad se podía limpiar, sí, todos se podían redimir de sus acciones por muy miserables que estas fueran, la joven los ayudaría, claro, siempre que pudiera salir de allí con vida.  -- Espero no te desagrade realmente tu lado animal, Luciel, porque vas a necesitarlo ahora... El tiempo es oro, libérate de esa trampa para humanos y salva a la chica... -- No. El hechicero no podía estar diciendo eso, y es que aun cuando los sentidos de la humana no estuvieran en su cien por ciento, había podido distinguir aquellas palabras de forma entrecortada y el significado de ellas. -- N-Ngh….N-No…no lo hagas…. -- Un hilo de voz se dejó escuchar desde sus labios para que voltease su cabeza un poco, abriendo sus ojos con pesadez, contemplando el momento exacto en que el pelirrojo se transformaba.

Todo era su culpa, lo sabía. Sus orbes se humedecían por la rabia de su inutilidad. -- No… ya olvídalo…L-L... -- Le era imposible seguir, su garganta se había secado inmediatamente y su temperatura se elevaba conforme pasaban los segundos, el mareo era incontrolable y su respiración errática dejaban en evidencia los fugaces efectos del envenenamiento. Una risa grave de pronto resonó en el lugar, Snev estaba en verdad divertido con lo que acontecía. – Sí que eres un asqueroso animal. – El hedor de la sangre se esparcía llegando a la nariz de la chica, advirtiendo la cercanía del albino. -- Tch. Miserable escoria, ni siquiera eres capaz de salvar a tu chica. -- Las palabras del demonio poseían una extraña mezcla de ira y diversión.

¿Equivocación? ¿Podía utilizarse esa palabra al asesinar a una inocente persona? La chica Kouka no debía concentrarse en ello, después de todo podría morir en cualquier momento. ¡No, no podía! ¡Tenía que resistir para poder salvar al defensor de la justicia! O al menos intentarlo, ¿no? -- Adelante Saeran, ya sabes que hacer. -- Cada desacierto se debía pagar, sí, porque no bastaba que quedara aquel vestigio de cadáver, claro que no, la ineptitud de la joven debía plasmarse en su blanquecina piel. Sería marcada como la mascota que era, no tenía derecho a alegar, no después de sentir la desesperación del vulpino. Tenía que ser fuerte.

Aquel a quien llamaban Saeran no perdió tiempo y se ubicó cerca de Yona. El filo de aquella arma entre sus manos brillaba con cualquier ápice de luz que se filtrara en aquel inmundo sitio. -- N-Nh…-- Sus palabras se veían imposibilitadas de salir una vez más para que su pecho exaltado sintiese como la daga destrozaba su vestido; haciendo volar los botones para luego abrir su piel en un corte no demasiado profundo, pero sí lo suficiente como para que su ropa comenzara a absorber la sangre que emanaba. Le había dolido, sí, más no omitiría chillido alguno, estaba dispuesta a aceptarlo todo, inclusive, si pudiera le habría proporcionado dulces palabras de aliento al zorro que continuaba escarbando entre las vísceras ajenas. -- Oops, te equivocaste otra vez. -- Los aplausos del hechicero se hicieron presentes y ahora el brazo diestro de la muchacha fue el receptor del filo, en un corte certero y largo que recorrió casi desde su hombro hasta su codo.

La pelirroja no tenía poderes y por ello le era imposible descifrar el centenar de aromas diferentes, la cantidad abismal de tipos de sangre que inundaban el lugar, ella tan sólo estaba consciente y con la sensación de su cuerpo pesado pero a la vez sensible. ¿Cada corte se volvía más doloroso o era sólo su imaginación? Podía ser, todo cabía en las posibilidades, empero ella resistiría, aunque desde sus ojos emanaran lágrimas de su boca no se escuchaban mayores quejidos no importara cuantas veces Saeran abriese su piel. Aceptaría el dolor, cada marca en su hasta entonces inmaculado cuerpo, si con ello podía liberar un poco la agonía de Luciel daría cada parte de sí.

¿Cómo salvar a quienes no merecen ser salvados? La fiebre acrecentaba y sus ideales se volvían confusos, ¡tenía que reaccionar ya!



Spoiler:
El vestido que lleva puesto Yona.~

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Saeran el Mar Ene 03, 2017 3:34 am

- La expresión de odio que se encontraba manifestando el vulpino era magnifica; eso era lo que el hechicero había estado intentando lograr, que esos sentimientos tan naturales y primitivos saliesen a flote. Sabía que su compañero demoníaco estaría complacido de ver cosa semejante, de ver a un animal siendo lo que era realmente en su interior, una bestia. Él también había pensado así de ellos desde joven, y aún así, cuando había logrado crear a Saeran ¿Porque se apenaba de verlo de aquella forma? Fue ese sentimiento de pena el cual influyó más que nada en que se haya involucrado en esta situación. Palabras de completo odio habían salido de la boca del zorro, palabras que iban dirigidas a su ex mascota; eran perfectas, se preguntó por un instante en cómo se sentiría Saeran al estar escuchándolas ¿Realmente podía sentir algo? Aún después de tantos años, aquella maldición que había hecho posible el nacimiento de su creación, le generaba dudas. A pesar de que estaba interesado en el albino, su mirada no se apartaba de Luciel; este había empezado a transformarse, no podía estar más que satisfecho al respecto. La ira que emanaba el animal era deleitante, Krov debía de estar más que emocionado al respecto. Conocía perfectamente ese sentimiento, su compañero se lo había demostrado muchas veces años atrás; fue ese sentimiento el que los había unido y el que había empezado todo. La ira daba la fuerza suficiente para realizar cosas inimaginables ¿no es así? La ira te ciega y te permite actuar en el acto; la adrenalina a la que te expone ese sentimiento hace que puedas lograr lo que más deseas en el presente ¿es así, verdad? Cuando su compañero le había contado su perdida acerca de su "familia humana", este no dejaba de alardear de que la ira que había sentido lo fortaleció para tomar revancha de aquel animal que los había matado, se jactaba de su logro y el lo escuchaba atentamente ciertamente interesado. El odio y la repulsión que sentían sobre aquellas criaturas era verdadera y fue entonces  cuando el demonio había pronunciado aquellas palabras: " ¿No sería divertido poder hacer que esas criaturas se eliminasen entre si?  Ansiaría poder controlarlas, ordenarles que se matasen y no puedan hacer nada al respecto " Esas palabras sonaban en la cabeza del hechicero de una manera tan clara que pareciera que en ese momento su compañero las estuviese articulando. Fueron esas palabras las que hicieron que el deseo de una mascota protectora se presentasen en el hechicero, fueron esos pensamientos los que hicieron que hallase la oportunidad perfecta años después para llevar a cabo su creación. Sin embargo, aquella criatura que había logrado crear era diferente a lo que se había imaginado que podría ser; Saeran era manipulable como lo deseaba, si, pero ese niño había logrado generar algo inesperado en él. Incluso hubo momentos en los que se sorprendió al encontrarse preguntando en cómo anular por completo el lado animal del chico y dejarlo ser libre e incluso feliz por su cuenta. Se daba asco a si mismo por pensar en algo así, sabía que si Krov se enteraba de aquellos pensamientos la imagen del pelirrojo sobre él no sería para nada la misma. A pesar de todo, allí se encontraba, disfrutando del gruñido que el zorro le había dirigido; ante esto el hechicero negó con uno de sus dedos hacia el animal, sería mejor que canalizase su ira en aquellos cuerpos son vida que se encontraban detrás a unos metros de distancia. Eso era lo que estaba esperando, que Luciel experimentase esa ira que hacía movilizar al albino. Mientras observaba aquella escena sangrienta que el vulpino se encontraba realizando, una pregunta se le presentó de repente nuevamente ¿Cuánto tiempo más duraría la lealtad de Saeran hacia su persona?.-

