Líder Cartwright // Ciel Phantomhive // Casting

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Líder Cartwright // Ciel Phantomhive // Casting

Mensaje por Sakura Namida el Dom Ene 31, 2016 11:29 pm




Casting


Petición de: Líder Cartwright — Para : Ciel Phantomhive
Como líder de una mafia, lo más normal es delegar tareas, pero siempre existen ocasiones en las cuales él mismo debe de hacer frente a los problemas, esta es una de aquellas ocasiones. Hace tan solo una semana, llego una carta enviando un desafío a los Cartwright, retando al líder de la misma, todo con tal de quedarse con el poder que esta mafia posee, alegando que el jefe siempre se esconde detrás de sus secuaces y que esta vez diera la cara, evidentemente lo que otros piensan es algo que no le interesa al cabecilla, pero, las circunstancias cambiaron cuando una nueva nota llego diciendo que tenían a su prometida dentro de su sociedad amenazando con matarla a la medianoche si se negaba a presentarse.

  • Presentarse con o sin sus aliados al lugar citado, para recuperar a la joven
  • Se debe tener en cuenta la raza, el horario, la personalidad base y por ello su forma de actuar.
    Debe contener el como se le dio la misión, su llegada al punto de encuentro, el procedimiento y resolución.
  • Dispones de 48 horas para responder este tema o será cerrado.

El lugar citado para el encuentro es un pequeño camino rural por el cual rara vez transita gente, el mismo funciona como atajo poco conocido a las montañas. La hora límite es las 00 del mismo día, debido a esto y por lo amplio de la zona no es imposible esconder a más de un individuo sin ser visto, claro está, esto es para cualquiera que fuera el bando.
Como un pequeño extra, la supuesta localización de la joven es dentro de una camioneta de vidrios polarizados (negros), a escasos metros del lugar, para que sea vista al 100%, sin embargo, la realidad es que jamás lograron capturar a la joven, pero esto es una información que los Cartwright desconocen

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Re: Líder Cartwright // Ciel Phantomhive // Casting

Mensaje por Invitado el Dom Ene 31, 2016 11:39 pm

Hace poco me llegó al despacho una curiosa invitación, estaba impresa en un papel de arroz en tonalidad blanca, la tinta usada era negra con ciertos desgastes, pero lo peor era que el sobre donde venía estaba mal sellado. ¿Cómo se atrevían a citarme para un duelo en semejantes condiciones? Leí el papel solo por enterarme del contenido, nada más, no consideré en ningún momento involucrarme con una pandilla como tal, puesto que solo eso era. Poca cosa que no podría ser siquiera una pequeña piedra en mi camino y de atreverse a serlo, fácilmente ordenaría que barriesen por mi. Después de todo por algo soy quien da las órdenes y a ellos no les quedará más que obedecer. Así son las cosas.

— Encárgate solo si te es satisfactorio, no regreses con más cartas de aquel bando — comenté severo al mensajero que frente a mi aguardaba la respuesta al mensaje, pero en su rostro se veía claramente que sabía como yo iba a proceder, no era la vez primera en que recibía una nota como aquella — No olvides deshacerte de esto — tiré la débil hoja sobre el mesón quedando cerca del borde contrario a mi persona — Retírate — mencioné desinteresado ya del tema y desvié la mirada al reloj del escritorio, pronto debería retirarme a una reunión, una que si valía mi tiempo. El tiempo es valioso y no estaré dispuesto a perderlo. El perder cosas es algo que detesto. Un líder debe saber cuando actuar y cuando lo hace debe enseñarle al resto el porqué se es la cabeza. Dentro de la mafia, cada cierto tiempo te toca demostrar el porqué decenas de hombres te siguen, te admiran o temen y la mejor forma de hacerlo es haciendo gala del poder que se posee. Esto claro si no se conoce una mejor forma para abordar el asunto, lo cual denotaría una clara desventaja ante otros del mismo rango puesto que no todo es fuerza bruta.

Pasaron pocos días y nuevamente me contactaron, pero en esta ocasión fueron más expresivos y agresivos en cuanto a sus demandas, deseaban con todo su ser el derrocarme y así acceder al poder de los Cartwright, tal y como yo me posicioné hace años, el problema no fue su evidente insistencia, sino que como muestra de buen gusto decidieron secuestrar a mi prometida. Aquello en primera instancia me pareció irrisorio ¿Por qué llegar a ese extremo? tan burdo, tan poco elegante y antes de elegir si perder el tiempo con ellos, llamé a mi novia sin mayor dilación. Debía corroborar la información antes de moverme. Grande fue mi sorpresa al no poder comunicarme con la joven, no respondía, ni siquiera la escolta que siempre le seguía bajo mi mandato. Nada. Entonces, quedó el creer en el comunicado ajeno, realmente habían conseguido atrapar a tan escurridiza mujer, en ello les concedía mérito, nunca fue una tarea sencilla el retenerla en un sitio.

