El inicio de la aventura {Priv}

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El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Yona el Mar Nov 01, 2016 2:09 pm

Existía una infinita posibilidad de cosas que podían suceder, por lo mismo es que Yona no estaba segura de qué esperar, con la ansiedad a flor de piel y una enorme sonrisa dibujada en sus labios tan sólo se dignó a asentir para caminar por las calles junto a quien era su nuevo dueño. El clima estaba más que agradable, claro que las nubes danzaban sobre ellos con gracia, aunque sin exageración, sin brisas, ni temperaturas extremas, era un ambiente perfecto para cualquier tipo de circunstancias. Los transeúntes pasaban junto a la chica, cada uno con sus preocupaciones, lo que obligaba a la pelirroja a entregarles la más cálida de sus muecas, “No es mucho pero siempre puede alegrarles el día.” Sí, porque no importaba qué estuviese pasando la chica, su preocupación por los terceros era algo inevitable.

Un par de cuadras en dirección recta por la calle de la tienda antes de doblar hacia la diestra y ya había una pequeña cafetería que les daría un respiro, unos instantes para poder conocerse. -- Oh, es un buen lugar. -- Dijo mirando el interior por el enorme ventanal. Un local bien iluminado, con varias mesas cuadradas para cuatro personas dispuestas algo lejos entre sí, para dar mayor privacidad a los comensales, el suelo recubierto de cerámica tan blanca como la nieve mientras las paredes estaban empapeladas de un dulce tono rosado.

La campanilla no tardó en sonar al momento en que el par ingresó con calma. -- Bienvenidos. -- Dijo una rubia tras el mostrador principal, donde estaba la caja y tras ello la cocina. -- Muchas gracias, con permiso. -- Respondió la de cabellos bermellón con su típica mueca de felicidad. Sus pequeños pies se movieron lentamente, adentrándose en el sitio para mirar de reojo al albino, había una mesa algo lejos del gentío que se encontraba comiendo, una lejos de la ventana, donde nadie los molestaría. -- Ahm…-- Titubeó dándose cuenta de que desconocía el nombre del joven y que para su mala suerte le había prohibido llamarlo por lo que era, un amo. -- ¿Estaría bien esa mesa? -- Preguntó ladeando la cabeza hacia la izquierda.

Las meseras y varios de los demás clientes no tardaron en darles una mirada, la belleza del peliblanco era imperante, algo difícil de ignorar, por ello es que los comentarios y murmullos no tardaron en aparecer, ¿qué eran? ¿Estrellas de cine o algo por el estilo? Por supuesto que Yona no se enteraba de nada, se mantenía con las comisuras alzadas de manera dulce, dispuesta a acatar cualquier orden que se le fuese otorgada, era una mascota y se esforzaría en ser digna de su nuevo dueño. ¿No estaba siendo demasiado ingenua? Seguramente empero ella era así, no sería sencillo de cambiar.

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Hyun Ryun el Lun Nov 07, 2016 10:33 pm

La verdad, es que se sorprendía por la inocencia de la pequeña chica; éso le daba una pauta más grande a querer protegerla a como dé lugar. El pobre Hyun estremeció sólo de imaginarse un mundo alterno donde ella hubiése sido adquirida por un hombre de perversas intenciones, tratando de enmancillar el inocente cuerpo de la chica ¡Pero eso jamás pasará ahora que Hyun es el...! No diría que el era el amo, prefería mejor auto denominarse "Compañero" y quizás si el tiempo era bueno para ellos, llegar a ser amigos.

Pasó la mayor parte del trayecto en silencio con miles de interrogantes volando una tras otra en su muy amplia imaginación hasta que fue llamado por las dulces palabras de la chica, fue en ése momento que dejó de preocuparse por lo ocurrido; total, no habia forma de que algo malo le pasase si permanecía al lado del albino. - ¿Quieres comer algo aquí? - Se aproximó a abrir la puerta de cristal haciendo sonar una campanilla, señas de un nuevo cliente entrando al establecimiento. - Las damas primero. - Le cedió el paso y tras ella, avanzó hasta donde ella quisiera sentarse.

Al igual que Yona, Hyun agradeció con un gesto amable a la camarera que se encontraba del otro lado de la barra; ésta al mirarle enrojeció pero Hyun no se percató de ello. - Claro, permíteme. - Presuroso dejó la maleta de la damisela en una de las sillas vacías y sin demora separó el asiento de la chica para que ésta se pudiése sentar sin problemas. Una vez ella estuviése cómoda Hyun aguardaría su lugar en la silla de enfrente para tener una charla frente a frente con la chica. Aún sostenía el sobre celeste y el collar en la diestra la cual permanecía bajo la vista de la chica. - Ejem... Bueno. - Cerró los ojos y se cruzó de brazos ¿Por dónde debía comenzar? - Bueno, ¿Qué tal si primero nos presentamos? - La comisura de sus labios se elevó en una curvatura hacia arriba, bastante agradable, una sonrisa encantadora que llamó la atención de más de un comensal y mesero.

- Bueno, inicio yo: Mi nombre es Hyun Ryun. Tengo veintitrés años y trabajo en una agencia de modelaje. - Pronto se quedó en silencio; no era la presentación más galante que había hecho pero no sabía cómo proceder.
Tras unos minutos, una mesera se acercó a ambos y dejó el menú.

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Yona el Vie Nov 11, 2016 5:40 am

No había manera de que Yona no se sintiese como una princesita, sí, y es que aun cuando su infancia la pasó encerrada y siendo protegida en exceso; las dulces palabras del albino le entregaban una sensación diferente, un nuevo tipo de caballerosidad; algo que parecía estar lejos de las obligaciones, algo real.

Con una ligera sonrisa en los labios, asintió con gratitud para tomar asiento. -- Muchas gracias. -- Dijo con suavidad, siguiéndole con la mirada; procuraría no perder ni un solo detalle de quien ahora era su nuevo amo, atenta a cada movimiento ajeno esperaba poder ejercer su labor como mascota de una manera correcta. No es como si la pelirroja quisiera ser devuelta a la tienda, aunque tampoco podía quejarse si eso llegara a ocurrir, lo sabía y aceptaba, bajo su condición no tenía muchas opciones y mucho menos voz sobre su vida, si deseaba permanecer en Myr lo mejor era acatar. -- Está bien. -- Asintiendo una vez más le dedicó una cálida mueca a la espera de las palabras ajenas. Un parpadeo lento de sus enormes y violáceos orbes demostraron su asombro, ¿en verdad tenía veintitrés años? Claro que era más que creíble que trabajase en una agencia de modelajes empero, el que adquiriera una mascota a tan temprana edad parecía algo admirable, si quería ayudar a otros seres desde tan joven sólo podía ser una buena persona. La pelirroja ya estaba completamente prendada con su amabilidad, y eso que tan sólo había pronunciado un par de palabras. -- Es un gusto.-- Una ligera reverencia fue la pausa que se dio antes de continuar. -- Pues, mi nombre es Yona Kou…-- ¡Oh, no! Se suponía que no debía decir su nombre si no quería que cosas malas pasaran a personas inocentes. -- Soy Yona y tengo diecinueve años. --