- Aunque hubiese querido, no pude apartar mi mirada cuando aquellas palabras habían sido pronunciadas por Luciel. Cuando las escuché sentí que debían de estar dirigidas a otra persona, no a mi; y aún así lo había escuchado decir mi nombre; aún así cuando mi amo dijo aquellas cosas horribles sobre mi, mantuve la boca cerrada. Podía sentir la ira y desesperación de Luciel, presencié como se transformaba en alguien que en el fondo ciertamente temía y odiaba. Ese lado salvaje me había traído problemas siempre, desde hace años lo había notado e intentaba controlarlo; pero esa ira siempre volvía a mi por alguna razón, terminaba sintiéndola necesaria, natural en mi. Cuando escuchaba aquellas palabras de desprecio de mi amo y Krov hacia aquella nueva fiera que se había expuesto ante nosotros, algo dentro mío logró quebrarse. Esas palabras revelaron lo que siempre había sospechado, mi amo odiaba mi forma animal aunque todo este tiempo lo hubiese estado negando. Mi mirada se posó en la joven que estaba a metros de distancia, podía notar que intentaba articular algo con sus labios, pero su voz no llegaba a mis oídos. Fue entonces que mi objetivo había sido fijado por unas simples palabras, una orden a la cual no podía negarme; pero... ¿En verdad había intentado rehusarme alguna vez? ¿Porqué te rehusarías? Porque no quiero lastimar a nadie... Pero quieres proteger a tu amo ¿verdad? Si Entonces debes aceptar este poder que se te ha concedido, para proteger a quien quieres solo obedece y déjate absorber . Me había acercado hacia la chica de orbes rojizos, unos ojos que se cerraban pesados a causa clara de su débil estado, unos ojos que derramaban pequeñas lagrimas haciendo aun más difícil que estos se mantuviesen abiertos. Escuché las palabras de mi amo, en efecto, sabía perfectamente lo que debía hacer; no era la primera vez que lo hacía. Sin ninguna expresión en especial en mi rostro, mi mano que sostenía el arma blanca fue a parar en la superficie superior del vestido de la joven, rompiendo gran parte de este; al deshacerse de la tela, la daga pudo abrirse paso al cuerpo de la muchacha, desgarrando un poco de su carne. La sangre inevitablemente había empezado a brotar y manchar las partes de tela que lograba alcanzar; aquel liquido carmesí no generaba en mi por alguna razón el mismo efecto que las anteriores. Aún así no podía evitar el disfrutar del proceso, fue entonces cuando una parte de mi se alegró al saber que tenía otra oportunidad de cortar a la dama. Fui a posicionarme entonces por detrás haciendo que se recostase en mi, haciendo esto, dirigí mi siguiente ataque a su brazo derecho; el movimiento fue seguro y acertado, hice que se moviese lentamente en su recorrido, sentía la necesidad de escuchar el dolor que le estaba provocado ¿Cuanto tiempo podría mantenerse callada?.- Vamos, no seas tímida, sé que tienes unos hermosos sonidos de desesperación que estas ansiando mostrarme ¿No es así?- susurré a su oído, seguidamente mordí su oreja con tal fuerza hasta lograr sacar un poco de sangre de esta. Fue entonces que un sonido se hizo presente, era el de un celular vibrando, este al parecer había caído de la chica momentos atrás. La pantalla estaba encendida exponiendo la imagen de un muchacho de cabello blanco; alcé una ceja al notar esto ¿Sería conveniente atender? El dispositivo paró unos instantes para luego volver a sonar, fue entonces cuando acepté la llamada proveniente- ¡¿Yona!? ¡Dios mio! ¡Que bueno que atendieses! Escucha, será mejor que te quedes a salvo en casa ¿entiendes? Hay unos tipos peligrosos que están siendo buscados por la policía ahora mismo ¿Estás en casa? ¿No es as...- Ante toda esas palabras no pude evitar soltar una risa y cortar rápidamente una parte de su brazo izquierdo para que no tuviese opción de gritar ante tal agresión- La princesa se está divirtiendo mucho- terminé por decir antes de colgar y arrojar lejos al artefacto-

- Luciel continuaba abriendo cuerpos erróneos, razón por la cual la pelirroja ahora había obtenido nuevas heridas a lo largo de su espalda y a un lado del estómago, dejando a su prenda de vestir completamente destruida. Mi mirada se había vuelto completamente neutra nuevamente al pasar del tiempo, ese líquido realmente no llamaba mi atención. Pero a pesar de que aquella imagen que me proporcionaba la muchacha era bastante deplorable, había momentos de mi vida en las que había deseado ser como ella ¿No es así? Ser un simple humano, sin ninguna fiera dentro de mi que quisiera salir en cualquier instante para asesinar y despedazar el cuerpo de tantas criaturas a su alrededor. Si, hubo momentos en los que quise ser un simple humano, pero esta situación en definitiva no era una de ellas. No, mi lado animal estaba despertando, podía sentirlo al no poder apartar mi mirada de los actos del zorro. Este había parado por unos momentos, realmente se podía notar que no quería continuar con ello, se había equivocado demasiadas veces y su conciencia debía de estar completamente pesada y sucia.- Quince minutos, Luciel - Se escuchó decir a mi amo, al no obtener respuesta de este, volvió a hablar- ¿No? - Observó a su compañero demonio y le sonrió para luego acercarse a mi- Lo sientes ¿no es así, mi pequeño Saeran? - Se posicionó detrás mío, mi mirada no se apartaba de Luciel- ¿Sientes esa ira acumulada en tu interior? - Había comenzado a temblar, pero no era por miedo, no en su totalidad; otro sentimiento empezaba a surgir en mi, uno de completa emoción el cual continuaba creciendo intentando que embriague y entregue completamente a él. La adrenalina que producía la ira, el odio hacia aquella figura en cuatro patas que veía a lo lejos me invadió por completo- Hazlo querido, elimina aquello que tanto odias - El hombre no iba ni a la mitad de aquellas palabras cuando mi transformación había comenzado; desgraciados, malditos seamos nosotros  criaturas híbridas que no podemos llegar a contener nuestro lado salvaje para llegar a ser consideradas personas. Una figura completamente blanca y con mirada bravía había tomado el lugar de mi anterior cuerpo, mostrando realmente como era: una criatura sumamente agresiva e incapaz de controlarse a sí misma. Expuse mis colmillos al dirigir un gruñido hacia mi nuevo objetivo, un gruñido que no desaparecía mientras avanzaba lentamente hacia él; lo observaba analizándolo, jamás había realmente subestimado a ningún adversario. Aún así el ataque que le había propinado fueron de los más veloces que había hecho en mi vida, fue como una explosión de tantos sentimientos juntos que se reflejaron en mis garras que habían ido a derrumbar aquel cuerpo, en esas garras las cuales habían ido dirigidas sin piedad hacia al ojo izquierdo de su adversario-

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Mensaje por Luciel Choi el Vie Ene 06, 2017 12:13 am

La desesperación parecía querer apoderarse de su cuerpo entero... Dos fallos, llevaba dos putos fallos y no podía permitírsele uno más o la humana terminaría muerta por desangramiento. Quería parar, acabar con todo ésto. ¿Querían su vida? ¡Adelante! Se dejaría asesinar si éso hacía falta con tal de que liberaran a Yona, total, su vida no valía nada y acabaría con tanta porquería en su destino. Suplicaba con la mirada y chillidos tratando de llamar la atención del mago, de aquel que sólo negaba con la cabeza y señalaba con el índice sobre su muñeca aluciendo al poco tiempo que le quedaba. ¡No, basta, era demasiado! Un chillido más, con lágrimas en los ojos se acercó a un cuerpo...¡Pero ya no quería hacer todo eso!

— Estúpido animal, como si sus lamentos me importaran. — Chasqueó la lengua el demonio pelirrojo y cabreado por el asunto, cogió una pieda y se la lanzó al zorro que, por poco es golpeado si no se hacía un poco para atrás. — ¡Jódete, puto animal! — - Calma, mi amigo. Perderá el sentido si lo espantas y huye... La humana no me interesa si no está el zorro. - Krov escupió al suelo, mostrando su claro desagrado por tener que ser "delicado" con el animal empero no podía hacer nada; Snev ya había hablado. - Quince minutos, Luciel. - canturreó nuevamente el hombre, como si Luciel necesitara de más estrés hasta colapsar.

Luciel sintió una profunda agonía con sabor a hiel, volvió a acercarse al cuerpo de una mujer, una que ¡Todavía respiraba! Ésto era enfermizo. Aquella mujer estaba tan drogada que seguramente ni si quiera reaccionaría cuando Luciel comenzara a rasgar su carne y a urgar en sus intestinos, no quería herirla pero desgraciadamente la vida de Yona estaba en juego, así que lo hizo. Encajó sus fauces y empezó a roer mienstras escuchaba taladrante a sus oídos los murmullos de aquella mujer que se empeñaba en tratar de liberar palabras... Y tras unos segundos de urgar el hocico en el interior, la mujer dejó de respirar... En ése momento Luciel se percató de algo, algo que resplanecía en la boca de la mujer.

La piel se le erizó, el estómago se hizo un nudo y asqueado vomitó algo de color cetrino intenso. Bilis, había vomitado bilis por el enorme estrés al que estaba sometido, y aquello fue liberado cuando Luciel miró lo que había dentro de la boca de la mujer: Un frasco con un líquido translúcido. La medicina.
¿Cómo podía ésta gente estar tan enferma y hacerle tal desgracia? Había asesinado, seguramente a un par de personas y todo por ir directo al estómago donde él, ilusamente creyó que aquellos enfermos esconderían el antídoto. - ¡Bravo! No pensé que tardarían tan poco en darte cuenta. Ja, ja, ja. Debes sentirte muy mal, ¿no es así, Luciel? - Para cuando el vulpino logró expulsar todo aquel bílis e intentar sacar el frasco de la boca de la mujer, era demasiado tarde. Algo le atacó, y de no ser por sus reflejos por poco y le sacaba un ojo.

¿Ése era Saeran? Lo había visto con sus rasgos animales, más nunca había visto una transformación. Era grande, el doble de grande que Luciel. Arrinconado metió la cola entre las patas y apegó las orejas hacia el cráneo. No quería eso, no quería pelear, estaba demasiado shockeado para éso... Pero al parecer no tenía oportunidad. "Saeran... No..." Pensó; en verdad no quería hacerlo, deseaba con toda el alma no tener que hacerlo... ¡El antídoto estaba ahí! Sólo quería suministrárselo a Yona y salir de ahí. ¡Sólo eso! ¡Detente, por favor! No tenemos que hacer ésto, por favor Saeran, tú no eres así.

