Refugio nocturno {Privado Ema}

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Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Shouyou el Sáb Oct 29, 2016 3:12 am

Nunca el camino a casa había sido tan largo, el cuervo tenía la cabeza revuelta con todo lo que había acontecido ese día, claro, las clases habían transcurrido de manera normal pero el ir en rescate de su felina amiga había sido toda una aventura que con gusto realizaba una y otra vez. ¡Sería su salvador no importara qué! Tenía que demostrarle que era digno de protegerla aun a su corta edad.

El frío comenzaba a hacer presencia conforme la noche avanzaba, no obstante el hogar del cuervo era el refugio perfecto para combatir las bajas temperaturas de sus cuerpos. Una casa de dos pisos con estilo americano, de paredes internas empapeladas en cálidos colores y una esponjosa alfombra que recubría el suelo de toda la casa, sin dudas se trataba de un sitio enorme para una sola persona. Pocos muebles y un centenar de fotografías del pelinaranjo y quien denominó “padre” eran visibles en el corto pasillo de la entrada.

Tras cerrar la puerta y dejar su bolso y zapatillas en una pequeña mesa en la misma entrada, el ave volvió hacia Ema. -- Puedes dejar tus cosas aquí si quieres. -- Le dijo tratando de ocultar el ápice de nerviosismo que se albergaba en su ser. -- Estás bien, ¿verdad? -- Debía corroborarlo pues conocía lo suficiente a la chica como para saber que no siempre expresaba sus emociones o sentimientos como era debido, lo que a ojos de Hinta también tenía su encanto. Oh, no, debía dejar de pensar en cosas innecesarias. Su pulso acelerado sólo ayudaba a que su rostro enrojeciese y desviara su mirada hacia el felpudo y rojizo suelo; como si se tratara de lo más interesante del mundo. -- A-Ahm…-- Titubeó caminando torpemente hacia el living. -- ¿Quieres una leche caliente? -- Atinó a preguntar sin que sus orbes se fijaran en la figura femenina, necesitaba calmarse a como dé lugar.

El corvato se tomó breves segundos para respirar con profundidad, a ojos cerrados, sin moverse; concentrándose en sí mismo. No podía continuar comportándose de forma tan patética, sí, le gustaba mucho la gata, sin embargo eran amigos y eso no cambiaría, debía conformarse con su buena relación y mantenerla. ¡No soportaría estar alejado de ella! Suficiente había sido el alejamiento con Kenma y aquello no había sido muy agradable; con sólo recordarlo se le erizaba la piel. ¡Definitivamente no quería seguir sufriendo por soledad! Negando con la cabeza mordió su labio inferior para empuñar sus manos y retornar a la chica. Uno, dos, tres. Inhalando con profundidad logró calmarse para entregarle una amplia sonrisa a la espera de su respuesta. -- Puedes ducharte otra vez, si quieres. ¡Ah! Y si quieres un cargador para tu móvil puedes ir a buscarlo…e-en…mi habitación. -- No había caído en cuenta de eso último. ¿Una chica en su cuarto? ¡Qué vergüenza! -- ¡P-Puedo ir yo…! ¡T-Tú descansa!--

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Ema el Jue Nov 10, 2016 2:08 am

La curiosa jornada en la escuela finalmente había terminado, con una Ema visitando la casa de su mejor amigo corvato. En otras circunstancias, y con personas diferentes, seguramente llegarían a creer que la fémina estaba con ansias de devorar a un pobre y confiado animal que no tardaría en caer dentro de sus fauces, porque, en la naturaleza aquello era de lo más típico, un gato que optaba por comerse un cuervo ¿Que más podría desearse para conformar un sanguinario escenario?

Pero ese no era el caso con el par de amigos, años tenían de conocerse, años en los cuales a lo sumo Ema había llegado a lamerle para comprobar su sabor, o como mera caricia al ser una costumbre felina, pero jamás se le paso por su mente cibernética el comerse a Shouyou, al contrario, adoraba estar a su lado -aun cuando no se le notara en demasía -teniendo la mano masculina acariciando su cabeza o cualquiera otra zona agradable, porque para Ema, las caricias eran una diversión similar, pero no superior, a sus juegos de video.

Una vez dentro de la casa contraria, sus claro ojos no dejaban de indagar cada pequeño rincón, hacía mucho tiempo que no iba a visitar a su amigo, y por ende intentaba ver si recordaba algo, o si alguna cosa hubiera cambiado, pero siendo honestos, sería complicado que se percatara de un cambio que no saltara a la vista, porque considerando que cada que lo visitaba sus ojos seguían detrás de la pantalla -que lastimosamente ahora no poseía debido a la falta de batería - sería un milagro si caía en cuenta que algún cuadro hubiera cambiado.


- Leche... bien… sin azúcar por favor -concedió al ofrecimiento, pasando por una escaleras en el momento en que Hinata mencionó que podría buscar un cargador en su cuarto, sin llegar a escuchar que él sería quien le buscase, suponiendo que al igual que su propia casa la habitación del corvato se encontraba en la planta superior. El problema era que conforme más caminaba, alejándose del de cabellos anaranjados, más empezaba a perderse, realmente no tenía idea de en qué sitio estaba metiéndose, pero, tras abrir una puerta detrás de otra, finalmente dio, con lo que parecía ser el cuarto del cuervo. En ese instante, la fémina solo podía percibir el aroma del varón, revisando todo lo que había en el lugar en busca del pequeño cargador, terminando por meterse debajo de la cama, indagando sin pensar con que podría toparse.

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Shouyou el Lun Nov 28, 2016 2:27 am

¡Tenía que dejar de lado ese estúpido nerviosismo! Estaba con Ema, era su mejor amiga, no había razones para titubear tanto. Inhalando con profundidad se repetía esa idea una y otra vez tan rápido como su mente se lo permitía, vamos que era un hombre no debía comportarse como una gallina, bien, era un cuervo pero ese era un tema aparte. Como sea, empuñando sus manos, retornó a la chica para asentir. -- Está bien, la haré sin azúcar. -- Dijo con entusiasmo antes de dirigirse a la cocina. El sonido de los pasos ajenos resonaba por la vacía casa, dejando en evidencia el que la felina se dirigía a su habitación, la idea le seguía pareciendo algo vergonzosa pero debía controlarse, ¡se conocían hace muchísimos años, no podía apenarse por eso!

Con toda la calma del mundo se dispuso a calentar algo de leche en una pequeña olla, mientras buscaba un par de tazas con forma de gato, una negra y la otra blanca. Tras sacarlas del mueble de la cocina una disimulada sonrisa se dibujó en sus labios, aquellas tazas las había comprado en una feria hacía tiempo pues le recordaban bastante a sus amigos de infancia, hasta creía que el blanco era Ema y el negro Kenma, no es como si tuviese un excesivo apego hacia las cosas materiales empero debía aceptar que aquellos objetos se habían ganado algo de su cariño.

El sonido de la leche burbujeando lo sacó de su ensimismamiento para que la terminase vertiendo a partes iguales en ambas tazas. -- Mmh. -- La rubia le había dicho sin azúcar mas con el ambiente frío del que venían llegando suponía que un toque dulce era lo que sus cuerpos podrían necesitar, por ello es que se dirigió hacia un estante del cual sacó una bolsa de malvaviscos blancos, la que abrió para tomar cuatro, dejando posteriormente dos en cada tazón. -- ¡Listo! -- Se dijo a sí mismo elevando ambos brazos tal y como si hubiese anotado algún punto en volleyball.

