Dos Tuertos Y Una Ardilla [Evento]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Dos Tuertos Y Una Ardilla [Evento]

Mensaje por Hoshino Megumi el Dom Oct 09, 2016 12:45 am

Los 31 de Octubre, al parecer de Megumi, eran días bastante ajetreados, sobre todo porque luego de la media noche el Halloween daba inicio y todos los locos en Myr parecían salir de su escondite, debido a esto los policías montaban guardias con diferentes agentes de la ley, buscando mantener la locura detrás de la línea extremista. Aquella noche, por suerte, había podido escoger a sus compañeros de equipo, siendo esta vez el licántropo con quien se había reencontrado hacia no mucho, sumándose al grupo un hombre de rubios cabellos y curioso parche, solo por ello Megumi tenía que aceptar el hecho del gran parentesco en ese par, incluso le había preguntado a Shin si el tal Izac, era su hermano mayor- que ella no recordaba haber conocido, pero sabía su amigo poseía - llevándose la gran sorpresa de que todo era un mera coincidencia del destino, aunque... dos licántropo, ambos rubios, trabajando en el ejército y con parches en el lado contrario de su faz, era por demás, bastante peculiar.

El punto de encuentro asignado para los tres se efectuó frente a la cárcel del islote de máxima seguridad, puesto que la vigilancia les fue asignada en aquel enorme sector, sin embargo, en medio de la penumbra de la noche, las horas transcurriendo y las manecillas del reloj pasando la media noche, gritaban a viva voz que el 31 de Octubre había iniciado al fin.


- Tal parece que ya podemos festejar la noche de brujas -guiando el trayecto, con linterna en mano, la joven ardilla viro ligeramente su rostro a los masculinos, intentando cortar el silencio tan pesado que se había formado entre ellos. Puede que conociera a Shin, pero con Izac las cosas eran diferentes, por ello no tenía ninguna intención de enfrascarse en una amena charla con su amigo, dejando al otro invidente fuera de la conversación, pero, un agudo grito proveniente del Psiquiátrico Renfield -zona cuyas inmediaciones transitaban en aquellos instantes- detuvo cualquier paso - ¿Creen que sea... solo un paciente? -la duda se instauro en la ardilla, era obvio que un supuesto demente podría gritar al ver sombras extrañas, pero los sonidos de agonía parecían no detenerse, consiguiendo que la fémina emprendiera camino al edificio, enseñando su placa en la entrada del lugar, donde un enfermero bastante siniestro resguardaba la entrada. Los pasillos largos extrañamente vacíos a falta de personal, las luces apagadas, cuartos con puertas abiertas y respiraciones entrecortadas era todo lo que se escuchaba de momento, mientras el trio recorrida aquel insólito edificio en busca de la supuesta mujer torturada, sin saber bien, en donde se estaban metiendo.

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos Tuertos Y Una Ardilla [Evento]

Mensaje por Izac Snider el Lun Oct 24, 2016 7:11 am

Izac no era de los que hacían rondas en parejas, mucho menos en pequeños grupos de tres, y es que en esa ocasión no había sido a petición suya, sino que había quedado de alguna forma "en el grupo", llegando a sentirse como aquellos chicos de escuela que son elegidos para jugar en el equipo de alguien. La situación tampoco le incomodaba si había de ser sincero, solo era algo que salía de su rutina habitual, pero lo realizaba con la misma eficiencia que si estuviese solo. Fue bastante presto en aprenderse los nombre de sus acompañantes aquella noche, Megumi y Shin, quienes parecían conocerse a juzgar por algunas palabras intercambiadas anteriormente, pero no podía estar del todo seguro, tal vez eran simplemente más abiertos que él mismo en ese aspecto.