Snev parecía darse cuenta de que algo no iba bien, por desgracía (fortuna para Luciel) no podía leer mentes ni entender lo que aquellos dos tramaban, pero confiaba en su poder. - ¿Qué haces, Saeran? Te dí una orden. - — Parece que tu "perro" no quiere hacerte caso, viejo... Hagamos ésto más interesante. — Krov quizo añadir más intensidad a aquello y uso su poder pirómano para encender un círculo alrededor de las bestias, las llamas eran lo suficientemente intensas para que ambos no lograran salir de éste tan fácil. — ¡Ja, ja, ja! — Una risa estruendosa acompañada de los aplausos de Krov. — ¡Vamos, quiero ver a ése zorro despellejado! —

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Mensaje por Yona el Lun Ene 09, 2017 2:10 am

¿Por qué no podía hacer nada bien? Una ola de culpa y desesperación parecía no sólo inundar al zorro sino que era alcanzada por Yona, claro que en su caso era algo más insignificante, ella no estaba manchando sus manos con sangre de otros, no, su inutilidad no le permitía hacer nada por la persona que deseaba salvar a como dé lugar. “Perdóname, Lu.” Se repetía una y otra vez mientras su temperatura corporal iba en aumento gracias al terror y al rojizo líquido que manchaba sus destrozados ropajes. -- N-Nhg…-- La muchacha mordía con fuerza su labio inferior para impedir que mayores sonidos se le escaparan aun después de que le mordiesen la oreja, no continuaría fastidiando; debía ser fuerte. Por supuesto que la vida nunca se comportaba como uno deseaba, por eso en cuanto sintió su teléfono sonar no podía haberse sentido más triste, era una escoria que sólo traía problemas a quienes conocía, no bastaba con Seven, no, ahora le acarreaba malos ratos a su amo, ¿qué culpa tenía Zen en todo esto? Ninguna. -- ¿Z-Zen…? -- Pronunció casi de forma imperceptible. -- ¡Aaahhg! -- Un grito desgarrador se le escapó, aquello la había pillado desprevenida, sus errores no acabarían nunca, tal vez lo mejor sería que acabasen con su vida ahí mismo pues el Luciel podría escapar y el albino se desharía de una inservible humana. No. No podía estar deseando la muerte, ella no era así.

-- V-Vamos… n-nhg… Lu-Luciel… -- Las palabras de la fémina eran tan erráticas como su respiración, porque se esforzaba no volver a gritar de dolor pero la toxina en su interior se encargaría de no hacer para nada placentera la experiencia, su interior ardía y todo le daba vueltas, ¿quince minutos? ¿Eso le quedaba a su vida? No, su preciado superhéroe terminaría con todo ello. -- Lu-Luciel…-- Continuaba nombrándolo para concentrarse en otra cosa. Su prenda estaba deshecha por lo que prácticamente sólo llevaba encima los vestigios de tela, su ropa interior y obviamente, una la gran cantidad de sangre que continuaba perdiendo. ¿Cuánto era? ¿Medio litro? ¿Tres cuartos? Era bastante y se notaba. Tenía que seguir resistiendo.

Los violáceos orbes de la chica luchaban contra los mareos y se mantenían abiertos, atenta a cada uno de los movimientos ajenos, claro, ella sólo era un juguete más en medio de aquel distorsionado escenario empero no quería perder las esperanzas de poder ser de ayuda en algún momento. ¿Otra pelea? El pecho de la pelirroja se contraía al ver al enorme lobo quien se abalanzaba contra Seven. ¿Por qué? ¿No podía ir contra ella y dejar al zorro en paz? -- Lu… -- Su voz se perdió entre los gruñidos y las celebraciones del demonio y el hechicero quienes no podían verse más divertidos con el espectáculo, ¿cómo era posible? Al menos ella volvía a estar fuera de su campo de visión, ya no les importaba si moría envenenada o desangrada, buena suerte.

El brillante frasco que contenía su salvación pronto cayó al suelo y comenzó a rodar, ¡era su oportunidad! Los dientes de la pet volvieron a atrapar su labio inferior para acallar cualquier tipo de quejido mientras se volteaba hacia el suelo y así poder arrastrarse por él hacia la medicina. Los segundos más eternos de su vida empero una vez que sus temblorosas manos tomaron el recipiente, todo parecía iluminarse, ¡era el momento! Bebió el contenido sin chistar, tenía un asqueroso sabor lo que la obligó a cerrar sus ojos y empuñar sus manos con tal de continuar en silencio, no podía llorar, necesitaba dejar esa debilidad, era necesario crecer.

Su mirada pronto cambió y aunque continuaba un tanto desorientada por los últimos efectos de la toxina, ahora la determinación se había arraigado a ella como el fuego mismo. Oh, no. Había fuego real.

Uno, dos, tres. Cada instante contaba y Yona lo único que podía hacer era buscar la manera de apagar las llamaradas. ¿Qué usar? ¿A quién usar? ¡Un momento! ¿¡En qué estaba pensando!? Las personas no eran objetos, no podían usarse, ¡ah! Su cabeza continuaba afectada por las drogas. Negó rápidamente y entonces dio con la respuesta. Cerca de un pilar a su diestra, junto a unos automóviles oxidados habían un par de baldes polvorientos, ¡bingo! La de cabellos bermellón juntó toda la fuerza que tenía para ponerse de pie y correr hacia el lugar tomando un sucio balde con arena, vaya que estaba pesado, ¡pero no importaba! -- ¡Kyaaa! -- Un grito salió desde su garganta con todo el coraje que tenía para acercarse hacia el círculo de fuego. -- ¡Seven, ten cuidado! -- No sabía de dónde había sacado esa energía cuando sus tobillos continuaban tiritando sin embargo la valentía hablaba por sí sola en cuanto sus brazos se movieron para arrojar la arena hacia el fuego suponiendo que al menos crearía un minúsculo espacio de escape.

--Tsk.-- Era obvio que la pareja de maleantes no estaba feliz, y el hechicero no tardó en demostrarlo, acercándose a la chica para quitarle el balde y golpearla con él, haciendo que la fémina terminara en el suelo. -- ¡No te atrevas a interrumpir, zorra! -- A la muchacha le daba igual como la tratasen, simplemente esperaba que el zorro se encontrara bien, ¿qué más podía hacer? Su cuerpo continuaba desangrándose lentamente, sus ojos denotaban el millar de sentimientos que la envolvían, dispuesta a dar lo que le quedaba de vida para que el pelirrojo se pudiese salvar. -- ¡No los trates así! ¡E-Ellos…! Ellos no son bestias. -- Sentándose de a poco en el frío suelo ignoró los nuevos golpes en su, ya para nada, blanquecina piel, no acallaría su voz, aunque sus ojos comenzaran a humedecerse de impotencia y sus hombros oscilaran en reflejos de su desesperación, ella trataría de defender su postura, defender al vulpino. -- Luciel, ¡Luciel es mucho más humano que ustedes! --

"Lu, perdóname, por favor."
 

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Saeran el Mar Ene 10, 2017 12:42 am

- El demonio disfrutaba gratamente de poder ver en semejante estado a aquel animal que tantos años había maltratado; sus alaridos de dolor y desesperación era la más melodiosa música dentro de sus oídos. Se reía en sus interiores cuando veía esa súplica en sus ojos ¿de verdad se había rebajado a suplicarle? ¿A el, quien lo había puesto seguramente en los peores escenarios de su patética vida? Esa mirada se le hizo molesta aunque fuera dirigida ahora hacia su compañero; tan molesta le pareció que había arrojado una piedra hacia aquella bestia con total intención de que lo lastimase y dejase de chillar de una vez por todas. Los llamados de atención de Snev no se habían hecho esperar ¿Porque su compañero había levantado su voz tantas veces el día de hoy? ¿Que era lo que tenía entre manos? Esa desconfianza hacia el hechicero nunca había desaparecido, sabía que no debía cruzarse completamente de manos cuando de Snev se tratase; pero aún así estaba sumamente curioso a donde quería llegar. Observó al albino quien había proporcionado unos últimos cortes a la humana ¿Cuánto tardaría en desangrarse? Su aspecto era terrible, débil y sumamente manipulable; le desagradaba verla de esa forma, no podía evitar pensar en ellos cuando lo hacía ¿Cuánto habían resistido ellos aquel ataque? ¿Cuánto habrían gritado? ¿Cuánto habían sufrido? Una mueca se hizo en sus labios, decidió seguir observando al zorro quien había empezado a roer otro cuerpo ¿De verdad la humana quería estar con criaturas tan desagradables? No podía creerlo, tenía que abrirle los ojos a aquella joven-

- ¡Krov le parecía tan divertido al hechicero! El sabía que la situación pronto podría ponerse en su contra y continuaba ahí sin rechistar ¿Tanta era su curiosidad? ¿Su sed de venganza? ¿Su interés por aquellos humanos? Snev sabía perfectamente la incomodidad que sentía el demonio al volver a ver a una humana tan de cerca y sufriendo de aquella manera; sabía que en su cabeza había pasado la idea de no involucrarla cuando habían ido a secuestrar a sus "victimas"; que la edad te daba ojo para esos detalles, era muy cierto. Había ido hacia el albino para animarlo a hacer lo que sabía que quería; fue a provocarlo para que aceptase su odio hacia su lado animal, para que se transformase y atacase lo que más detestaba en el mundo. Verlo transformado por completo después de tantos meses fue una experiencia indescriptible para el, después de todo no sabía que sentimiento era el que predominaba más en el ante semejante espectáculo. Odiaba a los animales, en verdad lo hacía, pero la apariencia lobuna de Saeran siempre le había dejado sin palabras; aquel pelaje completamente blanco, ahora levemente teñido por la sangre a su alrededor, siempre había provocado admiración en el. Había dejado de prestar atención a la humana, no le importó cuando momentos después se dio cuenta de que había tomado el antídoto; su compañero demonio no se lo perdonaría si la joven llegaba a morir. Pero ¿eso que más daba? Las cosas entre ellos dos se irían a pique finalmente después del día de hoy. Sus ojos estaban fijos en los dos animales quienes se encontraban ahora envueltos por el fuego ¿Saeran había empezado a comportarse más lúcido de si mismo allí o había sido su imaginación? Un suspiro resignado había salido de sus labios ante esa idea, un suspiro que no había podido evitar y esperaba que si el demonio lo había notado simplemente lo ignorase. Fuese lo que fuese que pasara allí dentro de ese nuevo calor que envolvía a su antigua mascota, sabía que sería lo mejor. Fue entonces que la humana había intentado apagarlo ¡estúpida! Una ira tan intensa que no sentía hace mucho tiempo explotó en el hechicero, haciendo que golpease con aquel balde a la joven quien ahora se encontraba en el suelo, escuchó sus palabras y rió ante ellas- Nosotros no somos humanos... -esas fueron sus únicas palabras, porque sabía que ante lo dicho por la joven, su compañero reaccionaría-