Sin perder más tiempo, tomó ambas tazas –una en cada mano- para salir de la cocina y dirigirse hacia su habitación. Subiendo las escaleras con calma para evitar derramar la leche caliente, podía sentir como el dulce aroma de los malvaviscos derritiéndose comenzaba a inundar el lugar. -- Ema, Ema. Ya está listo. -- Advirtió cruzando el umbral de su puerta. -- ¿Lograste encon….? ¡¿Q-Qué haces ahí?! -- La sorpresa fue tal que un par de negruzcas plumas brotaron de sus sienes, flotando en el aire, de no ser porque llevaba un producto “peligroso” entre sus manos, habría chillado y pegado un salto que dejara en evidencia su asombro. Bien, no es que tuviese oculta alguna de esas revistas para mayores de edad, no, ese no era su estilo, sin embargo, el que encontrara el par de álbumes fotográficos de su infancia sí era vergonzoso. ¿Por qué? Sencillo, no es como si quisiera que la gata encontrara las páginas que él mismo había decorado con corazones y estrellas alrededor de sus fotos juntos o sólo las de la chica, porque sí, estaba tan encandilado con la felina que esa había sido la forma más disimulada de externalizarlo, y es que, ¿cuándo se hubiese imaginado que se encontraría en una situación así? Nunca.

-- ¡E-El, el cargador está aquí! -- Dijo apresurándose a su escritorio para dejar las tazas sobre éste y así poder revolver su primer cajón, sacando del mismo el aparato que ayudaría a recargar el móvil ajeno. -- ¡Aquí tienes, ya sale de ahí! -- No podría soportarlo por mucho, sus hombros temblaban con ligereza y su rostro había enrojecido a máxima potencia. ¿Cuánto soportaría el corazón del corvato?



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tazas

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Ema el Dom Dic 18, 2016 11:50 pm

Su búsqueda interminable no se había detenido en ningún momento, quería encontrar a como diera lugar aquel cargador, tal como si fuera el núcleo de su corazón, el soplo de aire que necesitaba para poder respirar y vivir en completa paz y armonía, sin embargo, lo único que veía bajo la cama del corvato eran revistas de deportes, algo de ropa esparcida y, a lo lejos, lo que parecía un libro un tanto regordete, llamándole este ultimo la atención, al grado de que la menor termino por extender su mano para atraparle y sacarle lentamente conforme el grito de su amigo resonaba por el cuarto.


- Hinata... el cargador -pidió extendiendo su mano, hasta tomarlo, sin importar las pelusas que ahora decoraban su rubia melena, porque lo único que tenía en mente era apreciar la belleza de la pantalla del celular encenderse conforme indicaba que la batería estaba cargándose, pero eso tomaría un poco de tiempo, es por ello que había sacado aquel libro, necesitaba algo con que distraerse, porque hasta ella comprendía que no era la mejor interlocutora, pero de igual modo, era Hinata con quien más solía compartir palabras - Estaba bajo tu cama -explico mientras abría el libro, mismo que resultó ser un álbum de fotografías de su infancia. Era curioso verse a sí misma con aquella infantil forma, que muy probablemente había cambiado lo mínimo a pesar de portar la edad que ahora tenía - Tiene muchas estrellas -miro al cuervo conforme giraba las páginas del álbum hasta detenerse en una donde salían ambos luego de un partido de vóley del varón, estando dicha página decorada con un sinfín de estrellas como si fuera un recordatorio de una bella noche adornada por las preciosas luces celestiales. Puede que para Hinata eso significara algo mas romántico, quizás cualquier persona normal lo tendría en consideración, pero de quien hablábamos era de Ema, esa gata solo tendría novio si alguien se lo pedía y le ofrecía salmón para que aceptara, o si meramente le explicaban lo bueno que sería tener una relación con el susodicho confesorio, porque lo único que Ema necesitaba eran un par de caricias al día y una buena alimentación, con eso la fémina ya era más que feliz, por lo que, si la otra persona deseaba ponerle nombre a esa relación realmente no le molestaría, pero tampoco es como si la joven fuese a estar gritando aquella información a los cuatro vientos - Hinata... -lo llamo clavando su mirar en el ajeno, cerrando el álbum conforme lo posaba en el suelo y gateaba hasta el varón, buscando acomodarse en su regazo para así poder beber aquella leche, olfateando primero antes de sacar su lengua y probarla, quemándose tenuemente al grado en que sus ojos se cerraron escasos segundos, no por nada tenía una lengua de gato, para que, al abrirlos, lamiera la mejilla del cuervo en un medio para enseñarle cuan caliente estaba, pero tras notarle fresco opto porque este fuese el modo de enfriar aquel musculo ligeramente caliente, sin pensar que el sabor de Hinata le agradaría tanto, pero debido a las razas a las cuales ambos pertenecían no era tan descabellado de imaginar, porque un gato seguramente encontraría cierto gusto apetecible a un ave - Sabes bien... -no dijo más, tampoco explico el porqué de haber empezado a lamerle en primer lugar, lo único para lo que tenía mente era el seguir con aquel acto, rozando su lengua una y otra vez en la piel masculina a su disposición como si de una paleta se tratara, manteniendo sus claros ojos cerrados para centrarse en el sabor y textura ajena, esperando que, mientras se entretenía de aquel modo, la temperatura de su bebida bajara y finalmente pudiese degustarle.

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Shouyou el Dom Ene 08, 2017 2:34 am

¡Qué vergüenza! Ema había encontrado uno de sus más preciados tesoros, ese que lo dejaba como un completo niño enamorado, NO ERA PARA NADA COOL. El pobre cuervo no tardó demasiado en ruborizarse por completo para que sus labios se separan y temblasen del puro nerviosismo, es decir, ¿qué otra cosa podía hacer con esa sorpresa? Nada, no es como si le fuese a gritar a la gata por dar con ese álbum, había sido descuidado de su parte pensar que estaba a salvo bajo la cama, sí, seguía siendo ingenuo. Mas como decían por ahí de los errores se aprendía, para la próxima se aseguraría de ocultar sus artículos vergonzosos mucho mejor, donde nadie pudiese conocer si quiera su existencia.

Tenía que olvidarlo y aunque aún seguía apenado, tampoco quería que la felina notara su incomodidad, por ello, una vez que le entregó el cargador, volvió a tomar las tazas para sentarse en el suelo cerca de la muchacha. Tenía que alejar cualquier pensamiento innecesario así es que simplemente tomó la taza negra entre sus manos para soplar un poco y comenzar a beber la leche, estaba algo caliente pero podía con ello, cerró sus ojos con fuerza ignorando la quemadura de su lengua para continuar, al menos el bochorno había desaparecido. Un suspiro pesado se coló de sus labios para que desviara la mirada al suelo, oh, no, malditas estrellas, ¿en qué momento pensó que era una buena idea decorar tanto esas páginas? -- S-Sí… son muchas. -- Admitió volviendo a dar un sorbo de su caliente bebida. ¿Por qué se tornaba tan tímido ante sus sentimientos? Esos astros sólo indicaban que la relación que tenía con la Kozume era lo más brillante en el cielo y en la tierra, era aquello que iluminaba su día a día de aquel desolado destino que continuamente lo seguía.