Esperaba que aquella auto corrección no haya sido demasiado notoria o muy sospechosa, pues aun cuando estaban algo alejados de los demás, podía sentir perfectamente la mirada curiosa de más de uno. Bien, estaba con un modelo, ¿no? Ese tipo de cosas era normal, lo importante era mantener un perfil bajo para evitar cualquier tipo de inconvenientes. A pesar de su pensamiento, su rostro no estaba en sincronía y es que con la vergüenza de su descuido, su rostro enrojeció paulatinamente para que una risilla suave se colara por sus labios. -- Por ahora trabajo a medio tiempo como mesera y ayudante de cocina en una pequeña cafetería que no queda muy lejos de aquí. -- Comentó para continuar con su presentación. -- Como de seguro lo sabe, joven Ryun, soy una humana… y aunque no tengo las cualidades maravillosas de las otras razas, le prometo que me esforzaré al máximo para ser de ayuda en todo lo que necesite. -- No importaba en qué fuese, ella daría el ciento diez por ciento de sí para satisfacer las necesidades de su amo. Para su suerte tenía una muy buena memoria y la educación integral que había recibido de pequeña le servía para casi todo, sumando a que las tareas del hogar no se le daban nada de mal, por lo que creía ser de utilidad suficiente para cualquier persona.

No sabía si sería correcto o no, mas el saber que podría estar junto a alguien que no era realmente mucho mayor que ella le hacía sentir cómoda y hasta feliz. ¿Por qué? No lo sabía, pero aquello hacía que sus comisuras se mantuviesen elevadas sin ánimos de decaer. Una mueca dulce como casi todo lo que había en el menú, esa era la esencia de la de cabellos bermellón.

-- Bienvenidos. Pueden tomarse el tiempo que gusten en ver la carta. Tan sólo hágame una señal y volveré en seguida a atenderle. -- La mesera se veía bastante entusiasta, aunque sólo con el albino pues todas sus palabras fueron dichas mirándole exclusivamente a él. Un guiño de su parte y se retiró victoriosa.

La inocencia de la pet no la permitía percatarse de ciertas cosas, como lo era aquella escena. Ella tan sólo pudo asentir con la mejor de las sonrisas revisando el menú. -- Ahm… ¿qué le gustaría tomar? -- Preguntó ladeando la cabeza. Habían muchas opciones pero suponía que el contrario debía cuidar su consumo de azúcar y esas cosas, ¿no es así? -- ¿Un…té? Hay muchas variedades. -- Y sí que las había. Por su parte, la princesita se moría por algo más hostigante que eso, un batido de fresas quizás, algo que acompañara a la perfección con la compañía tan maravillosa que tenía en ese instante y que tendría –esperaba- por mucho tiempo más. -- O-Oh. -- Se le escapó al recordar en qué se encontraban. -- Adelante, continúe con su presentación, lamento haberlo interrumpido. --

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Hyun Ryun el Vie Nov 18, 2016 1:14 am

El albino reparó en cada acción de la pequeña sabiéndose ahora que ella era una menor sólo sintió un nerviosismo desde lo profundo de su estómago, tenía que aclarar lo sucedido tarde o temprano para evitar mal entendidos. Su mirada permanecía atenta a cada acción que ella hacía desde la reverencia hasta la forma en que corregía su nombre; había escuchado un "Kou" pero no quiso ser entrometido, él respetaba la privacidad ajena así como quería que fuese respetada la suya.

Ya sabía el nombre de ella, lo ponía dos veces en aquella carta de extraña procedencia y también reafirmó la pertenencia cuando estuvo hablando con aquel extraño vendedor, empero agradeció que ella se presentara de igual forma. - ¿Diecinueve? Eres muy pequeña aún... Apenas cumpliste la mayoría de edad. - Musitó un poco bajo antes de que llegara la mesera quien, coquetamente le dedicaba ésas palabras de atención; por un momento el rostro de Hyun se mostró galante y animoso para con la ajena a la mesa donde se encontraba el albino y se vio sorprendido con el guiño de aquella dulce señorita. Debía admitir una cosa: Hyun era atractivo por donde se le mirase, desde aquel cuerpo tan bien trabajado por su rutina de ejercicios como por su fino rostro aperlado por su albinismo natural. ¡No había duda alguna! Hasta llamaba la atención por poseer un color rojizo en sus ojos a falta de melanina en su iris o quedar prendado de sus blancas pestañas.

Hyun tomó el menú en sus manos y, de nueva cuenta sintió un estremecimiento desde su espalda hasta el estómago. Su expresión era preocupada sin dudas, tenía que aclarar ya muchas cosas antes de continuar con un "día común". - Yona, por favor no me hables de usted, no nos llevmaos tantos años de diferencia. - Hizo una pausa para poder cerrar los ojos y sobarse el tabique de la nariz, el pobre hombre albino estaba teniendo un ataque de estrés por tantas cosas que le venían en un sólo día. - Tampoco me veas como un amo, no me gusta... -

Iba a explicarse pero la llegada de la mesera quien parecía desvivirse por la presencia del albino le interrumpió. De haberse encontrado sólo lo habría sentido como un halago más sin embargo se encontraba con una dama a quien debía proteger y respetar por sobre todas las cosas; raúdo tosió un poco aclarando la garganta y amagando una seña con su diestra para que la mesera se dirigiése hacia Yona primero. - Por favor, las damas primero. - ése acto tan sencillo fue suficiente para que la mesera notara un ligero desánimo pues ella podría haber pensado que ambos eran pareja. Una vez la pequeña niña de cabellos bermellón elijió su menú para lo que comerían en ése lugar, Hyun le dedicó una de sus mejores sonrisas a la mesera, era su turno para ordenar. - Por favor, una bebida de limón con fresas y agua mineralizada... Y un cróisant con queso. - La mesera, casi derretida por aquella embelesante sonrisa tomó la orden y se retiró.

Nuevamente tenían un poco de tiempo a solas antes de que la chica volviése con el pedido así que aprovechó para mostrar aquel sobre en su mano y menearlo de un lado a otro sutilmente. - Antes de seguir presentándome necesito hacerte unas preguntas... - Su rostro serio denotaba que, en efecto hablaba sin dejos de tontear, necesitaba respuestas y pronto. - ¿Sabes si alguien ya te había avisado de ser comprada? -

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Yona el Dom Nov 27, 2016 11:57 pm

Aun cuando la pelirroja no fuese una persona entrada en edad, suponía que ni con todos los años que le quedaban de vida sería capaz de agradecerle apropiadamente al albino, porque sí, el que se transformara en su amo traía más de una responsabilidad e independiente de que ella trabajara y ayudara económicamente o con las labores del hogar, sabía que el estar en una casa ajena ya era un enorme peso que éste debía cargar. La idea de ahorrar y comprarse a sí misma se había borrado de su mente por el momento, no es como si no anhelara su libertad, no obstante, ahora esperaba ser de utilidad suficiente como para satisfacer las necesidades que pudiese tener el de rojizos orbes, sí, deseaba ser una mascota ejemplar, una ayuda única para el desenvolvimiento íntegro del chico, alguien en quien pudiese confiar plenamente para todo, quería ser su apoyo, su amiga.