- La ira se podía sentir en todo el edificio, esa ira la desprendía el demonio, sabía que había sido el quien había hecho  dispuesto al hechicero a hacer semejante ataque. Ciertamente se lamentaba por un instante, pero esas palabras no le gustaron nada al pelirrojo. Los animales siempre le parecieron criaturas misteriosas, desagradables y muy mal intencionadas; era una ironía que un demonio pensase así y lo sabía, pero lo que le molestaba es que esas criaturas siempre ocultaban sus malas intenciones, y las personas patéticas como sus dueños humanos se atrevían a defenderlas... Y eso... Eso terminaba por destruirlos. Fue entonces que esas imágenes mentales le venían a la cabeza, las veces que vio a aquella bestia con sus ojos muertos y fríos en aquel hogar cálido donde le habían ofrecido asilo. Recordó como se lo advirtió a Mei, pero ella siempre lo defendió y lo odiaba; odiaba aquellas palabras que la humana se había atrevido a pronunciar: "ellos no son bestias" escupía ante esas mentiras ¿es que no veía lo que una de esas horribles criaturas le acababa de hacer? Maldita sea, que ciegos eran los humanos. Una ira ciega se apoderó del demonio y fue a parar al rostro de la muchacha, era así, le había propinado una cachetada enorme- ¡Estúpida! ¿¡te quieres morir!? ¡¿quieres que desgarren tu cuerpo y rostro hasta que quedes irreconocible!? ¡¿es lo que quieres!? - Un calor había empezado a dirigirse a su rostro, estaba furico a más no poder; ya no la vería más, no podía con alguien así, no otra vez- ¡Luciel! ¡Maldito! ¡si tanto te importa esta humana más te vale matar a aquel animal! ¡¿o acaso tu también eres un estúpido que no se da cuenta de cuanto daño le ha hecho!? ¿¡de cuanto daño le harás!?

- La ira se había apoderado de todo mi cuerpo, mi parte animal había ganado una vez más en mi vida. Mi golpe había sido esquivado por Luciel e inmediatamente dirigí otro hacia el otro ojo; por alguna razón no soportaba esa mirada, había algo en ella que me hacía odiarla. La mirada estaba completamente destruida, suplicante y exasperada ¿Donde había visto esa mirada antes? ¿Donde había advertido y contemplado esos ojos llenos de temor? Mi cabeza empezó a doler nuevamente ¡maldita sea! ¿¡porque no podía recordar!? ...No quieres hacerlo. Si, si quiero, quiero saber donde vi antes esos malditos ojos. El dolor hizo que retrocediese y moviera por unos instantes mi cabeza con exasperación; fue entonces que Luciel habló, una mirada completamente furica de mi parte le fue dirigida en respuesta.- Cállate imbécil, tu no me conoces... - escuché a mi amo, se había quejado ¿no es así? ¿Que me estaba pasando? Fue entonces cuando un calor nos envolvió, Krov había logrado hacer un gran círculo de fuego. El calor era impresionante pero eso no me importaba, quería terminar con todo de una maldita vez. Gruñí furioso hacia el vulpino, tenía que eliminarlo pronto, tenía que hacerlo y así quizá podría recordar; le arrancaría los ojos y quizá al verlos fuera de su rostro podría finalmente recordar. Un grito me sacó de mis pensamientos, había sido producido por la humana; iba a ver mejor pero nuevamente otro dolor de cabeza se apoderó de mi. Entonces vi las llamas en donde más predominaban ¿Y si sólo me arrojaba a ellas y dejaba que todo acabase? Después de todo siempre sentía frío como en ese momento, quizá una muerte a causa de aquellas cálidas llamaradas no era tan mala idea. Otros gritos habían llegado a mis oídos, esta vez se trataban de los de Krov. Mencionaba mis actos anteriores, si, sin duda no era una buena persona. Por más que sólo había tratado de proteger a quien quería todo este tiempo, había dañado a mucha gente hasta llegar a matarlas; no era más que una bestia asesina. Volví mi mirada a Luciel, ahora este se determinaba a atacarme y yo no tenía nada en contra al respecto.-

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Luciel Choi el Miér Ene 25, 2017 6:28 pm

La desesperación se apoderaba de su mente con cada segundo y éste se aferraba al zorro que, comenzando a delirar por la locura que estaba enfrentando pensó en que sería un lugar perfecto para perecer al fin... Pero éso no sería posible, no. Como pudo, el joven zorro esquivó uno, dos, tres zarpazos de aquel fiero lobo; no importaba si hacía éso toda la tarde, toda la noche si era posible, pero ganaría. Lo haría y salvaría a Yona y la llevaría a un lugar seguro donde nadie más le hiciera daño... Ya después pensaría si cobrar venganza o desaparecer de la vista al público. ¡No seas estúpido, Saeran! ¿No ves que ellos te controlan? Esquivó las fauces que iban directas a su cuello; él en el suelo se retorció para zafarse y quedar a una distancia prudente de su agresor sin perder de vista a aquellas bestias bípedas camuflajeadas de humanos.

Fuego. Dolor. Temor.

Luciel no podía creer lo que ocurría en ése momento, ahora se encontraba acorralado y frenado para acercarse a Yona... Odiaba aquello, odiaba no poder hacer nada al respecto pero más odiaba el ser una bestia tan inferior que no podía ni si quiera hacerle frente a un lobo del tamaño de Saeran... Él era diminuto, ligero y para nada agresivo... Los zorros no se caracterizan por su fiereza sino por su cobardía y su chantajería, por ser ladrones, aprovechados y astutos... Astucia, claro. ¿Cómo no lo vio antes? No tenía todo perdido, podía poner a Saeran de su lado y quizá, y sólo quizá hacerse de un aliado. Saeran, mírame. ¡Mirame! Tu no eres así, lo sé... Tú no eres el ser que ellos creen. Pero el lupino se hacía de oídos sordos. Lo sé porque me cuidaste. No dejes que ellos te cont—— Pero en vez de más palabras suplicantes de su hocico sólo se escuchó un chillido. Krov había lanzado otra piedra mucho más grande que la anterior y aprovechóse de la distracción de Luciel le atinó un golpe en la cabeza.

— ¡Ja, ja, ja. Puto animal! — Reía el demonio que distraído no previó las acciones de la humana y que, por lo mismo reaccionó violento cuando snev le dio un golpe con la cubeta. — ¡Ey, qué mierda te pasa! — Exasperado, demostró su interés por salvaguardar a la chica. - ¡No te atrevas a interrumpir, zorra! - Amagó una seña con la mano hacia Krov para que éste no actuara en su contra pues bien sabía de las intenciones de éste.

Y para Luciel, se desató la furia. Habían tocado a Yona, la habían lastimado, cortado, golpeado con una cubeta y ahora ése maldito demonio la abofeteaba.... En un momento, todo era como debía ser, rodeado de cadáveres y fuego. De alguna manera era como si, aunque resultara inverosímil, hubiera conseguido todo por lo que había luchado. Y sin embargo, sólo una pequeña cosa, insustancial, había ido mal. Pero dentro de Luciel, algo tiraba en la dirección opuesta.

Desgarrándolo. Quebrándolo. Una agonía.

La negrura se había enseñoreado de todo y lo había arrastrado en una ola de tortura. No podía respirar, ardía la garganta. Su psique estaba haciéndose pedazos, partiéndose, cortándose...

Más oscuridad.

Las voces, esta vez, gritaban cuando regresó el dolor. La luz de la estadía se cubrió de puntos negros cuando una fría punzada de un nuevo ataque de dolor le atravesó el estómago, parecía una cuchillada helada. Todo iba mal... Luchó de forma automática para proteger su cuerpo… Pero estaba muy débil. Dolían los pulmones, porque ya había quemado todo el oxígeno en aquel círculo de fuego que los rodeada; por suerte que Yona había abierto un punto y, enloquecido se abalanzó con todas sus fuerzas hacia Saeran; clavó sus fáuces en la yugular, luego en una pata y al final en el lomo. No sabía de dónde había sacado tanta fuerza y determinación, quizás ése estado de profunda oscuridad lo hizo actuar como lo que en verdad era: Un salvaje. ¡SI TU NO QUIERES ENTENDER, NO ES MI PROBLEMA, PERO NO PERMITIRÉ QUE POR TU CULPA, ELLA SUFRA MÁS! Pensamientos que llegaron a Saeran al momento en que Luciel lanzaba una mordida hacia el hocico contrario y, cuando éste retrocedió aprovechó para brincar las llamas.