Instintivamente miró hacia el cielo ni bien la medianoche abrió el telón para la función que sería aquella noche de Halloween, con la luna como principal espectadora y ellos que circulaban sobre el pedazo de tierra flotante como los actores. Izac estaba sumamente lejos de ser supersticioso, pero no siempre era a los sobrenatural a lo que había que temer. Y aquello estaba por ser demostrado realmente pronto.

Los tres uniformados se dirigieron rápidamente hacia el interior del edificio que no prometía más que una terrible noche a todos los que entraran, cortesía de los mismísmos residentes del sitio. Desde el momento en que pisó dentro del psiquiátrico, algo le daba mala espina, y no solo era el hecho de que luciera prácticamente desatendido, aunado a ello estaba el que los grios no cesaban. Se le erizaron los vellos de la nuca debido a un mal presentimiento, uno ganado a lo largo de años de servicio.

Profirió un sonido de sorpresa al escuchar un ruido diferente como de golpes sordos proviniendo de una puerta que acababan de pasar, opacado por los lamentos que no se detenían y que parecían provenir de todas partes debido al eco del edificio. — ¡Esperen! —alertó, deteniendo su andar para acercarse con cautela a la entrada de la habitación, sacando su linterna pese a su buena vista de noche. La puerta se abría hacia afuera, así que el licántropo tenía que primero rodear esta para poder entrar. Sus pasos eran cautos pues un demente podría salir en cualquier momento y atacarle. Agudizó el oído pero los gritos de la mujer no le dejaban concentrarse. —¡Personal del Ejército! —anunció entrando en la habitación, alumbrando en dirección del ruido que había escuchado antes, solo para encontrarse con un paciente con una camisa de fuerza, atolondrado como si estuviera sedado, golpeando su cuerpo contra la pared de forma un poco violenta. —Que... —Al alumbrarle con la linterna, pareció alterarse y comenzó a correr desequilibradamente hacia Izac. —¡Alto! —Puso su mano en su arma pero no la desenfundó, a sabiendas de que no podía usarla a menos que el otro fuera alguna amenaza de algún tipo. En vez, se apartó de la puerta y el enfermo siguió su trayectoria, terminando por golpearse con la pared contraria del pasillo de forma sonora. El rubio no podía creer lo que veía conforme la figura se recobraba y parecía volver a querer arremeter contra él.

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos Tuertos Y Una Ardilla [Evento]

Mensaje por Shin Tsukinami el Dom Dic 04, 2016 5:42 pm

La noche era fresca pero eso no incomodaba de ninguna manera al rubio licántropo, que de momento permanecía caminando despacio con las manos en los bolsillos, en compañía de su equipo de patrulla. Si bien, le había alegrado enterarse de que Megumi le había elegido como parte de su equipo, también le sorprendió enterarse de que la tercer persona que les acompañaría era otro licántropo con el que además compartía características físicas. ¿Pero que más daba? Después de todo, el chico parecía no ser alguien que le molestara y la ardilla seguía las normas de cortesía básicas de no hablar demasiado con ninguno para evitar incomodidades.