Una risilla corta se coló por sus labios, reprimiéndola con el dorso de su zurda. Claro que era joven, aunque eso ni significaba que sea una niña, no, con sus diecinueve años podía tener una opinión formada como la de cualquier mayor de edad, bien, tal vez podría ser un poco inocente en algunos ámbitos aunque es ello sólo quedaba en evidencia cuando las malas intenciones de terceros –o en defecto sus comentarios subidos de tono- eran expuestas, porque en definitiva ella no los entendía. -- O-Oh… lo lamento. -- Una rápida disculpa fue acompañada de una ligera reverencia con su cabeza, pues para ella mostrar respeto era algo normal. ¡Se esforzaría por forjar lazos de verdadera amistad!

Manteniendo sus comisuras en ascenso, pronto divisó nuevamente a la “animosa” mesera. -- Ah, sí…-- Con rapidez dio una hojeada al menú antes de volver a la trabajadora. -- Me gustaría un té verde por favor y un muffin de avena. -- Algo sencillo pero no por eso menos delicioso. Sonriendo le entregó la carta a la muchacha para asentirle en forma de agradecimiento, a la espera de sus aperitivos.

Sabía que se venía un tema delicado, a pesar de ello, la sonrisa dulce no se esfumó del rostro de Yona, no, ella permanecería con su tierna actitud y completa disposición para con el peliblanco. -- No… -- Dijo con suavidad negando un par de veces. -- A decir verdad me avisaron hoy mismo, no sabía que alguien me compraría. -- Estaba siendo sincera, su desconocimiento era tal que no fue hasta que llamaron desde la recepción de ventas que se había enterado. -- En la tienda son bastante cautelosos, creo que es porque la información de nosotras las mascotas y los amos no es algo que pueda manejar cualquiera. -- O más bien, no debiera manejar cualquiera. Y es que, los datos acerca de compradores y mercancía era algo valioso, más aun cuando se trataba del mercado legal ya que, bien conocido era lo “curioso” del mercado negro de mascotas, en fin, no estaban ahí para discutir algo tan peligroso, ¿no? -- ¿Era algo de mucha importancia? -- Cuestionó con inocencia.

Un par de personas poco disimuladas sacaron sus teléfonos para así tomarle un par de fotos al Hyun, con el descaro de que se notara el flash, a lo que la humana sólo pudo reír con suavidad. -- No soy muy buena con la farándula ni nada de esas cosas pero debo apostar a que eres famoso, ¿no? -- Ladeando su cabeza hacia su izquierda miró a su acompañante con el cariño que irradiaba por cada uno de sus poros. -- No creo tener el cuerpo necesario pero si gustas puedo ser tu guardaespaldas. -- ¡Por supuesto! Si era lo que él quería, con gusto ejecutaba esas acciones. No había límites para su positivismo, por ello es que daría su cien por ciento, ¡lograría todo lo que se propusiera!

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Hyun Ryun el Vie Dic 09, 2016 4:08 pm

De forma caricaturesca, Hyun dejó caer pesadamente su cabeza soltando un largo suspiro, le había dicho que dejara de tratarlo como a un amo pero ella insistía en disculparse, ser tan servicial y tan linda para con el albino. Si fuese una situación de dos personas que se acabaran de conocer, sin nada de compras ni títulos de "amo-mascota" sería realmente lindo, incluso coquetearía con ella y le invitaría a salir pero no era el caso ahora. - Ahhh... Tendremos que trabajar en ésto. - Dijo pesadamente mientras recargaba su mentón sobre una de sus manos.

Le preocupaba demasiado que ella no supiera sobre su compra, esperaba al menos que Yona le diera una respuesta pero todo sólo parecía complicarse cada vez más. - Entiendo. - Sus movimientos parecían bastante estilizados, la forma en que se recargó en el respaldo de la silla y se cruzaba de brazos denotaba una galantería y delicadeza propias de un príncipe; y no, no estaba forzando sus posturas, a Hyun le resultaba de lo más sencillo y estaba acostumbrado a realizar movimientos como ésos, inclusive su expresión parecía dulce a momentos por la forma en que rodaba los ojos coquetamente hacia un costado o la unión de sus labios formando un sutil puchero. - Pues sí, es de importancia. - Mientras hablaba estiró la mano que sostenía el sobre púrpura hacia la chica de cabellos bermellón en espera de que ella leyera el contenido. - En la mañana recibí una llamada referente a tu compra; simplemente me dijeron que era un regalo pero me pareció muy extraño que me dieran algo así... ¡Una mascota! Bueno, no me refiero a tí como una, sólo que el contexto de que alguien me diera algo así fue impactante. -

Había pocas cosas que podían hacer parecer a Hyun como alguien egocéntrico y narcisita y es que cuando escuchaba murmullos sobre lo bien que se veía o notaba que empezaban a sacarle fotos no podía evitar sacar a relucir sus mejores poses, sus mejores miradas y sonrisas por lo que en cuanto notó el primer flash se sonrió animoso casi olvidando que hacía unos momentos estaba estresado. - ¡Oh, no soy tan famoso! - Se rió un poco mostrando sus aperlados dientes hacia la chica a la que esperaba que los flashes le incomodaran. - Es sólo que mi presencia se nota mucho ¿No crees? - Confiado soltó una risita divertida por sus palabras pero éstas mismas se frenaron cuando ella mencionó aquello... ¡Era adorable! - ¡No, no, no! - Negó rápidamente con las manos. - ¡No podría exponerte al peligro de ésa manera! Puedo defenderme sólo. - Al principio había dicho éso de forma un poco seria pero el sólo hecho de imaginarla con un traje negro, gafas oscuras y tratando de protegerla le hizo reír por lo que tuvo que cubrirse los labios con el dorso de su diestra. - Pfff, lo siento es que te imaginé con un pequeño trajecito de guardaespaldas. -

La mesera volvió pero ésta vez fue rápida; quizá estaría ocupada con otros pedidos por lo que sólo dejó la orden de Hyun y Yona y se retiró sonriente. Mientras tanto Hyun tomó el sorbete de su vaso y lo colocó suavemente sobre sus labios para probar su exótica bebida. - ¿Estás segura que sólo comerás eso? Puedes pedir más si quieres, tienes que comer bien. -

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Yona el Dom Dic 11, 2016 6:01 pm

Era una pena, por mucho que se estuviese esforzando al parecer sus respuestas no estaban siendo de ayuda, quizás había hecho mal en tan sólo arreglar sus cosas, ¿debió haber preguntado más acerca de su compra? Bueno, tampoco es como si sacase mucho con pensar en el “qué pasaría sí…” Por ahora lo mejor sería tratar de hacer lo posible por estar a las expectativas de su amo, entregarle todo lo que éste necesitara y ser un apoyo real en su vida, claro, sin inmiscuirse más de la cuenta, no quería parecer una entrometida.