— ¿¡Pero qué?! — Krov tardó en reaccionar y quizá esa fue la oportunidad de oro para atacar directo al rostro. El dolor se había ido, y lo había dejado aturdido, sin sentir nada. Tampoco podía ver nada, aunque sí escuchar. Había recuperado el aire en sus pulmones otra vez, que entraba y salía en forma de gruesas burbujas raspándole la garganta. No podía percibir las cosas como antes, ya que nada parecía estar en su sitio habitual. Pestañeó y supo al fin dónde tenía los ojos, podía ver la luz. No era lo que estaba buscando, pero era mejor que nada. Mientras sus ojos luchaban para adaptarse se enfocaron; de pronto, todo le pareció perfectamente claro. Y entonces el dolor volvió de pronto, una sola cuchillada nueva y jadeó. — ¡¡Maldito animal!! — Blasfemó el demonio que ahora sangraba del ojo, Luciel había atinado a morderle la cara y permitir que Krov soltara a Yona. Ahora el zorro, enfurecido y arisco se posicionó frente a la chica mostrando los colmillos, su pelo de la cola y lomo erizado determinaron su posición hostil a defender a la chica. Nada importaba ya, había mostrado a qué bando pertenecía y ése era al de salvar a la humana a costa de su integridad animal.

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Yona el Jue Feb 16, 2017 3:24 pm

Desesperación. Esa era sin dudas la única palabra que podía describir la sensación que envolvía a la humana en ese instante, lejos de temer por su frágil vida, el verse incapaz de ayudar al zorro la dejaba en un enorme vacío tormentoso y es que, ¿podía hacer algo? Nada más de lo que su voluntad le permitía, su falta de experiencia en las confrontaciones y sus nulas habilidades físicas evidenciaban su inutilidad. ¿Por qué tenía que ser humana? ¿Por qué no podía proteger a las personas que quería? ¿Si daba su vida podría salvar a los demás? Si era así, ella no lo pensaría dos veces y no porque detestara vivir, ¡por supuesto que no! Sino porque esa era su naturaleza, el proteccionismo y el amor que sentía hacia cada ser que pisaba la tierra la dejaban a sí misma en un último plano, daría cada una de sus pertenencias, inclusive cada gota de sangre en su cuerpo con tal de que cualquier injusticia se acabase.

Un litro de sangre perdido y aunque algunos de los cortes comenzaban a cerrarse con costras del mismo fluido, los más profundos insistían en que las emanaciones no acabasen aún. Si no lo detenían Yona terminaría desangrada y muerta. Su debilidad era notoria empero aun cuando sus piernas temblaban tras haber sido golpeada con el balde, volvió a ponerse de pie, el fuego en su mirada no se apagaría tan pronto. Defender los ideales podía ser complicado, ¿quién bajo esa circunstancia no se doblegaría? Ella. Su futuro estaba en juego y lo sabía, mas no cambiaría de parecer, creería firmemente que aquel par de cánidos no poseían maldad; sólo estaban siendo utilizados en contra de sus verdaderos deseos. ¿Por qué tenía que pasarles algo tan horrendo? La chica no lo entendía, ellos no lo merecían.

La pelirroja empalidecía de manera deplorable, su fragilidad era obvia así como la poca resistencia que pondría a lo que quisieran hacerle. Su mejilla diestra pronto se pintó de rojo y un enorme calor invadió ese pequeño sector. Una bofetada sin precedentes, Krov no midió su ira. La princesita tastabilló antes de volver su mirada hacia quien le había propiciado el golpe, una sonrisa dulce, cariñosa; sin un ápice de enfado, una expresión que trasparentaba la pureza de su alma y la bondad de su corazón. ¿En verdad no se enojaría? Claro que no, los pecados estaban para ser perdonados con misericordia y con una sonrisa. Todos podían ser curados, todos merecían ser amados.

Sus tobillos tiritaban y la de cabellos bermellón podía jurar que desfallecería de un momento a otro, que se desplomaría sin haber sido de ayuda para el pobre Luciel a quien tanto apreciaba. -- ¿Eh? -- Susurró casi para sí, incrédula de lo que sus violáceos ojos contemplaban. -- ¡¿Lu…?! -- Tal vez era porque se trataba del nombre del vulpino, sin embargo, desde su garganta el volumen de aquella pregunta había aumentado.

Ataques certeros propiciados al demonio antes de que se ubicase frente a la muchacha. -- ¡Seven… Seven…! -- La humedad en los ojos de la chica era inevitable así como que sus rodillas flaquearan obligándola a caer a su lado antes de rodearlo por el lomo, un abrazo apretado en el que esperaba trasmitir sus sentimientos. -- N-No…-- Su voz se apagaba una vez más al momento en ocultaba su rostro entre el pelaje ajeno, inundándose en aquella mezcla de aromas; Luciel, tierra y sangre, una combinación peculiar que la dejaba pensar con claridad. -- No... Por favor. -- Suplicante como cualquier humano. -- Ya dejen de pelear… todos… todos están heridos. -- Pronunció recordando al lobo que su salvador había dejado atrás en medio de las llamas. -- Por favor… ya dejen de lastimarse…--

Desesperación una vez más.

Con lentitud apartó su rostro del cuerpo ajeno para así poder vislumbrar hacia el pelirrojo y el hechicero, cruzando sus manos mantuvo el agarre hacia Luciel, indispuesta a alejarse de él, no rompería el precioso contacto aún, si algo le pasaba al zorro; le pasaría a ella también, no sería tan cobarde. -- Por favor… -- Insistiría aunque su voz terminase por extinguirse. La pet tenía la ropa destrozada y su pecho manchaba el pelaje ajeno pero no le importaba, acompañaría  al zorro hasta que todo terminase, hasta donde su cuerpo le permitiese hacerlo.

Respiración errática, sudor frío y una tierna pero suplicante sonrisa en sus labios, tan sólo quedaba esperar por lo mejor. El graznido de las aves y su aleteo comenzaba a escucharse en la lejanía, un eco se acercaba con cautela esperando no causar mayor alboroto. ¿Alguien escucharía el llanto de sus corazones? ¿Era muy ilusa al creer que todo acabaría bien?
Esperar por un milagro, sólo eso les quedaba.

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Saeran el Jue Feb 23, 2017 1:00 am

-Falshback-

¿Porqué? ¿Porqué había ido allí en primer lugar? ¿Porque llegaba a mostrar tanto interés por el futuro de una criatura tan despreciable? ¿Cómo podía permitirse siquiera sentir la necesidad de un bienestar que no sea para él mismo? Todos esos pensamientos se encontraban en la cabeza del hechicero mientras recordaba lo que había hecho  ese día hace tan sólo unas horas atrás. Las palabras de la mujer habían sido tan claras como el agua, además realmente no dudaba de la sinceridad y realidad en estas. Si él demostraba verdadero interés en liberar a Saeran de su maldición, él debía de esfumarse, extinguirse, morir sin más  - ¿Realmente crees que podría ser capaz de dar mi vida por un asqueroso bastardo?- Eso había dicho y la mujer continuaba con su expresión seria, sin inmutarse realmente a lo que el hechicero había dicho hasta entonces- Solo contestaba a tu pregunta, querías una solución a aquella maldición ¿no es cierto?- Snev suspiró con bastante agresividad, no podía ni le interesaba en ocultar y/o camuflar su molestia ante la situación- ¿Esa es la única solución que se te ocurre? Si es que se la puede llamar así realmente...- La mujer asintió, sonriendo por primera vez en toda la visita- Es la única alternativa que has dejado, descuida, no es como si estés condenado a muerte, es solo tu decisión- ''Es solo tu decisión'' Esas palabras retumbaban en su cabeza causando que chasquease la lengua, estaba molesto, demasiado. Ya era de noche, había ido a un bar a tomar un par de tragos; estos no le afectaban realmente, siempre había sido tolerante al alcohol. Pero aun así, esa noche parecía querer encontrar una solución entre esos litros y litros de licor. Finalmente había llegado a casa, tal como lo esperaba, aquel mocoso se había dirigido inmediatamente hacía él- ¡Amo! - Aquella criatura de blancos cabellos mostraba una expresión de absoluta preocupación en su rostro- ¿Dond... - Se había detenido antes de decir algo más, su mirada fue dirigida al suelo y sus mejillas habían adquirido un peculiar color rojizo. Sabía que a su amo no le gustaba que le inundara de preguntas, y a pesar de su increíble curiosidad, el chico se mantenía firme en no decir nada para causar al hombre cualquier fastidio y/o incomodidad. Ante esto el hombre arqueó una ceja ¿Qué hora era? ¿El muchacho realmente había estado esperándolo todo este tiempo?- Saeran ¿Tienes idea de que hora es? No realmente... Yo...- Dijo demostrando clara incomodidad, el hombre bostezó desganado- Ve a la cama, ahora- El albino se giró sobre si, con una expresión triste en su semblante- Buenas noches pa... Amo - El chico había notado inmediatamente su error y corrió a su habitación ante esto completamente apenado, no podía haber tenido un peor momento en ese instante. Snev observó el recorrido que su creación había hecho, sin entender realmente la situación... Solo quería descansar un poco.-