YA TENÍA QUE CONTROLARSE. ¿Qué tipo de chico era al dejar verse de esa manera? Estaba mostrando su rostro menos varonil y era lo último que quería hacer frente a la chica que le gustaba, es decir, eso era lo normal, ¿no? --… -- Quedó en shock una vez más, ruborizándose al instante para que nuevas y azabaches plumas brotasen de sus cienes, las que terminaron volando a su alrededor hasta descansar en el suelo. -- ¡E-Ema! -- No supo qué más decir, ante el reiterativo y osado acto de la rubia, claro, era algo normal para los felinos lamer, ¿verdad? Empero eso no significaba que lo sea para un ave, su cuerpo tembló con ligereza sintiéndose a sí mismo como una presa a punto de ser atacada, y es que, ¿no era eso en aquel momento? Shouyou pasó saliva con dificultad por su garganta. -- ¡N-No…No digas esas cosas, Ema! -- Dijo tras titubear un poco. -- ¡Y..n-no me lamas! ¡No he tomado una ducha aún! -- Su cuerpo estaba cubierto de su esencia luego del rescate que había propiciado y aunque no se sentía realmente asqueroso, el que la gata lo estuviese probando le atacaba un sentido de culpa y sobre todo de higiene.

Su rostro sonrojado y la incapacidad de moverse lo habían mantenido ahí, con los hombros temblorosos y sin saber qué hacer, no quería ser comido pero tampoco tenía idea de cómo escapar. ¿Así se sentían las presas al ser acechadas? Era muy probable. -- E-Ema…-- La llamó tras tragar saliva, acercando su taza hacia sus labios lentamente. -- T-Tu leche ya debe estar fría. -- Trató de desviar la atención para tranquilizarse. ¡Se sentía como un estúpido! Bebiendo gran parte del contenido de la taza terminó por suspirar con suavidad, dejando el recipiente en el suelo donde no pudiese darse vuelta.

Uno, dos, tres. Respirando con profundidad cerró sus marrones orbes con fuerza para volver en sí, sonriendo con amplitud. -- Nee, Ema. -- Ladeando su rostro fijó su mirar en la chica para sonreírle con amplitud. -- Te quedarás esta noche, ¿verdad? -- Preguntó para que las energías retornaran a su cuerpo, ¡eso sonaba a pijamada! DIVERSIÓN POR DOQUIER. -- ¡Podemos cocinar algo delicioso y ver películas! -- La emoción envolvía al corvato quien mentalmente ya se creaba un centenar de planes diferentes. -- ¡O podemos jugar toda la noche! ¡Hasta podemos ir afuera con el balón de volley para practicar un poco en la madrugada! ¿Qué dices, qué dices? --

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Ema el Dom Ene 22, 2017 1:15 am

El sabor de Hinata, su esencia misma, todo en él poseían un "no sé qué", que le encantaba a la felina, posiblemente al ser él un ave, pero, tras unos cuantos lametones mas Hinata había captado su atención, diciéndole que posiblemente su bebida ya estaba fría, llevando la propia a los labios varoniles, causando cierta curiosidad en la felina, todo porque ella no comprendía que es lo que pasaba, sabía que no iba a comerlo, en ningún momento aquella había sido su intensión, sin embargo para el corvato parecía no ser igual aquel pensamiento.

Las manos de Ema se dirigieron a la blanca taza felina, llevándola hasta su faz, rozando sus labios en superficie de esta antes de colocar su lengua sobre el líquido, ahora en una temperatura que podría decirse era óptima, estaba cálida, pero no le quemaba como antes. Sorbo tras sorbo, la taza empezó a quedarse vacía y el cuarto se llenaba de palabras, todas promulgadas por el ave. Para ella no era un impedimento el deber pedir permiso a alguien antes de quedarse, todo porque ella ya no recurría a sus padres para sus acciones desde hacía ya un buen tiempo, ante lo cual solo asintió al pedido ajeno, realmente le gustaría quedarse a pasar la noche ahí, como en las viejas pijamadas que solían armar, quedándose horas despiertos, divirtiéndose como solo ellos sabían hacer.


- Videojuegos -pidió sin pensarlo mucho, necesitaba un buena dosis de aquella diversión además de todo lo que Hinata había decidido sería divertido de hacer - Juguemos fuera -acoto, meneando la félida cola que no demoro en salir, en cuanto imagino lo divertido que sería ir a jugar una partida de vóley entre ambos, aunque solo se tratara de hacer pases una y otra vez, pero con eso Ema era feliz, porque a su parecer no era lo mismo jugar con Hinata que hacerlo con su propio equipo deportivo en la escuela, prefiriendo hacerlo con el primero - La pelota... ¿Dónde está? -la emoción le estaba ganando, diciendo más palabras de las que frecuentaba, levantándose del regazo contrario para comenzar a buscarla sin descanso, topándose con una pluma del corvato que volaba frente a ella, captando la atención de sus claros ojos que no dejaban de seguirla, conforme sus manos empezaban a golpearla para mantenerla en el aire. Puede que Ema fuese una gata pasiva en muchísimos sentidos, pero cuando se trataban de cosas como aquellas, los instintos siempre ganaban, volviéndola ligeramente más activa de lo habitual, soltando pequeños maullidos en cuanto sus labios se abrían, tratando de capturar la pluma con sus fauces, consiguiéndolo al final, meramente para que a sus ojos la imagen esférica de la pelota de vóley llegara, acordándose a esta, tomándola y volviendo con Hinata dispuesta para salir fuera - Vamos -no pregunto, tampoco dijo nada más, solo tomo la mano del varón con la propia, dejando las tazas en el suelo del cuarto conforme lo llevaba fuera de este, bajando las escaleras y abriendo la puerta que daba al patio. Tantas veces había ido, que se conocía el camino de memoria, bien podría decirse que era como una segunda casa para ella - Hinata... ¿Jugaremos? -pregunto por última vez, no le forzaría a salir de la vivienda si no era su deseo hacerlo, porque, a pesar de todo, Ema le tenía tanto aprecio a su amigo, que no podía obligarle a nada que no quisiera.

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Shouyou el Mar Mar 07, 2017 11:02 pm

Por eso era que le gustaba Ema. No importaba en qué tipo de situación se viese envuelto, al final la felina siempre lograba sacarle una sonrisa, lo entendía de pies a cabeza y a pesar de su estoico rostro las cosas que tenían en común sólo hacía que sus sentimientos se movieran en una dirección. Nada borraría la vergüenza que lo había invadido instantes atrás, sin embargo, toda memoria podía reemplazarse con una que la superase, y el que pasaran la noche juntos sonaba como algo capaz de borrar cualquier pena que se albergara en el corazón del ave.

La sonrisa de Hinata parecía resplandecer con las infinitas posibilidades que cruzaban su mente; cocinar algo delicioso, ver alguna película, jugar videojuegos, practicar vóley, ¡hasta perseguirse en sus formas animales! Todo ello y mucho más hacía que mariposas se albergaran en su estómago y una corriente eléctrica recorriera su columna erizándole los vellos de la nuca. Independiente de lo que habían pasado previamente, ahora tenía plena convicción en que LA PASARÍA DE MARAVILLA CON LA GATA.