Sus enormes ojos se posaron en el sobre que le extendía el albino, el cual no tardó en tomar para así poder leer lo que había en su interior. Hasta olía a perfume femenino. Parpadeando un par de veces releyó varias veces lo escrito allí, ¿en verdad existía ese tipo de personas? Yona jamás podría juzgar las acciones de nadie, aunque si le parecía una peculiar forma de demostrar el amor que podría tener para con Hyun, ¿sería tan inalcanzable? En esos temas, ella menos podría opinar, después de todo no es como si ella podría homologar su amor hacia alguien de esa forma, ¿o sí? ¡No era tiempo de estar pensando en eso! A pesar de que sus mejillas se habían pintado de un suave carmesí, decidió ignorar sus propios pensamientos devolviéndole la carta al muchacho para tragar saliva disimuladamente. -- Ya veo… -- Dijo antes de entregarle una cálida sonrisa. -- Puede ser extraño, pero hasta yo debo agradecerlo. Me acaban de dar una preciosa oportunidad para ser de ayuda a alguien. -- Sólo podía ver lados positivos, ella era así.

La pelirroja fue capaz de comprender muchas cosas. Cubriendo sus labios delicadamente con ambas manos dejo salir una sutil risilla encogiéndose de hombros. -- La verdad es que sí. -- Su presencia si se notaba bastante, atrayendo gran parte de las miradas por su innegable belleza. Oh, Yona hasta sentía que tenía la fortuna de estar con una enorme celebridad. -- ¿Eh? -- Ladeando su rostro, continuó con la mirada en el joven frente a él para contagiarse de la carcajada, reprimiendo una de igual manera. -- No sería tan pequeño. -- O quizás sí, después de todo ella no era especialmente alta ni mucho menos tenía un cuerpo fornido, era delicadez pura, poseía una fisonomía que combinaba a la perfección con su inocente ser.

-- Muchas gracias. -- Aunque la mesera no hizo realmente ningún ademán más que entregarles la comida, la humana no olvidaría sus tan arraigados modales. -- Oh, sí, estoy bien, gracias. -- Acercando la taza de su humeante bebida, ascendió sus comisuras con ligereza en una dulce y fugaz sonrisa. -- No suelo comer mucho, creo que por costumbre. -- El apeno fue tal que no tardó en teñir sus mejillas para que quedaran a juego con su cabello. -- Aunque trato de que sea lo más balanceado posible. -- Continuó antes de dar un bebe sorbo a su té. -- Y soy muy buena en la cocina, a pesar de que no lo parezca. -- Una nueva risita salió de sus labios, y es que sabía muy bien que podía dar la impresión de ser terriblemente torpe. -- Así es que, si me lo permites, podría cocinar cosas sanas para cuando debas trabajar. -- Oh, no, había caído en cuenta de algo. -- Ahm, de todas formas deberías darme un listado de lo que puedes comer, ya sabes… no querría arruinar tu dieta o algo, y con ello tu trabajo. -- Era conocido que el mundo del modelaje podía ser realmente estricto, no deseaba arruinar nada por muy buena voluntad que pudiese tener, lo primordial era no causar malestares en la vida de su amo.

Con calma, llevó sus manos al muffin para retirarle el papel lentamente antes de tomar un poco y llevarlo a su boca. Un minúsculo bocado que le dibujó una amplia sonrisa, realmente le gustaban ese tipo de cosas. -- Por cierto…-- Dijo titubeando un poco. -- Si se puede saber… me gustaría que me dijera todo tipo de cosas de ahm… de ti. -- Aun le costaba ser tan informal empero se estaba esforzando. -- Como tu comida favorita, por ejemplo, o cuánto tiempo llevas trabajando… tienes novia o hijos, cosas así. -- Tal vez estaba pecando con su curiosidad mas no podía evitarlo, si quería hacer un buen trabajo, necesitaba conocer todo acerca del peliblanco. -- Si necesitas preguntarme algo, con gusto responderé todo. -- Por supuesto, sería un trato equitativo, no importara lo que le preguntaran ella no tenía nada que ocultar.

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Hyun Ryun el Dom Ene 01, 2017 3:53 am

Hyun no comprendía a la chica, por un lado le parecía extraño que reaccionase así de tranquila por ser comprada por una desconocida así sin más y ser regalada a otro desconocido por “placer”. Milagro lo llamaba saber que ésta bella florecita había caído en manos del albino y no de cualquier cerdo que intentara aprovecharse de su noble corazón. - Oh, Yona… eres demasiado amable para pensar que fue una oportunidad. ¿Qué habría pasado si no hubiese sido yo y fuera un hombre de malas intenciones? - Su rostro se mostró un poco triste, pero no quiso preocuparla, simplemente negó con la diestra y restó importancia a sus palabras. - Olvídalo, olvídalo, no pasó y estás conmigo así que no hay de qué preocuparse. - Tras decirlo, le dedicó un guiño y sonrió complacido por saber que él le cuidaría, como una hija. Nunca se había puesto a pensar en tener hijos reales, de hecho poco le daba el tiempo para tener una relación seria con alguien, pero bien podía “adoptar” a Yona ¿No?

Tardó un poco en recomponerse de la risa que tuvo hace un momento; en verdad no la expondría como para ser una guardaespaldas pero podía imaginarla brincando de un lado a otro, evitando que alguna fanática le arrancara el collar del cuello y cosas así, no había nada de malo con imaginar. - Tienes razón, no sería tan pequeño, pero sí adorable. - Era increíble, con el poco tiempo que había pasado con ésta chica ya sentía esa enorme necesidad paternal de protegerla y vestirla como a una muñequita de porcelana. Aclarando algo: No, no lo veía como algo enfermizo, simplemente que, de usar un traje de guardaespaldas a un lindo vestido con flores, prefería la segunda opción. - Bueno, veremos más adelante qué haremos, ¿si? - Y con el tiempo que le sobró entre el silencio, le dio otra mordida a sus alimentos.

- ¿En serio, eres buena cocinera? - Un dejo de emoción se coló en sus pupilas. - Vaya, tiene años que no como una comida casera, sería bueno probar algo que no esté quemado porque yo no sé cocinar muy bien. - Tras decirlo, se rio de su propio chiste y le dio un trago desde el sorbete a su bebida hasta acabarlo, al final sólo el sonido tintineante de los hielos denotó que se había terminado hasta la última gota. - Oh, un listado… Bueno, pues como de todo en realidad; como hago mucho ejercicio no tengo problema con comer cualquier cosa así que no habrá problema. - Sutilmente y para tener una posición más cómoda colocó su mentón sobre su palma y el codo sobre la mesa; estaba un poco más relajado en cuanto al tema de la compra se refería; ya no pensaba darle más vueltas al asunto, simplemente dejaría que las cosas siguieran su curso y cuidaría de la pequeña Yona, pasara lo que pasáse.