- Fin de flashback-

¿De verdad estaba sonriendo en ese momento? Acababa de golpearla y esta joven se había atrevido a dirigirle una sonrisa ¿Se burlaba de el? ¿Que mierda le pasaba? - ¿Eres masoquista acaso? ¿Porque... Porque sonríes así? - Esa mujer estaba loca, nuevamente había advertido a otra humana de lo peligrosos que podían ser aquellas asquerosas criaturas y otra vez había fallado en transmitir tal mensaje. Instantes después de decir esas palabras, algo lo atacó; una figura que había ido directamente hacia su ojo- ¡HIJO DE PUTA! - El dolor era enorme, su mano derecha había ido hacia el lugar afectado, su cuerpo parecería que no podría contener tanta ira acumulada por más tiempo. La humana había adquirido fuerzas lo suficientemente como para poder llamar a ese desgraciado ¿Porque? ¿Porque se molestaba tanto? Esa bestia la mataría un día, lo sabía, era para lo único que servían; rebelión y asesinato, debían eliminarlos antes de que ellos lo hicieran con uno mismo. La ira del demonio explotó dándole una patada certera en el hocico para aturdido, le destrozaría la cara, ansiaba hacerlo. Una sonrisa desquiciada se formó en el rostro del demonio mientras veía a la humana aferrarse con las pocas fuerzas que le quedaban al cuerpo del vulpino- Luciel, voy a hacer lo que siempre quise desde el primer momento en que te vi- la sangre seguía emanando de su rostro pero no le importaba en lo absoluto. Una esfera de fuego empezó a formarse en su mano derecha- Voy a destruir cada parte de tu inútil cuerpo ¡TE MATARÉ!

- Luciel continuaba hablándome, como si en verdad en algún momento fuera a escucharlo. Su persistencia la consideraba completamente ingenua ¿En verdad creía que sería capaz de revelarme en ese momento? Sus argumentos eran totalmente débiles; el no me conocía, no tenía idea de porque lo había llevado conmigo, sólo se encontraba diciendo un sinfín de incongruencias. Lo había cuidado ¿realmente lo había hecho? Entonces las palabras de Krov que había dicho antes de atacarme ese día resonaron nuevamente en mi cabeza: "¿Realmente creíste que traer a ese zorro contigo sería lo mejor? ¿Creíste que le darías una mejor vida? ¿Un monstruo como tú?" Eso era lo que era finalmente, un monstruo, una bestia asesina. Lo estaba demostrando propinándole ataques a aquel que había querido tener junto a mi en algún momento de mi vida ¿Porque lo había llevado a casa ese día? ¿Porque había mostrado interés en aquella criatura? Solo lo había sentido así y lo hice, había sido así ¿verdad? Entonces ¿Porque todo había acabado así? Realmente había demostrado ser un absoluto desastre para hacerme cargo de alguien más; pero una vez ya había ayudado a alguien, me había interesado en propinarle atención y completa devoción. Esa persona ahora se encontraba en ese lugar, observándome detrás del fuego, observándome como siempre lo había hecho.-

-Varios de los cuerpos que se encontraban ahí habían sido alcanzados por el fuego, el oxígeno se estaba extinguiendo en ese círculo de fuego; un círculo el cual parecía hacerse más y más pequeño a cada instante que pasaba. La humana había alcanzado a abrir una pequeña salida en todas esas llamas, fue cuando vi nuevamente a mi amo, este había golpeado a la muchacha por interferir de tal forma. No pude procesar mucho ese detalle, pues en mi pequeña distracción Luciel se había dirigido a atacarme de frente; un ataque que esquive velozmente al retroceder. Este aprovechó para escapar de las llamas en ese momento y había atacado a Krov. Era increíble que se había atrevido a hacer tal cosa, la molestia del demonio era evidente; Luciel se encontraba gruñendole, haciéndole frente sin importarle su situación, sólo quería sacar a la humana de allí. La chica se había aferrado a el con las últimas fuerzas que su débil cuerpo le habían permitido, esta se encontraba suplicando al ver los golpes que no podía evitar por más súplicas que había hecho. Krov era una mecha de tiempo demasiado corta y Luciel la había detonado ¿Que podría hacer? La mirada suplicante de la joven había llegado hacia mi ¿Realmente querían salvarse? Yo hace instantes atrás había pensado en evaporarme en ese calor, dejarme consumir; pero ahora sólo quería salir de ahí, nuevamente por segunda vez en mi vida, sólo actué en base a lo que sentía y no a lo que pensaba. Mi corazón aun se encontraba latiendo, indicando las ganas que tenia aun de vivir. Al ver aquella bola de fuego salté rápidamente de aquella trampa y dirigí mis fauces al brazo que la sostenía; Krov gritó de rabia y esta se había evaporado, pero rápidamente creo una de menor tamaño en su mano libre y fue dirigida a mi ojo derecho. Un chillido salió de mi hocico y fui arrojado hacia uno de los pilares del edificio; Krov me observó con una completa furia ya característica - ¿¡QUIERES QUE TE ENSEÑE TU LUGAR TAMBIÉN A TI!? -El impacto quizá me había roto un par de costillas, no podía abrir mi ojo afectado y el otro tenía una vista algo inestable; por segunda vez en el día estaba fuera de lugar; sólo pude observar como la silueta borrosa de aquella odiosa persona venía hacia mi para luego ser arrojada un par de metros por el impacto de un sello sagrado; un sello que lo había inmovilizado y había sido arrojado por mi amo-

- Las cosas que haces, no importa cuantas veces te las hayas imaginado y hasta que detalle las hayas planeado, sabrás realmente como te que sientes con esas acciones sólo en el momento en el que las lleves a cabo ¿Como se sentía aquel hechicero en ese momento? Una parte asustado, claro está. Viendo a su compañero atrapado en una trampa sagrada, que el mismo había lanzado instantes atrás, era algo que sabía no tendría buenas consecuencias. Pero el iba a asesinar a Saeran, iba a eliminarlo, no podía permitir que tal cosa sucediera ¿O si? No, ese día se había dado cuenta de cuanto quería liberar a aquella criatura del mal al que la había condenado- Snev, maldito ¿que crees que haces?... - La voz débil del demonio, que era contenida por su propio usuario para guardar energías, se hizo escuchar ¿Que hacia? Ni el mismo estaba realmente seguro de lo que estaba realizando- Te dije que no lo lastimases... -Se rascó la cabeza un poco nervioso y confundido al nuevo ambiente que había creado. Observó al demonio quien ahora estaba incado en una rodilla, sabía que en algunos minutos más estaría inconsciente. Eso le recordó que era Krov quien había creado la ilusión en la entrada, en poco tiempo era seguro que los encontrarían, cada segundo que pasaba era oro. Su mirada fue dirigida hacia el lobo quien inmediatamente se la había intercambiado; observó la herida que el demonio le había hecho, ese era el último daño al que lo exponía... O al menos eso esperaba. Un suspiro salió de sus labios ¿realmente iba a hacerlo? Ciertamente hace varios meses había perdido las ganas absolutas en vivir, pero aún así el miedo de dejar este mundo le causaba intranquilidad ¿A donde iría cuando todo acabase? ¿realmente tenía un alma por la cual preocuparse? Tal pareciera que había renunciado a ella hace bastante tiempo ya.  Había dado el primer paso en ese plan hace ya mucho tiempo en realidad, no tendría sentido el dar marcha atrás ahora, además no quería hacerlo.- Te odio... maldito, nunca me agradaste realmente... - Lo sabía, sabía que el nunca había sido del agrado total de su compañero, pero eso era lo de menos ahora. Lo ignoró girándose sobre si mismo para ver al vulpino detrás de si, este debía de estar bastante confundido ante todo lo ocurrido.- ...Lo siento - Es lo primero que se le había ocurrido decir, no estaba seguro si en verdad estaba arrepentido, siempre analizaba más sus sentimientos de lo que se llegaba a permitir sentir. Aún así sabía que esas palabras, aunque no las suficientes después de tofos los acontecimientos, eran las que debía de decir.- En verdad siento lo que Saeran hizo a tu chica Luciel, pero no fue su culpa, sino mía... - No diría que estaba arrepentido de llevarlos allí o algo parecido, después de todo eso si que lo había planeado, sólo quería llegar a explicarse- Yo lo hice así -se sacó uno de sus catalizadores de poder, el que había hecho para lograr aquella maldición- Con esto - Lo arrojó a donde ellos estaban- Pueden liberarlo si así lo desean... No, háganlo, por favor - Se sentía extraño diciendo todas esas cosas en un sólo día, todo lo que concernía en Saeran lo hacía sentir de ese modo. Ahora había llegado ese momento que todos esos años había querido evitar, finalmente iba a dar su vida por aquel bastardo.- Es necesario que me mates, Luciel- Sonrió, quería parecer lo más tranquilo posible- Puedes tomar venganza finalmente... O hacer que el lo haga con eso- lo había dicho sabiendo que el albino de atrás lo escucharía, no se volteó, por más ganas que quería verlo no se atrevió a hacerlo; sólo aguardo a ver la respuesta del zorro-