— Que osadía — dije en un tono sarcástico mirando con interés la nota entregada, luego alcé la mirada buscando al hombre que me la hizo llegar — ¿Sería cruel dejarla a su destino? — esbocé una mínima sonrisa y me levanté del cómodo asiento sin soltar la carta — Haz los preparativos, partiremos en breve, no podemos dejarles esperar teniendo ya su grata invitación — serené mi expresión a un punto tal donde mi corta altura y aura infantil quedó opacada bajo aquella frialdad y enojo que se apreciaba en mi rostro. Lo más molesto del asunto no era perder a mi novia, en lo absoluto, no soy su padre y no temo por ella, mi mayor frustración al enterarme del asunto es saber que semejante grupo tuvo el coraje de chantajearme con algo tan ínfimo como lo era la vida de otra persona. Parecía que no comprendían algo importante, los demonios no somos compasivos, solo velamos por nosotros mismos. Además, si mi novia no fue capaz de librarse de ellos, el título de señora Phantomhive le estaría quedando muy grande. En tal caso mi visita ¿era necesaria?, la respuesta es sencilla: si a uno le hacen un favor, es menester regresarlo y saldar toda deuda.

Arreglé todo detalle de mi vestimenta para lucir lo mejor posible, el vivo azul del atuendo junto con los adornos platinados hacían una combinación exquisita, digna del líder Cartwright, aunque un tanto exagerada al considerar el alejado sitio donde debíamos ir. Solo por ello solicité a los de rango superior que me acompañasen como la escolta que yo debía tener, mero trámite, simplemente les necesitaba para una cosa. Al llegar al sitio destinado, solo dos hombres bajaron conmigo, la diferencia en nuestras alturas era evidente y no por ello me veía menos, mi rostro altivo y mi fija mirada al frente, sumados con mi rápido y firme paso siempre adelante del resto indicaba con claridad quien era el que mandaba allí. Esperé en el punto preciso y detuve todo mi andar, tomé con suavidad en la diestra el bastón con el cual estaba ya acostumbrado a salir y poco me importó que no estuviésemos en Inglaterra -sitio donde era normal verme utilizarlo a diferencia de lo que se creería por haber vivido más años en Estados Unidos- por lo que me apoyé con aquel aguardando la aparición del insistente hombre que me citó.

— Adam, Kenneth, verifiquen el perímetro y manténganse al margen. Si ven a mi novia... — hice una suave pausa inclinando con sutileza el rostro hacia la derecha en dirección al vehículo solitario estacionado — Entréguenle mis saludos — mi mirada adoptó un ligero brillo rojizo, diferente al azul regular siendo solo visible mi ojo izquierdo. Mis hombres se alejaron y se dirigieron al vehículo que me trajo para entregar mi orden, tras eso y con paso moderado avancé hacia donde yo pude sentir la única presencia desconocida para mi, al menos en las cercanías. Me detuve a escasos pasos del contrario y alcé la mirada buscando ver la ajena, al conseguirlo una fina curvatura en mis labios apareció tan mínima y rápida que podría dudarse de si fue real.

— Aprecio enormemente su invitación, la vez anterior me fue imposible el asistir, espero pueda comprender que alguien en mi posición tiene muchas ocupaciones — aquello fue dicho en un tono amable impregnado de cierta malicia ¿Cómo sabría aquel hombre lo ocupado que vivo?, claro, no podría siquiera imaginarlo. Su estatus, su mentalidad, sus acciones indicaban que su intelecto no era tan alto como para poder, al menos, darse una idea. — Me hubiese gustado venir con Lisara, un hombre no puede dejar sola a la dama con quien compartirá el resto de su vida ¿verdad? — mencioné pareciendo bastante normal con el tema y la situación misma, no estaba en lo absoluto perturbado. Sabía perfectamente como debía continuar y todo dependía de lo que él fuese a decirme. Habría reído con todo el cinismo que me invade, pero mantuve una expresión serena solo un poco más, ya que pronto me vi rodeado de varios hombres y mujeres, todos secuaces del sujeto frente a mi.