Si bien, las primeras horas de la jornada habían trascurrido en relativa tranquilidad con los tres elementos de seguridad pública caminando a los alrededores de la prisión en el islote de máxima seguridad, fue poco después de la media noche que sus servicios se hicieron necesarios en realidad: los terribles alaridos provenientes del manicomio llamaron de inmediato la atención de la oficial femenina, quien lideró el trayecto hasta el interior del edificio con tal de averiguar a que se debía tal escándalo. Shin no lo negaría, los constantes gritos en el interior del hospital psiquiátrico le ponían nervioso y, además, generaban una sensación de ansiedad que se extendía desde su columna vertebral hasta la punta de sus extremidades; no contribuyó nada a calmarle la tétrica sonrisa que le dedicó el guardia de la entrada cuando pasaron a su lado Lunático... el mismo debería estar internado... se dijo mentalmente  mientras se acomodaba las gafas y suspiraba. El ambiente era pesado... sentía que más que respirar aire era sólo polvo lo que entraba a su nariz... polvo y un intenso aroma a medicamentos. No dijo nada al respecto, simplemente se dedicó a seguir a sus compañeros, fungiendo como retaguardia  al ser el tercero en la linea que avanzaba por los pasillos. La continuidad de los gritos (mismos que parecían venir de ninguna parte en específico) comenzaba a fastidiarle; su mal presentimiento crecía a cada paso que daba y eso no cambió cuando su rumbo fue modificado por el repentino golpe seco que escuchó a sus espaldas -¿Qué carajo...- se volvió al sentir una tenue corriente de aire en la parte baja de la nuca, llevándose de inmediato la zurda a la zona; detrás suyo no había nadie, sólo pasillos y habitaciones, algunas abiertas y otras cerradas. Si por él hubiera sido, se habría dedicado SOLO a buscar la procedencia de los gritos de antes; nada más. Sin embargo, el varón de sus compañeros, Izac, parecía opinar diferente; el ojiazul había vuelto sobre sus pasos para asomarse a una habitación que tenía la puerta entreabierta. Shin observó aquello sin pronunciar palabra alguna, dedicando una mirada furtiva a Megumi como si buscara encontrar en ella una posible respuesta a los extraños acontecimientos que comenzaban a rodearles -Con cuidado...- advirtió al chico cuando este abrió la puerta, colocándose cerca suyo para reforzar cualquier acción que  pudiese realizar.


Aquella decisión resulto ser correcta, pues aunque en un principio la situación parecía no prometer nada más que un lunático auto-lesionándose, eso cambió nada más el otro licántropo alumbro con la linterna. El ataque ocurrió en segundos y, para fortuna de los presentes, Izac supo controlarlo sin deber emplear violencia con el pobre enfermo.... enfermo que a Shin no le importaba en lo más mínimo y al que le hubiera disparado de no ser porque no trabajaba sólo esa noche y no podía exhibirse como alguien violento sin escrúpulos. Un suspiro pesado abandonó su boca, estando por retirarse cuando notó que el interno se levantaba para arremeter de nuevo contra su compañero -¡Quieto ya!- esta vez alzó la voz, más su orden no fue acatada en ningún momento. Por breves instantes, el rubio sujetó el mango de su arma de fuego, cambiando de idea al momento para coger en su lugar un aparato de electrochoques; no demoró casi nada en embestir al lunático con el afán de derribarle, colocando el arma eléctrica bajo sus costillas y encendiéndola. Una tenue sonrisa se formó en sus labios cuando el hombre comenzó a estremecerse para luego, entre sacudidas, caer al suelo, consciente pero cerca del desmayo, Aturdido.  -Uhmmm... creo que nos libramos de un problema - elevó la vista a sus compañeros -Uno de todos los que vais a tener...- se escuchó una voz apagada y ronca, que resultó no ser otra que la del lunático que yacía en el suelo. Shin le observó por algunos segundos, confundido por el comentario; un escalofrío le recorrió la espalda cuando el sujeto comenzó a reír, haciendo notable su papel de desquiciado en cada una de sus carcajadas -Estais en un graaaaaaan lío....- siguió riendo, generando repugnancia en el licantropo; aún más cuando, de forma repentina, las risas se convirtieron en sollozos, acompañados de una expresión de terror puro mezclado con desesperación-Por favor.... quédense conmigo.... y..yo...- El de gafas retrocedió dos pasos, aquello le daba muy mala espina -T..tengo miedo.... ¡POR FAVOR! no vayais a dejarme.... os lo suplico....- el hombre se estiró sin mucha fuerza para sujetar el tobillo del de ojos ámbares -¡Suéltame! ¿A que tienes miedo?- Shin, ya nervioso, se soltó haciendo el movimiento de una patada, agachándose al momento para dar una segunda dosis de electricidad al sistema del enfermo, quien de inmediato cerró los ojos y se quedó inmóvil, sedado por el voltaje -Tengo miedo....Él está aquí...- murmuró aquello antes de dormirse por completo.