-- ¿Eh? -- ¡Cierto, la pelota! Sus dorados orbes viajaron por su cuarto antes de que optase por levantarse con las tazas en sus manos para poder dejarlas en su escritorio una vez más, no quería accidentes, ¿no es así? AHH. Su mente le jugaba una mala pasada, quedándose en blanco por unos segundos, toda la situación le había revuelto el cerebro de tal forma que había sido incapaz de recordar donde había dejado el balón que tanto adoraba. Para su suerte, la felina se le adelantó, no sin antes proporcionarle una vista que “movió” el suelo del muchacho, el contemplar aquella minina jugarreta estremeció lo más profundo de su pecho coloreándole las mejillas. Definitivamente estaba enamorado de Ema.

Su mano fue tomada con completa naturalidad y aunque su garganta se secó y la sangre se esmeraba en agruparse en su rostro, la sensación de paz que lo cubrió era algo indiscutible. Sus pies se movieron por inercia siguiendo a la chica, hasta verse frente a la puerta, la que abrió al momento que se separaba de la rubia. -- ¡Por supuesto! Vamos, vamos. -- La energía era casi palpable en el cuerpo del pelinaranja.

La fresca brisa nocturna y el cielo estrellado eran una imagen sinigual, no obstante, el pequeño patio trasero con verdoso césped y una humilde red de volleyball no estaban tan lejos de ser considerados por el chico como algo perfecto. Aquello que le apasionaba estaba frente a él, lo que hacía que controlar su sonrisa fuese todavía más complicado de hacer. Extendiendo su mano diestra tomó las llaves de un pequeño colgador junto a la puerta para así cerrarla y quedar a la intemperie. -- ¡Waaah! ¡La noche está maravillosa! -- Y aunque su piel se erizaba por el cambio de temperatura, agradecía internamente que la lluvia o una ventisca los acompañara, sí, era una jornada espectacular.

Sus brazos se extendieron hacia arriba eliminando toda pereza y de paso ayudándole a calentar un poco sus músculos. -- Ne, ne, Ema. -- La llamó mientras caminaba para quedar frente a ella. -- ¿Qué quieres hacer primero? -- Su sonrisa resplandeciente se dejó ver al momento en que cerraba sus ojos con una afable expresión. -- ¿Sólo pases? ¿Un partido uno a uno? ¿Nos bloqueamos el uno al otro? ¡Tú dime, tengo energías para jugar hasta la madrugada! --
Y aunque pudiese sonar exagerado, podía ser bastante certero. Su bebestible había hecho estragos en Hinata, entregándole las fuerzas necesarias para jugar por horas si lo estimase conveniente, siempre que no se sobre exigiera, claro está.

-- ¡Esto será genial! -- Ya podía verlo. Sus piernas inquietas pedían calentamiento también, por lo que uno tras otro fue dando saltos que aumentaban en altura, no tenía que contener sus habilidades con su amiga, eso estaba de más. -- No olvides calentar, Ema. No quiero que te lesiones. -- ÉL NO PERMITIRÍA ESO. Parte de sus deberes contemplaban proteger a la chica de cualquier cosa, por más ínfima que ésta fuese, y aunque sabía a la perfección que estar adolorida a la muchacha no le molestaba, era lo último que él quería ver. No arruinaría la salud de la persona que tanto le gustaba. -- Vamos, vamos Ema. ¡Que ya muero por ver tus movimientos! --

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Ema el Vie Mar 24, 2017 10:04 pm

En la vida existen cosas que se pueden categorizar como únicas, como por ejemplo, la hermosura de las alas de los colibrís moviéndose con velocidad, un eclipse de sol o de luna, una lluvia de meteoritos, y un sin fin de espectáculos naturales que te dejan boquiabierto, y ahora era Shouyou quien podría atestiguar un espectáculo como aquel, después de todo, una Ema un tanto más activa -por mínimo que fuera el cambio- era digno de registrar para la posteridad, porque si bien en los partidos de vóley que tenía con su equipo escolar, no era muy común que se moviera como ahora debería de hacerlo, al ser un 1-1, porque, gracias a su puesto en el equipo, eran pocas las veces donde realmente se ejercitaba como correspondía, aunque, si sus instintos salían de control, no era extraño que buscaba la pelota como cualquier gato atraído por los objetos brillantes, esféricos, y con movimientos curiosos, pero ahora el caso era diferente, debería buscarla, golpear, correr, saltar, pensar, posicionarse y mucho más, todo con tal de no perder el juego ante su tan querido amigo de cabello color zanahoria.


- Hinata... tu también -recrimino al hecho de calentar previamente, colocando la pelota en el suelo poco antes de estirarse y mover su cuerpo, para empezar a entrar en calor, cosa que no le agradaba mucho a decir verdad, prefiriendo acalambrarse después, todo con tal de poder jugar en esos momentos. Ema conto el tiempo en su mente, segundo tras segundo, movimiento tras movimiento, buscaba la manera de librarse del calentamiento para finalmente poder jugar como tanto quería, pero, estaba segura de que con su amigo tan fiel, eso no sería posible, en ningún aspecto, por ello se rindió, terminando de calentar para luego tomar el valón antes posado en el suelo cerca de sus pies, haciendo que rebotara unas cuantas veces en el suelo, conforme se adueñaba de un lado de aquella cancha - Solo podríamos jugar, un uno a uno... necesitamos más jugadores -si bien esa fue una oración larga, la manera tan lenta, en tonalidad y velocidad, con la cual la pronuncio, la hizo parecer eterna, sopesando en sus pensamientos donde podrían conseguir nuevos jugadores con quienes poder divertirse como tanto deseaba. Ema tenía en mente que Kenma jugaba, pero debido a lo extremadamente pasivos que eran ambos, nunca los ponían en un mismo equipo, porque, para bien o mal, entre sus mentes y destrezas físicas, podrían significar una ventaja o desventaja para el equipo en donde jugasen, siempre y cuando los demás integrantes supieran adecuarse a su modalidad de juego, cosa bastante poco probable - Juguemos... -no dijo otra palabra, simplemente lanzo la pelota con un saque sencillo, algo que Hinata fácilmente podría atrapar, esperando que la pelota volviera donde ella antes de golpearle, sin embargo, el peculiar sonido de unos pasos le llamo la atención, logrando que se distrajera y la pelota fuera a dar contra su cabeza, sin embargo, la textura de la misma era tan suave que en realidad no le había dolido, y su mano, simplemente se acomodó para recibir la pelota, teniéndola entre sus dedos, manteniéndola en su zurda mientras la diestra se elevaba al lugar desde donde el sonido provenía - Hinata... ¿Quién anda ahí?


Bien aquello podría ser un conejo, un pájaro perdido, un gato o ¿Quién sabe? Incluso algún ladrón u otro ser dispuesto a comer cuervos y gatos para sobrevivir, la cuestión es que ahora el sonido se aproximaba más, deteniéndose en el momento exacto, en que las luces de la morada se esfumaron, sumiendo todo en penumbras.