- El comunicado de fugitivos había estado en las noticias toda la mañana, la policía de la isla había recibido muchas llamadas; la mayoría de habitantes preocupados por lo peligroso del asunto. Cuando hubo un llamado para notificar una desaparición e incluso un posible secuestro de una joven, más llamadas se habían hecho sonar avisando donde había sido vista por última vez; unos compañeros del trabajo de la muchacha pelirroja dijeron que había sido vista por última vez saliendo de su trabajo, una compañera incluso había testificado que unas cuadras más adelante del lugar la había visto con un muchacho del mismo color de cabello, pero estuvo poco tiempo observándolos para pronto tener que continuar su camino. La búsqueda era complicada a pesar de los limitados lugares que la isla les ofrecía para rastrearlos; la dificultad se debía a que sabían que trataban con personajes bastante astutos, después de todo se trataban de un demonio y un hechicero. El jefe de policía les había advertido que buscasen nuevamente en los mismos lugares y que estén atentos a cualquier cosa inusual; no se rendirían, deberían poner a su gente a salvo.-

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Luciel Choi el Mar Mar 14, 2017 12:56 am

Quien viera al zorro en ése momento realmente dudaría de si a caso es el mismísimo Luciel quien llevaa el disfraz de bestia. El coqueto chico que siempre muestra una sonrisa y una mirada confiada es ahora una bestia de mirada afilada y hocico ensangrentado dispuesto a atacar a cualquier cosa que le represente una amenaza. Krov le pateaba y Luciel en respuesta clavaba sus colmillos y sacudía las botas del hombre. Llegó a morderle parte de los tobillos y recibió a cambio una patada en el hocico haciéndolo chillar. La cabeza le daba vueltas y había perdido la noción del tiempo y el espacio; tanto que, cuando la humana se aferró en un abrazo sobre su lomo y pecho, Luciel pensó que le estaban atacando por retaguardia y se retorció un poco para safarse empero ella lo tenía bien agarrado.

Por el momento no podía reaccinar de forma coherente, no se percataba de que la cercanía de la chica para con el zorro era peligrosa y que debía apartarla o ambos sufrirían con aquella bola de fuego; Luciel se preparó para hacer un kamikaze, estaba dispuesto a recibir todo el impacto, no importaba si su pelaje se quemaba o si sus ojos se cocían cual huevos, se llevaría al menos un último ataque directo a la yugular del demonio. Y entonces pasó lo inimaginable... Saeran reaccionó, bloqueó el ataque y sacó de su estado bestial al zorro con aquel acto heróico. ¿Pero qué?... Ahora él fue quien reaccionó demasiado rápido y, para cuando se dio cuenta su mandíbula hacía presión en la pantorrilla del demonio que no dudó en lanzarlo de una patada de vuelta hacia la chica; por desgracia sí impactó con ella y peor fue que no pudo mantener más la transformación vulpina, ¡Ojalá hubiera podido un poco más! Así, en vez de golpearla con su cuerpo de zorro no le habría lastimado que con su cuerpo humano. Quedó inconsciente.

— Luciel, voy a hacer lo que siempre quise desde el primer momento en que te vi, pero primero... — Confiado, Krov le dio la espalda a la inútil humana y el zorro desfallecido para atacar a Saeran, todo lo que pasó después estuvo perdido para el tiempo del zorro que apenas lograba escuchar la voz de Yona...

"Seven... No meresco ser llamado así, no pude salvarla. No soy un súperhéroe que salva a las personas, soy escoria que debeía morir... Ah~ Escucho la voz de un ángel ¿Vienen por mí? ¿Me llevaran a descansar al fín? Estoy listo, la protegí hasta la muerte.. Creo que éso cuenta un poco ¿verdad?"

Y abrió los ojos, su cuerpo ardía como si estuviera quemándose en el mismo infierno, tenía enormes hematomas en el rostro y una costilla fracturada que no le permitió moverse mucho, ¿de dónde había sacado tanta fuerza en su estado animal para moverse? A saber, pero estaba ahí, vivo y con la humana. -¿Y,yo...na? Tosió sangre. -L,lo siento, no pude protegerte... Qué escena tan romántica, or desgracia el giro de eventos regresó y era ahora Snev quien miraba a Luciel y le ofrecía una disculpa mientras Krov permanecía arrodillado al suelo tratando de liberarse de quel sello. - ... No fue su culpa, sino mía... - No había logrado escuchar el inicio de la disculpa. - Pueden liberarlo si así lo desean. - Aquel objeto rodó hasta los pies de Luciel que, acostumbrado al dolor se estiró lo suficiente para tomar aquel collar, una gema pendía de éste. -¿Q,qué?... Le dolía el pecho pero aún así pudo expulsar una gran cantidad de aire en un grito de profunda molestia. -¿¡QUÉ MIERDA ESTÁS DICIENDO?! Por poco empujó a la humana apartándola de su vera e inútilmente quiso ponerse de pie pero cayó de bruces al suelo apoyándose en ambos codos para no golpear seco con el rostro en el pavimento. -¿¡TE PARECE GRACIOSO, TORTURARNOS DE ÉSA MANERA Y LO ÚNICO QUE PUEDES DECIR ES "LO SIENTO?" EH?! Sus ojos parecían arder de furia. -¡TE MATARÉ!

Al findo, el demonio parecía verselas líadas empero no evitó que se riera de aquello, Luciel estaba una vez más cegado por la sed de sangre, pensaba arremeter contra cualquiera. Dolor, ardor, más y más se fue acumulando en su cuerpo hasta provocar una tranformación de nueva cuenta en el pelirrojo, primero tomó con su hocico aquel inmundo collar y lo zarandeó con rabia haciéndolo golpear una y otra vez entre el suelo y las paredes y después impulsado con las patas traseras brincó directo al rostro del hchicero; curioso, el hombre ni si quiera hizo algún movimiento de querar defenderse, en cambio recibió las fáuces del zorro como un preciado regalo de Dios. - Por fin... - Susurró el hombre dejándose caer víctima del peso e impulso del zalvaje que, iracundo mordió una y otra vez el rostro y cuello del hombre... Sólo el grito de la humana lo hizo reaccionar, y lo vio todo con claridad... El cuerpo de aquel hombre apenas lograba moverse, había sangre por todos lados.
El miedo lo invadió y de nueva cuenta se destransformó, ésta vez el rostro humano que comenzaba a formarse en él estaba lloroso, lágrimas brotaban a borbotones. -¿...Porqué?... Pero Snev que apenas podía moverse sonrió, tocó la frente de Luciel y señaló a Saeran.

- Ustedes son hermanos. - Snev aún tenía oportunidad de salvarse, si alguien le auxiliaba, serían capaces de llegar todos al hospital.

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Yona el Dom Mar 26, 2017 5:26 am

No importaba cuantos golpes recibiese, inclusive si terminase entregando su vida, Yona lo preferiría mil veces antes de seguir viendo como lastimaban a personas inocentes, sí, porque a sus ojos el par de animales no eran más que pequeños títeres carentes de decisión en aquel horrendo capricho de adultos. ¿Capricho? Sí, no podía encontrar otra palabra que reflejase de mejor manera aquella enfermiza afición por el par de cánidos que los acompañaban.

La humana tenía un cuerpo frágil, como todos los de su raza. Estaba temblando, el miedo y la desesperación la envolvían, ignorando todo el dolor físico que pudiese aquejarla, concentraba sus energías en mantener la consciencia y la cordura, buscando alguna alternativa; una fisura que permitiese parar el conflicto. Litro y medio de sangre perdido; sumado a varias contusiones que pronto decoraban su piel con el choque del cuerpo del zorro. -- Tsch… -- Procuró morder su labio inferior para evitar emitir mayores sonidos, su violácea mirada viajó hasta la figura masculina a su lado sentándose en el suelo con suma dificultad. -- Luciel… Lu, vamos Lu… Luciel, despierta… -- No. No podía estar pasándoles todo eso.

El sonido de otro cuerpo siendo impactado obligó a la chica a mirar hacia el demonio quien prontamente se encontró preso en medio de un sello. -- Ya basta… por favor… -- Sus ojos se humedecían, ya no podía más y para peor, sabía que nada podía hacer, era una inútil. -- ¿Lu…? ¡Lu! -- El susurro de su preciado superhéroe la hizo volver a él, mostrándole una brillante sonrisa de alivio mientras las lágrimas brotaban y resbalaban por sus mejillas. -- Estás….estás bien…es lo que… importa…-- Su respiración se entrecortaba una vez más y no pudo hacer más que limpiar su rostro lentamente con el dorso de su diestra, deseaba llevar su otra mano hacia el muchacho empero se detuvo al escuchar a Snev. -- ¿A-Ah…?-- ¿Acaso se estaba disculpando? Ella lo sabía, todos podían redimirse.

Yona quería sonreír desde lo más profundo de su ser mas no pudo hacerlo.

Mordiendo su labio nuevamente reprimió un ligero gemido de dolor al ser empujada, su cuerpo le dolía mucho más de lo que creía, en cambio, el pelirrojo demostraba la fortaleza de su espíritu al querer ponerse de pie. -- ¡Lu…! -- Nada más salió desde sus labios, pues trató de seguirle con un resultado más deplorable aún, quedando sentada de rodillas con las piernas algo abiertas y sus hombros temblando, estaba luchando por no desmayarse. -- No…-- Su voz se apagaba, casi como si su garganta se hubiese obstruido con todas sus emociones, sus orbes se humedecían otra vez, ya no podría parar el llanto.

-- ¡No! ¡Luciel, por favor! -- ¿Cómo era posible que estuviese gritando cuando ahora sus manos eran las que estaban en suelo para impedir que diese por completo contra el suelo? -- Saeran… Saeran, ayúdanos… por favor… -- Las lágrimas caían en el asfalto sucio mientras su mirada se dirigía hacia el albino, suplicante, transparentando sus deseos, su alma, sólo quería salvarlos a todos. -- ¡Ya basta…! Por favor… por favor… ¡Luciel, reacciona! Reacciona… por favor... -- Repitiendo esas palabras un poco más terminó por quedarse sin voz, luchando por no caerse de bruces, sintiendo como la sangre que viajaba por el piso llegaba hasta ella manchándole las manos y las piernas.