Aquel sonrió con sorna, parecía disfrutar de su aparente victoria, se veía tan contento por verme acorralado. Le permití gozarlo, aquel era mi pago por haberme librado de un estorbo en vez de causarme uno, pero al desviar yo mi mirar hacia el vehículo pude notar que su interior estaba vacío. Aquel estaba al sol, no se veía dentro, el motor estaba apagado y las ventanas completamente cerradas. El modelo era antiguo, no poseía buena ventilación y como si fuese poco, nadie le protegía. Allí, no estaría mi prometida y por como veía al resto acercarse a mi no parecían ser muy cautelosos, lo cual se confirmó con las palabras del líder del bando.

— ¿Tan preocupado estabas por ella? ¡Conseguimos sacarte! — dijo airoso en un tono alto el hombre — Hiciste mal, niño, en venir a nuestro territorio — comentó acercándose rápido a mi, pude sentir su asqueroso hálito al inclinarse aquel — ¿Te arrepientes de ser tan tonto? ¡Nunca tuvimos a la mujer! — aquel me gritó y debido a ello me vi forzado a girar el rostro para evitar el impacto de su hedor. Realicé una mueca de disgusto y me incorporé ya que aquel se alejó solo un paso y dije en un susurro confiado — Es lamentable, quería verla aquí — en ese momento si sonreí, no por alegría, fue tan natural esa curva en mi boca como lo era el rojizo de mis iris en aquel entonces — Tendré que cancelar lo adeudado, verá, ha desperdiciado bastante de mi tiempo — comenté alzando la diestra junto con el bastón en un gesto despreocupado y luego aburrido — Si al menos le hubiesen capturado habría sido digno de recordar, pero ni siquiera eso pudieron hacer... — y ya sin mayor palabra agité el bastón y lo golpeé con fuerza en el suelo provocando de esa forma una gran explosión en el suelo junto con una gran bola de fuego la cual dirigí sin mayor espera hacia el propio líder.

Verlo arder y sufrir, pedir ayuda y luego caer en un patético intento por apaciguar las llamas que le envolvían y que se negaban a extinguirse. Me asqueó, su dolor, su agonía, tuve que desviar la mirada para no ver aquel triste despojo humano, puesto que no era más que eso. Los humanos suelen creer que pueden ganarnos y se equivocan, pero no viven lo suficiente como para advertir apropiadamente a otros, la muerte es algo difícil de evitar. Sentí que dejó de moverse y pronto vinieron hacia mí el resto, todos a la vez en una clara muestra de mala educación ni compromiso con el dichoso duelo. Aquellos probaron algo incluso peor que su jefe, puesto que no volví a calcinar nada, aburriría asesinar a todos de la misma manera y no merecían prontitud, sino una lección cercana a la culminación de sus vidas. Lejos de mi normal actuar, utilicé mis propias manos para sesgar aquellas vidas, no importó su edad o su género, tampoco el arma que utilizaron, acabé con todos ellos y la única sangre que quedó en mis ropas fue la ajena dejando húmedos mis guantes y parte de mis mangas, el tono de mi vestuario cambió a uno casi negro debido al rojo de tal líquido.

Que desagradable, tan débiles y buscaron duelo, tan patéticos y creyeron vencer, eran tantos y aún así basté solo yo para liquidarles. Mis seguidores, tal y como ordené, no movieron dedo alguno por mi y aunque se los hubiese permitido, no lo habrían hecho. La lealtad, en nuestra familia, era peligrosa. Solo el miedo y el temor podían dominar y yo me encargué una vez más de demostrar la bestia que tenían por líder. — Manden flores a las familias, alguien les tiene que informar a las viudas y a los huérfanos — y precisamente la última palabra tomó cierta amargura en su hablar, solo percibida por quienes más años llevaban con él y como se suponía, nadie replicó — Debemos regresar antes de la cena, hay que ser puntuales —  mencioné apartándome de la pila de cadáveres habiéndome fijado ya en que ninguno respirase, tras eso regresé al auto y me quité los guantes ensangrentados pasándolos a mi subordinado más próximo. El auto inició su andar y regresamos prontamente a la residencia sin mayor contratiempo.
Invitado

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Re: Líder Cartwright // Ciel Phantomhive // Casting

Mensaje por Sakura Namida el Lun Feb 01, 2016 12:14 am


Casting Aceptado y cerrado


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