¿Spiritual bond? -Priv. Adair-

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¿Spiritual bond? -Priv. Adair-

Mensaje por Jumin Han el Vie Sep 30, 2016 7:01 pm

Bien se dice que un buen negocio se concilia a través del buen trato y un ambiente decente; en éste caso, el ambiente relacionado con el dinero puede resultar bueno pero a la vez puede ser una amplia distracción. La ambientación de su hoy día de negocios se dirigía al casino del barrio rojo, lugar de prohibiciones y pecados; cualquiera podía entrar pero sólo pocos llegarían a salir sin mancharse del vicio o la tentación de las apuestas, del adulterio o lo prohibido. Jumin, el empresario podía entrar a dichos lugares y salir intacto ¿Por qué? Bueno, él portaba los 7 pecados capitales consigo, era más que obvio que no se mancharía por la tentación ¡Él era la tentación a dos pies!

Copas chocando, el sonido de las máquinas de suerte, cartas sobre la mesa, alguien gritando “¡Gané!, ¡Soy rico!”; sonidos que iban y venían en un vaivén de susurros a cada segundo, un pedazo de ciudad que nunca duerme. Aquella zona era lo más parecido a lo que en alguna ocasión fue conocido como Las Vegas y todo aquel que se adentraba a probar el éxtasis de aquellas dulces y embelesantes mieles siempre salía con la misma retahíla de palabras: “Lo que sucedió aquí, se queda aquí.” Jumin podía usar todo eso a su favor y, no era por menos que él se encontrara sentado en un palco privado del casino. Sostenía una copa de vino Richebourg Grand Cru 1985, uno de los más caros y difíciles de conseguir; sí, se daba el lujo de embriagar su paladar mientras discutía el trato con un viejo compañero dueño de una de las principales franquicias hoteleras.

- Como lo veo yo, señor Han, si logramos tener el patrocinio de C&B Company, lograremos expandir el mercado inclusive a ésta zona. ¿Ubica el motel que se encuentra a tres cuadras de aquí? Bueno, es parte de nuestra franquicia, necesitamos que apruebe el proyecto, se verá beneficiado con el 60%. -

El empresario detuvo la copa en su mano, observó el líquido carmesí en éste y volvió a dar un sutil sorbo paladeando antes de empezar su letanía. Se veía bastante sereno y despreocupado, como si en realidad no se encontrara su mente ahí presente y en cambio un robot sin emociones estuviese sentado frente al calvo bonachón. Una vez bebió, dejóse la copa sutilmente sobre la superficie plana de la mesilla, fijó la mirada en los ojos del contrario e hizo lo imaginable: Uso su poder de pecament;sutil, pasivo pero firme. — Usted y yo tenemos tiempo de conocernos, señor Nightgray... Y sabe que no aceptaré el 60%. — El rostro de Jumin apenas mostró atisbos de regocijo; en cambio el hotelero se miró incómodo, dio unos tragos a su copa y fumó un poco de aquel puro boliviano. - Comprendo, señor Han; desgraciadamente no puedo ofrecerle más ¿Dónde queda nuestra propia ganancia y nuestras utilidades? - Jumin alzó una mano y acercóse ésta para tocar el hombro del hombre; sólo necesitaba eso y pecament haría el resto. — No habrán pérdidas, ofréscame el 75% neto y yo me encargaré de que las regalías se disparen al triple; de ésa manera no notará el porcentaje que deseo. —

Convencimiento, la paciencia de todo empresario como Jumin que debía saberse manejar con cada clase de personas y adaptarse a los ambientes donde se lograran los negocios; el casino, los burdeles e inclusive en los mercados negros; debía saber cómo manejarse en cada uno y en ésta ocasión demostrar una partida amistosa de póker fue la llave que le dio el pacto del negocio. - Muy bien, confiamos en usted señor Han. - Ambos estrecharon manos amagando en futuros proyectos. — Me honra. Y permítame un momento, debo atender un asunto. — Las palabras del hombre fueron precisas cuando ya se encontraba de pie caminando hacia la salida; la verdad es que no había asunto importante, sólo se había aburrido del lugar y quería un poco de aire fresco.