El teniente se volvió a sus compañeros, en un leve estado de shock -.... ¿Que cojones ha sido todo eso?- inquirió retóricamente, dando un respingo cuando los alaridos de antes (que habían cesado por momentos) resonaron de nuevo y con doble intensidad. La noche sería larga... estaba seguro de ello.


Off-rol:
-se acerca a postear discretamente con vergüenza por llevarse casi dos meses- .... -deja galletas-

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos Tuertos Y Una Ardilla [Evento]

Mensaje por Hoshino Megumi el Mar Ene 10, 2017 1:22 am

Toda aquella situación era todo, menos normal, y eso cualquier tipo de persona podría definirla, incluso el lunático al cual Shin había inmovilizado con una nueva descarga de voltaje. Por un momento Megumi no supo si fue lo correcto ingresar a averiguar qué era lo que estaba pasando, su instinto le había llevado en primer lugar para proteger la vida de personas que podrían estar en peligro, pero ahora las tornas habían cambiado y eran ellos los que se encontraban entre la espada y la pared.


- Este lugar no es nada normal -su seño se frunció, su diestra se había posado por instinto cerca de la funda de su arma, como si en verdad sintiera el peligro en cada poro de su piel, como si alguien les estuviera observando - Vámonos -insto para luego cargar en su espalda al supuesto demente a quien Shin había dejado inconsciente, para muchos era una completa locura, pero en inicio no podía atreverse a dejar a un civil abandonado a su suerte, mucho menos después de oír esas palabras dichas por una voz incomprensible, y en segunda, él parecía saber algo que ellos no - Puede sernos de utilidad más adelante... dijo que no lo dejáramos solo, que él esta aquí... quizás son desvaríos pero si no es así, puede senos de utilidad - miro a ambos jóvenes antes de iniciar la caminata, en el momento exacto en que las luces empezaron a apagarse una tras otra, sumiendo el lugar en penumbras - Maldición... -chaqueo la lengua, moviendo su faz para poder encender con su mejilla la pequeña linterna que llevaba pegada en su hombro derecho, justamente en el uniforme de policía que portaba, y que empezó a alumbrar el camino. Por un momento el silencio reino, y al poco pasos cortos, fuertes, como si fueran el preámbulo de una historia de terror empezaron a oírse - Estoy loca... ¿o alguien más escucha eso? -su pregunta fue dicha en susurro, no por miedo, sino, porque quizás las pisadas eran de un enemigo que no debería saber dónde se encontraban, pero, los sonidos se intensificaron, el edificio mismo parecía empezar a gritar de ira pura, invitándolos a largarse mientras aun tenían tiempo - Izac... Shin, creo que deberíamos... -y su voz se quedó ahogara en un grito al sentir como habían tomado su tobillo, para luego jalarla con fuerza, debiendo soltar al momento al hombre quien cargaba en sus espaldas, siendo arrastrada varios metros hasta terminar dentro de un cuarto enteramente acolchado, viéndose sola. Rápidamente, Megumi se levantó del suelo, corriendo a la entrada cerrada, era imposible abrirla desde adentro, todo estaba diseñado para evitar el escape de los pacientes, pero eso no fue lo que le provocó un mal presentimiento, sino, el frio aliento de alguien tras su espalda que chocaba en su oído, y unas manos rodear suavemente su cuello, acariciando el collar que portaba tensando sus sentidos completamente al grado de que se giró con gran velocidad, sin poder ver a nadie más que ella sola en ese lugar... pero si estaba sola ¿Qué diablos estaba pasando en ese sitio? ¿Eran acaso verdad los rumores que rodeaban el edificio? Sin importar la respuesta, Megumi solo tenía en mente una cosa, necesitaban irse, ahora.

Volver arriba Ir abajo

Re: Dos Tuertos Y Una Ardilla [Evento]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.