Había quedado hundido en sus pensamientos, en cómo debía de acomodar su vida con una chica en ella, en que tendría que ser más pudoroso al salir de la ducha y no andar con una simple toalla rodeándole la cintura; sí, muchas cosas iban a tener que cambiar pero si era por el respeto que le tenía a aquella dulce señorita, lo haría con gusto y sin rechistar. Hilvanando sus ideas se vio interrumpido con la voz de la de cabellos bermellón quien al hacer tantas preguntas sólo logró que el rostro de Hyun enrojeciera en sobremanera y casi nervioso y titubeante negó con ambas manos. - ¡N,no, no, no! No tengo hijos y mucho menos una novia, trabajo demasiado como para poder tener el tiempo necesario para salir con alguien… Siempre he querido tener una novia, pero temo que no le pueda dedicar el tiempo suficiente. - Y tras decirlo, soltó un ligero suspiro, era cierto, a pesar de ser tan atractivo y atento, nunca había tenido una pareja real; y no se sentía acomplejado por eso, simplemente ensoñaba algún día conseguirse a ésa persona especial. - Te contaré muchas cosas de mí, pero algunas hay que mantenerlas en secreto porque los paparazzis siempre buscan los chismes, ¿De acuerdo? - Amagó un dedo índice sobre sus labios como dando a entender que debían mantener aquello en secreto y tras eso le guiñó el ojo. - Respecto al trabajo… Llevo aproximadamente unos cuatro años en una agencia de modelaje, no muy lejos de mi apartamento… Nuestro apartamento. - No lo había meditado, pero tenía que aclararle algo a Yona y que no se sintiera incómoda más adelante. - ¡Ah, pero no te preocupes! El apartamento tiene una habitación extra que será donde duermas tú y yo no tendré acceso a ésta sin tu consentimiento, respeto la privacidad y más si es la tuya ¿De acuerdo? -

Una vez más, la mesera regresó y recogió los platos que ya habían sido ocupados; Hyun ya había termiado de comer y beber así que sólo se quedó tranquilamente observando cómo comía Yona.

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Yona el Mar Ene 10, 2017 4:01 am

¿Hombre de malas intenciones? ¿Acaso eso existía? La pelirroja parpadeó un par de veces para contemplar a Hyun ladeando su cabeza con ligereza tratando de encontrar la respuesta a dicho por el contrario, porque sí, para ella no tenía mucho sentido, después de todo creía fehacientemente en la bondad de todo ser viviente, ¿por qué alguien tendría malas intenciones para con ella o el resto? Era imposible, ¿verdad? La muchacha llevó sus manos a su boca para cubrirla con delicadeza, disimulando una corta risilla. -- Está bien. -- Dijo con suavidad para entregarle una cálida sonrisa a su acompañante, si decía que no importaba entonces confiaría en sus palabras.

-- ¿Eh? -- Sus violáceos orbes no tardaron en abrirse de par en par antes de que un paulatino rubor cubriese sus mejillas. ¡¿Ella?! ¡¿Adorable?! -- P-Para nada. -- Se apresuró a decir al momento en que negaba con ambas manos extendidas, cerrando los ojos con fuerza y sonriendo bastante apenada. Halagos, eso definitivamente no era algo con lo que lidiase a diario, es decir, ella era una humana común y corriente, nada espectacular en su físico, mucho menos en su personalidad.

¡Nuevas oportunidades, a eso se refería! El rostro de Yona pareció iluminarse tras escuchar al albino, ¿estaba hablando en serio? Una sonrisa amplia se dibujó en sus labios para que cerrase sus ojos ladeando su cabeza hacia la izquierda. -- ¡Esa es una buena noticia! -- Sus manos se juntaron en un sutil aplauso pues un centenar de platillos distinto, y saludables, se le cruzaron por la mente llenándola de emoción. -- En ese caso me encargaré de preparar muchos platos deliciosos. -- Sus comisuras se elevaron para que volviese a su taza y así bebiera un poco más con calma, no quería quemarse, ¿verdad? La de cabellos bermellón no tenía un autoestima realmente alto empero si la confianza suficiente como para saber que su comida no mataría a nadie.

Sus delgadas falanges acariciaban la taza como si se tratara del objeto más delicado del mundo, dejándola sobre el platillo sin hacer ruido. -- ¿Eh? -- Volvió a parpadear con lentitud para posteriormente ladear su cabeza hacia la izquierda contemplando al peliblanco, ¿había preguntado algo erróneo? -- Oh, ya veo. -- Dijo para que sus orbes se abriesen un poco más de lo normal, confiaba plenamente en las palabras contrarias no obstante le sorprendía bastante. ¿No tenía novia ni hijos? No se lo esperaba. -- Estoy segura de que en cualquier momento encontrarás a la mujer indicada. -- Por supuesto, aun cuando ella misma no pudiese ser un testimonio claro acerca del romance, tenía fe en que existía un predestinado para cada ser en la tierra. Todos merecían ser amados.

Sin intenciones de ofenderlo, la muchacha no pudo hacer más que cubrir sus labios con ambas manos para disimular su suave risilla, su amo era más importante de lo que pensaba. Su diestra se acercó a su boca, juntando el índice con el pulgar para hacer un ademán como si estuviese cerrando un cierre imaginario en su boca, ella no comentaría nada innecesario, se preocuparía de salvaguardar la vida de su dueño sin importar qué. -- Realmente agradezco todo. -- Comentó con completa honestidad, fijando sus orbes en los de rojizo color, suponía que le faltaría tiempo para poder agradecerle correctamente por todo lo que vivirían empero ya buscaría la forma de entregar una retroalimentación. -- Aunque yo estaría feliz en cualquier rincón, hasta dormir en el sofá sonaba bien para mí. -- No era muy exigente y aunque viniese de una familia y una infancia más bien acomodada, lo último que tenía en su cuerpo era interés monetario. Yona era una chica sencilla.

Una señorita siempre debe comer con lentitud, no es bien visto que se apresure. A veces su exagerados y anticuados modales podían traerle más de algún inconveniente, es decir, ella a penas y había dado dos bocados de su muffin y la mesera ya había retirado lo de Ryun. -- O-Oh. -- Limpiándose con la servilleta sintió como sus mejillas se coloreaban para que volviese a su acompañante. -- Lamento tardar tanto. -- Pronunció para dar un minúsculo y nuevo sorbo a su bebida. – Si quieres podemos marcharnos ahora, he de suponer que tienes una agenda muy apretada. – Su desconocimiento acerca de las celebridades era notorio. -- No me gusta desperdiciar la comida pero supongo que si lo dejo ahí podrán al menos dárselo a algún animalito de la calle. -- La bondad de su corazón hablaba por sí misma, y es que su inocencia la hacía imaginarse un sinfín de escenarios donde acudía a la pureza de los demás. -- ¿O tienes alguna mascota a la que se lo podamos llevar? -- Negando con rapidez terminó por sonreír completamente apenada. -- Que distraída, lo siento. Acabas de decirme que no tienes mucho tiempo libre, dudo que tengas un animalito extra. -- ¿Extra? Bueno, ella misma era una mascota, aunque humana, era mascota al fin y al cabo. --¡Oh! -- Había caído en cuenta de otra cosa. -- ¿Me pasarías mi billetera? Está en el bolsillo delantero de la maleta. -- Una sonrisa dulce y permanente se pintaba en su rostro, quería ser de ayuda en todo lo posible, desde lo más insignificante como pagar una cuenta a lo más complejo como lo podría ser llegar a cuidar a los futuros hijos del albino, ¡el tan sólo pensar en ello le provocaba una felicidad inconmensurable! -- ¿Pediremos ya la cuenta? --

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Hyun Ryun el Miér Ene 25, 2017 8:17 pm

Ver a Yona tan ilusionada por cocinar le hizo sonreír contento por descubrir las pasiones de aquella señorita. - ¿Está bien si te compro un libro de recetas? - Se animó a preguntar pues no quería que ella se ofendiera con sus palabras y seguiría aclarando cada vez que le fuera posible: Yona no sería una sirvienta ni una mascota, sino una compañera, una amiga, alguien que Hyun protegería como a una hija.