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Re: ¿Spiritual bond? -Priv. Adair-

Mensaje por Adair el Mar Nov 01, 2016 3:35 am

Acostumbrado a una época diferente, Adair aprovechó cada momento en los cuales su maestra no estuviese consigo para salir y conocer lo mayor posible Myr. De ella había leído en la biblioteca de la residencia donde vivía junto a Bonnie, pero saber su estructura o como es lo que le mantenía a flote y libre de contaminación no era suficiente, Adair necesitaba conocer y sentirlo todo, por ello es que sin miedo alguno recorrió los diferentes pasajes alrededor de la casa y cuando se los supo todos de memoria siguió abarcando más y más territorio. En uno de sus viajes llegó a la zona central de la capital, aquella de la que escuchó por su pupila y de los empleados de la casa, pero que al observarla no vio nada digno de asombro, no para un hombre como Adair. Le restó importancia al ruido y entusiasmo con el cual muchos hablaban de la zona y solo se centró en crear un mapa mental de cada pedazo de tierra por el cual pasó, sea caminando o en vuelo. Una vez llegó al afamado barrio rojo supo de inmediato en que no podría ingresar a la zona sin dedicarle el tiempo suficiente, sabía que aquel sitio era básicamente territorio enemigo, por lo que antes de proceder le avisó a Bonnie quien entre bromas y seriedad le recomendó que fuese otro día.

Apenas si pasó un día y Adair se encontraba ya visitando el barrio rojo. Su mirada se paseó por las diferentes tiendas desde el inicio, eran totalmente diferentes a las que vio en el centro comercial o a las que conoció junto a Bonnie, incluso las que alguna vez visitó con el propio Dante, todo era demasiado nuevo para él. Por fortuna o casualidad, Adair tomó un camino que le alejó de sitios como burdeles, moteles y demás antros, se dirigió a un sitio luminoso al cual muchas personas muy bien vestidas parecían ser atraídas mágicamente. El ángel sintió curiosidad y se aproximó al sitio, mas tuvo que evitar el vuelo para así no resaltar más de lo que ya hacía, aunque aquello no le importó, simplemente quiso evitar atención innecesaria hacia su persona y supo que si dejaba que Chris -su personalidad humana- tomase el mando las cosas no acabarían como lo deseaba. Con molestia tuvo que caminar al sitio. El ingreso fue fácil, más de lo que hubiese esperado para un sitio que ostentaba lujos y elegancia desde el piso por el cual el ángel fue entrando. Las fragancias del lugar distaban de las presentes en el exterior, incluso el tipo de personas que se paseaban tranquilas en la primera estancia mostraban clase, una que Adair admiró silencioso sin detenerse demasiado tiempo.

Nunca había asistido a un casino, pero por su avidez de conocimiento podía reconocer uno, por lo que entendió prontamente que aquel sitio estaba lleno de pecadores, lo cual le hizo sentir lástima por cada persona que entró a tal lugar. Cada tanto tiempo una que otra persona del lugar se le acercaba, algunas mujeres y unos hombres, al ver el tipo de vestimenta que portaba el ángel asumían que contaba con una buena suma de dinero -partiendo por las joyas y por lo fina de la tela- lo cual no era del todo falso, ya que conociendo el mundo humano estaba al tanto de que para obtener algo se debía entregar otra cosa a cambio, por aquel entonces, dinero. Adair con una fría cortesía les aclaró que tenía otros asuntos allí, por lo que supo desenvolverse ante todos los trabajadores que deseaban centrarle en un juego en concreto y de no ser porque el ángel sintió algo conocido, llámese presencia o aura, les hubiera hecho caso. Aquello le llamó de una forma sutil siendo una furtiva invitación a que el ángel no dudó en responder yendo hacia donde la presencia se sentía más y más fuerte.

Adair subió hacia una terraza, una que se conectaba a palcos, balcones y a habitaciones para aquellos capaces de costear tal privacidad, sea para jugar a algo más osado o por el mero hecho de no querer codearse con el común de los asistentes. La terraza, en cambio, estaba abierta para toda criatura dispuesta a apreciar el cielo nocturno, aquel que era visible desde esas alturas sin la molesta luz de la zona inferior y que gracias a los elementales y al consejo, se podía admirar un cielo estrellado, uno que antaño solo era posible en sitios rurales o zonas completamente vírgenes. En la terraza habían bancas y plantas especiales, era un sector para descansar del bullicio o para salir a pasear con la pareja, puesto que la soledad presente allí era incluso mejor que la pagada en las habitaciones que la rodeaban.

Caminó lento por la zona y allí una silueta captó su atención, Adair frunció el ceño, se sintió ansioso y sus pasos fueron más rápidos para ir directamente a la persona de quien provenía aquella sensación tan atrayente y tan conocida. Al acercarse notó que era un hombre, uno vestido formal y de gran porte, Adair no lo reconoció, pero al estar tan cerca dudó unos momentos. Fue inevitable el pensar en Dante, aquel al cual Adair seguía siendo fiel, pero aquello no sería una realidad, Dante ya no existía salvo en la sangre que corría por las venas de Bonnie. Adair dirigió entonces su mano y tomó del hombro al hombre que estuvo de espaldas al ángel, su intención era clara, necesitaba verle ojalá a los ojos para tratar de descifrar el porqué de esa inquietante sensación. No dijo nada, simplemente presionó aquel hombro para moverle, quería que se diera la vuelta, mas al tocarle no tuvo la fuerza suficiente para hacerlo quizás por la emoción que obtuvo al estar frente a ese sentimiento tan extraño.