Despacio, muy despacio, su cuerpo se iba recostando hacia adelante en contra de su voluntad. La pelirroja continuaba llorando en silencio, su determinación se iba perdiendo, así como el brillo de sus ojos, estaba a segundos de desmayarse. Su delicado cuerpo por fin quedaba inerte, convirtiéndose en lo que había sido desde el principio, una simple carga.

El sector más alejado de Myr, aquello denominado zona marginal, no había nada extraño ahí, ¿verdad? Sí, claro, como si alguien fuese a creer esa mentira, era imposible que hubiese tranquilidad en un sitio tan inmundo. Hasta las ilusiones podían desaparecer cuando el ente que las creaba no se encontraba en su completa forma. El aroma de la sangre fresca y el vehículo que transportaba inocentes pronto quedaron al descubierto, algo perfecto para la patrulla que rondaba el lugar.  -- ¡Mira, hacia allá! – Porque era la misión de los oficiales mantener el orden, mucho más cuando había delincuentes sueltos, todo podía ser una pista. A toda velocidad, de seguro llegarían en menos de diez minutos, quizás la sirena los dejaría en evidencia pero no importaba, los refuerzos llegarían, todo por el bien de Myr.

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

Mensaje por Saeran el Lun Abr 03, 2017 4:11 pm

[4/3 9:36] - ¿Con que así terminarían las cosas? ¿Siendo atrapado por su propio compañero? Así parecía y a pesar de todo no le sorprendía, sabía que aquel hechicero ocultaba algo... Pero no esperaba que lo utilizase así para salvar a una de esas criaturas, unos seres que ambos juraron odiar eternamente. Sus fuerzas le iban abandonando poco a poco, no importaba cuanto aliento se guardase para si, sabía que terminaría inconsciente. Maldito. Lo había planeado todo desde un principio, quien sabe desde que momento. Ojalá se pudriese, ojalá pudiera salir de ahí una vez más para disfrutar haciéndolo sufrir con sus propias manos. La ira del demonio parecía estar intacta, esa chispa en sus ojos aún brillaba cuando había empezado a jadear después de intentar salir de aquella trampa sin éxito alguno. Ya no podía oír nada, lo que veía podía o no ser real. Cayó al suelo y pudo observarlos una vez más, vio al albino que se estaba moviendo lentamente, luego a Luciel quien estuvo momentáneamente en el suelo para luego levantarse con agresividad hacia el anciano; y finalmente la vio a ella, no quiso pensar en lo que le esperaba a aquella humana. Te lo advertí. Esas palabras sonaron en su cabeza, realmente lo había intentado. Sus ojos le pesaban, sentía como internamente estos de hecho le ardían, fue entonces cuando una lágrima salió de uno de sus ojos. Una sola lágrima derramada por la impotencia que sentía en ese momento, en sólo ese instante.- Te lo advertí... Mei... -palabras débiles, inaudibles realmente, salieron de sus labios antes de cerrar los ojos completamente exhausto-

- Aceptó cada una de esas palabras dichas por el vulpino, se las merecía cada una de ellas, lo sabía. Los había conducido a un lugar horrible, a que les sucedieran cosas terribles. Viendo todo lo que había hecho, la necesidad y seguridad de querer dejar ese mundo iban aumentando. Había permitido que todos se lastimasen, incluso él había causado varias de esas heridas; pero todo ello tenía un propósito: El liberar a una criatura del destino que le había forjado, permitirle la opción de vivir de otra manera; sin que siguiera órdenes, sino sus instintos, lo que él en verdad desease. Con esas intenciones había estado actuando todo el día, llenándose de esa determinación nuevamente, no se movió cuando el animal fue a su ataque. No pudo evitar soltar algunos sonidos de dolor ante aquellas mordidas producidas con extrema furia. cayó junto a Luciel mientras este le propinaba varios ataques en el rostro y cuello. El dolor hizo que le brotasen inconscientemente lágrimas de los ojos, aún así su rostro formaba una sonrisa débil y hasta algo deformada. Observó a Luciel cuando este volvió a su forma humana, esos ojos que habían empezado a cristalizarse por culpa de la confusión y culpa eran idénticos a los de Kaira, realmente era su hijo. Ya era tiempo de que supiesen la verdad, con su vida acabándose a cada segundo que pasaba podía regalarles finalmente la verdad. Sin dejar de realizar esa mueca en su rostro dirigió su mano a la frente del chico y con la vista en un leve gesto señaló a Saeran.- ...Ustedes son hermanos.- Su mirada se cruzó con el albino ¿Cuando el se fuera de ese mundo el muchacho recordaría todas las cosas terribles que le había hecho hacer? No estaba seguro si quería exponerlo ante aquellas memorias, pero Saeran siempre se había mostrado anhelante de toda la verdad. "Tu curiosidad será satisfecha muy pronto" Eso le había dicho. Curioso, no le había mentido.-

- Realmente había actuado por mi cuenta instantes atrás, finalmente había atacado a Krov. Ese demonio me había molestado desde el primer día en que nos vimos, me había provocado en más de una ocasión y ya no podía soportarlo. En ese momento no me importó el tamaño de mi adversario, sólo arremetí contra el queriendo arreglar el daño que había provocado a ellos dos. Si Luciel, cuando te llevé ese día a casa realmente tuve intenciones de cuidarte; al ver como desconfiado pero a la vez animado entraste en la habitación que había preparado para ti en tu llegada, al observar como te arrojabas en aquella cama sin miedo a lastimarte y recibías como una de las cosas más placenteras de la vida aquel colchón y almohadas; una parte de mi se alivió al ver que en ello había llegado a complacerte. Era la primera vez que tenía alguien a mi cargo que debía y quería tratar bien, estaba nervioso y un poco ansioso pero aún así me había arriesgado a hacerme cargo de ti. Al parecer tenías algo de razón con respecto a mis acciones en estos días. Pero ahora... ¿Que vas a hacer? ¿Porque pareces tan fuera de ti mientras te diriges a mi amo? ¿Que piensas... - ¡LUCIEL! ¡NO! - Algo en mi se desgarró al ver aquella escena; el impacto que había hecho instantes atrás con uno de los pilares había hecho que volviese a mi forma humana y al presenciar todo eso no pude llegar a concentrarme lo suficiente como para volver a transformarme- ¡PAPÁ! - Una palabra que había reprimido prácticamente toda mi vida había salido despedida de mis labios después de todo ¿Porque? ¿Porque había sucedido todo esto? Corrí hasta allí lo más rápido que pude para ver como Luciel volvía a su forma humana; no podía creer lo que estaba pasando, no quería aceptarlo. Un nudo en mi garganta hizo que enmudeciese mientras lo veía, realmente se estaba desangrando ¿Que debía hacer? Sólo unas palabras había dicho y sentí como iba a desmoronarme allí mismo ¿hermanos? ¿En verdad había dicho eso? Me puse de rodillas a un lado, tomé su mano, por primera vez esta se encontraba fría; el calor que siempre había tenido y me había brindado se estaba yendo poco a poco frente a mis ojos ¿Que hacer? El lugar donde había sido atacado no podía ser tratado tan a la ligera y la sangre, sin piedad alguna, estaba tomando su lugar. Cerré mi ojo sano para calmarme y anular completamente mi visión, la obsesión que tuve con el se había ido; sin embargo no quería verlo así. Mi ojo herido me ardía, de este resbalaban gotas de sangre ¿era mi sangre?... ¿De alguien más? Era difícil distinguir, estaba cubierto de sangre de demasiadas personas - Luciel... Lleva a la humana fuera de aquí... -necesitaba estar a solas con el por última vez-

: - La ilusión cayó junto a la conciencia del demonio, esto hizo que los policías de la ciudad los localizasen. Armados bajaron decididos de sus vehículos en aquel tétrico lugar, este expedía un olor sumamente desagradable. Este provenía de los cuerpos quemados como pronto notarían, apuntaban las armas a quienes se encontraban allí en forma de prevención mientras analizaban la situación- ¡Quietos todos! - se escuchó decir a uno de ellos, eran un total de diez oficiales armados allí en escena; la mayoría humanos. El olor a quemado era increíble, tal parecía que hace tan sólo unos segundos apenas se había extinguido la última llama.- ¡Señor, necesitamos una ambulancia! ¡Hay heridos! -se escuchó decir a una policía quien había ido a ayudar a la humana- ¡Hay muchos cuerpos por aquí! ¡Parecen haber sido quemados de alguna forma! - Se escuchó decir a otra voz, esta vez masculina. El personal policíaco empezó a moverse en el lugar; uno que había sido encomendado especialmente para la misión de atrapar a los fugitivos deshizo el sello sagrado y trasladó junto a otro el cuerpo del demonio inmóvil hacia uno de los patrulleros. A lo lejos pudieron encontrar el cuerpo del hechicero que había escapado, este estaba muerto. Junto a este estaba un joven albino que se encontraba con sus brazos rodeando sus piernas y la cabeza gacha. Luego de un tiempo accedió subir a una de las ambulancias e ir al hospital, se encontraba bastante perdido y conmocionado-

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Re: El color de la vida, el color de un nuevo comienzo - priv (+18)

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