Mujer indicada, estaba seguro que estaba allá afuera en algún lado pero quizás no sería el tiempo adecuado para emparejarse con alguien; en verdad, ahora no sólo tenía que dedicarse a su trabajo sino también a manejar tiempos para no dejar sola a Yona, pasar tiempo de calidad con la pequeña y ¿porqué no? Salir de vez en cuando para hacerle compañía y cuidarla. él debía ser el galante caballero de blanca armadura que la protegería de todo. - Gracias, eso espero también. - Se sonrió añoranzado pensando en cómo sería su mujer ideal, nunca había pensado sobre ello porque la verdad no tenía un gusto particular ni tampoco le gustaba enfrascarse en especificaciones que parecieran imposibles. Ya había escuchado a compañeros de trabajo decir "Quiero una novia con caderas anchas" o "que sea rubia o sino no quiero nada" y siempre volvían desilusionados de sus citas a ciegas porque la chica no cumplía los requisitos. Pobres idiotas, si tan sólo se dejaran envolver por la personalidad y no por el físico.

Dejó de pensar, sintió cómo el color le venía al rostro y ya no se veía tan pálido como lo era su condición albina, pero no se había sonrojado de vergüenza sino de una pequeña incomodidad, debía enseñarle a Yona a ser más caprichosa y no tan conformista. No es que le molestara tener a alguien tan condescendiente pero es que no podía simplemente ir por ahí diciendo que estaría bien dormir en un rincón, ¡Claro que no! - ¡Yona, por favor no digas éso! Claro que no te dejaría dormir en un sofá. - Prontamente se pasó una mano por la cara como si al hacerlo borrara todo rastro de molestia en su semblante. - Debes ser más caprichosa, está bien si lo haces. - Y se cruzó de brazos, habría que trabajar en ello también.

Hyun revisó su reloj, no tenía problema con que ella demorara inclusive una hora más en comer puesto que su agenda estaba libre hasta las 3:00 p.m., hoy sólo debía ir a una sesión de fotos de manos; sí, sólo de manos. - Oh, está bien. Aún tenemos tiempo, puedes pedirlo para llevar si te apetece y se lo dejamos a algún animalito de la calle. - Definitivamente, si algo que tenía Yona y le parecía encantador era su bondad. - Y no, no te pasaré la billetera porque el almuerzo lo pagaré yo. Tú puedes ocupar tu dinero para comprar cosas que te hagan falta... Ahora, vayamos a casa. Debo mostrarte cómo llegar y cuál será tu habitación. - Raúdo buscó con la mirada a la mesera que no paraba de dar vueltas como mosca cerca de ellos, elevó un poco su diestra y la llamó haciendo una seña con la mano. Hyun pidió la cuenta y la señorita, encandilada se retiró casi derritiéndose en el camino. - Qué chica tan simpática. - Susurró mientras sacaba su billetera en espera de la cuenta.

Cuando al fin pagó y dejó propina para la chica, se puso de pie antes que Yona y le ayudó a levantarse retirando suavemente la silla; además volvió a hacerse cargo de las maletas e inclusive le ayudó a salir abriéndole la puerta de la cafetería. Todos dentro de aquel sitio le miraron como un galante hombre ¡Y lo sabía! Por éso se retiró sonriéndole a cuanto ser se le atravesó en el camino. - Bien Yona, regresaremos en metro, es la forma más rápida de llegar; además el departamento está sólo a una calle de la estación. - Se encaminó al mismo paso que ella, guiándola hacia la estación más cercana. Él se encargaría de mostrarle el camino y que no se perdiera en el intento... Tenía que conseguirle un celular también.

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Yona el Sáb Feb 18, 2017 3:44 am

¿En verdad ella merecía todo eso? No es que la humana se considerara a sí misma una chica mala, por el contrario, buscaba ser de ayuda cada vez que podía, sin embargo, eso tampoco significaba que fuese alguien que irradiase bondad, no era perfecta, nadie en el mundo lo era y por eso adoraba tanto vivir. De los errores se aprendía y de ese aprendizaje se rescataba lo mejor, nunca existía la completa lobreguez, a los ojos de Yona, un rayo de luz iluminaba los caminos de todo ser para entregarles soluciones a los problemas más horribles que se le pudiese imaginar, una nueva oportunidad no estaba de más para nadie, al parecer ni para ella.

-- ¿E-Eh? -- Los colores se le subieron al rostro al escuchar las palabras del albino. ¡¿Ella, tornándose aún más caprichosa de lo que era?! Negó con suavidad un par de veces antes de emitir una corta risilla. -- N-No…no podría. -- No podría continuar abusando de su amabilidad, hasta ella tenía sus límites. La habían criado como a una princesa empero eso no significaba que se comportara tan malcriada como una,  claro que tenía momentos en que pensaba y se comportaba con egoísmo mas trataba de que no fuese de manera constante ni mucho menos notoria.

Agradecimiento. El pecho de la joven estaba repleto de esa sensación, una calidez indescriptible que sólo la hacía meditar en búsqueda de un centenar de posibles ideas para retribuirle las maravillosas acciones que ya estaba y planeaba realizar. -- Gracias pero…a-ah…-- Incapaz de insistir sintió como sus mejillas se enrojecían al momento en que la enamoradiza mesera envolvía las sobras de la pelirroja y dejaba la cuenta a la vista del albino. Una sonrisa apenada fue lo único que le quedó terminando por acatar, no es que en general fuese una chica muy sumisa pues quienes la conocían sabían que se desvelaba por sus ideales, no obstante, para ese tipo de situaciones se podría decir que le faltaba algo de carácter.

Una pequeña bolsa de papel fue lo que tomó entre ambos brazos para salir junto a Hyun del local. -- Muchas gracias. -- Una última despedida a los dependientes de la tienda, fue acompañado del murmullo de la mayoría de las féminas que allí se encontraban, la belleza del peliblanco era algo que definitivamente no pasaría inadvertido.

La fresca brisa golpeó las mejillas de Yona quien mantenía una tierna sonrisa en sus labios, quedándose junto a su nuevo amo, lo miró asintiendo una vez antes de comenzar a caminar por la calle. Una vez más eran el foco de las miradas, o más bien, el joven era el centro de atención. -- Oh, ya veo. -- Dijo sin percatarse de los diversos flashes que iban direccionados hacia su acompañante. – Para que no ahm te preocupes, yo tengo una muy buena orientación. – Una nueva mueca de dulzura se pintó en su rostro mirando a sus alrededores, necesitaba buscar un callejón o un animalito al cual darle la comida que llevaba después de todo para eso la había pedido, ¿no?