Apartó la mano y dio un paso más hacia el hombre esperando que su acto llamase su atención
— ¿Quién eres tú? — inquirió ya sin mayor demora ni rodeos, Adair se caracterizaba por su personalidad directa y serena, la cual se demostró ante la expresión impasible que adoptó pese a haber sentido duda antes. No revelaría ante un extraño el revuelo de emociones que comenzó a tener, no sin antes indagar lo apropiado y descubrir la causa de todo ello.

Aspecto

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Re: ¿Spiritual bond? -Priv. Adair-

Mensaje por Jumin Han el Vie Nov 04, 2016 12:27 am

Quisiera poder haber tenido al menos un momento de total privacidad en aquella terraza pero lo cierto era que no paraba de estar rodeado de todas ésas almas pecadoras; desde jóvenes que iban a por un rato de calentura en espera de no ser descubiertos hasta hombres ya ebrios que iban a cantar ahí afuera ¿Dónde quedaba el estátus del casino? Si no podía tener ni un momento para estar tranquilo.
Jumin decidió alejarse más del bullicio a tal punto de apegarse a la esquina al final de todo el barandal que rodeaba aquella terraza; ahí al menos podía disfrutar de menos ruido sin contar los que se escuchaban en la planta baja afuera del casino.

Se sobó el puente de la nariz, tenía que volver tras unos minutos de que pécament hiciera su efecto al cien por ciento con el viejo bonachón para poder cerrar con puño y letra el acuerdo; y ya sabía la forma en que su poder hiciera efecto al menos en el noventa y cinco por ciento de las veces; en vez de actuar impulsivamente a la hora de invocar un pecado capital sólo debía sembrar la semilla, dar una pauta y esperar... Claro que la espera siempre variaba entre los veinte a cuarenta minutos y eso era lo que estaba haciendo en ése momento: esperar a que pécament brotara en el alma codiciosa de aquel hombre. Primero revisó su reloj de mano asegurándose de llevar el tiempo exacto; recién pasaban cinco minutos desde que había dejado la sala privada así que disponía de tiempo suficiente para relajarse sólo un poco... O eso pensó.

Quizás sólo fuése su imaginación, quizás sólo se encontraba un poco harto de aquellas cosas tan vanales como lo era tratar con gente orgullosa y cerdos codiciosos pero por un momento aquel empresario de cabellos azabache se sintió un poco mareado; no era como si fuera a caer enfermo pero sí sintió por escasos segundos que el piso se meneaba ¿No era ésa misma sensación la que sentía cuando estaba cerca de las iglesisas? Sí, era parecido pero no podía ser algo relacionado con ello ya que se encontraba en el centro del éxtasis y el placer... Volvió a mirar el reloj, apenas habían pasado diez minutos y ésa extraña sensación no dejaba de incomodarle; tuvo que recargar ambas manos en el barandal y cerrar los ojos un momento. Jumin no era la clase de persona que dejaba pasar algo y dadas las circunstancias si éso le afectaba y desconocía la razón debía de tener cuidado por cualquier problema que se llegáse a presentar.

No iba a aguantar demasiado, de hecho tanta era la incomodidad que pensó en regresar al cuarto privado, esperar a que pécament hubiése surtido efecto y retirarse lo antes posible, empero algo lo sacó de sus pensamientos al igual que un toque en su hombro derecho. ¿Desde qué momento había estado siendo observado sin que él denotara la presencia ajena? — ¿Hhmm? — Sus pupilas buscaron frívolamente el rostro ajeno recorriéndolo rápidamente; no era alguien que conociera de antes, de éso podía asegurarse. — ¿Disculpa? — Se giró lentamente teniendo mucho cuidado en no hacer ningún movimiento brusco que pudiése alterar a aquel ser sacado de un cuento de hadas. Ahora se daba cuenta, ésa sensación venía seguramente de la cercanía de aquel albino. — ¿Nos conocemos? — Respondió evadiendo olímpicamente la pregunta antes hecha por él; no era tonto, no diría su nombre a un simple desconocido.