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Shouyou el Miér Abr 05, 2017 2:16 am

El muchacho era un cúmulo de energía viviente, y es que aun cuando la noche los bañara con el brillo de las estrellas, parecía que acababa de despertarse luego de beber cuatro litros de café. Su sonrisa ensanchada se mantuvo por los infinitos segundos en que estiraba cada uno de sus músculos de las diversas maneras posibles, no quería lesiones innecesarias por un trabajo mal ejecutado, porque sí, para él; entrenar era un trabajo con la paga única de su corazón rebosante.

Una vez que su cuerpo ya estaba listo, se apresuró a dirigirse al lado contrario de la red dando saltos para tratar de controlar su emoción, ¡podría jugar con Ema! Se sentía como un niño otra vez, pero de buena manera, eh. Hinata sabía que le faltaba desarrollarse todavía, estaba en medio de la pubertad aún, ESO NO SE LO QUITABA NADIE DE LA MENTE, sin embargo, eso significaba que no pensara en proteger a la chica que tenía su corazón, sí, un pensamiento de adultos en el que buscaba bajo todos los medios la seguridad de la rubia. Desinteresadamente, eso era obvio, no actuaba porque esperase algo a cambio, ¡claro que no! ¿Dónde quedaba el honor ahí? Su antiguo, a quién dulcemente llamaba padre le había enseñado más de una cosa, entre ellas, como debía comportarse un hombre frente a su dama, sean o no correspondidos sus sentimientos, no había que mezclar las cosas.

Un dejo de tristeza se albergó en su pecho al traer recuerdos de su época más brillante, realmente lo extrañaba. AH, NO TENÍA QUE DEPRIMIRSE. Su cabeza negó un par de veces para que los ánimos volviesen a su pequeño cuerpo, una sonrisa resplandeciente se pintó en su rostro para que separase sus piernas; flexionándolas un poco a la espera de lo que sería un saque excepcional, un saque que jamás llegó. -- ¡¿Eh?! ¡¿Ema, estás bien?! -- Se asustó, no podía ocultarlo. Shouyou no era un cobarde empero con la jornada que llevaban, estar algo susceptible era más que esperable. Recobrando el aliento, tragó saliva para volver a la felina. -- N-No lo sé. -- Volteando su cuerpo un poco, miró a su alrededor con cautela, si había algo extraño tendría que actuar, ¡no daría marcha atrás!

El sonido de suaves pasos pronto se transformó en un remover de las ramas de los arbustos aledaños. – Veamos qué es… pero quédate detrás… -- Susurró, pero no a modo de orden, claro que no, más bien era una petición, deseaba que nada le pasara a la muchacha y suponía que siendo él el primero podría cumplir su objetivo en caso de que hubiese peligro. Tragando saliva, juntó sus labios en una línea para comenzar a caminar con lentitud hacia el sitio de dónde provenía el pseudo alboroto, casi como si sus pies fuesen del algodón más fino; estaba en una misión secreta donde ser descubierto no era una opción razonable, ¿estaban jugando a los ninjas o algo así? Vaya, lo que parecía ser una amenaza pronto se convirtió en un juego. ¡Hinata, concéntrate!  Si hubiese podido abofetearse, definitivamente lo habría hecho.

Inhalando con profundidad sintió como todos sus sentimientos se aglutinaban en su garganta, ¡vamos, que su valor estaba ahí mismo! En un rápido acto movió las ramitas para que la figura saliese de su escondite. Una pequeña niña albina de no más de siete años con orejas y cola de conejo. -- ¡Sho-nii! -- La pequeña no tardó en lanzarse sobre el cuerpo del cuervo haciendo que caiga de espalda. -- ¡Ah, Mugi! ¡Cuidado! -- Al menos pudo evitar que la pequeña se lesionara. Un suspiro pesado y sólo pudo acariciarle el cabello a la menor quien se abrazaba al pelinaranjo. -- Sho-nii, ¿por qué no llegabas a casa? -- La menor no pudo evitar contemplar de reojo a la felina, atenta a sus movimientos. -- Mugi, estas no son horas para que las niñas estén afuera. -- Un nuevo suspiro salió de sus labios para que voltease a su amiga. -- Nee, nee, Ema. ¿Recuerdas a Mugi? ¿A que no está muy grande? -- En efecto, era la hija de su vecina que muchas veces se colaba al interior de su hogar con la excusa de jugar, debido a la ausencia de sus trabajólicos padres. Cuidar de ella nunca había sido un problema y esperaba que no lo fuese en ese momento, ¡esperen! ¿Y qué había del partido? -- Dijiste que hoy íbamos a comer juntos. -- ¿En verdad lo había dicho? Oops, Hinata tenía una laguna mental, y la expresión que tenía era todo un poema. -- Eeeh… Ema, ¿crees que podríamos comer los tres más tarde? --

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Ema el Vie Mayo 05, 2017 9:30 pm

La dichosa aparición de un posible fantasma, o un nuevo ataque para con ellos, solo se había tratado de una niña pequeña a quien Hinata nombro como Mugi, eh insinuaba que Ema le conocía, cosa que la gata empezaba a dudar y eso se notaba en su faz, aunque viniendo de Ema, sino se trataba de un personaje de videojuegos, era muy probable que no pudiera reconocerle, sobre todo si había pasado tiempo y aquel ser había crecido.


- Umm… eso creo –sus félidas orejas, normalmente altivas ahora estaban un poco caídas, y su expresión denotaba por encima de todo, que no estaba segura de que fueran verdad sus propias palabras, pero ¿Qué más podría decir? Estaba consiente que los niños eran seres demasiado temperamentales, y un paso en falso le convertiría en una mala persona que hacia llorar infantes, para al final, ser una niñera a tiempo completo, quitándola de su más grande vicio y felicidad que eran los electrónicos, porque, un niño con ese tipo de aparatos puede convertirse en un arma mortal que te impediría jugar algo que no fuera de la programación de Disney - Bien…  Hinata –asintió a su pedido de comer, acercándose aún más al chico cuando estuvo de pie, para rodear su brazo con los propios, todo porque aún se sentía insegura de aquella pequeña criatura, simplemente no quería cometer un error y su amigo parecía más que seguro de cómo actuar, por eso, no se despegaría de él - Vamos a comer –pidió al cuervo, suponiendo que mientras más rápido hiciera lo que la niña quisiera, más rápido se dormiría y podrían estar en completa paz y tranquilidad.
- Sho-nii –la pequeña hablo, tomando la mano del brazo que Ema no sostenía, tirando suavemente y mirando al pelinaranja - ¿Ella es tu esposa? Están tan juntos como mamá y papá –la gran sonrisa de la coneja y sus palabras, parecían ser de lo más inocentes, y seguramente lo eran, pero no tenía lo mortal que podría ser esa oración para cualquier enamorado que aún no se confesaba - ¿Ella es la onee-san que te gustaba verdad? –continuando con su monologo, la menor había empezado a hamacarse de la mano que sostenía, riendo feliz - Sé que sí, te vi hablándole a una foto de ella y luego besandola ¿Verdad que sí es, verdad, verdad? –la pequeña esperaba una respuesta, mientras los ojos de Ema se habían posado en la faz del chico, realmente la felina no terminaba de comprender nada de lo que pasaba, sencillamente dudaba que Hinata besara sus fotos, pero si lo hacía ¿En verdad era malo? ¿Podría o debería regañarle por algo así? La verdad… a Ema no le molestaba, y si no le molestaba, entonces no tenía por qué ponerse a la defensiva o actuar diferente.
- Hinata –la felina lo llamo, acomodando su mentón en el hombro ajeno, olfateando el aroma del ave que tanto le despertaba el apetito - ¿Vamos a comer? –sin interrogantes, sin segundas intenciones, sin siquiera pedir una explicación. Así era Ema, no necesitaba saber nada más allá de lo que desearan decirle, y por eso, no tocaría el tema hasta que su cuervil amigo, lo pusiera sobre la mesa.