Deteniéndose en seco volteó al modelo. -- Espera… Hyun, quiero dejar esto primero, ¿está bien? -- La de orbes purpuras parecía irradiar energía pues presurosa se adentró en una callejuela que separaba un par de locales comerciales, la humedad y obscuridad del sector eran evidentes, con seguridad los más temerosos pensarían lo peor. La humana contempló hacia cada rincón hasta dar con unos botes de basura, agachando su postura para corroborar lo que sus oídos le indicaban, una pequeña gatita manchada que maullaba con débil voz. -- ¡O-Oh! -- Se apresuró a desenvolver el muffin para tomar un poco entre sus dedos y acercarlo a la indefensa criatura esperando que comiera. -- Con esto te sentirás mejor. -- Alimentar a quién lo necesitaba era algo que reconfortaba a cualquiera, es por ello que las comisuras de la chica se mantenían alzadas sin importar qué, desviando la mirada hacia donde suponía estaba su dueño. – Lamento esto pero debe comerse todo, ¿puedes esperarme un poco? – Su tono suplicante no era adrede, tan sólo eran los deseos de su corazón los que hablaban. -- No puedo dejarla así. --

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Hyun Ryun el Miér Mar 29, 2017 7:27 pm

Los pensamientos de Hyun, pese a verse tan calmado y relajado por fuera, estaban siendo un problema en su mente. ¿Cómo había llegado a tal punto tan rápido? ¿Cuidar de una chica que le "regalaron" y más aún, tenían que vivir juntos porque.... Bueno, él no podía dejarla en la calle así sin más diciendo algo como "Listo, al menos eres libre así que vete." ¡Claro que no! Se adaptaría a ésto y la trataría con el debido respeto que se merece, sí.

- Camina por la acera, cariño. - Dijo cuando éste salio de la cafetería con las manos ocupadas por las maletas de la chica. Si algo al menos podía hacer ahora mismo con las limitaciones de sus brazos era advertirle de cada peligro cada 2.45 segundos. - Ten cuidado, hay un poste de luz con cables sueltos más adelante. - Sí, cada 2.45 segundos tenía que encontrar algo para dar su conocimiento de los peligros que existen en Myr, y si no era una grieta extraña era un tipo sospechoso caminando hacia a ellos o cualquier cosa extraña que él creyera pertinente estar atento.

Se detuvo sin más, mirando el bondadoso acto de la pelirroja y definitivamente se decidió a protegerla costáse lo que fuera. "Quien quiera salir con ella, tendrá que pasar una serie de preguntas primero conmigo". —Pensó. - ¿Qué encontraste? No te alejes mucho. - Dijo en un tono medio alto pero a fin de cuentas se adentró al callejón pues prefería andar siguiéndola a todos lados antes que perderla de vista... Pero el terror se desató frente a sus ojos cuando vio al pequeño minino salir de su escondite. No sólo Hyun era alérgico a los felinos en general, sino que les tenía un "pavor" irracional. Ver fotografías de gatos le llegaban a producir un picor en la nariz y hacerlo toser sin razón alguna, ¡Peor era cuando realmente tenía a uno frente de él! Ni si quiera pudo decir algo, sólo estornudó unas tres veces, sus ojos se aglomeraron con lágrimas y su rostro enrojeció por la cantidad de estornudos que estaba teniendo.

- ¡Achú, achú... Yo,yona te esp— Achú, espero allá, achú! -

Más rápido que un rayo se alejó hasta regresar a la avenida principal. Pobre, pobre Zen que tenía una alergia tan grande a tan indefensos animalitos; de no ser por ello le hubiera encantado tener uno. Ya afuera más tranquilo sacó un pañuelo y se frotó la nariz para alejar el cosquilleo, se secó las lágrimas y trató de mantener la compostura.

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Yona el Mar Abr 04, 2017 4:34 am

¿Eh? Yona no podía entenderlo, sus violáceos orbes parpadearon un par de veces antes de que asintiese a las palabras del albino, era muy extraño que alguien le advirtiese de los más ínfimos desperfectos que se pudiesen encontrar en las calles de Myr, es decir, ella podía parecer muy despistada pero realmente no lo era. No, tampoco es que fuese la chica más cuidadosa de la ciudad, empero lo único que era capaz de cegarla del peligro inminente podía ser una situación extrema que involucrase sus emociones hacia alguien más. ¿No era demasiado ingenua? Quizás un poco.

Su risilla se reprimió una vez más, llevaba sólo unos instantes junto a Hyun y ya podía decir que le tenía un enorme aprecio, era algo así como… ¿un hermano mayor? ¿Así se sentiría tener uno? Suponía que sí, pues el ser hija única y de paso ser sobreprotegida nunca le dejó experimentar ese desinteresado tipo de cariño, por fin podría verse envuelta en otro tipo de emociones, vaya dicha. Los labios de la pelirroja se mantuvieron curvados con disimulo al darse cuenta de ello, definitivamente atesoraría cada segundo junto al modelo, procuraría no darle problemas sino todo lo contrario, ¡daría su vida por ello!

El delicado maullido de la felina y su rasposa lengua contra las porcelanas de la fémina no hacían más que derretir su corazón, ¿cómo una criatura tan pura había terminado de esa manera? No lo merecía, ningún ser viviente merecía estar en la calle, todos deberían tener un techo, comida y amor, ¿o era muy idealista? Yona no podía evitar pensar en el bienestar de todos, si tan sólo pudiese lograr un mundo así. Ah, desde sus labios se coló un ligero suspiro, todavía le quedaba un largo camino.

Uno, dos, tres, cuatro, ¿cinco? ¿Eran posibles tantos estornudos seguidos? Parpadeando un par de veces la pelirroja trató de entrar en sí, no estaba escuchando cosas, ¿verdad? Volteando con ligereza pudo ver a su amo con lo que suponía una horrenda alergia, y lejos de que le pareciese gracioso el número de estornudos, se preocupó de sobremanera. -- Hyun… -- Susurró llevando su mano libre hacia su pecho, la culpa la invadía, ¿qué habría causado todo eso? ¿Por qué no lograba hacer nada bien? ¡Ah, no tenía que deprimirse tan rápido! Negando un par de veces se apresuró a moler lo que quedaba del muffin y dejarlo en el paquete que se le había entregado, sí, había hecho una especie de plato improvisado para la pobre criaturita, al menos ahora la minina podría comer hasta hartarse. -- Cómelo todo, ¿vale? -- Y con una sonrisa se despidió de su fugaz amiguita.

Sus piernas fueron rápidas y pronto se encontró junto al muchacho con quien compartiría vivienda. -- Hyun, ¿estás bien? -- Sus gemas se fijaron en los rubíes contrarios al momento en que sacaba un pañuelo rosa con decoraciones de fresa desde su bolsillo para extendérselo. -- Ten. -- Sus comisuras alzadas no pudo hacer más que arreglarle algunos mechones rebeldes tras las orejas luego de tanta sacudida por los estornudos. -- Yo…-- Inhaló con profundidad antes de retroceder un par de pasos para reverenciar con la cabeza. -- Lo lamento, no sabía que eras alérgico al polvo. -- Sus mejillas se enrojecieron y por fin levantó la mirada hacia Zen, el arrepentimiento era notorio, así como su inocencia. ¿Por qué polvo? Bueno, era lo que más había en aquel callejón, era lo más lógico, ¿no es así?

Los más curiosos no pudieron evitar frenar ante tal espectáculo, algunas fotos del modelo en otros escenarios nunca estaban de más, ¿no es así? Los flashes no tardaron en envolver a la pareja. Yona cada segundo entendía menos, simplemente se dignaba a ignorar a los terceros, lo importante era la salud de su amo. -- ¿Necesitas algún tipo de medicinas? Podemos ir a la farmacia o algo, en serio, por favor dime qué puedo hacer para que estés bien. -- Un dejo de desesperación, su rostro reflejaba las dudas de su interior, ¿qué tanto podría hacer? Su mirada viajó a todas partes, si tuviese que correr a por algo, lo haría sin pensar, ella era así.