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Re: ¿Spiritual bond? -Priv. Adair-

Mensaje por Adair el Miér Nov 09, 2016 7:37 am

En el momento en que aquel hombre se volteó, Adair lo observó fijamente, detallando cada uno de sus rasgos, por lo que al oír su pregunta final no le respondió de inmediato, sino que esperó a ver como es que su boca se movió y quedó inmóvil antes de decidir dialogar con él nuevamente — Yo fui quien preguntó primero, lo normal es responder apropiadamente y no con otra interrogante  — sentenció manteniendo aquella corta distancia así como su neutral expresión — Quisiera responder esa pregunta con una negativa, pero, algo en tí me impide hacerlo — se extremó con su sinceridad solo por lo familiar de la sensación que la cercanía con aquel le provocaba — Por ello es que necesito saber quien eres — añadió al cabo de segundos, puesto que nada ni nadie le impediría a Adair conocer la identidad contraria, así sea le diese un nombre falso, Adair debía saberlo para poder calmar sus emociones, las que normalmente eran nimias, pero esa noche parecían descontrolarse inevitablemente.

Ladeó su cuerpo y con ello su mano acomodó la larga cabellera del ángel, la cual estaba atada con un adorno peculiar, así que Adair simplemente le dio una vuelta alrededor de su brazo para así evitar que el último trozo de cabello que sobresalía de aquel amarre se ensuciase más con el suelo, ya que solo en esos momentos es cuando se percata de ello, antes al estar siguiendo esa sensación ignoró todo, centrándose solo en avanzar. Su mirada se paseó nuevamente por su faz, bajando por su cuerpo, observando al contrario con un descaro tal que podría ser impropio del ángel de no ser porque este no veía nada malo en ello, en él el morbo de observar a otro de esa forma no existía, por ello es que su escrutinio no fue rápido, sino demoroso y sumamente detallista.

— ¿Tienes alguna relación con magos? ¿Practicas magia? — preguntó tras acabar su análisis primario — Posees algo... — Adair dudó por momentos, lo cual le forzó a no continuar su frase y observarle nuevamente, volviendo a acercarse a este ya a un punto donde se le tomaría violación al espacio personal — Ni siquiera te le pareces — dijo, mas no en el alemán que predominaba en Myr, sino que en el inglés que conoció junto a Dante, idioma que el ángel casi no hablaba ya al no tener con quien. Frunció el entrecejo y enderezó su cuerpo, dejando flectado su brazo para cuidar su cabellera, deseaba irse de allí, alejarse de él, puesto que tras pasar un momento prolongado ante él comenzó a percibir algo que le molestaba, aquella sensación en la que tiempos pasados parecía perseguirle: la esencia infernal. Mas nunca podría decir con seguridad si alguien pertenecía a tal familia o solo estaba siendo influenciado por la misma, ya que como ángel no era aquello su fuerte.

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Re: ¿Spiritual bond? -Priv. Adair-

Mensaje por Jumin Han el Miér Nov 16, 2016 10:29 pm

Un hombre diplomático se presentaba frente a los ojos del empresario y, dado que éste respondió acertado a la extraña conversación que tenían en ése momento no pudo negar aquello. Sus brazos se cruzaron a la altura de su pecho y una ligera sonrisa se figuró en la comisura de sus labios. — Es verdad, qué descortesía la mía. Pido mis más sinceras disculpas. — Nuevamente escucho atento a éste ser quien no dejaba de mirarle con tanto escrutinio. — Mi nombre es Han, Jumin Han. —

Jumin comenzó a sentirse un poco incómodo con la forma en que éste sujeto le rodeaba dedicándole aquellas miradas de desconfianza, empero no sintió que éste ser le fuése a jugar una trampa para atacarle por la espalda; así que se dejó acer cerrando los ojos y frunciendo el ceño. — Ninguna, demonios y magos no conviven sanamente si se me permite decir; así que no poseo relaciones con ellos. — Otra pausa y otra vuelta de éste ser sobre el eje del demonio quien abrió los ojos y ésta vez fue él quien le dedicó una mirada dura, con un dejo de brillo sobre éste; aquello parecía más una competencia que un simple cuestionamiento. — Most likely I am getting confused with someone else. — Respondió a éste con un impecable inglés de acento británico; no solía usarlo demasiado pues la mayoría hablaba alemán en Myr.

Tras ver la reacción por más mínima que fuése del sujeto aquel, dejó reposar una de sus manos sobre su cadera. — Hablo muchos idiomas, por lo que me digas podrpe entenderlo... Sin embargo, es muy curioso que decidieras hablar en inglés... Casi nadie lo habla. — Raúdo como quien da un discurso estiró la mano contraria extendiendo la palma hacia arriba. — ¿Puedo hacer ahora las preguntas yo? Te he contestado a lo que me has preguntado así que es justo. ¿Quién eres y porqué razón me haz cuestionado tanto? ¿te recuerdo a alguien que conociste... Un amo quizás? —

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