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Shouyou el Dom Mayo 28, 2017 5:43 am

La vida estaba repleta de situaciones desafortunadas o diferentes, por decirlo menos. Hinata sabía eso de memoria, es decir, sólo tenían que revivir la jornada que habían experimentado aquel día, no obstante, si algo había sido sorpresivo fue la presencia de la pequeña albina, ¿qué tanta energía podía tener un infante? ¡Vaya uno a saber! Pero si algo era claro, era que NADIE era más explosivo que el pelinaranja, aunque su cuerpo no fuese tan grande todavía, vaya que almacenaba gran cantidad de energía.

A pesar de todo, Shouyou mantenía una risa suave ante las acciones de la felina y la lagomorfo, ambas eran tan diferentes, pero podía decir con seguridad que las quería a las dos, obviamente de maneras diferentes. Tras ponerse de pie y en contacto con la calidez de la rubia podía sentir como su misma temperatura se elevaba y su corazón cambiaba de ritmo a uno muchísimo más rápido, ¡ah, que ese contacto lo dejaba sin palabras! -- ¡Ha-Hai! ¡Va-vamos, vamos! -- Los borrachos y los niños nunca mentían, ¿eso sería cierto? Bueno, daba la casualidad que justamente en esa ocasión, lo que dijo Mugi era la verdad y nada más que la verdad. El rostro del cuervo se encendió por completo mientras varias plumas negruzcas volaban desde sus sienes para danzar con la fresca brisa nocturna, SE MORÍA SE VERGÜENZA. ¡Nadie quería que sus sentimientos sean dados a la luz de esa manera!

Unos segundos y parecía que el ave se había quedado congelado aun cuando su cuerpo estuviese por hervir con el apeno. --¡A-Aaah! -- Gritó sintiendo como si su alma hubiese retornado a su cuerpo, un sobresalto hizo que se apartara de ambas féminas mientras tartamudeaba moviendo sus manos sin un sentido coherente, ¡tenía que volver en sí! -- ¡Y-Yo…aah, mejor vamos a pedir pizza! ¡Sí, sí, pizza! -- Fue lo más inteligente que se le ocurrió en aquellos instantes, su cerebro le estaba jugando una mala pasada pero ya qué, los ojos de la peliblanca se iluminaron aún más que antes. -- ¿En serio, Shoo-nii? -- Preguntó para mirar hacia la felina. – Onee-chan, ¿a ti también te gusta la pizza? – Su sonrisa se ensanchaba, pues eran contadas las oportunidades en que se encontraba frente a la llamada comida chatarra. -- ¡Ne, ne! ¡Onee-chan pidamos pizza para que después con Sho-nii e puedan besar! – Su entusiasmo era notorio y por otra parte el pobre cuervo ya no sabía que hacer para detener esa charla. Su corazón desbocado y su rostro enrojecido delataban su vergüenza, QUE SE LO TRAGARA LA TIERRA PRONTO, o mejor no, quería comer junto a ellas. Sacudió sus manos para alejar sus plumas que continuaban en el aire para apresurarse a entrar nuevamente a casa, ya tendrían tiempo para practicar. --¡E-Ema, Mugi! ¡Entremos, hace frío, sí, mucho frío! ¡Bwaaah! --

Una estruendosa y nerviosa risa se dejó escuchar para que el de cabellos alborotados voltease a las chicas, a la espera de que entrasen. Cerró la puerta con cuidado para luego acercarse a la felina, susurrándole cerca de sus orejas. -- Lo siento Ema. Ignora todo eso, sólo es una niña, ya sabes como son. -- Suponía que eso bastaba para que la cabeza de puddin lo olvidara. Por su parte la más pequeña se dispuso hacia el living, para prender la televisión y sentarse en uno de los sofás.

--Ema, ¿de qué deberíamos pedir las pizzas? -- Preguntó una vez que su pulso parecía retornar a la normalidad. Sus comisuras se elevaron con amplitud acercándose hacia el teléfono de la morada, pedir algo de comida no estaba de más, luego de eso podrían volver a jugar, Mugi no soportaría mucho despierta, o eso creía Hinata. -- ¿Atún o salmón? --

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Ema el Miér Jun 07, 2017 9:45 pm

Sus orejas habían captado aquellas palabras del cuervo, las mismas que decían que era mejor ignorar lo que Mugi había dicho, sin embargo, no es que Ema fuera del tipo insistente, o que le obligaría al cuervo a decir lo que pensaba, sino que, el pequeño interés que despertó en sí, le habían dado un clic en su mente gatuna, haciéndose preguntar ¿Qué tanto de aquello era verdad? ¿Y si lo era, entonces, que debía de significar, o ella que cosa tendría de estar pensando en aquellos momentos? Después de todo, Hinata jamás manifestó que la pequeña niña estuviera mintiendo, solamente le pedía que dejara todo en el pasado por antes de correr hacia el teléfono y preguntarle que deseaba comer, si pizza con atún o con salmón.

Casi al instante de oír aquellos sabores para elegir, sus orejas triangulares afloraron sobre su melena rubia, y su félida cola había hecho acto de presencia, serpenteando de lado a lado sin poder detenerse, imaginando al tan común pero a su vez delicioso salmón, acompañando el queso y tomate de la pizza, y después estaba aquel salmón, que bien podía comerlo crudo o ahumado, estando troceado sobre la masa crujiente, el caliente queso y la sabrosa salsa que seguro lo acompañarían de maravilla.