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Hyun Ryun el Mar Abr 18, 2017 11:08 pm

- ¡Achú, achú, achú! - Los estornudos no parecían detenerse y cada uno venía con más intensidad que el anterior; por ésa razón fue que casi salió de ahí con pavor. Su rostro ya estaba todo rojo ¡Su perfecto y magnífico rostro! Y claro, los paparazzis no se hicieron esperar, ¡Ya se imaginaba los titulares de mañana!: "Dios griego es alérgico y se pone colorado como un tomate" Sólo de imaginarlo se sintió hacerse un ovillo en la habitación, un rostro tan perfecto como el suyo no debía de ponerse así... Qué va, no debería tener alergias ni nada que le hiciera parecer raro y desaliñado. Los gatos no tienen la culpa, en sí es su genética pero vamos ¡Si Dios le hubiése perdonado aquello! ¿O acaso era su castigo por ser tan perfecto?

Trató de ocultar su rostro, pero era imposible además con aquellos estrambóticos estornudos llamaba bastante la atención. Cuando Yona se le acercó preguntando, tenía los ojos rojos y la nariz colorada en la punta. - Est— ¡Achú! - No, definitivamente no podría con ello en éste momento. Raúdo tomó el pañuelo de la pequeña, lo jaló un poco y lo colocó en su nariz para tratar de frenar la molestia y la comezón. Ah~, sintió el alivio apenas se apretó las fosas nasales mientras con la mano libre que le quedaba se enjugó una lágrima y negó con la cabeza rápidamente a ella. Entonces con una voz totalmente gangosa y algo entrecortada habló.

- No es tu culpa, es mi alergia. -

Y los paparazzis parecían tomar nota de aquello; Hyun les dedicó una mirada de desaprobación casi suplicante, trataba de decirles algo. Por favor, no publiquen nada raro de mí. Y tras un rato de jaleo los flashes cesaron y la calle volvió a verse tan normal como una tarde de verano.

- ¿Qué? Oh.. No, no es el polvo. - Si se tratara de éso, apenas podría pararse afuera de su casa ¿no?, - No Yona, no es lo que crees. - Su voz poco a poco recobraba su sensual tono y su rostro parecía diluirse en su color habitual, ésa bella y pálida piel. - Soy alérgico a los gatos. - Se encogió de hombros, no era un dato tan relevante, por éso no lo había mencionado antes. - Oh, pero no los odio, mi alergia es muy pasada... Si pienso mucho en ésos animalitos, me pica la nariz y ver imágenes me provoca escalofríos... Es raro... - Al final, el albino dio un suspiro colocando una mano sobre su pecho amagando una sensación de alivio, no quería que ella se sintiése mal o culpable por ello así que antes de que dijera algo se apresuró a preguntarle. - ¿Se comió el muffin? -

Bien, ahora más tranquilo y recobrado -sin mencionar la vergüenza de su alergia- le dio una palmada en la cabeza mostrando una sonrisa ensanchada demostrando que ya se encontraba bien. - Listo, has descubierto mi única debilidad, pero shhhh. - Amagó la seña de secreto al posicionar su índice sobre sus labios. - Pocas personas lo saben. Vámos, estamos cerca de la estación. - Y sin más, emprendió caminata reanudando el paso hacia lo que sería el nuevo hogar de Yona.

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Re: El inicio de la aventura {Priv}

Mensaje por Yona el Vie Abr 21, 2017 6:19 am

A veces la pelirroja se cuestionaba por qué las cosas no salían tan bien como a ella le gustarían, no es que se estuviese quejando, ¡por supuesto que no! Ella comprendía la imperfección de la vida y en efecto, eso le agradaba muchísimo, sin embargo, cierta culpabilidad de albergaba en su pecho ante las adversidades que había tenido que pasar, graves o simples, no podía dejar de creer que su presencia en algunas ocasiones traía mala suerte. ¿Tendría alguna especie de embrujo o algo así? Todo cabía en el mundo de las posibilidades. ¿Las personas que la conocían estaba destinadas a un grado de miseria? ¡Claro que no! No podía estar pensando en eso, ¡ella no era así!

La intranquilidad irradiaba por los poros de Yona, era quizás demasiado preocupada, bien la podían comparar con una adorable madre que no descuidaba a sus pequeños y aunque ella fuese la menos en edad y estatura, deseaba poder hacer todo lo posible porque su moribundo amo mejorase. Su atención estaba lejos de los flashes y los murmullos a sus espaldas, nada de eso le importaba, la salud del albino era lo primordial, donde conseguir algún tipo de medicamento, sí, eso sería bueno. -- A los… ¿gatos? -- ¿De verdad? Sus violáceos orbes parpadearon un par de veces, era la primera vez que se encontraba con ese tipo de alergia y debía admitir que la apenaba mucho, con lo preciosos que eran los felinos, y él no podía acariciarlos. Su pecho se encogía, que tristeza.

La calidez de no tardó en envolver a la humana, pues la pregunta del modelo le sacó una delicada sonrisa, aun cuando fuese alérgico se interesaba por la pequeña criaturita del callejón. -- Comió bastante, lo demás se lo dejé para que lo terminara después. -- Comentó antes de cerrar los ojos, la mano ajena se sentía realmente bien, un cariño protector muy similar al de su padre, pero a la vez tan diferente, ah, él era su familia ahora, ¿no es así? ¿Se estaría tomando muchas atribuciones? -- Hy-Hyun… descuida, no diré nada. Mis labios están sellados. -- Una sonrisa de complicidad se pintó en su rostro para que imitara la gesticulación contraria, soltando una risilla posteriormente para volver a retornar el camino hacia su destino.

Los paparazis prontamente desvanecieron para que una extraña paz bañara a la pet. – Nee, Hyun. – Lo llamó caminando a su lado, con lentitud disfrutando del mini paseo y procurando recordar el camino para lo que sería su nueva vida. -- Muchas gracias por ser tan atento conmigo, procuraré compensarlo, en verdad. -- Por supuesto, la honestidad estaba presente en sus palabras, ella daría todo de sí para tratar de no causar problemas y por supuesto, ayudar en todas las tareas que se le diesen y las que no fueran dichas en voz alta. Pagaría cada uno de los centavos que habían pagado por ella, pero no porque esperase algo más a cambio como su libertad, oh no, simplemente porque su anhelo siempre había sido ser de utilidad, y qué mejor que serlo para quien era su amo a partir de ese día. -- Así es que por favor cuenta conmigo para lo que sea. -- Su sonrisa brillante, llena de pureza fue dirigida directamente al perfecto rostro de Zen.

Unos minutos y ya estaban prácticamente en la estación, un pequeño sitio que daría el pie a una nueva etapa, una nueva familia, un nuevo compañero y nuevas responsabilidades. La emoción era palpable en el frágil cuerpo de la chica. Una sonrisa tierna y fuertes latidos en su pecho, los sentimientos la desbordaban, estaba tan feliz. No despertaría de un momento a otro, ¿verdad? Hyun Ryun, era su amo, su nuevo confidente, su familia.

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