- Salmon... -puntualizo con sus ojos brillantes luego de haber estado imaginando su comida, pero, luego de decir aquello, no pudo evitar apreciar al cuervo, sus cabellos naranjas, su mirada entusiasta, aquella animosidad tan opuesta a la propia, y por último, sus labios que se movían conforme hablaba por el teléfono, mismos a los cuales no le quito la mirada, luego de que colgara y se volvía a ella. El motivo de estar tan atenta a aquella zona de su anatomía, era que las palabras de la menor, seguían retumbando en su cabeza, si bien no quería forzar a Hinata, su curiosidad, como toda aventurare en el mundo de la informática y los juegos, podían mas que ella - Hinata... ¿Besas mis fotos? -soltó de repente, acercándose al cuervo, olfateando su aroma que no hacia más que abrirle el apetito, incluso una de aquellas plumas que se habían posado en la cabeza masculina, probablemente de la erupción plumífera de minutos atrás, capto la mirada de la felina, quien no tardo en abalanzarse para atraparla, tirando al chico al suelo, detrás de un mueble que les ocultaba de la mirada de Mugi, pero, que Mugi los viera no sería la peor opción, sino, el hecho de que Ema no se movía de arriba del pobre chico, inclusive se tomó el atrevimiento de apegar sus narices, mirándolo a los ojos sin dejar de menear su cola - Hinata ¿Quieres besarme? -continuo con aquel interrogatorio, sin acabar de asimilar que tanto problema había en aquello, si bien recordaba, era normal que los amigos tuvieran ese tipo de contacto -al menos en los otomes que una amiga le recomendó -y a ella, quien no terminaba de entender el comportamiento humano, no le importaba que el corvato intentara algo como aquello, meramente lo asimilaría como una muestra de cariño amistoso, porque, las cosas con Ema solían ser blancas o negras, muy rara vez estaban los grises, entonces ¿Qué hacer si Hinata decía que si? Fácil, besarlo y poner contento a su amigo, para luego comer la pizza que estaba en camino - Puedes si quieres -completo, poco antes de acomodar su cabeza en el pecho del cuervo, cerrando sus ojos para descansar un poco, y no es que realmente tuviera sueño, era solo por el hecho de encontrarse en una buena posición, inclusive termino ronroneando de puro goce, estirándose para volver a ver a su amigo, aguardando una respuesta ante su especie de propuesta/permiso, de hacer aquella con ella, sin embargo, quizás el problema era que Hinata no se atrevía a actuar, o temiera hacerlo mal de alguna manera, por eso, Ema regreso al "ataque" con una nueva interrogante - ¿Lo hago yo? -frunció el entrecejo suavemente, dejando en claro que tenía dudas sobre si ella debía o no dar el primer paso. Pero ahora, todo quedaba en manos del joven amante del vóley, porque Ema actuaria según las palabras del pequeño de gran corazón, quien seguía, bajo su menuda figura.

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Shouyou el Mar Ago 01, 2017 2:30 am

¡Salmón sería entonces! Asintiendo con alegría, terminó por marcar el número de su pizzería favorita esperando a ser atendido. Era un sitio que no estaba realmente lejos a pie, sin embargo, por la hora sería mejor que les llevasen la comida a la casa, ¿no? -- ¡Sí, dos medianas por favor! Sí, sí, salmón y vegetariana. – Comentó volviendo a la gata para sonreírle con amplitud y que se despreocupara de todos los malos ratos y malentendidos por lo que había pasado momentos atrás. Por su parte la conejo continuaba absorta en las caricaturas, por lo que no era un gran “peligro”, sólo era una niña que requería de algo de atención de su hermano mayor adoptivo. -- ¡Muchas gracias! – Y con su típica alegría colgó el teléfono a la espera de su pedido. -- ¡En quince minutos las traerán! – Comentó hacia las mujeres, aunque sin obtener respuesta de la menor de edad quien sólo deseaba contemplar sus tan ansiadas animaciones.

NO OTRA VEZ. Las plumas azabaches no tardaron en desprenderse de las cienes del muchacho al momento en que su rostro se pintaba de un fuerte rojo, sus brazos comenzaron a moverse en todas direcciones para que comenzase a balbucear incomprensibles sonidos, ¿cómo hacer frente a eso? ¡No estaba preparado en absoluto! Suponía que el amor por su amiga de infancia sólo quedaría en eso, un secreto encerrado en su habitación; del que nadie más tenía por qué enterarse. ¡Ah, Mugi necesitaba algo de delicadeza! -- ¡¿E-Ema?! – Su expresión de sorpresa no se dejó estar, y es que la proximidad de la gata lo hizo temblar, ¿¡en verdad le estaba preguntando eso!? QUE LO TRAGARA LA TIERRA.

Un par de torpes pasos y el corvato retrocedió buscando apartar esos sucios pensamientos de su cabeza, ¡aunque quisiera besarla no podía hacerlo! NO ERA LO CORRECTO, NO IBA A FORZAR SUS SENTIMIENTOS A LA OTRA. -- ¡N-No! – Con prontitud llevó sus manos hacia adelante a modo de barrera entre ambos. -- ¡E-Eso no es algo que los amigos hagan! – Se apresuró a decir bajando la cabeza, ocultando su notorio enrojecimiento. -- ¡N-Nosotros sólo debemos abrazarnos! ¡S-Sí, ya sabes… como siempre lo hemos hecho! – Estaban bien así, no había necesidad de arruinar su amistad por algo como un capricho suyo. Dormir juntos, acurrucarse, jugar, comer, inclusive bromear hasta donde se podía, esos eran sus tesoros, no había necesidad de mandar todo a la basura por un simple beso, ¡no se lo perdonaría!

Sus rodillas parecían gelatina empero debía comportarse, ERA UN HOMBRE. Buscando la determinación de donde nadie la podría encontrar, Hinata elevó su mirada para emitir una nerviosa pero entusiasta risa. -- ¡Y ahora deberíamos poner la mesa! – Pronunció con rapidez, retrocediendo nuevamente, esta vez con algo más de calma, buscando recobrar su confianza. -- ¡Y preparar té para acompañar la pizza! -- ¡Claro, eso era perfecto! Sonriendo con amplitud y con las mejillas retornando a su empalidecido color, es que volteó y se dirigió con rapidez hacia la cocina buscando entre los muebles, los platos bajos para que pudiesen comer la pizza sin que nada cayese al suelo. SE HABÍA SALVADO, o bueno, eso suponía y es que, ¿no había acabado por huir?

Una exhalación profunda y se dispuso a poner algo de agua en la tetera para que hirviese, lo mejor que podía hacer por el momento, era enfriar su mente y comer. ¡Que Mugi no diga más cosas innecesarias, por favor!

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Ema el Miér Ago 23, 2017 1:51 am

No lo comprendía, en verdad que la cabeza de pudin, no entendía que estaba sucediéndole aquella noche a su amigo. Inicialmente la velada había parecido de lo más normal, seguida por la presencia de aquella pequeña coneja falta de afecto, quien no había hecho otra cosa que soltar la sopa respecto a los "oscuros pensamientos" de Hinata, pero aun cuando ciertos secretos salieron a la luz, para Ema, su emplumado amigo se vio mucho más raro -o más bien nervioso- cuando le dio permiso de besarla si es lo que realmente estaba deseando, prácticamente era como si un tendero, le regalase a su mejor cliente, aquel dulce que por tanto tiempo deseo, pero nunca pudo comprarse, y este a su vez se negada solo por pena, pero una cosa es como lo analizaba Ema y otra como en verdad sucedían los hechos.


- ¿Hinata? -la voz de la fémina fue tan suave como siempre, perezosa y con ese tono de ensueño que te invitaba a acurrucarte donde fuese, pero, a pesar de seguir como siempre, Ema no se había quedado quieta donde el varón le dejo, en cambio lo siguió, tocándole la espalda con el dedo índice y medio, luego de que sus llamados fuesen ignorados, esperando finalmente le mirara antes de volver a hablar - El té y la pizza... ¿Saben bien? -la duda quedo arraigada apenas le había escuchado decir que prepararía té para su comida, según la Kozume ese tipo de cosas no eran una buena combinación, sino todo lo contrario, en especial cuando la última llevaba pescado arriba, quizás si fuese de una masa dulces o similar, hubiera sido más aceptable, pero no era el caso, y eso solo le hacía preguntarse a la menor si todo estaba bien con su amigo. Puede que estuviese hablando la misma cantidad de cosas que haría en un año, pero era necesario de una u otra manera, el comprender a Hinata, habían sido amigos durante tantos tiempo que el cariño entre ambos era innegable, aun cuando para ojos ajenos pareciera ir en una sola dirección, de Hinata hacia Ema - ¿Dije... algo? -necesitaba comprender si había dicho algo mal, o mejor aún, cuál era la cuestión que lo ponía en ese estado de ánimo, puede que se tratara de un problema de voley, de la escuela, de alguna chica o chico que le molestaba o gustaba, las posibilidades eran tan infinitas como los granos de arena en la playa. Ella lo estaba pensando demasiado, sentía que su mente llegaría a hacer erupción si él no se lo decía, y al igual que la tetera sobre la estufa, sentía que estaba llegando al punto d ebullición, porque todo se resumía a una sola cosa, la supuesta insinuación del beso, aquel que Hinata dijo no necesitar, y por sobre todo que no era correcto entre amigos, pero parecía Ema le conocía, demasiado bien, tanto como para entender que había un gramo de verdad y otro de mentira en aquello, por eso, armándose de todo el valor felino que su cuerpo pudiera tener y en favor de entender a su amigo, se acercó lo más que podía presionando apenas sus labios sobre los del cuervo, en el momento exacto en que el sonido del vapor escapando de la tetera resonaba por todo el sitio, incluso la voz de Mugi pidiéndole a Hinata que apagara la tetera se lograba escuchar, pero, lo que Ema no escuchaba eran las palabras de su amigo, donde le regañaba por haber eso hecho, o tan siquiera darle las gracias por quitarle un punto en su lista de deseos - ¿Hinata? -lo llamo más de una vez, estirando la mano para apagar la hornalla donde estaba la tetera, llegando a rozar a su amigo ya que él estaba en frente de la perilla de la cocina, pero, poco antes de disculparse o hacer lo pertinente el sonido del timbre le llamo la atención, debía de ser la pizza, y por eso, sin mediar palabras se dio media vuelta para dirigirse a la entrada, porque si Hinata seguía en su mundo, el repartidor se iría y todos se quedarían sin cena alguna.

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Re: Refugio nocturno {Privado Ema}

Mensaje por Shouyou el Dom Sep 17, 2017 3:46 am

No es que evadir un tema fuese lo más varonil que hubiese optado por hacer alguna vez en su vida, empero esa ocasión lo ameritaba, ¡no podía dejar escapar su enamoramiento! ESO ESTABA FUERA DE DISCUSIÓN. Los secretos al parecer no eran su fuerte, sin embargo, éste lo protegería con cada una de sus azabaches plumas, el nombre que suspiraba cada noche antes de dormir, aquella fina y perezosa figura que soñaba con frecuencia, los latidos que gritaban ese nombre, cada una de sus emociones quedaría bajo las llaves de su corazón.

Sus carcajadas nerviosas no eran algo extraño, por lo que disimular no era un trabajo exhaustivo. Parpadeando un par de veces, fijó sus enormes y ámbares ojos en la felina al dejar la tetera sobre la estufa encendida. -- Eeh… -- Se escapó de sus labios para que quedase pensativo, antes de que cruzase los brazos cerrando los ojos y frunciendo los labios, ahora que lo pensaba, no estaba seguro de que el té fuese el mejor acompañamiento para su bocadillo nocturno. -- Pues, ahora que lo dices no estoy seguro. -- Dijo casi para si mismo, ¡pero ese no era el fin! -- ¡Claro! -- Recobrando sus energías, sonrió con amplitud para dar un par de brincos hacia su refrigerador. -- ¡Tengo jugo de manzana! -- Había olvidado ese pequeño detalle. Sacó una botella cerrada con zumo de un litro, cerrando la puerta del aparato antes de acercarse a una pequeña mesa que había en la cocina, la que usaba como comedor diario, bueno, siempre que se dignaba a usar la cocina.

Su ánimo volvía como el claro después de una tormenta, una rauda tormenta llamada Mugi. Los labios de Shouyou dibujaban una sonrisa, la cual esperaba desarmarse para entregarle una respuesta de calma a la gata, sin embargo, sus palabras fueron acallados por un delicado roce, los labios de Ema sobre los suyos, su primer beso. ¿Eh? … ¿¡EHHHHH!? Los colores se le subieron al rostro, sintiendo como su rostro ardía mientras desde sus cienes brotaron más de diez plumas azabaches, no obstante, eso no fue suficiente para denotar la sorpresa, no, porque el sonido de su polera rajándose fue apagado por el pitido de la tetera, sus alas negras quedaron a la vista y el cerebro del ave parecía haberse apagado. ESO ERA DEMASIADO PARA SER VERDAD.

¿No estaba soñando? ¡Sí, de seguro era un sueño del cual despertaría en cualquier momento! La frescura acarició sus labios en cuanto el delicado beso llegó a su fin, y él se quedó ahí, de pie, sintiendo como todo le daba vueltas, como su rostro permanecía de un fuerte carmesí, como su corazón se abatía.  ¿¡Qué hacer ahora!? -- ¡Waaaah! -- Salió desde lo más profundo de sí, al volver al mundo real para que llevase sus manos hacia sus anaranjados cabellos. Las piernas le temblaban y sólo pudo revolver sus hebras, desordenándolas más que de costumbre, buscando una respuesta a sus incontables preguntas, ¿por qué la felina había hecho eso? ¡No estaba bien, para nada bien! Se cubrió con sus alas en un intento de refugiarse de todo por breves segundos.

La voz de la coneja no tardó en hacerlo entrar en razón. -- ¡Sho-nii, las pizzas ya llegaron! -- Desde la sala, la lagomorfo quedaba impaciente por el dueño de casa. -- Hm. -- Sus labios se fruncieron y juntando valor hizo desaparecer sus alas. -- ¡Haai! -- Golpeando sus mejillas con la fuerza suficiente como para dejar sus propias marcas en éstas, sacudió su cabeza una vez más para ir en busca del dinero, ya habría tiempo para pensar en lo ocurrido, además, debía ser realista, aquel acto, viniendo de la Kozume, por mucho que le gustara, seguramente no tenía mayor trasfondo, ella sólo era así, como cualquier etapa de juego, seguramente quería darle fin al tema. -- Ya qué. -- Se dijo a sí mismo en una exhalación, para que atravesara el pasillo viendo a Ema y al repartidor, ERA SU MOMENTO PARA DISIMULAR. Sonrió y le entregó el dinero al muchacho. -- Gracias por venir tan rápido, ahí está todo. -- Esperó a que el repartidor contara todo para despedirse y dejar al par con las pizzas, las que Hinata tomó entre sus manos, apresurándose a la cocina. -- ¡Vamos chicas, es hora de cenar! -- Su rostro seguía enrojecido y sus piernas temblaban cual gelatina, el pecho le dolía de sobremanera, su amor comenzaba a envenenarse, o sólo era su idea. AAAHHH, ¿POR QUÉ TENÍA QUE SER TODO TAN RARO? Negó varias veces dejando las cajas sobre la mesa en la cocina mientras esperaba a sus compañeras, buscando los platos y cubiertos. Su mente tenía que retornar, no podía encerrarse en eso, quizás, sólo quizás era tiempo de avanzar.

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